sábado, 23 de marzo de 2019

ES AL FIN PRIMAVERA


Muchas veces -veces etílicas como hoy o veces tontas y vacías como el hermano de espina bífida que no llegué a tener- escribo cosas que nadie lee. Escritos penosos de autocompasión importada y barata. Misivas a desconocidas que me cruzo en el metro, convencida de que encajarían con mis vísceras brillantes. O mensajes encriptados a amores que enfangué antes de que pudieran siquiera eclosionar.


Probablemente éste último sea el caso. Ésta la realidad: Hoy tu nombre en letras de oro me ha asaltado a mano armada. Con alevosía y nocturnidad y sin embargo, de manera inesperada como un volcán islandés de impronunciable nombre; como una canción erizante en una lista de Spotify adormecida y olvidada. Se llamaba, creo, "Música para no pensar".
Qué absurdo, qué oquedad.

Las letras de tu nombre, fantasmagóricas y blancas, se han dibujado, con olor a pasado y me ha dado un vuelquito el corazón. Como cuando casi me pilla un coche; como cuando vi un predictor dibujar una raya azul después de mear; como cuando oía a la profesora decir mi nombre en cuarto de EGB. No quiero que me influyas, que afectes mi sistema límbico -que mantengo higienizado como un quirófano de la Quirón-. No quiero vivir presa de una decepción que es más tuya que mía. No quiero, al cabo, cargar con tu olor joven y tu huella marchita. No quiero y sin embargo no puedo. Me cago en todo, joder. No puedo.


Tú sigues tu lineal existencia, sin comprender qué pasó, qué loca se cruzó en tu camino, qué guerra te quedó por librar. Y no descifras qué pasó, ni qué dejó de pasar. Desplegaste tu catálogo entero de derechos y deberes, de usos y costumbres... Y como ninguna silueta encajaba en los moldes que traías en aquel maletín provinciano de piel, te retiraste con lo que creías que era dignidad, buscando un remplazo que te lamiera las costras secas.

No, ragazzo no, del mio amore non ridere- escucho ahora-.

¡Qué insatisfacción tan perpetua esa que vas a habitar en calles con nombres de generales! Qué soledad teatral, adiestrada con siglos de autocompasión masculina... Tendrás una mujer callada y una familia quieta. Tendrás un presente llano y naranja, como un cuadro del siglo IXX. Y consumirás tu tiempo en horas de trabajo y minutos estériles de ignorar recuerdos. (Vaya maldición de monedas y sol).


Sigue huyendo de un recuerdo que no te persigue. Sigue huyendo, que yo construiré un tetris de lanas viejas y descoloridas. Terminaré un nido pequeño, en el que cabes desde antes que te conociera. Con olor a musgo y tonalidades atlánticas. Me recluiré en el futuro, que no llegaste a habitar, pero no importa, yo no miro al agujero sino al tumor inflamado. No tengo sitio para dramas capitalistas ni dolores de la almendra central. Tengo un recuerdo vago y mullido de una santísima trinidad de larga melena. Soy tu excusa y tu estigma. Y lo acepto (y lo río y también lo lloro).

El castigo se impregna en los padrastros de las uñas, en el hueco raro de las ingles, en el vientre fértil y ya anestesiado. Hubiera bastado -supongo, no hay forma de saberlo- con una espera tierna, una mueca acaso, de humildad y valentía nueva. Pero qué más da. Se abre, entre cervezas, abogados y delirios, una esperanza que a mí me basta, pequeña y clara. Sólo pido una ventana. Con cristal iridiscente y paisajes de tartán escocés. Qué penitencia tan bonita, joder: Tú te yergues, empero, en una atmósfera húmeda. En alerta.
El amor no es un segurata del Cercanías, con una autoridad aprendida. Claro, que yo tampoco sé lo que es.
Te llevo esperando desde el año 2000 y lo mismo ya te has ido. (Me arrepentiré de no ir a tu entierro y llorarte, y sin embargo, no hago nada por evitarlo).


Deberíamos brindar a diario, por el asfalto seco, por el dinero malgastado, por el tarot y los arcanos. Brindemos por los vivos, por las fiestas venideras, por habernos librado de yugos cotidianos y afectos rancios; por la astracanada que rige nuestros días, por las sombras. Brindemos, porque nos hemos conocido, porque James Rhodes anuncia bancos, es al fin primavera y porque no hay absolutamente nada mejor que hacer.


Lo dice Diana Aller

sábado, 16 de marzo de 2019

10 COSILLAS QUE HE APRENDIDO ESTOS DÍAS

1- El discurso más corto de la historia del que se tiene constancia, fue de Buda, que llegó frente a un montón de seguidores que estaban deseando oírle dispuestos a aguantar varias horas de chapa, y él se subió al atril, dijo "Conectad" y se fue. Vaya listo.

2- Creo que si hubiera una colonia con olor a pimiento verde, me la echaría a litros. (Con lo rico que está el pimiento verde ¿no les parece que el pimiento rojo no tiene mucha gracia?)

3- Miguel Bosé se vistió de árbol de navidad de adolescente y la foto que se publicó en su día, me parece más bonita y vanguardista que cualquier editorial de moda actual.



4- Si usted oculta que es vegana o vegetariano en el médico, mejor.

5- Stalin mandó a sus espías analizar los excrementos de Mao Zedong.

6- Hay 4 "estilos" IKEA atendiendo a la estética. Mi amiga Marina dice que una vez que se sabe y nos identificamos con uno, nos chirrían los elementos que están mezclados.

7- Cenar tostadas y doritos cuatro noches seguidas no es una buena idea.

8- Alguien se ha molestado en hacer un test de personalidad basado en el desasosegaste concepto de "¿Quién de estas personas preferirías que te lamiera la cara?". Por supuesto, lo he hecho (y ahora me siento muy sucia).

9- Por lo visto debajo del río Nilo hay otro río subterráneo 6 veces más caudaloso.

