miércoles, 24 de abril de 2019

PIDO PERDÓN

Pido perdón porque he incurrido en absolutamente todos los errores que critiqué en el pasado y ojalá vuelva a criticar en el futuro.


Escribo desde un macbook ligero que adquirí para transportar mi trabajo cómodamente. Tengo perfiles más o menos activos en redes sociales para ¿darme a conocer? ¿promocionarme? ¿follar? Cualquier cosa antes que escuchar el discurso incomodante de los demás. Por más que milito en causas de sostenibilidad, soy una consumidora feroz como el lobo de Caperucita. Tengo varios muebles de Ikea, posiblemente alguna lámpara también. Me rodeo de cosas impersonales que tienen exactamente igual millones de personas, que como yo, ansían de forma más o menos evidente, ser únicas. Las preocupaciones primermundistas pasan por la ansiedad: por el trabajo, por la exigencia, por el estrés familiar, la angustia, los afectos, la urgencia, por no llegar a unos objetivos que desconocemos y parecen estar dictados por un protagonista de Kafka. Estamos muertos en vida, enterrados en una decadencia sucia y olorosa que nos empeñamos en maquillar.
Y además de todo esto, me fustigo con el cilicio de la culpa por traicionar a una desconocida Diana del futuro y a una añeja joven que tenía mi cuerpo y mi cerebro hace unos años. Los viernes nos drogamos para evaporarnos y transformaros en una atmósfera nueva y transparente, para atrevernos a sentir, para pagar un diezmo de salud (mental sobre todo) los días posteriores. Queremos que nos quieran, pero no sabemos querer. Las mujeres estamos hasta el coño de cuidar y los hombres carecen del lenguaje necesario para hacerlo. Bailamos una danza de egos enfermos, a dieta, al ritmo de Spotify, regurgitando una ensalada de kale y un puto kebab. No estamos aquí. No estamos en la religión ni en las enseñanzas de nuestros mayores; pero tampoco en la gran rebelión contra ellos. No estamos, pero celebramos liturgias pensando que es por tradición ¿Qué mierda de tradición? ¿Qué o quién nos representa? ¿A qué idolatramos cuando sólo valemos el número de likes que atesoramos? Ya no importamos como colectivo -el que sea- ni como votantes siquiera. Sólo somos consumidores: ansiosos, podridos, temerosos de mil males desconocidos. Internet nos facilita un mundo a la medida de nuestras frustraciones y Netflix nos roba horas y minutos de creatividad bajo la falsa premisa de soñar o entretenernos siquiera. Vomitamos en twitter esta bulimia esquizofrénica de odio que nos alimenta y nos sentimos mal hasta que volvemos a enchufarnos a nuestra soledad autocompasiva.


¿Hay futuro? No, lo que hay es un presente con los cuatro colores del parchís, la palabra como arma y el amor como fondo de pantalla. Hay que respirar profundo una o dos veces, mejor con los ojos cerrados y valorar lo que hay detrás de la tecnología y la ropa: hay materiales de construcción, palabras que se caen por los hombros de los demás, palabras que abarrotan los bolsillos y caen al suelo mojado de abril. Hay oídos amplificados para negar a dios y escuchar a las amigas. Hay días y noches que desean nuestros abrazos como una abuela en las puertas de la prisión. Hay amigos, compañeras, azulejos brillantes en el suelo. Hay esperanza.

Qué bonito es despertar cuando vivíamos en una pesadilla. Estoy decidida a perdonar todas las barrabasadas que he escrito, todas las cervezas sin alcohol que he podido beber, cada agravio a cada amante dedicado, cada masturbación perdida “para coger sueño”, cada rasgo inútil o malicioso con quien quiero y con quien no. Perdono a la gente que habla de horteradas como el "sincericidio" o "¿Lo escuchan? Es el silencio". La vergüenza ajena es eso, ajena. Perdono a quién he herido y me ha herido a mí, perdono las canciones que me he empeñado en que me gusten y no ha habido manera. También a los casados que pernoctan entre mis piernas, a los profesores a los que hice caso -en qué horita- la constitución española con olor a polla; perdono incluso las canciones sin bajo y la pizza con piña. Lo perdono todo hoy que estoy de rebajas. Perdón hijos míos, por haber hecho caso a pediatras y libros, perdón por el visionado descontrolado y lucíferino de Instagram; perdón por ducharme tanto y depilarme compulsivamente. Perdón por no haber hecho una guerra sólo para firmar la paz. Perdón por Antonio Tejado y por no gustarme Picasso. Perdón por traer vidas a este mundo cuando la única salida es la aniquilación; perdón por el daño que haya hecho a la Tierra fértil y a los amigos bondadosos. Perdón por que interese tan poco la malaria y tanto la depresión.  Perdón a quién he privado de un momento de risa o a quién he preocupado. Como decía NV cuando hablaba sin saber, “Perdón por la gente moderna”. Pido perdón, ahora que no me oye nadie y alguno me lee. Perdón a ti por escupirte esta mierda. Perdón. Estoy arrepentida de verdad.


