martes, 29 de enero de 2019

RECOMENDAR POR GUSTO

Sobre todo cuando me va a venir la regla, me cuesta abrir las redes sociales. Siento pena y rabia por todo, incluso por lo que me suele gustar cuando no estoy premenstrual. 

Hay algo que me molesta especialmente, y es cuando la gente confunde su vida consagrada al capitalismo con el rédito hedonista. Cuando anuncian, como si fuera una maravilla, cualquier cosa en la que han trabajado. Promocionan gratuitamente eventos huecos, programas de televisión para inteligencias regresivas, números de revistas ilegibles...

En esta era de precarización, deberíamos plantarnos y cobrar como hacen los influencers por promocionar un producto. Porque hacerlo a título personal y gratis, empobrece nuestra imagen de cara a los demás, que da igual, pero también nuestro espíritu, que eso es tremendo.

Me niego a proyectar como mía la imagen de un trabajo. Puedo colgar una foto del sitio donde trabajo, hablar de ello... pero no promocionarlo, porque en un mundo tan estratificado y poco generoso, eso es un trabajo. Si los prescriptores promocionan cosas en las que no creen, es su problema, porque ES SU TRABAJO. La credibilidad de Paula Echevarría parece que da igual, sólo importa lo que mueve y lo que vende. Pues ya está. Dejemos que el sector influencer se profesionalice, que las empresas inviertan en promoción y paguen a quien corresponda para llegar a su nicho de público y la gente con criterio hable de lo que le gusta e interesa.

Si nos embarcamos en un proyecto ilusionante ¿Por qué no contarlo? Pero si es un trabajo que acometemos sólo por dinero, igual no es algo para recomendar... 

Cada vez es más difícil separar ocio y trabajo, lujo y precariedad, sostenibilidad y contaminación... De verdad, tengamos una mínima conciencia, aunque sólo sea para que Facebook vuelva a ser divertido. (No soporto el autobombo, los linchamientos y los debates predecibles: lo único que me gusta de las redes sociales es lo que me hace reír, porque ya ni me hacen reflexionar).

Y ya que hablo de esto, les voy a recomendar dos cosas en las que no tengo nada que ver, son eventos en Madrid que me interesan, sin más:

*JORNADAS de género e identidad a través de la moda (15 y 16 de febrero). (Importante: Gratis)



*UNA ÚNICA REPRESENTACIÓN DE TEATRO de Brays Efe el 5 de febrero que se llama "DE REPENTE" en el Teatro Lara.


Madrid 23 de Enero de 2019 - La mezcla del brillo a veces decadente de Broadway, el espíritu mordaz de los Late Night Shows, la improvisación de los nuevos formatos teatrales o el descaro de los programas de variedades de los 80 y los 90 en nuestro país le han servido de inspiración a Brays Efe para crear y protagonizar su primera obra: “De Repente”.
Una pieza insólita en la que no solo Brays será quien guíe la acción: el público será el coautor de este espectáculo de pase único que recoge el espíritu rompedor pero que no renuncia al costumbrismo del actor. Brays, ganador del premio Feroz al mejor actor en 2017, participa actualmente en Tu cara me suena y está preparando la tercera temporada de Paquita Salas, la serie ganadora del premio Ondas. Además, forma parte de esa generación de artistas que ha revolucionado la escena gracias, precisamente, a no renunciar a nada, a perderle el miedo al dogmatismo y a mezclar estilos y referencias sin temor alguno.
El propio Brays nos cuenta qué le parece la obra: “En este proyecto he podido desarrollar y mezclar muchos formatos que me interesan, es tan Johnny Carson como Joan Rivers, un formato clásico en el que permea lo underground y en el cual soy tan protagonista como espectador y donde el público también es creador y en el que absolutamente todo puede ocurrir”.
El lugar elegido para la representación no podía ser otro que el Teatro Lara, fundado en el siglo XIX y en el que se estrenaron obras maestras de la dramaturgia nacional como Los intereses creados, del Nobel Jacinto Benavente. Además, el Lara fue la cuna de La Llamada, el proyecto que lanzó a Los Javis, que contó con la participación de Brays en algunas funciones especiales. Un musical estrenado en el año 2013 en el vestíbulo del edificio, que sigue representándose cinco años después, convirtiéndose en una de las obras con más tiempo en cartel de su historia, además de en una película galardonada con un Goya.
Ni el propio Brays ha desvelado los detalles de este show que será representado una única vez cuya producción ha llevado a cabo con J&B, que en su apuesta por la creatividad y los formatos disruptivos le ha dado la oportunidad de crear un espectáculo que dará que hablar pero del que aún se sabe muy poco. Lo único seguro es que tendrá lugar el próximo 5 de febrero y que quien se lo pierda se perderá uno de los shows del año. Y eso que acaba de empezar.
Si quieres asistir, haz click AQUÍ para participar en un sorteo.