10- Las amigas son una necesidad (muy) primaria.

*Esta noche voy a pelearme con Jorge Explosión en el Lucy in the Sky. (Madrid) De 23.00 a 3.00 Vengan a vernos si lo desean.



Lo dice Diana Aller

jueves, 7 de marzo de 2019

MAÑANA ES 8M Y NO SÉ CÓMO ES UNA VESÍCULA


Nacer mujer es lo que más ha determinado mi existencia. De hecho, nacer mujer es lo más fuerte que me ha pasado en la vida y lo estoy viviendo (y disfrutando) muy a tope. Todo el mundo debería nacer mujer en alguna reencarnación.

El caso es que como (y desde) mujeres, nos han enseñado a odiar. 

(Nos han enseñado sobre todo a ser odiadas, luchar por ganarnos la atención y el amor que sin embargo nosotras debemos dar sin medida ni condición).

Nos han enseñado a odiar a los otros, a las otras. A odiarnos a nosotras, a nuestros cuerpos. Y encima nos han enseñado a disimularlo perfectamente. A decir que estamos felices, muy contentas, agobiadas de trabajo. Que bien. Eso es lo que se espera: agobiadas y calladitas. ¡Uy, no tengo tiempo de nada! Decimos orgullosas, como si fuera un logro.


El otro día vi este cartel que me deprimió mucho. En serio. ¿En serio todavía celebramos la “mujer trabajadora“?. No me lo puedo creer. Celebremos la mujer vaga, la cejijunta, la lisiada, la inmoral, la que huele a culo sudado, la lerda, la borde… Cómo molan las bordes. No lo puedo evitar, pero son mi punto débil. Qué maravilla una mujer cortante, chunga como Rosa María Sardá, como Amparo Baró, como Pilar Bardem, Kristen Steweart, JLo,  Mila Ximénez... Pero claro, nos han enseñado que eso es feo. Como es feo que una mujer mayor o una mujer obesa se vista de forma provocativa, ajustada, minifaldera… O que una vieja, y/ o arrugada y/ o gorda, haga nudismo. Pervive esa idea necia de que los cuerpos de las mujeres están hechos para el disfrute de las retinas de los hombres. En cuanto una no está en edad fértil o no es normopeso, se considera que está fuera de lugar, que da pena, que da vergüenza, que hay que compadecerla y arrinconarla, cuando no hacer mofa… Pues no: las mujeres, nuestros cuerpos -que no dejan de ser una tapicería de piel- son una maravilla todos. Tienen su bazo, sus arterias, su vesícula. ¿Cómo coño es una vesícula?. Ni idea. Nunca he visto una vesícula. Las mujeres, diversas, parlanchinas, católicas, premenstruales, bordes… Mujeres como les dé, -como nos dé- la puta gana... Las mujeres a mí me hacen mucha gracia o me inspiran y no lo puedo remediar. 
Gracias, de verdad. 

Voy por la calle San Bernardo y veo señoras con pelos imposibles a lo Lydia Lozano, ahuecados como si se hubieran puesto las mechas con un batidor de claras. Veo mujeres con ropa ceñida que da la impresión de que si se tiran un pedo se les queda dentro. Veo mujeres con una tesitura capilar indescriptible, que dibuja paramecidos de colores extravagantes. Veo mujeres que se quedan dormidas en el metro, que gritan, que escriben WhatsApps absurdos, que se preocupan. Eso sobre todo: veo mucha preocupación, mucha cara de agobio y mucho vano esfuerzo en disimularlo: la industria ofrece soluciones maravillosas, menos mal, estamos salvadas: desde quita ojeras, hasta ropa de muy bajo coste con olor a sangre tercermundista: todo para satisfacer, disimular, colorear, cambiar, ocultar, marcar nuestros cuerpos.
 Que no son nuestros. No nos pertenecen. Los tenemos que maltratar para adecuarlos a la juventud, la delgadez y la sexualización que nos exige un retorcido mandato sordo que no se nos entrega del todo claro en ningún momento. Tenemos que estar monas y calladitas, pero aparentar ser unos zorrones; tenemos que cuidar a niños, ancianos y hogares, pero estudiar y aportar un salario; tenemos que obedecer sin cuestionar, pero ya lo último, la tendencia en la moda de la exigencia: DEBEMOS ser feministas. Por imperativo cultural. Chica, queda super bien y conjuga con toda tu ropa: Ser feminista es chachi, es cuqui. Ana Rosa dijo el otro día que ella haría huelga trabajando (¿ein?) y que no había nadie menos sospechoso de no ser feminista que ella. De eso se trata, de que se nos llene la boca con el concepto feminismo, hasta que lo vaciemos de sentido, de añadir otra exigencia más al listado eterno que le damos a las niñas en el lote que se entrega por ser mujer. De adaptar el feminismo a los privilegios de cada una. Y de cada uno, porque pobrecitos, vamos a sacarlos a ellos en el Yo Dona, que también tienen que tener voz en esto tan guay.
Si hay algo que los anunciantes y los políticos saben, es que a la humanidad en general y a las féminas en particular nos encanta el concepto de "Seguridad". Crean por tanto un mundo de crispación y caos para ofertarnos después la solución: Da igual que sea evax fina y SEGURA, que un centro de revictimización reclusión para mujeres, para que estén a salvo, porque vaya engorro inseguro, tener a sus ex acosadores sueltos, libres... Porque los hombres, ya se sabe, no se pueden reprimir, pero no se les mete en un centro clausurado, no. Caminan peligrosamente por la calle, qué miedo. Qué bien que viene el capitalismo y los políticos a salvarnos, porque nosotras mismas no podemos construir un mundo libre y justo. Tenemos que tener cuidado y protegernos todo el rato. Y depender de ellos (y de gustarles) claro.
Yo hago huelga, porque esto todavía ni ha arrancado. Hago huelga por las que se sienten amedrentadas para no hacerla, hago huelga por todas esas que ni siquiera saben que hay huelga, o que pueden hacerla. Hago huelga porque soy una puta privilegiada (la palabra “puta“ tiene un uso muy determinado en este caso). Hago huelga por mí y por todas mis compañeras.


