lunes, 28 de enero de 2019

"MAMA" CASS


Por favor se lo pido:
Si tienen ocasión, auriculares, ganas y ánimo de gozar, LES RUEGO escuchen esta canción antes de seguir leyendo:



Muchos de ustedes reconocerán esta dulce melodía gracias a la segunda temporada de Lost, pero eso no importa. O bueno, sí, no sé. El temón en cuestión fue compuesto por un matrimonio que en los 60 se dedicaba a fabricar éxitos musicales (Cinthia Weil y Barry Mann) y está interpretado por Ellen Naomi Elliot, que pasó a la historia como Cass Elliot o Mama Cass.

Su voz es un sueño lúbrico de siesta de sábado, una ráfaga fresca de aire en una mañana de junio, un escalofrío de gustera de cuando empieza a subir una pasti.

Desde que nació en 1941 (en Baltimore), cumplió años cada 19 de septiembre y a comienzos de los 60, cuando el folk era lo más, se fue a vivir a Nueva York. Además de una voz de granizo suave, Cass tenía una personalidad arrolladora y un talento portentoso para la interpretación: musical y de la otra; de actriz. Se casó con un amigo para que se librara de ir a la guerra de Vietnam. Trabajaba en un guardarropa o donde fuera y era todo un animal social. El caso es que estuvo en varios grupos de música e interpretó papeles de poca relevancia en teatro. Había una escenilla folkie donde más o menos todos se conocían y todos eran promesas emergentes. Coincidió con unos y otros en algunos grupos.




Por ejemplo estuvo con Denny Doherty en un grupo llamado The Big Three, y tuvieron un chiqui éxito con “The Banjo Song”,  que sería vilmente copiada después por el grupo holandés Shocking Blue, con el nombre de “Venus” (otro temón). 



El caso es que tras mucho hablarlo y mucho tiempo currárselo, consiguió que la admitieran en “The New Journeymen”, donde había miembros de anteriores bandas con las que había estado. John Philips, que ejercía de líder del grupo, contaría años más tarde que la voz de Cass Elliot no era tan alucinante y que finalmente entró en el grupo porque mejoró prodigiosamente tras un golpe tremendo de una barra de cobre en la cabeza de Cass. ¿Creen ustedes que eso puede suceder? Tal vez sí. O tal vez, como contaban los allegados, John se negaba a tener en su grupo a una chica gorda. Porque Cass era gorda. Podía ser pálida, altísima o con labio leporino, pero era gorda, algo que ya sabrán ustedes que se penaliza un montón y más en una chica, a la que de milagro se le permite vivir en sociedad (pero no protagonizar películas, ser musa, mito o un ejemplo vital).


Así que, después de tenerla deseando entrar y darlo todo en el grupo, John dijo “Bah, venga, ven con nosotros” como haciéndole el favor. También hay dos datos significativos que nos pueden ayudar a comprender esta historia: Por un lado, Cass Elliot estaba profundamente enamorada del otro miembro masculino del grupo: su anterior compañero Denny Doherty. Y por otro, John Phillips estaba casado con una modelo espectacular de guapa hegemónica que era, llamada Michelle Philips, que era la otra miembra de “The New Journeymen”.


(Sepan que John Philips sería el organizador del primer Festival de la Historia, el mítico de Monterrey, en 1976. Y también que ya había estado casado antes y tenía 2 hijos, Jefrey y Mackenzie, de quien les hablaré luego).

Al poco se cambiaron el nombre. Primero por “The magic circle” y después por “The mamas & the papas” donde la voz y el carácter de Cass destacaron enseguida. Dado que tenía una personalidad expansiva y abierta y un humor excelente, sin buscarlo se convirtió en la lideresa espiritual del grupo. Tenía eso tan impresionante y tan difícil de definir que es el carisma: un profundo y arraigado carisma que apabullaba y fascinaba a promotores y público.


En 1965 el mundo era un lugar receptivo y abiertísimo para las melodías y juegos vocales de The mamas & the papas. Su música representaba todo el candor de los felices años 60 y cuando apareció la surfera melodía de “California Dreamin” su éxito se volvió planetario. Las armonías de las voces, jugando como olas del mar, y la letra recordándonos que tras el invierno llegará una soleada primavera es todo un canto a la esperanza.


Pero… Hoy, conociendo un poco la historia y la perversión de los inocentes años 60 a posteriori… La melodía suena distinta.
Si tienen ganas y “parlantes” (que bonito eso de “parlantes”) escuchen y piensen: ¿No tiene algo de satánico esta canción? ¿No parecen los coros de unos falsos ángeles tratando de engañarnos?



Hay algo turbio, una especie de mensaje oculto que en el momento era imposible ver.
Una vez, hace años, me embarqué en una aventura muy loca y divertida, un proyecto ilusionante. En un viaje propiciado por aquel proyecto, estaba mirando un dibujo de esas máscaras de teatro tan malrolleras que una sonríe y la otra está triste y se me acercó un compañero que yo creía amigo. Le comenté lo feliz que estaba, viajando y disfrutando de todo aquello y él señalando las máscaras contestó intrigante: todo lo bueno tiene una parte mala. Ahora reímos, pero ya lloraremos. Por supuesto, aquella persona era un ser despreciable, pero yo, bañada en endorfinas de alegría, era incapaz de verlo ¡Y vaya si lloré!

…Pues California Dreamin a mí me suena un poco a eso, a una capa de pintura con sonrisa encima de un mensaje chungo, a anticipo de hecatombe emocional.


