domingo, 1 de noviembre de 2020

COSAS QUE PASAN -DE VERDAD- EN EL AMOR Y EN EL SEXO 17: EDICIÓN PANDEMIA

 

-"El sexo es la broma más grande que Dios ha gastado a los humanos" (Bette Davis)

-Dicen que la mascarilla favorece, porque idealizamos la zona de la cara que no vemos. Pero es una mentira gorda como Teo Rodríguez. ¿La verdad? Son como las gafas de sol: hay gente que le favorece y gente a la que no.

-Cuando al fin (¡Al fin!) tengo una cita y resuena el "Aleluya"de Haendel a todo volumen en mi cerebro, me viene la regla.

- Netflix, alcohol y sobre todo Tinder, jugando con nuestra dopamina todo el día. ¡Amos ya!

-¿Cómo es esa gente que se queja de que su pareja no le hace caso? O sea ¿De verdad? Yo llevo desde 2012 sin pareja y aquí estoy con toda mi dignidad.

-El confinamiento en términos estadísticos ha roto 10 veces más parejas que las infidelidades. ¿De dónde saco el dato? De donde todo lo bueno: hablo sin saber.

-"Un intelectual es una persona que ha descubierto algo más interesante que el sexo" -Aldous Huxley- (Y nos creíamos intelectuales...)

-Conversación de un sumiso y una ama BDSM:

-Pégame.

-No.

-Vale que los amores imposibles son los más bonitos. Pero hay veces que nos interesa follar y no la belleza platónica.

-¿Estado Civil? Su tabaco, gracias.

-Tengo un amigo que asegura que el día de máxima excitación sexual es el día de resaca. Desde que me lo dijo, me pasa igual. Cachis la mar...

-¿Qué buscan esos tíos que al follar sólo miran su propia polla? ¿Qué buscan? ¿Se les ha perdido el wifi, la dignidad, la educación, el condón?

-Te quiero, pero me cierran ya el Mercadona, sorry.

-Las frases más disuasorias de Tinder:

*Mido 1,81, que parece que importa por aquí.

*Si no vas a hablar, no des al like.

*Abstenerse tías poniendo morritos, Barbies de gimnasio, reguetoneras... (Después hay que ver a los modelos de Calvin Klein que escriben esto, claro)

*Viajar, leer, Netflix (¡Guau!)

*Casado. Morboso. (Puagh. Poto. Poto con tropezones)

*Canción de Culto: Bohemian Rapsody, Queen (¿De verdad?)

-Dice la gente que se droga que cuando sale con un claro objetivo sexual, éste se disipa a la segunda toma. Cuentan que a cierta hora, ante el binomio sexo o seguir drogándose, la gente prefiere lo segundo. Eso dicen...

-No me acuerdo ni de su voz, pero no se me va de la cabeza.

-Si no habéis aprovechado esta pandemia, metidas en casa y sin bares, gastando las bragas más feas que tenéis, no sabréis dirigir una empresa, ahora que toca ser emprendedora. 

-Me cansa mucho el -absurdísimo- argumento de "es joven y soltera: puede hacer lo que quiere". ¿Acaso las casadas y/o mayores no tenemos libertad? ¿No existe en esas cerriles mentes la noción de pareja abierta, sologamia feliz, libertad adulta, etc?

-APF: Santiago Abascal, Cayetano Rivera, Inés Arrimadas, Kiko Matamoros... ¿Cuántos APF conoce usted?  (*APF=Asquerosos pero follables)

-Tenemos muy desatendido el cuello últimamente. ¡Colegas: el cuello es una zona muy erógena!

-He encontrado por ahí unos datos que dicen cuál es la mejor hora para practicar sexo: A los 20 años, el pico de energía es mayor a las 15:00 horas. Entre los 30 y los 40, a las 08.20, ya que la luz de la mañana aumenta la testosterona en ambos sexos. De los 40 a los 50, el gran momento es a las 22.30, que es cuando se libera más oxitocina, la hormona del amor. De los 50 a los 60, la hora ideal es justo antes de irse a dormir, para favorecer el descanso. A partir de los 60 recomiendan las 20.00, pero no dicen porqué.