* No hay alcohol ni drogas en mis arterias ahora mismo. Sólo es escritura semi automática.
(Imágenes rapiñadas de "Cosas de Arquitectos", concretamente de un artículo sobre recortables brutalistas)

Lo dice Diana Aller

lunes, 22 de abril de 2019

3 LIBROS ROSAS

Mi madre hace siempre la misma Euromillonaria, la misma combinación de números. Está condenada a jugar una y otra vez con esos dígitos, porque si no lo hace y toca, todos entenderíamos su aparatoso suicidio en las vías del tren.
Todos tenemos este tipo de condenas autoimpuestas. Nuestros cerebros perpetúan una y otra vez comportamientos de los que no obtenemos ningún beneficio, pero hija, funcionamos así.
Una de mis muchísimas manías condenas, es que si empiezo un libro, me lo tengo que acabar, aunque no me guste, por si en la última página remonta, por si, como mi madre, encuentro la solución mágica y no puedo dejar escapar esa oportunidad que en realidad nunca llega.
Lo bueno de esta manía es que encuentro joyitas y paso ratos de recreo intelectual muy apaciguantes. (Y para quienes no vamos a terapia, ni meditamos y llevamos vidas desordenadas de sueño, alimentación, trabajo y emociones, pues es una solución cero contaminante y muy barata).


El caso es que han llegado a mis manos tres libros de color rosa, más o menos a la vez y los tres me han encandilado. Y como estoy en una etapa muy rosa (el destino se ha confabulado hasta el punto que me he tenido que teñir el pelo rosa) me ha parecido una señal. -Mi casa es rosa, la funda de mi móvil es rosa, mi agenda es rosa... Es decir, las cosas que más veo son de este color-.


BIENVENIDOS A DIETLAND de SARAY WALKER
Es el germen de la serie Dietland (que me da miedo ver, por eso de la decepción) y empieza como un libro normal, con una protagonista que podríamos ser cualquiera de nosotras... Pero la cosa se vuelve rara... Rara en un sentido muy guay. Yo misma he soñado demasiadas veces con un club secreto de activismo para acabar con el patriarcado en el mundo. Pues esto es lo que le pasa a Plum, la protagonista, que de forma nada sutil, coloca el día a día de una gorda frente a nuestra conciencia alienada de estereotipos. Al cerrar la tapa del libro yo sólo quiero revolución, guerrilla y mucha risa. Por favor, hagámoslo.

SEÑORA de ANABEL RIVERO
Yo a Ana Belén la amo demasiado y no puedo ser imparcial. Mucho menos cuando habla de sí misma, de la universalidad de todas las mujeres (las señoras en que nos hemos convertido sin darnos ni cuenta). Ya no tenemos problemas de chicas, ahora damos más lástima y cierta risa. Somos señoras y lo que nos acontece es una desgracia tras otra... Y todo por encajar en un sistema que parece inventado por el mismo Lucifer. Señora es el regalo perfecto para una amiga que cumple años. Va a llorar de la risa y se va a dar cuenta de que la vida es una mierda, pero mira, merece la pena.


CAPUCCINO COMOTION de ROSA NAVARRO
El sorpresón de la temporada: Qué delicia más grande, qué bien contado ese trauma común a todes que es hacerse mayor. Qué lirismo a la hora de dibujar la ansiedad y el miedo, lo difíciles que se vuelven las relaciones, la desesperanza, el peso del género, las rupturas y hasta las relaciones con la propia madre (vaya temita hay ahí). Es un libro -novela gráfica- que con saltos en el tiempo y maestría artesanal, cuenta en primera persona una sucesión de finales, que se convierten en todo un prólogo vital. Valiente, conmovedor, certero. Lo he gozado muchísimo.

*Tengo pendientísimo "Feminismo para torpes" de Nerea Pérez y "Vivan los hombres cabales" de su amigo Guillermo Alonso. Sé que me van a gustar antes de leerlos y no sé si metérmelos este puente de mayo o esperar a que me los firmen en la Feria del Libro, que es una cosa muy sexy y muy increíble... O igual ambas cosas, ya veré.

*Si quieren que les hable en persona de un buen libro, este miércoles pueden venir a la Central de Callao, donde presento el libro de mi buen amigo Otto, que es de morirse de ligero y conmovedor:



Lo dice Diana Aller

martes, 9 de abril de 2019

COSAS QUE PASAN (DE VERDAD) EN EL AMOR Y EN EL SEXO -Capítulo 16-


El otro día, escribí el capítulo 15 de "Cosas que pasan..." y se me quedaron algunas en el tintero, así que aquí van, en este capítulo 16:


Esos dioses del Olimpo, educados y a la vez salvajes que después de comerte el coño y el culo te preguntan “¿te da asco que beba de tu vaso?”