TÍTULO: DE REPENTE
HORA: 20:30 HORAS
FECHA: 5 DE FEBRERO
LUGAR: TEATRO LARA
CREADA  Y PROTAGONIZADA POR: BRAYS EFE

Lo dice Diana Aller

lunes, 28 de enero de 2019

"MAMA" CASS


Por favor se lo pido:
Si tienen ocasión, auriculares, ganas y ánimo de gozar, LES RUEGO escuchen esta canción antes de seguir leyendo:



Muchos de ustedes reconocerán esta dulce melodía gracias a la segunda temporada de Lost, pero eso no importa. O bueno, sí, no sé. El temón en cuestión fue compuesto por un matrimonio que en los 60 se dedicaba a fabricar éxitos musicales (Cinthia Weil y Barry Mann) y está interpretado por Ellen Naomi Elliot, que pasó a la historia como Cass Elliot o Mama Cass.

Su voz es un sueño lúbrico de siesta de sábado, una ráfaga fresca de aire en una mañana de junio, un escalofrío de gustera de cuando empieza a subir una pasti.

Desde que nació en 1941 (en Baltimore), cumplió años cada 19 de septiembre y a comienzos de los 60, cuando el folk era lo más, se fue a vivir a Nueva York. Además de una voz de granizo suave, Cass tenía una personalidad arrolladora y un talento portentoso para la interpretación: musical y de la otra; de actriz. Se casó con un amigo para que se librara de ir a la guerra de Vietnam. Trabajaba en un guardarropa o donde fuera y era todo un animal social. El caso es que estuvo en varios grupos de música e interpretó papeles de poca relevancia en teatro. Había una escenilla folkie donde más o menos todos se conocían y todos eran promesas emergentes. Coincidió con unos y otros en algunos grupos.




Por ejemplo estuvo con Denny Doherty en un grupo llamado The Big Three, y tuvieron un chiqui éxito con “The Banjo Song”,  que sería vilmente copiada después por el grupo holandés Shocking Blue, con el nombre de “Venus” (otro temón). 



El caso es que tras mucho hablarlo y mucho tiempo currárselo, consiguió que la admitieran en “The New Journeymen”, donde había miembros de anteriores bandas con las que había estado. John Philips, que ejercía de líder del grupo, contaría años más tarde que la voz de Cass Elliot no era tan alucinante y que finalmente entró en el grupo porque mejoró prodigiosamente tras un golpe tremendo de una barra de cobre en la cabeza de Cass. ¿Creen ustedes que eso puede suceder? Tal vez sí. O tal vez, como contaban los allegados, John se negaba a tener en su grupo a una chica gorda. Porque Cass era gorda. Podía ser pálida, altísima o con labio leporino, pero era gorda, algo que ya sabrán ustedes que se penaliza un montón y más en una chica, a la que de milagro se le permite vivir en sociedad (pero no protagonizar películas, ser musa, mito o un ejemplo vital).