-Te habla de un viaje a Bolivia, mira al techo, gesticula con sueño acumulado en los párpados... Estira sus brazos largos en tu cama arrugada. Y tú sólo piensas en capturar ese momento, en que ojalá exista Dios y te lo muestre de nuevo al llegar al cielo.

-Follar por follar no es follar al cuadrado. Para nada.

-¿Por que nos gusta lo que menos nos conviene? ¿Por qué?

-Si ya era duro seleccionar en el mundo pre-covid, ahora es un milagro dar con alguien que merezca la pena. Hay una desesperación marchita y rara en estos tiempos aciagos.

-Gente que pretende impresionar y seducir con dinero. Es como seducir, yo qué sé, recitando a Calamaro o regalando una sartén.

-Tengan ustedes cuidado con lo que desean. Es facilísimo que se cumpla.

-Tinder está más on fire que nunca. Desentrañar sus secretos, su algoritmo y la fórmula mágica para coleccionar un máximo de matches, se ha convertido en un tema serio de investigación.

-Pasar de los 40 años y quedar en un parque para tener sexo al hacerse de noche. ¿Regresión? ¿Imbecilidad? ¿Generación perdidísima?

-El caso Mainat es demasiado guay como para ser cierto.

-Camina ingrávida y vaporosa. A veces parece despistada, normalmente perdida. No es consciente de su atractivo. Ni de que le sobra heterosexualidad y le faltan tres gin tónics y una bollera que le guíe en una noche tonta de otoño.

-El amor más puro y más férreo que hay, a prueba de todo: ni parejas ni familia: Los amigos y amigas, la gente elegida para crecer, para disfrutarse, eso sí que es AMOR. Del de verdad. (Como dice Brigitte Vasallo ¿Qué es eso de decir "Somos SOLO amigxs"?)

-Cuidadito con lo que consideramos porno mainstream. Estamos normalizando cosas que no lo son.

-Querer enamorarse y no poder. Poder y no querer.


-Amigas, si un chico os pide sexo anal, acceded siempre. (Siempre que se dejen penetrar ellos primero)

-Nos creemos muy liberados y maduros, muy capaces todo. Quedamos con una persona desconocida y acabamos teniendo una sesión de sexo desbocado. Y luego llevamos meses mirando con deseo a alguien y no nos atrevemos ni a cruzar la mirada. Somos unos incoherentes.

-Si esa persona no quiere estar con usted, no la persiga, déjela en paz. No hay nada menos atrayente que el acoso.

-Las pandemias van fatal para las parejas. Pero casi peor para quienes no tienen pareja.

-Hay dos tipos de personas: los que follan bien y los fans de Rafa Nadal.

-Ni festivales, ni bares, ni discotecas, ni conciertos ni botellones. ¿Qué hace la gente de 16 a 25 años?¿Cócteles molotov?

-La Isla de las Tentaciones ha puesto en el punto de mira la toxicidad heteronormativa, al punto de parodia. Ojalá se goce con espíritu crítico. (Conocer a Olaya Rivas es una de las mejores cosas que me ha pasado desde que vivimos en pandemia, por cierto).

-Es mejor decir a tiempo "Eres increíble y ha sido guay conocerte. Eso sí, ahora no es mi momento. Ojalá lo fuera" que evitar sufrimientos innecesarios que nadie merece. Las expectativas, como las hemorroides, cuanto más crecen, más duelen.

-¿No le ha pasado a usted enamorarse fuerte de doler el corazón y sentir que el universo se achica en el interior del cuerpo y se expande al infinito sin gravedad? A mí no.

-Todavía no he visto "Veneno" (En teoría haremos una fiesta pijama maratón las amigas) pero me gusta, me encanta mucho que la realidad trans vaya entrando, vaya normalizándose. Mucho muchísimo.

-Hay tristeza y preocupación. Hastío, miedo. Hay que ser fuertes. Animar, ayudar. Unirnos, luchar. El sentimiento de pertenencia, arroparnos... Esos son los pilares emocionales que necesitamos ahora.