(Este es el cartelazo de Silvia Bezos para ZAS. 
¿Es o no es lo mejor que han visto en lo que va de año?)

Por los salarios, los cuidados, por nuestros cuerpos. Porque hay mil realidades por conquistar y tengo ganas de guerra. Y de fiesta. Y también de paz.

Mañana montaré una guerra, (Por la mañana con Las Comunicadoras Paramos bajo el Reina Sofía y por la tarde en la manifestación de las mujeres) por la noche acudiré a esta fiesta en El Sol y con la resaca estaré un poco en paz. Pero sólo un ratito, porque esto, amigas, no es ni el prólogo todavía.
Somos muchas y con muchas ganas. Y la vamos a armar.


Hoy me han avisado de que ha muerto Carmucha. Mi Carmucha. Sea para ella y para su recuerdo toda mi lucha, mi emoción, y el motivo más gordo por el que hoy ensalzo la vejez, la bordería, la libertad y las mujeres. Carmucha, cuánto te quiero.

Lo dice Diana Aller 

viernes, 15 de febrero de 2019

8 TEORÍAS SIN FUNDAMENTO

1- Los productos Deliplus, de Mercadona, son económicos y no del todo malos. eso sí: favorecen una imagen netamente choni, que muy bien (viva las anarcochonis, por cierto, admiración infinita hacia ellas) pero que igual no es lo que buscamos. Los productos capilares NO SÉ POR QUÉ alisan y engrasan el flequillo. Sólo el flequillo. Y los corporales, favorecen un brillo artificial con olor a plástico perfecto para ser lo más de la barriada o ronear en el Islazul.


(El CC Islazul desde un dron)

2- Las pirámides de Egipto no las construyeron extraterrestres ni esclavos, como nos quieren hacer creer historiadores, iluminados y estudiosos. La intuición me dice que fueron trabajadores bien pagados y atendidos, motivados y de alta cualificación. Es la única forma de acometer semejante obra con precisión y tino, aunque hoy pensemos que no tenían teoría ni tecnología a tal efecto.

(Qué majas y qué tiesas las pirámides)

3- No me voy a extender en esto, pero ya conté por aquí que Deliveroo parece que maneje un sofisticadísimo algoritmo sobre nuestros gustos sexuales. Conoce nuestras querencias más íntimos: las series que vemos, el porno que consumimos, los horarios que manejamos... y cruzando estos datos, nos envía a los repartidores que más se ajustan a nuestras inclinaciones sexuales. Lo tengo comprobadísimo.
(Confiesen: Todas nos hemos follado cosas peores que esta)

4- La teoría del Modelo Estandar explica bastante bien cómo opera la materia y las fuerzas que la gobiernan, pero claro, se refiere a la materia que se ve: galaxias, planetas, estrellas, latas de cerveza, Paquirrín y esas cosas... Pero eso que conocemos es aproximadamente un 4% de la masa del Universo. El 96% restante en teoría sería materia oscura y energía imposible de percibir. Cada día creo más fervientemente que ese vacío invisible es un sueño de Resines. O de cada uno de nosotros. O de Dios.
(Para ilustrar la teoría del modelo estándar, he decidido poner a un modelo estándar)

5- Despertarse al menos dos noches por semana en torno a las 4 de la mañana es un síntoma de ser adulta, de hacerse vieja, de estar tirando de reservas para vivir. Llegados a cierta edad, el organismo va cumpliendo cupos. Cupos de sueño, de estrés, de agotamiento y de "me suda el coño". Y eso provoca que nos despertemos sin sentido de madrugada. Por supuesto, no hay explicación científica. Pero es mi teoría ¿vale?

(Despertarse a las 04.00 no mola)

6- La gente que usa expresiones como "peques" o "enanos" para referirse a los niños (a veces incluso los suyos propios) merece la esterilización. La gente que usa expresiones como "ponerse las gafas moradas" o "empoderamiento" merecen ser heterosexuales y de derechas. (Qué vergüenza ajena da cuando la gente no se entera de lo que habla). El uso de iconografía gratuita de Frida Khalo, también debería estar penado y convenientemente recogido en el Código Civil, pero eso lo dejo para otro día.

(Castración ya)

7- Las famosas estelas químicas de los aviones son simplemente liendres lanzadas al aire. Los piojos son un negocio boyante que en 2019 sería facilísimo erradicar. Pero mueve tanto dinero, que compensa tirar sobre las cabezas de nuestros hijos estos parásitos tan engorrosos.

(Tantas rayas, no puede ser bueno)

8- La prehistoria ha sido tradicionalmente leída por señoros desde una perspectiva tuerta y cercenada. Por eso ha persistido la imagen del troglodita golpeando a la mujer en la caverna... Porque es una fantasía construida sobre una realidad mustia y acotada. Si se estudiaran desprejuiciadamente los restos que empezaron a aparecer en el Neolítico, entenderíamos unas sociedades matriarcales cuando no igualitarias. La proto cultura, la religón y la base sociológica de las civilizaciones tendría un acento profundamente femenino. Pero yo qué sé...

(Yo me iba de romería con esta gente ahora. Qué confort de prehistoria)

Lo dice Diana Aller

jueves, 14 de febrero de 2019

VIVA EL AMOR

Se acerca San Valentín. Como cada año, recibiremos un montón de impactos-publicitarios sobre todo recordándonos celebrar el amor. De igual manera, nos alertarán de los horrores del amor romántico desde otras fuentes. Yo misma desde hace años, vengo escribiendo contra San Valentín y sus festejos remunerados.
Pero este año, he decidido abrir la mano. Abrir incluso mi corazón. Abrirme entera. Este año he decidido celebrar el amor. El romántico y el de verdad.

