jueves, 3 de enero de 2019

UNA NUEVA ERA

Nada, que ha empezado 2019 y no sé muy bien qué escribir. Porque es pornográfico pedir algo al destino cuando mi presente es brillante como un suelo recién fregado. Porque tengo tan buenos amigos que me veo incapaz de estar a la altura; porque mis hijos son lo más y Lucas me dijo aller que yo le caía muy bien y le caería bien aunque no fuera su madre. También porque después de trabajar, trabajar, trabajar y trabajar un poco más, ha merecido la pena no dormir, vivir rápido y aprender a gestionar los agobios y ahora tengo la misma incertidumbre laboral de siempre, pero aprecio mucho no saber qué haré mañana. Y la salud, en términos generales, muy bien. Achaques en el cuello (degenerativos además) que tengo que vigilar y que son consecuencia de trabajar sin descanso como un animal de carga, pero sólo eso. Sigo sin saber ni poder decir que no; pero (leer con acento de Aznar en Texas) estamos trabajando en ello.


Por eso no voy a contar mi vida, que a mí me parece divertidísima, pero igual a ustedes les aburre en esta era de egos tendidos al sol. Mis propósitos son amadrinar un burrito como ha hecho mi amiga Lucía e irle a conocer en Semana Santa; encontrar dónde reciclar envases cerca de mi nuevo domicilio (ahora vivo en Chamberí); escuchar más y mejor y hacer la vida más agradable a los demás. Y ya está.

Total, que aquí estoy postrada en mi portátil, desperezando una nueva etapa que coincide con el comienzo de año, con un escenario diferente y con un frenazo laboral que necesitaba desde hace mucho. Y vengo sólo a decir que HE VUELTO. Que quiero contagiar ganas de hacer cosas chachis a todos ustedes. Es muy guay que ya no se lean blogs con mucha letra. Piénsenlo. Ahora nos dejan en paz en este remanso de letras y palabras y las tendencias y la novedad fijan la mirada en la turgente Instagram, satisfaciendo a unos y otros con zalamería.


¿Quién coño lee un blog? Un blog que google no redirecciona en los primeros puestos porque hay mucho texto, no está alojado en ninguna plataforma y no trata de un tema en concreto. Un blog sin patrocinios ni ansia de crecer. ¿Quién? Qué bonita libertad esta que se recupera al entrar en la madurez. (Y eso que yo adoro la juventud, tengo Instagram y adoro las redes sociales)

A ver si consigo extender esta sensación fuerte y floja de que la vida es para divertirse y divertir a los demás. A ver si logro transmitirles ese punto de "qué más da", porque nada malo es tan importante. Mi propósito es seguir cometiendo errores, (prometo que otros nuevos, eso sí) y vivir con alegría como si lo fueran a prohibir. Quiero luchar por les desfavorecides, ayudar, reír, bailar, comer cosas ricas, practicar sexo creativo, ir al bingo, trabajar en dosis sanas, enamorarme, beber cerveza, seguir durmiendo como hasta ahora, cambiar de peinado, escribir una serie, un libro y muchos whatsapps. Quiero que repongan Médico de Familia, fumar en pipa, aprender salto de pértiga, que ustedes se dejen llevar por aquello que les satisface y que Renfe ponga wifi.

Feliz ano.

Lo dice Diana Aller

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