Así que, después de tenerla deseando entrar y darlo todo en el grupo, John dijo “Bah, venga, ven con nosotros” como haciéndole el favor. También hay dos datos significativos que nos pueden ayudar a comprender esta historia: Por un lado, Cass Elliot estaba profundamente enamorada del otro miembro masculino del grupo: su anterior compañero Denny Doherty. Y por otro, John Phillips estaba casado con una modelo espectacular de guapa hegemónica que era, llamada Michelle Philips, que era la otra miembra de “The New Journeymen”.


(Sepan que John Philips sería el organizador del primer Festival de la Historia, el mítico de Monterrey, en 1976. Y también que ya había estado casado antes y tenía 2 hijos, Jefrey y Mackenzie, de quien les hablaré luego).

Al poco se cambiaron el nombre. Primero por “The magic circle” y después por “The mamas & the papas” donde la voz y el carácter de Cass destacaron enseguida. Dado que tenía una personalidad expansiva y abierta y un humor excelente, sin buscarlo se convirtió en la lideresa espiritual del grupo. Tenía eso tan impresionante y tan difícil de definir que es el carisma: un profundo y arraigado carisma que apabullaba y fascinaba a promotores y público.


En 1965 el mundo era un lugar receptivo y abiertísimo para las melodías y juegos vocales de The mamas & the papas. Su música representaba todo el candor de los felices años 60 y cuando apareció la surfera melodía de “California Dreamin” su éxito se volvió planetario. Las armonías de las voces, jugando como olas del mar, y la letra recordándonos que tras el invierno llegará una soleada primavera es todo un canto a la esperanza.


Pero… Hoy, conociendo un poco la historia y la perversión de los inocentes años 60 a posteriori… La melodía suena distinta.
Si tienen ganas y “parlantes” (que bonito eso de “parlantes”) escuchen y piensen: ¿No tiene algo de satánico esta canción? ¿No parecen los coros de unos falsos ángeles tratando de engañarnos?



Hay algo turbio, una especie de mensaje oculto que en el momento era imposible ver.
Una vez, hace años, me embarqué en una aventura muy loca y divertida, un proyecto ilusionante. En un viaje propiciado por aquel proyecto, estaba mirando un dibujo de esas máscaras de teatro tan malrolleras que una sonríe y la otra está triste y se me acercó un compañero que yo creía amigo. Le comenté lo feliz que estaba, viajando y disfrutando de todo aquello y él señalando las máscaras contestó intrigante: todo lo bueno tiene una parte mala. Ahora reímos, pero ya lloraremos. Por supuesto, aquella persona era un ser despreciable, pero yo, bañada en endorfinas de alegría, era incapaz de verlo ¡Y vaya si lloré!

…Pues California Dreamin a mí me suena un poco a eso, a una capa de pintura con sonrisa encima de un mensaje chungo, a anticipo de hecatombe emocional.


En 1966 llegaría “Monday, Monday” y se desató la locura. El éxito de the Mamas & the Papas fue rotundo y sus vidas eran como las de cualesquiera estrellas del rock. Iban y venían de fiesta en fiesta,  catando el alcohol y las drogas recreativas recién descubiertas y Cass Elliot lo daba todo dentro y fuera de los escenarios. Era extremadamente sociable y divertida y todo el mundo la adoraba. El grupo era lo más de lo más y representaba una cultura y unos valores en consonancia con una juventud demandante de amor libre y libertad.

Sin embargo, ellos mismos seguían el esquema tradicional de pareja heterosexual monógama. Al menos John y Michelle Philips, que eran un matrimonio muy bien avenido, mientras que Cass seguía loca por Denny Doherty.