...Porque una cosa es ser consciente de las garras heteronormativas y de la apología de los celos encubierta bajo las alfombras culturales del capitalismo; y otra muy diferente, es conocer el alcance sentimental de nuestras almas sedientas y celebrarlo.

 Y de esto quiero hablar: del amor, el amor a las amigas, a un familiar desvalido o a uno fuerte. El amor a esa compañera de trabajo a la que nunca le hemos dicho que la queremos. El amor incluso a los objetos, tan incomprendido y denostado. El amor a las mascotas, -verdaderas familias que nos aman incondicionalmente-.  Propongo usar San Valentín para celebrar los amores, en plural, los amores festivos, los de luto y de color. Los amores tardíos, los jóvenes y reventones. Los amores lisiados, los imposibles, los posibles pero vagos y con dejadez. Los amores raros y tuertos. Los amores con olores rancios, sexuales o caducados.
Hay que quererse, cuidarse... Celebrar el amor, siempre es un acierto.



(Como este corazón, no hay ninguno)

Así que, sí: FELIZ SAN VALENTÍN a todes. (Me encanta hablar y escribir valenciano inclusivo)

Lo dice Diana Aller

martes, 29 de enero de 2019

RECOMENDAR POR GUSTO

Sobre todo cuando me va a venir la regla, me cuesta abrir las redes sociales. Siento pena y rabia por todo, incluso por lo que me suele gustar cuando no estoy premenstrual. 

Hay algo que me molesta especialmente, y es cuando la gente confunde su vida consagrada al capitalismo con el rédito hedonista. Cuando anuncian, como si fuera una maravilla, cualquier cosa en la que han trabajado. Promocionan gratuitamente eventos huecos, programas de televisión para inteligencias regresivas, números de revistas ilegibles...

En esta era de precarización, deberíamos plantarnos y cobrar como hacen los influencers por promocionar un producto. Porque hacerlo a título personal y gratis, empobrece nuestra imagen de cara a los demás, que da igual, pero también nuestro espíritu, que eso es tremendo.

Me niego a proyectar como mía la imagen de un trabajo. Puedo colgar una foto del sitio donde trabajo, hablar de ello... pero no promocionarlo, porque en un mundo tan estratificado y poco generoso, eso es un trabajo. Si los prescriptores promocionan cosas en las que no creen, es su problema, porque ES SU TRABAJO. La credibilidad de Paula Echevarría parece que da igual, sólo importa lo que mueve y lo que vende. Pues ya está. Dejemos que el sector influencer se profesionalice, que las empresas inviertan en promoción y paguen a quien corresponda para llegar a su nicho de público y la gente con criterio hable de lo que le gusta e interesa.

Si nos embarcamos en un proyecto ilusionante ¿Por qué no contarlo? Pero si es un trabajo que acometemos sólo por dinero, igual no es algo para recomendar... 

Cada vez es más difícil separar ocio y trabajo, lujo y precariedad, sostenibilidad y contaminación... De verdad, tengamos una mínima conciencia, aunque sólo sea para que Facebook vuelva a ser divertido. (No soporto el autobombo, los linchamientos y los debates predecibles: lo único que me gusta de las redes sociales es lo que me hace reír, porque ya ni me hacen reflexionar).

Y ya que hablo de esto, les voy a recomendar dos cosas en las que no tengo nada que ver, son eventos en Madrid que me interesan, sin más:

*JORNADAS de género e identidad a través de la moda (15 y 16 de febrero). (Importante: Gratis)



*UNA ÚNICA REPRESENTACIÓN DE TEATRO de Brays Efe el 5 de febrero que se llama "DE REPENTE" en el Teatro Lara.


Madrid 23 de Enero de 2019 - La mezcla del brillo a veces decadente de Broadway, el espíritu mordaz de los Late Night Shows, la improvisación de los nuevos formatos teatrales o el descaro de los programas de variedades de los 80 y los 90 en nuestro país le han servido de inspiración a Brays Efe para crear y protagonizar su primera obra: “De Repente”.
Una pieza insólita en la que no solo Brays será quien guíe la acción: el público será el coautor de este espectáculo de pase único que recoge el espíritu rompedor pero que no renuncia al costumbrismo del actor. Brays, ganador del premio Feroz al mejor actor en 2017, participa actualmente en Tu cara me suena y está preparando la tercera temporada de Paquita Salas, la serie ganadora del premio Ondas. Además, forma parte de esa generación de artistas que ha revolucionado la escena gracias, precisamente, a no renunciar a nada, a perderle el miedo al dogmatismo y a mezclar estilos y referencias sin temor alguno.
El propio Brays nos cuenta qué le parece la obra: “En este proyecto he podido desarrollar y mezclar muchos formatos que me interesan, es tan Johnny Carson como Joan Rivers, un formato clásico en el que permea lo underground y en el cual soy tan protagonista como espectador y donde el público también es creador y en el que absolutamente todo puede ocurrir”.
El lugar elegido para la representación no podía ser otro que el Teatro Lara, fundado en el siglo XIX y en el que se estrenaron obras maestras de la dramaturgia nacional como Los intereses creados, del Nobel Jacinto Benavente. Además, el Lara fue la cuna de La Llamada, el proyecto que lanzó a Los Javis, que contó con la participación de Brays en algunas funciones especiales. Un musical estrenado en el año 2013 en el vestíbulo del edificio, que sigue representándose cinco años después, convirtiéndose en una de las obras con más tiempo en cartel de su historia, además de en una película galardonada con un Goya.
Ni el propio Brays ha desvelado los detalles de este show que será representado una única vez cuya producción ha llevado a cabo con J&B, que en su apuesta por la creatividad y los formatos disruptivos le ha dado la oportunidad de crear un espectáculo que dará que hablar pero del que aún se sabe muy poco. Lo único seguro es que tendrá lugar el próximo 5 de febrero y que quien se lo pierda se perderá uno de los shows del año. Y eso que acaba de empezar.
Si quieres asistir, haz click AQUÍ para participar en un sorteo.