-La infidelidad de mis amantes no es mi problema. Bastante tengo con lo mío.

-Hoy mismo lo he hablado con J y con V: Avisar con un escueto "Me voy a correr" es una cuestión de educación y buen tono. Hay que hacerlo siempre.

-Fantasías sexuales muy por debajo de ser fantasías. Enfermedad patológica. Desorden intimísimo. Vergüenza propia. Nuestros cerebros son una basura, reconozcámoslo.

-Tropezar infinitas veces con la misma piedra. Así se resumiría la vida sentimental de un altísimo porcentaje de gente.


-"El amor es emoción y el sexo acción" (Madonna)

-Alguien ha puesto en Facebook: "Describe tu vida sexual en dos palabras" Las respuestas que he leído: "Vendo tierras, mucha movida, Porn hub, hard core, the end, ¿el qué?, ya está, shop-chop". La gente es maravillosa, joder.

-Una de mis cuentas favoritas de Instagram es la de Román que no sé cómo se apellida. En su perfil, que se llama "Filosofía nivel usuario" desentraña con certera puntería las pulsiones humanas, sometiéndolas al delicuescente yugo filosófico. He aprendido más ahí que en 30 años de relaciones afectivo-sexuales.

-Qué lío lo de Miguel Bosé y Nacho Palau. Eso pasa por comprar hijos envasados en mujeres menesterosas. Y por ser negacionista igual también.

-En las fotos de Tinder era un supraser. En la realidad es un mikolápiz.

-Cuánto halo de erotismo han perdido los políticos últimamente ¿no?


-Por su envergadura, la ballena azul tiene el récord en cuanto a tamaño de pene, con 3 metros de largo y uno de diámetro. Pero proporcionalmente, quien gana es el piojo, cuyo miembro viril puede superar en 50 veces su propio tamaño. 

-Canciones que nos hacen creer en el amor. Qué inventazo la música, joder.

-Llega un momento en la vida en el que revalorizamos los besos. Besos encendidos y azules. Besos húmedos, blandos, lentos. Besos heridos de muerte. (Mátenme por lo que voy a decir ahora, que ya me da todo igual: Me flipa la canción "Besos" de El Canto del Loco)

-Al menos una vez en la vida, hay que follar en catalán.

-En unos días es mi cumpleaños. No soy materialista, no quiero regalos. Me conformaría con que te corrieras en mi cara.

Lo dice Diana Aller

Estoy cansada y escribo poco. Pero si quieren más, aquí tienen los capítulos anteriores:

1, 2, 3, 4, 5, 5 bis6, 7, 810, 11, 12, 12bis14, 15, 15 bis 16

viernes, 28 de agosto de 2020

EL PROBLEMA DE ESPAÑA

 Procedo de una larga estirpe de españoles. 

(Esto no garantiza nada, pero me apetecía empezar un texto con esta frase)

España en general y yo misma en particular, andamos sumidas en una crisis a consecuencia de un virus del que estamos hartas de oír hablar.

Yo crecí con un retrato del rey Juan Carlos I en cada aula que pisé (y fueron demasiados). En él posaba el monarca con una señora que hacía las veces de mascota, de excusa heteronormativa, de modelo adulto de lo que era España: Una manera única, cerril e hipócrita de entender las cosas, disfrazada de libertad.

En 2020 ni mis estudios (reitero: demasiados) ni España, ni sus instituciones, han demostrado servir de gran cosa. ¿Cómo es posible teniendo un patrimonio -intelectual y terrenal- tan nutrido? ¿Cómo hemos llegado a este perenne "Estado de Malestar"?