Su disco “If You Can't Believe Your Ears” (1966) era un éxito rotundísimo y todo parecía ir fenomenal…
Hasta que una noche, Denny Doherty le confiesa a su amiga Cass que está enamorado de Michelle, la bella esposa de John. A ella le dio un parraque importante, porque estaba pilladísima por él. Pero le sentó peor lo que le dijo después: Llevaban un tiempo siendo amantes a espaldas de John. Cass, que tenía buen humor, pero no tanto, se rebotó con su amigo y se quedó hecha polvo. Aguantó de mala hostia mientras disfrutaban del éxito y preparaban su segundo LP… Hasta que el propio John pilló en la cama a su mujer con Denny. Y claro, ahí se armó y rearmó una crisis tochísima entre los 4 integrantes del grupo. Había muchos intereses, mucho dinero y muchas buenas canciones en juego. La era hippy happy empezaba a ser un poco menos inocente.


La primera solución fue echar a Michelle del grupo, dando a entender que, como todas las mujeres bellas, era prescindible y causante de todos los males. Sin embargo, terminaron por readmitirla de nuevo y grabar con ella el siguiente disco: “The Mamas and The Papas” (1967). John y Michelle se reconciliaron, pero imagínense ustedes el plan: el ex amante, la enamorada del ex amante, la infiel y John a estas alturas ya empezaba a ser “el alcohólico” y un poco el tóxicomano también.


El grupo nunca más consiguió estabilidad ni buen rollo. Aguantaron como aguantan las parejas que no conocen la salida a la toxicidad y Cass cada vez soportaba menos a John y cada vez le apetecía más cantar por su cuenta. Sacaron singles y discos, sin disfrutar ya de las fiestas ni del éxito. Así que, cuando la situación era insoportable y Michelle y John tuvieron una hija (Cynna Philips) y vivían en una mansión de Bel Air, (por su parte, ella también tuvo una hija, Vanessa Owen Elliot, aunque nunca dijo quién era el padre) el grupo se disolvió y pusieron como excusa que Cass Elliot quisiera iniciar una carrera en solitario.


Aunque los demás intentaron hacer lo propio, la única que tuvo un relativo y moderado éxito fue ella, la chica rechazada, la carismática Cass. La gente flipó con su “Dream a little dream of me” (no es para menos) y se convirtió en un personaje recurrente de las televisiones y las revistas.



Su vida fue azarosa y divertida: Consumió drogas, amantes y copas y se casó por segunda vez, en esta ocasión por amor, aunque la cosa sólo duró unos meses...

Estaba de gira en Londres donde estuvo dos semanas seguidas petándolo en el London Palladium. Estaba en casa de su amigo Harry Nilson (el de “Without you”) porque siempre se quedaba allí. Llamó a su amiga Michelle con la que siguió manteniendo la amistad y le contó lo contenta que estaba, aunque algo cansada. La vida fiestera y feliz se cobraba su tarifa. De hecho, se tumbó a dormir y ya no despertó. 


Se extendió la leyenda urbana de que murió atragantada por un sandwich mixto, porque debe ser muy gracioso imaginar a una gorda morir comiendo. De hecho, el bulo sigue hoy muy latente. Pero no, murió en la misma cama donde años más tarde moriría Keith Moon, el carismático batería de los Who.

Cass murió en pleno éxito; no así sus compañeros: Sólo queda Michelle de los Mamas & the Papas. Denny no se recuperó jamás de lo de Michelle y se dio a la bebida. Aunque hizo sus cosillas, terminó arruinado y cirrótico perdido. Y John acabó peor, confundiendo realidad y efectos de las drogas y viviendo de forma natural el incesto con su hija Mackenzie.

La wikipedia lo cuenta así: En 2009, su hija Mackenzie Phillips publica una autobiografía, titulada High on Arrival, donde se narra que el propio John la introdujo en el mundo de las drogas. Posiblemente para cometer los abusos que sucederían bajo los efectos de narcóticos, pues en las memorias la autora relata que, al despertar cierta noche en estado de inconsciencia se halló teniendo sexo con su propio padre y que no sabía precisar cuántas veces habría repetido los abusos.
Llegaron a tener relaciones sexuales incluso la noche antes de su boda a los 19 años, en 1979. Al año siguiente, cuando su hija fue despedida de la teleserie donde actuaba por su adicción, entraron juntos a un centro de rehabilitación. En aquel período, ella había perdido el control de su vida, se sentía aislada y el incesto había llegado a ser algo consensuado. John llegó a proponerle huir a un país donde se permitiera tal práctica.1 La relación terminó cuando Mackenzie quedó embarazada (sin saber quien era el padre biologico de su hijo) y exigió a John pagarle un aborto.