TÍTULO: DE REPENTE
HORA: 20:30 HORAS
FECHA: 5 DE FEBRERO
LUGAR: TEATRO LARA
CREADA  Y PROTAGONIZADA POR: BRAYS EFE

Lo dice Diana Aller

lunes, 28 de enero de 2019

"MAMA" CASS


Por favor se lo pido:
Si tienen ocasión, auriculares, ganas y ánimo de gozar, LES RUEGO escuchen esta canción antes de seguir leyendo:



Muchos de ustedes reconocerán esta dulce melodía gracias a la segunda temporada de Lost, pero eso no importa. O bueno, sí, no sé. El temón en cuestión fue compuesto por un matrimonio que en los 60 se dedicaba a fabricar éxitos musicales (Cinthia Weil y Barry Mann) y está interpretado por Ellen Naomi Elliot, que pasó a la historia como Cass Elliot o Mama Cass.

Su voz es un sueño lúbrico de siesta de sábado, una ráfaga fresca de aire en una mañana de junio, un escalofrío de gustera de cuando empieza a subir una pasti.

Desde que nació en 1941 (en Baltimore), cumplió años cada 19 de septiembre y a comienzos de los 60, cuando el folk era lo más, se fue a vivir a Nueva York. Además de una voz de granizo suave, Cass tenía una personalidad arrolladora y un talento portentoso para la interpretación: musical y de la otra; de actriz. Se casó con un amigo para que se librara de ir a la guerra de Vietnam. Trabajaba en un guardarropa o donde fuera y era todo un animal social. El caso es que estuvo en varios grupos de música e interpretó papeles de poca relevancia en teatro. Había una escenilla folkie donde más o menos todos se conocían y todos eran promesas emergentes. Coincidió con unos y otros en algunos grupos.




Por ejemplo estuvo con Denny Doherty en un grupo llamado The Big Three, y tuvieron un chiqui éxito con “The Banjo Song”,  que sería vilmente copiada después por el grupo holandés Shocking Blue, con el nombre de “Venus” (otro temón). 



El caso es que tras mucho hablarlo y mucho tiempo currárselo, consiguió que la admitieran en “The New Journeymen”, donde había miembros de anteriores bandas con las que había estado. John Philips, que ejercía de líder del grupo, contaría años más tarde que la voz de Cass Elliot no era tan alucinante y que finalmente entró en el grupo porque mejoró prodigiosamente tras un golpe tremendo de una barra de cobre en la cabeza de Cass. ¿Creen ustedes que eso puede suceder? Tal vez sí. O tal vez, como contaban los allegados, John se negaba a tener en su grupo a una chica gorda. Porque Cass era gorda. Podía ser pálida, altísima o con labio leporino, pero era gorda, algo que ya sabrán ustedes que se penaliza un montón y más en una chica, a la que de milagro se le permite vivir en sociedad (pero no protagonizar películas, ser musa, mito o un ejemplo vital).


Así que, después de tenerla deseando entrar y darlo todo en el grupo, John dijo “Bah, venga, ven con nosotros” como haciéndole el favor. También hay dos datos significativos que nos pueden ayudar a comprender esta historia: Por un lado, Cass Elliot estaba profundamente enamorada del otro miembro masculino del grupo: su anterior compañero Denny Doherty. Y por otro, John Phillips estaba casado con una modelo espectacular de guapa hegemónica que era, llamada Michelle Philips, que era la otra miembra de “The New Journeymen”.


(Sepan que John Philips sería el organizador del primer Festival de la Historia, el mítico de Monterrey, en 1976. Y también que ya había estado casado antes y tenía 2 hijos, Jefrey y Mackenzie, de quien les hablaré luego).

Al poco se cambiaron el nombre. Primero por “The magic circle” y después por “The mamas & the papas” donde la voz y el carácter de Cass destacaron enseguida. Dado que tenía una personalidad expansiva y abierta y un humor excelente, sin buscarlo se convirtió en la lideresa espiritual del grupo. Tenía eso tan impresionante y tan difícil de definir que es el carisma: un profundo y arraigado carisma que apabullaba y fascinaba a promotores y público.


En 1965 el mundo era un lugar receptivo y abiertísimo para las melodías y juegos vocales de The mamas & the papas. Su música representaba todo el candor de los felices años 60 y cuando apareció la surfera melodía de “California Dreamin” su éxito se volvió planetario. Las armonías de las voces, jugando como olas del mar, y la letra recordándonos que tras el invierno llegará una soleada primavera es todo un canto a la esperanza.


Pero… Hoy, conociendo un poco la historia y la perversión de los inocentes años 60 a posteriori… La melodía suena distinta.
Si tienen ganas y “parlantes” (que bonito eso de “parlantes”) escuchen y piensen: ¿No tiene algo de satánico esta canción? ¿No parecen los coros de unos falsos ángeles tratando de engañarnos?



Hay algo turbio, una especie de mensaje oculto que en el momento era imposible ver.
Una vez, hace años, me embarqué en una aventura muy loca y divertida, un proyecto ilusionante. En un viaje propiciado por aquel proyecto, estaba mirando un dibujo de esas máscaras de teatro tan malrolleras que una sonríe y la otra está triste y se me acercó un compañero que yo creía amigo. Le comenté lo feliz que estaba, viajando y disfrutando de todo aquello y él señalando las máscaras contestó intrigante: todo lo bueno tiene una parte mala. Ahora reímos, pero ya lloraremos. Por supuesto, aquella persona era un ser despreciable, pero yo, bañada en endorfinas de alegría, era incapaz de verlo ¡Y vaya si lloré!