En lo personal, ando lidiando con las secuelas del COVID, que no son reconocidas ni para conseguir un simple certificado médico. He buscado alguna asociación de afectados; y la única que hay constituida, basa su ideario en pedir la dimisión del Gobierno. Me planteé crear una plataforma, para unirme a mis iguales e investigar estas malditas consecuencias que arrastro. Pero, sinceramente, no tengo fuerzas. Estoy aprendiendo a parar, a tomarme la vida con la calma que exige mi salud ahora mismo. No me quiero extender con esto, pero al final, estoy encontrando mucho alivio con auto-hipnosis, PNL, meditación y espiritualidad. Cuando esté del todo recuperada, prometo enfocar todas mis fuerzas a ayudar a quienes hayan quedado con las mismas secuelas que yo.

Pero no soy ajena a "lo global", el lugar que habito, con sus leyes y lenguas comunes, con mi irracional matriotismo: España. España es un país sobrecualificado, como sus moradores. Un país increíble, con tortilla de patata con y sin cebolla; con Camarón, con la hora de la siesta, con María Moliner, la monstruosa impronta de Chiquito de la Calzada, atardeceres sobrecogedores en cualquier pedanía, charlas fascinantes mañana, tarde o noche y hasta el adjetivo "abuhado" para describir a quien se le pone cara de lechuza, como mi amigo Vicente en los festivales. España es una pasada. Pregúntenle a James Rodhes si tienen alguna duda, que gustoso les responderá.



Pero este año no se nos está dando bien. Nos ha enfrentado de cara con todas nuestras flaquezas.

Tenemos esa gallardía que nos hace posar con galones de cara a los demás, mientras que nos movemos por chanchullos, estafas, pillaje. Es el ejemplo que hemos tenido reinando siempre. 

Creemos que "libertad" significa criticar. Y creemos que si criticamos, nos situamos por encima. Y no se les ocurra a ustedes incurrir en el error de felicitarnos a nosotros mismos. Y si lo hacen, recuerden arremeter contra otros: Si aplauden a la sanidad pública, métanse con la privada (no se molesten en movilizarse por una gestión transparente, digna y universal). Si vota a un partido, no olvide llamar fascistas a los contrarios.

Entendemos que las normas de nuestros dirigentes son preceptos autoritarios que por supuesto, tenemos que criticar antes que cuestionar y en ningún modo sumarnos o trabajar por afinarlos. No entendemos las normativas como algo común a todos, dúctiles, necesarias como punto de partida. Son una maldición del enemigo, no un necesario paraguas de protección de nuestros semejantes y nosotros mismos.

Nos indignamos con los botellones y las ocupaciones (qué raro este empeño por señalar ahora a los "okupas malos", por cierto), acusamos cual agentes de la gestapo a quien se saltaba el confinamiento sin saber su situación, pero "yo me reúno con mi familia, mis colegas o quien sea" y nos abrazamos, compartimos una parrilla, un porro, un chalé... sin mascarilla. Como Juan Carlos I. De cara a la galería nuestra heroicidad consiste en estar por encima de gobiernos y poderes. "No tienen ni idea" decimos. Por detrás seguimos la cartografía de nuestras propias apetencias.

Así no se avanza.

Precisamente, ahora es el momento de arrimar el hombro, obedecer(*) y observar. Aprender. Y sobre todo, ser flexibles. Adaptarnos, ofrecer antes que exigir, asumir la improvisación como un valor positivo y poner en práctica toda la tolerancia que hemos tenido con los Borbones. En lugar de alimentar la crispación que sólo fortalece la crisis, trabajemos el sentido común, que visto lo visto -y hablo desde la terapia post covid que estoy siguiendo- es lo único que nos sacará de esta crisis.

Redireccionemos la energía donde hace falta, que es empezar a reconstruirnos antes que liarnos a hostias (dialécticas, metafóricas o reales). Por favor se lo pido.

Procedo de una larga estirpe de españoles. Y no me ha servido de gran cosa, qué pena.

(*) Obedecer es siempre el primer paso. No puede haber una desobediencia útil, si no se aprende a obedecer.