Ahora, si les parece, escuchen de nuevo “Make your own kind of music” una canción espeluznantemente hermosa, una explosión con una interpretación magistral y perfecta. ¡Ole Cass Elliot! Qué difícil es hacer cosas tan chachis y qué fácil que nos impresionen...

Lo dice Diana Aller

lunes, 14 de enero de 2019

LAS QUE MANEJAN

Son las que cortan la pana, las que parten el bacalao, las que manejan la cultura occidental que se estudiará en el siglo XXII. He aquí un listado de las danzarinas ménades de nuestra era estática y estólida (y con moderado uso de esdrújulas, a ver si cambiamos esto).




Sabina Urraca: Es la mujer orquesta en todos los sentidos que quieran imaginar. Una kamikaze asalvajá con un dominio de nuestra común lengua romance que ya quisieran muchos Planeta y muchos Nobel. De verdad se lo digo: El manejo de la palabra de esta chiquilla es apabullante. A mí me da igual lo que me cuente, mientras lo haya escrito ella. Qué deleite, pardiez.





Ana Belén Rivero: No puedo admirarla más. Es que no puedo, de verdad. Es talentosa, salada, fiestera, romántica, abruptamente honesta, divertidísima, lista como una coneja y capaz de detectar y transmitir las miserias propias como universales. Próximamente les quiero hablar con el detenimiento que merece, de su último libro "Señora", con el que me caían las lágrimas de risa en la sala de espera de la traumatóloga. Sus ilustraciones son oro de 20 quilates, que se me había olvidado decir que además de cronista del cuñadismo de nuestra época, es ilustradora.




Rocío Saiz: La persona más carismática del estado español hace kayac polo, rugby, es gestora cultural, canta en Las Chillers y es un puñetero maremoto. Nos presentó un amigo común por Facebook diciéndonos "deberíais ser amigas" y nos lo hemos tomado en serio. Es intensa como el concentrado de caldo de pollo Starlux e impulsiva como una traca valenciana. Además, tiene esa difícil capacidad de fascinar desde el segundo 1 hasta el infinito.





May Serrano y Admi Evans: Las pongo juntas porque sé que no les importa aparecer como tándem y porque ambas trabajan en lo que será el pensamiento dentro de 54 años. Van tan por delante en su concepción del mundo, que a mí me duele la cabeza cuando trato de entenderlas. Entre una y otra han creado cosas tan chachis como Café para madres, Women in black, Café para autónomas, Café para gordas o La quinta ola (no la peli, esto). Son el oráculo, el horóscopo y el futuro.




María Bastarós: Ya sólo por haber creado "Quién coño es" se merecería un busto en la plaza de Legazpi; pero esta chavala es autora de la muy recomendable "Historia de España contada a las niñas" y de los versos más líricos de principios de este siglo: "A veces sueño con la amiga feminista definitiva / La conoceré en una rave / Se acercará con oscilantes pasos de Doctor Martens / Y un trozo de pastilla en la mano / Y me dirá / Toma tía / Un cuartito pa ti sola / Como la Virginia Woolf".




Isa Calderón: Si ustedes no han visionado sus Reviews Fuertecitas, no saben lo que es desorinarse en vida, no saben lo que es el cine y no saben que la vida merece la pena ser vivida, así se lo digo. Además, hace "Deforme Semanal" con Lucía Lijmaer, lujo castellano, canelita fina, droga colombiana. Yo ya no veo una película sin tener en mente qué dirá ella. ¡Es que oigo sus comentarios en la cabeza!