…Pues California Dreamin a mí me suena un poco a eso, a una capa de pintura con sonrisa encima de un mensaje chungo, a anticipo de hecatombe emocional.


En 1966 llegaría “Monday, Monday” y se desató la locura. El éxito de the Mamas & the Papas fue rotundo y sus vidas eran como las de cualesquiera estrellas del rock. Iban y venían de fiesta en fiesta,  catando el alcohol y las drogas recreativas recién descubiertas y Cass Elliot lo daba todo dentro y fuera de los escenarios. Era extremadamente sociable y divertida y todo el mundo la adoraba. El grupo era lo más de lo más y representaba una cultura y unos valores en consonancia con una juventud demandante de amor libre y libertad.

Sin embargo, ellos mismos seguían el esquema tradicional de pareja heterosexual monógama. Al menos John y Michelle Philips, que eran un matrimonio muy bien avenido, mientras que Cass seguía loca por Denny Doherty.


Su disco “If You Can't Believe Your Ears” (1966) era un éxito rotundísimo y todo parecía ir fenomenal…
Hasta que una noche, Denny Doherty le confiesa a su amiga Cass que está enamorado de Michelle, la bella esposa de John. A ella le dio un parraque importante, porque estaba pilladísima por él. Pero le sentó peor lo que le dijo después: Llevaban un tiempo siendo amantes a espaldas de John. Cass, que tenía buen humor, pero no tanto, se rebotó con su amigo y se quedó hecha polvo. Aguantó de mala hostia mientras disfrutaban del éxito y preparaban su segundo LP… Hasta que el propio John pilló en la cama a su mujer con Denny. Y claro, ahí se armó y rearmó una crisis tochísima entre los 4 integrantes del grupo. Había muchos intereses, mucho dinero y muchas buenas canciones en juego. La era hippy happy empezaba a ser un poco menos inocente.


La primera solución fue echar a Michelle del grupo, dando a entender que, como todas las mujeres bellas, era prescindible y causante de todos los males. Sin embargo, terminaron por readmitirla de nuevo y grabar con ella el siguiente disco: “The Mamas and The Papas” (1967). John y Michelle se reconciliaron, pero imagínense ustedes el plan: el ex amante, la enamorada del ex amante, la infiel y John a estas alturas ya empezaba a ser “el alcohólico” y un poco el tóxicomano también.


El grupo nunca más consiguió estabilidad ni buen rollo. Aguantaron como aguantan las parejas que no conocen la salida a la toxicidad y Cass cada vez soportaba menos a John y cada vez le apetecía más cantar por su cuenta. Sacaron singles y discos, sin disfrutar ya de las fiestas ni del éxito. Así que, cuando la situación era insoportable y Michelle y John tuvieron una hija (Cynna Philips) y vivían en una mansión de Bel Air, (por su parte, ella también tuvo una hija, Vanessa Owen Elliot, aunque nunca dijo quién era el padre) el grupo se disolvió y pusieron como excusa que Cass Elliot quisiera iniciar una carrera en solitario.


Aunque los demás intentaron hacer lo propio, la única que tuvo un relativo y moderado éxito fue ella, la chica rechazada, la carismática Cass. La gente flipó con su “Dream a little dream of me” (no es para menos) y se convirtió en un personaje recurrente de las televisiones y las revistas.



Su vida fue azarosa y divertida: Consumió drogas, amantes y copas y se casó por segunda vez, en esta ocasión por amor, aunque la cosa sólo duró unos meses...

Estaba de gira en Londres donde estuvo dos semanas seguidas petándolo en el London Palladium. Estaba en casa de su amigo Harry Nilson (el de “Without you”) porque siempre se quedaba allí. Llamó a su amiga Michelle con la que siguió manteniendo la amistad y le contó lo contenta que estaba, aunque algo cansada. La vida fiestera y feliz se cobraba su tarifa. De hecho, se tumbó a dormir y ya no despertó. 


Se extendió la leyenda urbana de que murió atragantada por un sandwich mixto, porque debe ser muy gracioso imaginar a una gorda morir comiendo. De hecho, el bulo sigue hoy muy latente. Pero no, murió en la misma cama donde años más tarde moriría Keith Moon, el carismático batería de los Who.

Cass murió en pleno éxito; no así sus compañeros: Sólo queda Michelle de los Mamas & the Papas. Denny no se recuperó jamás de lo de Michelle y se dio a la bebida. Aunque hizo sus cosillas, terminó arruinado y cirrótico perdido. Y John acabó peor, confundiendo realidad y efectos de las drogas y viviendo de forma natural el incesto con su hija Mackenzie.

La wikipedia lo cuenta así: En 2009, su hija Mackenzie Phillips publica una autobiografía, titulada High on Arrival, donde se narra que el propio John la introdujo en el mundo de las drogas. Posiblemente para cometer los abusos que sucederían bajo los efectos de narcóticos, pues en las memorias la autora relata que, al despertar cierta noche en estado de inconsciencia se halló teniendo sexo con su propio padre y que no sabía precisar cuántas veces habría repetido los abusos.
Llegaron a tener relaciones sexuales incluso la noche antes de su boda a los 19 años, en 1979. Al año siguiente, cuando su hija fue despedida de la teleserie donde actuaba por su adicción, entraron juntos a un centro de rehabilitación. En aquel período, ella había perdido el control de su vida, se sentía aislada y el incesto había llegado a ser algo consensuado. John llegó a proponerle huir a un país donde se permitiera tal práctica.1 La relación terminó cuando Mackenzie quedó embarazada (sin saber quien era el padre biologico de su hijo) y exigió a John pagarle un aborto.


Ahora, si les parece, escuchen de nuevo “Make your own kind of music” una canción espeluznantemente hermosa, una explosión con una interpretación magistral y perfecta. ¡Ole Cass Elliot! Qué difícil es hacer cosas tan chachis y qué fácil que nos impresionen...