En 1966 llegaría “Monday, Monday” y se desató la locura. El éxito de the Mamas & the Papas fue rotundo y sus vidas eran como las de cualesquiera estrellas del rock. Iban y venían de fiesta en fiesta,  catando el alcohol y las drogas recreativas recién descubiertas y Cass Elliot lo daba todo dentro y fuera de los escenarios. Era extremadamente sociable y divertida y todo el mundo la adoraba. El grupo era lo más de lo más y representaba una cultura y unos valores en consonancia con una juventud demandante de amor libre y libertad.

Sin embargo, ellos mismos seguían el esquema tradicional de pareja heterosexual monógama. Al menos John y Michelle Philips, que eran un matrimonio muy bien avenido, mientras que Cass seguía loca por Denny Doherty.


Su disco “If You Can't Believe Your Ears” (1966) era un éxito rotundísimo y todo parecía ir fenomenal…
Hasta que una noche, Denny Doherty le confiesa a su amiga Cass que está enamorado de Michelle, la bella esposa de John. A ella le dio un parraque importante, porque estaba pilladísima por él. Pero le sentó peor lo que le dijo después: Llevaban un tiempo siendo amantes a espaldas de John. Cass, que tenía buen humor, pero no tanto, se rebotó con su amigo y se quedó hecha polvo. Aguantó de mala hostia mientras disfrutaban del éxito y preparaban su segundo LP… Hasta que el propio John pilló en la cama a su mujer con Denny. Y claro, ahí se armó y rearmó una crisis tochísima entre los 4 integrantes del grupo. Había muchos intereses, mucho dinero y muchas buenas canciones en juego. La era hippy happy empezaba a ser un poco menos inocente.


La primera solución fue echar a Michelle del grupo, dando a entender que, como todas las mujeres bellas, era prescindible y causante de todos los males. Sin embargo, terminaron por readmitirla de nuevo y grabar con ella el siguiente disco: “The Mamas and The Papas” (1967). John y Michelle se reconciliaron, pero imagínense ustedes el plan: el ex amante, la enamorada del ex amante, la infiel y John a estas alturas ya empezaba a ser “el alcohólico” y un poco el tóxicomano también.


El grupo nunca más consiguió estabilidad ni buen rollo. Aguantaron como aguantan las parejas que no conocen la salida a la toxicidad y Cass cada vez soportaba menos a John y cada vez le apetecía más cantar por su cuenta. Sacaron singles y discos, sin disfrutar ya de las fiestas ni del éxito. Así que, cuando la situación era insoportable y Michelle y John tuvieron una hija (Cynna Philips) y vivían en una mansión de Bel Air, (por su parte, ella también tuvo una hija, Vanessa Owen Elliot, aunque nunca dijo quién era el padre) el grupo se disolvió y pusieron como excusa que Cass Elliot quisiera iniciar una carrera en solitario.


Aunque los demás intentaron hacer lo propio, la única que tuvo un relativo y moderado éxito fue ella, la chica rechazada, la carismática Cass. La gente flipó con su “Dream a little dream of me” (no es para menos) y se convirtió en un personaje recurrente de las televisiones y las revistas.



Su vida fue azarosa y divertida: Consumió drogas, amantes y copas y se casó por segunda vez, en esta ocasión por amor, aunque la cosa sólo duró unos meses...

Estaba de gira en Londres donde estuvo dos semanas seguidas petándolo en el London Palladium. Estaba en casa de su amigo Harry Nilson (el de “Without you”) porque siempre se quedaba allí. Llamó a su amiga Michelle con la que siguió manteniendo la amistad y le contó lo contenta que estaba, aunque algo cansada. La vida fiestera y feliz se cobraba su tarifa. De hecho, se tumbó a dormir y ya no despertó. 


Se extendió la leyenda urbana de que murió atragantada por un sandwich mixto, porque debe ser muy gracioso imaginar a una gorda morir comiendo. De hecho, el bulo sigue hoy muy latente. Pero no, murió en la misma cama donde años más tarde moriría Keith Moon, el carismático batería de los Who.

Cass murió en pleno éxito; no así sus compañeros: Sólo queda Michelle de los Mamas & the Papas. Denny no se recuperó jamás de lo de Michelle y se dio a la bebida. Aunque hizo sus cosillas, terminó arruinado y cirrótico perdido. Y John acabó peor, confundiendo realidad y efectos de las drogas y viviendo de forma natural el incesto con su hija Mackenzie.

La wikipedia lo cuenta así: En 2009, su hija Mackenzie Phillips publica una autobiografía, titulada High on Arrival, donde se narra que el propio John la introdujo en el mundo de las drogas. Posiblemente para cometer los abusos que sucederían bajo los efectos de narcóticos, pues en las memorias la autora relata que, al despertar cierta noche en estado de inconsciencia se halló teniendo sexo con su propio padre y que no sabía precisar cuántas veces habría repetido los abusos.
Llegaron a tener relaciones sexuales incluso la noche antes de su boda a los 19 años, en 1979. Al año siguiente, cuando su hija fue despedida de la teleserie donde actuaba por su adicción, entraron juntos a un centro de rehabilitación. En aquel período, ella había perdido el control de su vida, se sentía aislada y el incesto había llegado a ser algo consensuado. John llegó a proponerle huir a un país donde se permitiera tal práctica.1 La relación terminó cuando Mackenzie quedó embarazada (sin saber quien era el padre biologico de su hijo) y exigió a John pagarle un aborto.


Ahora, si les parece, escuchen de nuevo “Make your own kind of music” una canción espeluznantemente hermosa, una explosión con una interpretación magistral y perfecta. ¡Ole Cass Elliot! Qué difícil es hacer cosas tan chachis y qué fácil que nos impresionen...

Lo dice Diana Aller

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