“No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas” Mary Wollstonecraft.

Cuando se habla de bdsm, la mayoría de los tíos se definen como amos, pero traedme ahora mismo al que no le guste que le den unos azotitos y le digan que se ha portado mal y hay que castigarlo un poco. Traédmelo aquí ahora mismo, por favor.


Un aplauso para esos héroes que con más de 30 años son capaces de un polvo después de otro polvo.

Desconcentrarse porque la lista de Spotify de follar es “demasiado” buena.

-¿Cuándo te casas?
-Cuando encuentre la mezcla perfecta entre mi mascota, mi vibrador y Ruby Rose.

¿Por qué se considera de mal tono sacarse una teta para alimentar a una criatura, pero no un biberón? ¿Por qué se considera de mal tono sacarse una teta para alimentar a una criatura, pero no para anunciar el salón del automóvil?



Ahora mismo no sé quién me gusta más y de qué manera. (Qué fortuna que mis preocupaciones sean estas…)

 Alrededor del 30% de las consultas de mujeres en internet son búsquedas sobre el cuidado e higiene del clítoris. (Ay, dios ¿Cómo se limpia e hidrata? ¿Se puede exfoliar?)

El pene es el órgano más buscado (en internet, se entiende. No en un yacimiento) por delante del corazón, pulmones o hígado.


Ella tiene novia, pero ¿Acaso es mi problema?

En un showroom le dicen a una conocida que no le dejan un vestido para una Premiere si no se quita los pelos de los sobacos. Dicen que son “cosas de los diseñadores”. A veces nos creemos que el primer mundo es adelantado, pero no.


Lamer unos genitales como si de ello dependiera nuestro futuro sentimental entero, porque, de hecho, igual depende nuestro futuro sentimental entero...

Todas tenemos una Terelu dentro que nos hace vernos “viejas, gordas y feas”.

Es demasiado joven para usted sí:
-Cada vez que le envía un WhatsApp, ve que ha cambiado la foto del perfil.
- A usted le dan tirones al follar y a la otra persona NUNCA.
- Si los amigos de su pareja le dicen cosas como “de mayor quiero ser como tú “ (qué rabia da eso)


Ver atractivo a un yonki requemao del sol. (Estoy enferma ¿verdad? ¿VERDAD?)

Esas chicas que viven muy lejos de nuestros patrones estéticos (tan fascistas y abrumadores) y sin embargo nos ponen guarrísimas cuando nos miran...

Cara congestionada, húmeda y roja de meterla literalmente entera por todas partes y que te digan “qué guapa estás”. Fe en la especie humana.


Me siento infiel si me whatsappeo con uno mientras escucho el grupo de otro. Estoy hablando de amantes, esos seres de luz con los que establezco honestas relaciones corporales de mutuo acuerdo y me callo toda la admiración que siento por ellos/ellas. No los merezco.

El tío más guay de la Unión Europea, ni siquiera sabe que lo es.

Quiero un novio de temporada primavera-verano ¿Dónde lo puedo encontrar? ¿En Tinder?

¿Sabían ustedes que los machos de las aves suelen carecer de pene, teniendo en su lugar un orificio llamado cloaca similar al de las hembras? Yo no.


“Yo soy así. A mí me tienen que querer como soy”. Poto.

Mi amigo Miguelito: “…Yo por eso creo que lo mejor es follar directamente sin hablar… y luego ya tener una doble alegría [si tiene conversación] o un venga hasta luego”

Darlo todo chupando para seducir y que quiera envejecer a mi lado.

Mensajes crípticos llenos de odio de un ex. Mira: no.


Lo normal es tener michelines en la barriga, celulitis en el culo y que las tetas si no son canijas, cuelguen. Lo raro, lo amorfo, lo formidable, son los cuerpos que se exhiben como normales en cine, publicidad y televisión. (Y curiosamente lo que nos pone, no es un cuerpo de gimnasio, sino la vecina de al lado que tiene pinta de sudar mucho o el tío con aspecto de montañero feliz que lleva chirucas en el metro).




“La cuestión no es quién me va a permitir, es quién me va a detener” Ayn Rand.

Palabras que nos meten el clítoris pa dentro: "Canalla, canallita"; "auténtico, auténtica"; "cañero, cañera"; "hembrismo"; "Pablo Casado"...

Tanto coño y tanta polla en el porno, y al final lo que nos desencadena un orgasmo es ver un gesto de gusto en una cara…


No creo en la existencia del punto G. Venga, llévenme a la Plaza Mayor y ya me pueden lapidar.