Lo dice Diana Aller

lunes, 14 de enero de 2019

LAS QUE MANEJAN

Son las que cortan la pana, las que parten el bacalao, las que manejan la cultura occidental que se estudiará en el siglo XXII. He aquí un listado de las danzarinas ménades de nuestra era estática y estólida (y con moderado uso de esdrújulas, a ver si cambiamos esto).




Sabina Urraca: Es la mujer orquesta en todos los sentidos que quieran imaginar. Una kamikaze asalvajá con un dominio de nuestra común lengua romance que ya quisieran muchos Planeta y muchos Nobel. De verdad se lo digo: El manejo de la palabra de esta chiquilla es apabullante. A mí me da igual lo que me cuente, mientras lo haya escrito ella. Qué deleite, pardiez.





Ana Belén Rivero: No puedo admirarla más. Es que no puedo, de verdad. Es talentosa, salada, fiestera, romántica, abruptamente honesta, divertidísima, lista como una coneja y capaz de detectar y transmitir las miserias propias como universales. Próximamente les quiero hablar con el detenimiento que merece, de su último libro "Señora", con el que me caían las lágrimas de risa en la sala de espera de la traumatóloga. Sus ilustraciones son oro de 20 quilates, que se me había olvidado decir que además de cronista del cuñadismo de nuestra época, es ilustradora.




Rocío Saiz: La persona más carismática del estado español hace kayac polo, rugby, es gestora cultural, canta en Las Chillers y es un puñetero maremoto. Nos presentó un amigo común por Facebook diciéndonos "deberíais ser amigas" y nos lo hemos tomado en serio. Es intensa como el concentrado de caldo de pollo Starlux e impulsiva como una traca valenciana. Además, tiene esa difícil capacidad de fascinar desde el segundo 1 hasta el infinito.





May Serrano y Admi Evans: Las pongo juntas porque sé que no les importa aparecer como tándem y porque ambas trabajan en lo que será el pensamiento dentro de 54 años. Van tan por delante en su concepción del mundo, que a mí me duele la cabeza cuando trato de entenderlas. Entre una y otra han creado cosas tan chachis como Café para madres, Women in black, Café para autónomas, Café para gordas o La quinta ola (no la peli, esto). Son el oráculo, el horóscopo y el futuro.




María Bastarós: Ya sólo por haber creado "Quién coño es" se merecería un busto en la plaza de Legazpi; pero esta chavala es autora de la muy recomendable "Historia de España contada a las niñas" y de los versos más líricos de principios de este siglo: "A veces sueño con la amiga feminista definitiva / La conoceré en una rave / Se acercará con oscilantes pasos de Doctor Martens / Y un trozo de pastilla en la mano / Y me dirá / Toma tía / Un cuartito pa ti sola / Como la Virginia Woolf".




Isa Calderón: Si ustedes no han visionado sus Reviews Fuertecitas, no saben lo que es desorinarse en vida, no saben lo que es el cine y no saben que la vida merece la pena ser vivida, así se lo digo. Además, hace "Deforme Semanal" con Lucía Lijmaer, lujo castellano, canelita fina, droga colombiana. Yo ya no veo una película sin tener en mente qué dirá ella. ¡Es que oigo sus comentarios en la cabeza!




Alicia Padrón: Es algo así como fashion consultant, pero podría ser capadora de marranos, que lo haría fenomenal también. Porque tiene unas cualidades artísticas y unos cuestionamientos éticos muy difíciles de ver en los humanos actuales. Podría ser egocéntrica, insoportable y vacía, y tendría el mismo éxito. Sin embargo Padrón tiene curiosidad por todas las disciplinas, escucha con humildad y su sentido del color y la proporción lo usa también en los afectos. ¡Qué gusto, hija!





Clara Serra: A estas alturas, que estamos todas hartas y desencantadas de la política, que exista ella es la luz del túnel, el queso de la pizza, el after sin resaca. Si ella me pidiera atracar un banco (ojalá) lo haría con los ojos cerrados. Porque la capacidad de convencer, viene refrendada por la coherencia y la fe en sus propios principios. Espero que no recicle el vidrio o algo así, porque es tan justa y ecuánime, que debe compensarlo por algún lado.




El hombre Confuso: Como no cuelga fotos suyas en ningún sitio, pensaba que era un ser deforme, o viejo, o un Pablo Motos... Pero no; es un chico atractivísimo que además ejerce de santa patrona de los columnistas freelance, con una prosa alicatada hasta el techo y un tesón inquebrantable. Se entera de todo, pero solo cuenta una parte. Está al día de absolutamente toda esa gente que no interesa... y consigue que nos interese. Desde que le sigo, me han empezado a encantar los señores hirsutos, por culpa de las fotos que pone siempre.




Ana Elena Pena: Ana Elena vive con desgarro: de fiesta es la más fiestera. Como madre es recogida y tierna. Pero todo lo que hace -lo mismo un cabaré, una ilustración, que un libro- tiene algo de performativo y disidente. Utiliza el "yo" (con su cuerpo, sus recuerdos o sus palabras) para hacernos llorar, sangrar, avergonzarnos, pecar, sonreír, y finalmente -siempre- perdonarnos; pero ¡hija mía! qué intensidad... Su último libro me removió tanto, que tuve que tomarme un alta seltzer al terminarlo.



Nerea Pérez: Parece que esa gracia natural le sale sola. Da la impresión de que es así, con ese salero, tan increíble como en su chou "Feminismo para torpes", como cuando hablo con ella. Pero no puede ser. Es imposible que exista alguien así y que siempre sea espontánea, divertida, honesta y (atención a mi comentario bien feminista) guapérrima. Yo creo que en realidad lo tiene todo preparado y ensaya por las tardes en Usera, porque no puede ser más completa la zagala.