Lo dice Diana Aller

miércoles, 13 de mayo de 2020

EL VALLE NO SE TOCA


Me parezco más a una marsopa o a un pez manta que a la mente inquieta que puedo parecer. Porque, como la inmensa mayoría, vivo huyendo sin saber de qué y esta cuarentena nos lo ha puesto en portada. Es lo que tienen las pandemias, que nos enfrentan a lo que más nos aterra, a nosotros mismos.
El caso es que ahondando en los demonios propios –gracias San Jung- he investigado sobre cosas que nos aterran y por qué.
Cuando no sabíamos quién era Fernando Simón, allá por 2015, descubrí lo que era la tripofobia. Nunca antes había oído hablar de aquello y a partir de entonces, como suele ocurrir, se convirtió en un comentario puntualmente recurrente en foros de toda ralea. (Ya saben: no hay gente escayolada o embarazadas, hasta que una se escayola o embaraza: los conceptos una vez que son propios, los percibimos sin parar).
Últimamente oigo hablar del Síndrome del impostor igual que hace una década empezaron a turrarnos con lo de la “zona de confort” o la resiliencia. Conceptos postmodernos que me desasosiegan no tanto por su significado, como por los contextos tan bochornosos en los que se utilizan (A la pregunta “¿Soy una maniática del uso lingüístico?” la respuesta es un rotundo “Sí”).
Ese tipo de ideas lo que me hacen sentir es rabia. Como los señoros que gobiernan el mundo, los que no pierden ripio para darnos lecciones a la mínima o los graciosillos con problemas de ego que llevan años respirando por la boca y no ven que el problema lo tienen ellos.
Pero el concepto sórdido que he descubierto en estos días, la chunguez y frialdad al filo de la ansiedad más superficial, es una cosita que se llama Valle Inquietante, que la Wikipedia define profusamente como el rechazo visual que causa en los humanos el aspecto antropomórfico de los robots.
Dicho así, vale. Pero ver este tipo de imágenes da un yuyu raro ¿no? Pues eso es Valle Inquietante:




Los Reborn también son vallecitos inquietantes...


De siempre los autómatas han tenido algo luciferino que causaba un temor extraño… Pero el refinamiento de las máquinas con apariencia humanoide, cada vez más realistas, al menos a mí, me causan auténtico pavor.

Recuerdo con especial aversión el ataquito de ansiedad que me dio la película A.I. Inteligencia Artificial (2001) de Spielberg, una supuesta fábula de Pinocho, que me dejó un mal cuerpo que pa qué.


Fue una persona japonesa, Masahiro Mori, en 1970 quien acuñó el término de “Valle Inquietante”. La tesis viene a decir que cuando la apariencia de un robot es más humana, la respuesta emocional de un observador humano al robot se irá haciendo cada vez más positiva y empática, hasta cruzar un punto a partir del cual la respuesta se vuelve una fuerte repugnancia. Sin embargo, cuando la apariencia del robot continúa convirtiéndose menos distinguible de la de un ser humano, la respuesta emocional se vuelve positiva una vez más y se va aproximando a niveles de empatía como los que se dan entre humanos. Esa curva dibuja una parábola invertida con forma de valle.

R2D2 (llamado Arturito en Latinoamérica, que no me puede chiflar más) tiene su gracia porque recuerda amorfamente a un humano, pero cuando pasamos al nivel hiperrealista de ciertos robots semejantes a humanos, el efecto es espeluznante. Es una persona inerte. Es chunguez pura.
También recuerdo con auténtico espanto los prostíbulos de Barcelona y Madrid de muñecas humanoides: el alimento enfermo de la masculinidad hegemónica encarnado en unas pasivazas con atribución simplemente sexual.


(Por cierto, que lo que más asusta de esta cultura de la glorificación de la humillación femenina en la que vivimos, es que a los pocos días las muñecas estaban ya literalmente destrozadas).
Podemos follar con robots (lo hacemos con satisfyer ¿no?); nos pueden limpiar la casa y algunas máquinas son capaces de crear melodías, jugar al ajedrez, hacer chistes o pintar cuadros.

Pero ¿No es tenebroso cuando tienen apariencia humana? ¿Les ocurre a ustedes también?


Pues ya está, esto era lo que quería comentar hoy aquí.

Lo dice Diana Aller