Alicia Padrón: Es algo así como fashion consultant, pero podría ser capadora de marranos, que lo haría fenomenal también. Porque tiene unas cualidades artísticas y unos cuestionamientos éticos muy difíciles de ver en los humanos actuales. Podría ser egocéntrica, insoportable y vacía, y tendría el mismo éxito. Sin embargo Padrón tiene curiosidad por todas las disciplinas, escucha con humildad y su sentido del color y la proporción lo usa también en los afectos. ¡Qué gusto, hija!





Clara Serra: A estas alturas, que estamos todas hartas y desencantadas de la política, que exista ella es la luz del túnel, el queso de la pizza, el after sin resaca. Si ella me pidiera atracar un banco (ojalá) lo haría con los ojos cerrados. Porque la capacidad de convencer, viene refrendada por la coherencia y la fe en sus propios principios. Espero que no recicle el vidrio o algo así, porque es tan justa y ecuánime, que debe compensarlo por algún lado.




El hombre Confuso: Como no cuelga fotos suyas en ningún sitio, pensaba que era un ser deforme, o viejo, o un Pablo Motos... Pero no; es un chico atractivísimo que además ejerce de santa patrona de los columnistas freelance, con una prosa alicatada hasta el techo y un tesón inquebrantable. Se entera de todo, pero solo cuenta una parte. Está al día de absolutamente toda esa gente que no interesa... y consigue que nos interese. Desde que le sigo, me han empezado a encantar los señores hirsutos, por culpa de las fotos que pone siempre.




Ana Elena Pena: Ana Elena vive con desgarro: de fiesta es la más fiestera. Como madre es recogida y tierna. Pero todo lo que hace -lo mismo un cabaré, una ilustración, que un libro- tiene algo de performativo y disidente. Utiliza el "yo" (con su cuerpo, sus recuerdos o sus palabras) para hacernos llorar, sangrar, avergonzarnos, pecar, sonreír, y finalmente -siempre- perdonarnos; pero ¡hija mía! qué intensidad... Su último libro me removió tanto, que tuve que tomarme un alta seltzer al terminarlo.



Nerea Pérez: Parece que esa gracia natural le sale sola. Da la impresión de que es así, con ese salero, tan increíble como en su chou "Feminismo para torpes", como cuando hablo con ella. Pero no puede ser. Es imposible que exista alguien así y que siempre sea espontánea, divertida, honesta y (atención a mi comentario bien feminista) guapérrima. Yo creo que en realidad lo tiene todo preparado y ensaya por las tardes en Usera, porque no puede ser más completa la zagala.




Soy una Pringada: Millenial, gorda, marginada, resentida y chunga. No puede molar más porque tendría que pagar otros impuestos o algo. Mezcla la rabia y el ingenio (a mí me da mucha ternura) en sus discursos con acento de las vascongadas y un poco de chulería que a mí me parece muy madrileña, cuando jalona de "¿Me explicas?" sus letanías. Su gusto por la cochambre y la cultura chochi es muy guay. La veo atractivísima, por cierto.




Monstruo Espagueti: No me entra en la cabeza que alguien que se llame Anastasia Bengoechea se ponga un pseudónimo, pero bueno. El caso es que ella sintetiza -al estilo de Flavita Banana, otra grande- las injusticias de género y la lástima por una misma, como nadie. Visibiliza con sus dibujos lo abyecto de nuestra cultura, normaliza la looser que todas llevamos dentro y es más ácida que el limón a palo seco (a palo seko). Quiero hacer algo con ella, aunque sea una ensalada.




La Furia: Rapea como los ángeles (caso de que existieran los ángeles y rapearan) y consigue que el carácter combativo se convierta en sagradas escrituras y no en una retahíla heredada, como ocurre a veces en la música y el activismo. Tiene una frescura que ni una noche de febrero en Burgos y encima le rebosa inteligencia que se desparrama a la primera escucha.