Soy una Pringada: Millenial, gorda, marginada, resentida y chunga. No puede molar más porque tendría que pagar otros impuestos o algo. Mezcla la rabia y el ingenio (a mí me da mucha ternura) en sus discursos con acento de las vascongadas y un poco de chulería que a mí me parece muy madrileña, cuando jalona de "¿Me explicas?" sus letanías. Su gusto por la cochambre y la cultura chochi es muy guay. La veo atractivísima, por cierto.




Monstruo Espagueti: No me entra en la cabeza que alguien que se llame Anastasia Bengoechea se ponga un pseudónimo, pero bueno. El caso es que ella sintetiza -al estilo de Flavita Banana, otra grande- las injusticias de género y la lástima por una misma, como nadie. Visibiliza con sus dibujos lo abyecto de nuestra cultura, normaliza la looser que todas llevamos dentro y es más ácida que el limón a palo seco (a palo seko). Quiero hacer algo con ella, aunque sea una ensalada.




La Furia: Rapea como los ángeles (caso de que existieran los ángeles y rapearan) y consigue que el carácter combativo se convierta en sagradas escrituras y no en una retahíla heredada, como ocurre a veces en la música y el activismo. Tiene una frescura que ni una noche de febrero en Burgos y encima le rebosa inteligencia que se desparrama a la primera escucha.




Abel Arana: Mi espejo digital, la maruja deslenguada que todas llevamos dentro, la musculatura más perfecta para sujetar un buen cerebro. Todo eso es Abel Arana, amén del mejor comentarista de la revista ¡Hola! donde jamás se nombra la homosexualidad, pero nos hace mucha gracia. Sus crónicas no necesitan ironía para conseguir sacar punta a la realidad. Basta con filtrar lo que ve por su cabeza y salen obras maestras con las que reír sin freno.




Jimina Sabadú: Nadie como ella detecta las opresiones: las evidentes y las invisibles. Y nada como su generosidad al reconocerse perdedora -como somos todas- del precariado y mostrar en cualquier formato (novelas, radio, columnas...) la primera persona del singular. Con una personalidad arrolladora, muestra su fragilidad y normaliza la nuestra. Nadie como ella para ponernos la realidad frente a las retinas: Chicas, basta ya de echarnos todo a la espalda, tenemos que aprender a decir NO, pero de verdad. ¡Jimina es transparente, es iluminadora y es necesaria -y todos demás somos contingentes-!




Ofelia OL: Lo suyo es el activismo. Es tan, tan, tan activista, que está en un grupo de mujeres negras siendo la única blanca y creo que nadie -ni ella- se ha dado cuenta. Batalla y declara guerras sonriendo. Y las gana todas, por supuesto. Aunque ella no lo sabe. Tiene una muy peculiar forma de hablar y de escribir y estoy convencida de que no duerme, porque se pasa el día en asambleas, en Lavapiés, en reuniones y en bares. Debe dedicar las noches a comer, ducharse, trabajar, darse el tinte y limpiar el baño, porque si no, no lo entiendo...




Lucía Lijtmaer: La mujer totala, que también habla por la radio, en charlas y con las amigas, escribe libros, columnas y lo que le echen; y si diosa no lo remedia, sería la perfecta presidenta del reino de España. (Rezo. Rezo por ello). Sabe una jartá de todo y escucharla es una delicia celestial. Me encantaría que fuéramos pareja de hecho, o hacerle un regalo, o darle 20 euros y que se compre lo que quiera.




Mar Rojo: Con ese nombre del Índico y de frontera entre África y Asia, tenemos a una muchachita profesional y pizpireta que es lo que la industria musical necesita: Su entusiasmo y capacidad son infinitas y su criterio debería prevalecer en todas las listas de éxitos. Es gestora, socia de MIM, lleva negociados y programación de salas... pero su gran problema es haber nacido en España, donde su talento no se corresponde con su carrera. Es lo más ella.




Laura Peseta: Lo de Laurita Peseta no es normal. Yo no le encuentro ningún defecto. Es todo lo bueno que querríamos ser cualquiera: adorable, talentosa, todo el mundo la admira y encima tiene éxito dedicándose a lo que le gusta, que es la confección ética de ropa y complementos monísimos. Tiene hasta un programa sobre costura donde cabe de todo. Porque esa es otra: lo mismo le da por ejercer de monje guerrero oriental que organiza un desfile bizarro para presentar una colección.




Itziar Ziga: He dejado para el final a la abeja reina, la encarnación del talento y la humildad. No tiene redes sociales, ni falta que le hacen. Escribe columnas, ejerce de filósofa trash, da charlas y hay cosas suyas en blogs, libros y Youtube... pero su legado es una cosa emocional y loca que a mí me tiene fascinada desde hace años. ¡Qué clarividencia! ¡Qué acidez! Itziar Ziga te toca, te llega, te despierta y tu vida es otra. Tiene una visión absolutamente avezada y salvaje de la epistemología de la vida. Ojalá le dediquen tesis doctorales e inspiradas masturbaciones, porque las merece.



Todas ellas son un sumatorio de perfección y tino. Sus cerebros juntos harían implosionar el universo y yo las admiro mazo (y eso que me consta que a alguna no le caigo muy bien, pero miren, pelillos -del sobaco y del culo- a la mar, qué más da). Si estoy de bajón, o me entran miedos y preocupaciones de esos que nos asolan sin parar, yo consulto la obra de cualquiera de ellas y me da un subidón como de coca de Medellín que lo flipo. Qué suerte tenerlas de espejo. Qué orgullo tan raro me entra de ser española, ya ven. Gracias chicas, os adoro.
OS ADORO.

* Señoros, ¿ven como se puede hablar de una mayoría femenina sin tener que meter la palabra "feminismo"? ¿Ven como está implícito? ¿Ven como la cultura no tiene un epígrafe absurdo de "Ellas también están"? (Ellas SON, sin necesidad de que venga nadie a darles paso).

Lo dice Diana Aller