A ver, resumiendo mucho muchísimo, tengo una duda que plantear. Es un cuestionamiento propio de nuestra época, que atañe también al género, a las costumbres occidentales y a la fatal idea capitalista de los afectos. También habla de psicología, de la intangible noción de vacío y de la antimateria. A ver si alguien sabe responderme. Se resume en: “¿Qué coño les pasa a los tíos?”


Sólo un 1% de las tías saben llegar al orgasmo mediante la estimulación de los pezones…

Qué pereza un trío. De hecho, qué pereza una pareja.

Búsquedas en Google de quien nos gusta. Ese gran clásico…


Igual que somos frioleros o calurosos o madrugadores trasnochadores; todos somos de mirar o de que nos miren ¿De qué es usted?

En el top ten de frases de terror, debería estar “Todas mis ex están locas”. Si la oye, huya como si Jimenez Losantos le persiguiera. Huya y no pare hasta que no entienda el idioma que habla la gente alrededor.

Acojone y total inseguridad cuando alguien nos mola que se nos derrite la chirla.


¿Soy la única a la que dan un poquito de vergüenza ajena, asquete  y pereza también los juguetes sexuales?

Si el empoderamiento era esto, yo me rindo, (soy de las que los 5 primeros minutos de coito, meto la tripa).

Si [llamémoslx X] fuera un poco menos [llamémoslx X] sería la perfección; pero claro, no me gustaría tanto como [llamémoslx X].

Me encantaría quedar contigo, pero hoy tengo que borrar gifs del whatsapp, hacer una colada de ropa oscura y cortarme las uñas de los pies. Sorry.


Cada vez veo más toxicidad en parejas que no llegan ni a serlo: Jueguecitos absurdos de “te bloqueo, no quiero saber nada de ti”, pero luego “te pido que nos veamos y sólo si aceptas mis condiciones”. A ver, el único orgullo que nos debe interesar es el orgullo gay. Amigues, hemos venido a este mundo a gozar y a hacer felices a los demás. No se aparten del camino, por favor.

A mí, llegada a esta edad y a este punto de la vida, les juro que lo que menos me oprime es el género. Lo demás, un montón.

Igual es cosa mía, pero no entiendo esas bocas que se pone la gente, como si hubieran metido el morro en un avispero. Claro, que las uñas de prostituta con pocos recursos, tampoco lo entiendo. (Lo sé, soy una señora aburrida)

Las cosas como son; tengo unos ex que son lo más.

Pues se ha quedado una tarde que da gloria verla, perfecta para sofá, manta, Netflix y afilar la espada toledana.


Ni la seguridad social, ni las bajas, ni las paguitas del estado cubren la dependencia emocional. Así que, mejor darse a la cocaína o al bingo.

Toxicidad de pareja por la absurda adicción de bronca-reconciliación-bronca-reconciliación. 
Toxicidad por manipulación haciéndose la víctima, con bien de auto culpabilización.
Toxicidad por juntarse un ansioso y un evitativo.
Toxicidad por el miedo al rechazo o al abandono.
Toxicidad en pareja por exigir una perfección imposible.
Toxicidad por dependencia emocional a la de cal y la de arena.
Toxicidad porque uno asume el rol dominante y otro el sumiso (emocionalmente, no en el sexo) o hay una horrible lucha por el poder y el control.
Toxicidad por (algo muy frecuente) pareja de sufridor y salvador.
…Cuando se repite un patrón chungo en nuestras parejas, el problema no está en ellas, sino en nosotros. El problema es siempre nuestro, que elegimos conforme a patrones tóxicos. A ver si nos metemos esto en la cabeza, que ya tenemos una edad.
(Yo la teoría la llevo fenomenal, a ver si este año por fin apruebo)

Esos que llevan ahora con todo el frío el tobillito al aire, son los mismos que en verano van con un calcetín blanco bien gordo. Y ojocuidao, que tienen mucho público.


Quiero una cita romántica en Nebraska (la cafetería, no la ciudad).

Muchos animales se masturban estimulándose y chupándose los genitales. Pero el sumun de la sofisticación son los delfines que lo hacen con anguilas, o, como en este caso, con un pobre pez decapitado.

¿Cómo es esa sensación de que falte justo tu talla? Cuando encuentras el modelo perfecto y el color ideal… Y no hay tu talla. Pues esto me pasa a mí con el concepto “pareja estable”.

Conocer a los suegros -en cuanto a tensión y expectativa- es sólo comparable a la Selectividad.


La gente más manipuladora es la que menos lo parece.

Creo que dejé de gustarle cuando me vio comer croquetas.

“Mira, no quiero asustarte, de verdad, soy muy normal (cuando quiero) pero llevo tanto tiempo deseando esto, que de aquí no te vas hasta que todos mis vecinos sepan tu nombre”.

¿Soy una romántica o directamente imbécil por creer que el amor es lo que mueve el mundo?


Lo dice Diana Aller