Abel Arana: Mi espejo digital, la maruja deslenguada que todas llevamos dentro, la musculatura más perfecta para sujetar un buen cerebro. Todo eso es Abel Arana, amén del mejor comentarista de la revista ¡Hola! donde jamás se nombra la homosexualidad, pero nos hace mucha gracia. Sus crónicas no necesitan ironía para conseguir sacar punta a la realidad. Basta con filtrar lo que ve por su cabeza y salen obras maestras con las que reír sin freno.




Jimina Sabadú: Nadie como ella detecta las opresiones: las evidentes y las invisibles. Y nada como su generosidad al reconocerse perdedora -como somos todas- del precariado y mostrar en cualquier formato (novelas, radio, columnas...) la primera persona del singular. Con una personalidad arrolladora, muestra su fragilidad y normaliza la nuestra. Nadie como ella para ponernos la realidad frente a las retinas: Chicas, basta ya de echarnos todo a la espalda, tenemos que aprender a decir NO, pero de verdad. ¡Jimina es transparente, es iluminadora y es necesaria -y todos demás somos contingentes-!




Ofelia OL: Lo suyo es el activismo. Es tan, tan, tan activista, que está en un grupo de mujeres negras siendo la única blanca y creo que nadie -ni ella- se ha dado cuenta. Batalla y declara guerras sonriendo. Y las gana todas, por supuesto. Aunque ella no lo sabe. Tiene una muy peculiar forma de hablar y de escribir y estoy convencida de que no duerme, porque se pasa el día en asambleas, en Lavapiés, en reuniones y en bares. Debe dedicar las noches a comer, ducharse, trabajar, darse el tinte y limpiar el baño, porque si no, no lo entiendo...




Lucía Lijtmaer: La mujer totala, que también habla por la radio, en charlas y con las amigas, escribe libros, columnas y lo que le echen; y si diosa no lo remedia, sería la perfecta presidenta del reino de España. (Rezo. Rezo por ello). Sabe una jartá de todo y escucharla es una delicia celestial. Me encantaría que fuéramos pareja de hecho, o hacerle un regalo, o darle 20 euros y que se compre lo que quiera.




Mar Rojo: Con ese nombre del Índico y de frontera entre África y Asia, tenemos a una muchachita profesional y pizpireta que es lo que la industria musical necesita: Su entusiasmo y capacidad son infinitas y su criterio debería prevalecer en todas las listas de éxitos. Es gestora, socia de MIM, lleva negociados y programación de salas... pero su gran problema es haber nacido en España, donde su talento no se corresponde con su carrera. Es lo más ella.




Laura Peseta: Lo de Laurita Peseta no es normal. Yo no le encuentro ningún defecto. Es todo lo bueno que querríamos ser cualquiera: adorable, talentosa, todo el mundo la admira y encima tiene éxito dedicándose a lo que le gusta, que es la confección ética de ropa y complementos monísimos. Tiene hasta un programa sobre costura donde cabe de todo. Porque esa es otra: lo mismo le da por ejercer de monje guerrero oriental que organiza un desfile bizarro para presentar una colección.




Itziar Ziga: He dejado para el final a la abeja reina, la encarnación del talento y la humildad. No tiene redes sociales, ni falta que le hacen. Escribe columnas, ejerce de filósofa trash, da charlas y hay cosas suyas en blogs, libros y Youtube... pero su legado es una cosa emocional y loca que a mí me tiene fascinada desde hace años. ¡Qué clarividencia! ¡Qué acidez! Itziar Ziga te toca, te llega, te despierta y tu vida es otra. Tiene una visión absolutamente avezada y salvaje de la epistemología de la vida. Ojalá le dediquen tesis doctorales e inspiradas masturbaciones, porque las merece.



Todas ellas son un sumatorio de perfección y tino. Sus cerebros juntos harían implosionar el universo y yo las admiro mazo (y eso que me consta que a alguna no le caigo muy bien, pero miren, pelillos -del sobaco y del culo- a la mar, qué más da). Si estoy de bajón, o me entran miedos y preocupaciones de esos que nos asolan sin parar, yo consulto la obra de cualquiera de ellas y me da un subidón como de coca de Medellín que lo flipo. Qué suerte tenerlas de espejo. Qué orgullo tan raro me entra de ser española, ya ven. Gracias chicas, os adoro.
OS ADORO.

* Señoros, ¿ven como se puede hablar de una mayoría femenina sin tener que meter la palabra "feminismo"? ¿Ven como está implícito? ¿Ven como la cultura no tiene un epígrafe absurdo de "Ellas también están"? (Ellas SON, sin necesidad de que venga nadie a darles paso).

Lo dice Diana Aller

jueves, 3 de enero de 2019

UNA NUEVA ERA

Nada, que ha empezado 2019 y no sé muy bien qué escribir. Porque es pornográfico pedir algo al destino cuando mi presente es brillante como un suelo recién fregado. Porque tengo tan buenos amigos que me veo incapaz de estar a la altura; porque mis hijos son lo más y Lucas me dijo aller que yo le caía muy bien y le caería bien aunque no fuera su madre. También porque después de trabajar, trabajar, trabajar y trabajar un poco más, ha merecido la pena no dormir, vivir rápido y aprender a gestionar los agobios y ahora tengo la misma incertidumbre laboral de siempre, pero aprecio mucho no saber qué haré mañana. Y la salud, en términos generales, muy bien. Achaques en el cuello (degenerativos además) que tengo que vigilar y que son consecuencia de trabajar sin descanso como un animal de carga, pero sólo eso. Sigo sin saber ni poder decir que no; pero (leer con acento de Aznar en Texas) estamos trabajando en ello.


Por eso no voy a contar mi vida, que a mí me parece divertidísima, pero igual a ustedes les aburre en esta era de egos tendidos al sol. Mis propósitos son amadrinar un burrito como ha hecho mi amiga Lucía e irle a conocer en Semana Santa; encontrar dónde reciclar envases cerca de mi nuevo domicilio (ahora vivo en Chamberí); escuchar más y mejor y hacer la vida más agradable a los demás. Y ya está.

Total, que aquí estoy postrada en mi portátil, desperezando una nueva etapa que coincide con el comienzo de año, con un escenario diferente y con un frenazo laboral que necesitaba desde hace mucho. Y vengo sólo a decir que HE VUELTO. Que quiero contagiar ganas de hacer cosas chachis a todos ustedes. Es muy guay que ya no se lean blogs con mucha letra. Piénsenlo. Ahora nos dejan en paz en este remanso de letras y palabras y las tendencias y la novedad fijan la mirada en la turgente Instagram, satisfaciendo a unos y otros con zalamería.


¿Quién coño lee un blog? Un blog que google no redirecciona en los primeros puestos porque hay mucho texto, no está alojado en ninguna plataforma y no trata de un tema en concreto. Un blog sin patrocinios ni ansia de crecer. ¿Quién? Qué bonita libertad esta que se recupera al entrar en la madurez. (Y eso que yo adoro la juventud, tengo Instagram y adoro las redes sociales)

A ver si consigo extender esta sensación fuerte y floja de que la vida es para divertirse y divertir a los demás. A ver si logro transmitirles ese punto de "qué más da", porque nada malo es tan importante. Mi propósito es seguir cometiendo errores, (prometo que otros nuevos, eso sí) y vivir con alegría como si lo fueran a prohibir. Quiero luchar por les desfavorecides, ayudar, reír, bailar, comer cosas ricas, practicar sexo creativo, ir al bingo, trabajar en dosis sanas, enamorarme, beber cerveza, seguir durmiendo como hasta ahora, cambiar de peinado, escribir una serie, un libro y muchos whatsapps. Quiero que repongan Médico de Familia, fumar en pipa, aprender salto de pértiga, que ustedes se dejen llevar por aquello que les satisface y que Renfe ponga wifi.

Feliz ano.

Lo dice Diana Aller