jueves, 26 de septiembre de 2019

WU ZETIAN: ME COMÉIS EL COÑO TODOS


De historia no sé mucho y temo fuerte meter la pata. Si alguien encuentra erratas o inexactitudes, que me avise, porfa.
Lo que sí es verdad es que me interesan bastantito casos muy puntuales de mujeres que “usurparon” el poder que por razón de su género no les pertenecía. Me gusta, por ejemplo, Hatshepsut, la reina-faraón de la decimoctava dinastía egipcia, la más chachi y locuela. Y Cleopatra, ya en los estertores del imperio y con una leyenda negra detrás que ya quisiera Bukowski o el cantante sin carisma de León Benavente.
Pero no: Hoy vengo aquí a hablar de otra mujer a la que se le echó la historia, el machismo y la leyenda encima, por el simple hecho de ser mujer, de ser fuerte y ostentar poder, lo cual, ya se sabe, es leído en esta y las civilizaciones que nos preceden, como un desacato monumental.
A ver, esta mujer de la que voy a hablar, buena, maja y empática, no sabemos si era. Pero interesante, un rato largo. Sírvase su bebida favorita, un piscolabis de los que molan (pipas Tijuana, aceitunas gordas y grasientas con mucho líquido, Doritos amarillos con queso cheddar derretido…) que la ocasión lo merece.
Vamos con Wu Zetian o Wu Zhao, nacida en el año 625 y futura gobernadora (técnicamente emperatriz) de China. Única emperatriz de China hasta la fecha de hoy.
Wu vivía como cualquier familia pudiente de la época, que tampoco tengo muy claro cómo sería, pero siendo una niña terminó entrando en la corte del emperador como concubina del emperador Taizong (599-649). Les pongo en antecedentes de cómo era el emperador (de verdadero nombre Li Shimin). Li Shimin mató a sus dos hermanos y condujo una insurrección contra su padre en el año 626 para deponerlo y así convertirse en gobernante. Lo típico. Cuando este angelito murió, la concubina Wu “fue heredada” por su hijo, el emperador Gaozong.


Esto para la moral confuciana era fuerte, pero en esa corte de la dinastía Tang (qué rico el Tang tropical, el rojo) pasaban cosas. PASABAN COSAS.  

El emperador Gaozong, tenía una mujer, la emperatriz Wang, que se hizo un poco amigui de Wu. Le pidió ayuda para parar los pies a Xiao, otra concubina que vivía en el harén y que era un poquito trepa. Wu hizo todo lo que estaba en su mano para que Xiao no medrara en la corte. Tan en serio se lo tomó, que terminó alcanzando una situación de privilegio y cercanía con el emperador Gaozong… que, oye, no era mala gente porque no iba matando por ahí tanto como su padre. Un poquito sí. Total, que se hicieron gracia y se casaron. Lógicamente ni a la emperatriz Wang ni a la concubina Xiao les sentó muy bien esto. Y probablemente tampoco que tuvieran una hijita monísima (bueno, me la imagino monísima) en el año 645. La bebé apareció asesinada en extrañas circunstancias en el harén donde vivían y muy probablemente menstruaban todas a la vez, como en las redacciones de las revistas femeninas. El emperador Gaozong se cabreó como nunca. Normal, habían matado a su hija… Así que mandó torturar hasta la muerte a la emperatriz y a la concubina Xiao. Así, sin contemplaciones. (La leyenda, negra como el alma de Ortega Smith, se encargaría de hacer creer que la pobre Wu mató a su propia hija para orquestar semejante escabechina).

Llegó un momento en el que el emperador Gaozong enfermó y cada vez iba a peor. Wu, que era resuelta y echá p´adelante, se vino arriba y empezó a gobernar en la sombra. Lo hacía en nombre de su marido y trataba de tomar las decisiones -sanguinarias si fuera el caso- que él tomaría. Como no había forma de ponerse de acuerdo con algunos miembros del equipo de gobierno, ordenó su ejecución. Fue la única forma que encontró la pobre de que nadie le llevara la contraria. Eran las formas de su marido, que ella obedecía lo mejor que podía. Pero entonces su marido el emperador murió y le sucedió su tercer hijo, Tang Zhongzong. Wu, que le había cogido gusto al poder, se plantó y destituyó al emperador para dar el trono a su hijo Tang Ruizong. Pero el muchacho estaba empanao, le interesaban otras cosas, tenía la cabeza llena de pájaros… Y Wu decidió quitar a su hijo y ponerse ella, mucho mejor dotada para el poder. Se autocoronó como “emperador” y el pueblo (y el confucionismo más conservador) puso el grito en el cielo (qué expresión más guay, pardiez: poner el grito en el cielo. Es poesía sin métrica. Es lujo comarcal. Costumbrismo de diamantes).
La muchacha, que ya era una adulta de ideas claras, tal vez por hacerse valer, en ocasiones tuvo que mostrar una fortaleza desmesurada, aunque bien es probable que como suele ocurrir, se le achaquen maldades de magnitud infinita por el hecho de ser mujer. (¿No se han fijado ustedes en el ensañamiento hiperbólico que hay contra las mujeres políticas, en contraposición a sus compañeros varones que hay simple y llana mala hostia?)


Cambió el arcaico confucionismo y su confución por un mucho más abierto budismo, que practicaba con sereno aliento. Así mismo, desarrolló notablemente la agricultura, consiguiendo rentabilizar las tierras, el trabajo y la producción.

Wu Zetian defendió valientemente a China frente a ataques internacionales, consiguiendo una estabilidad económica insigne y admirable. Pero lo hizo además sin desatender la cultura, que le preocupaba muchísimo, sabedora de que el verdadero patrimonio es el cultural. Construyó la mayor de las Grutas de Longmen, y la Gruta Fengxian, por ejemplo.
Teniendo tanto poder, podría haber mantenido una sociedad estratificada y absurdamente jerarquizada, pero se pringó e hizo porque las mujeres elevaran su posición social y obtuvieran reconocimientos laborales de los que hasta entonces carecían.

Deseosa de expandir su poderío más allá de las fronteras, intentó ampliar el imperio. Así, las tropas imperiales tuvieron que recibir la ayuda de sus aliados turcos para repeler una invasión kitan en Hopeh (696), pero dos años más tarde fueron los propios turcos al mando del khan Mo-cho quienes se alzaron en armas, siendo necesario enviar un ejército (al mando del príncipe Zhongzong) para derrotarlos. Encima, el Reino del Tíbet había incrementado notablemente su poder militar, y comenzó a amenazar no sólo la supremacía china en Asia Central, sino las propias fronteras occidentales del Imperio. Wu, como buena estratega, se mantuvo firme en todo momento tratando de no arriesgar cuando no tenía garantías de ganar.


Sin embargo, la medida más curiosa y por la que ha trascendido a los anales de la historia (“anales de la historia” es un nombre bien bonito también) ni siquiera sabemos si es verdad o de nuevo una tergiversación histórica.

Al parecer, Wu Zetian obligaba a mandatarios y visitantes a una recepción bien llamativa: A modo de saludo y para rendirle pleitesía antes de cualquier parlamento, cualquiera que visitara palacio, tenía que practicarle un completo cunnilingus.

A mí la medida no me parece mal del todo, máxime si ella se reservara el derecho de decidir quién sí y quién no le comía sus partes pudendas según las apetencias del momento.

¿Se imaginan ustedes que se pusiera de moda esta hermosa salutación para que los demás nos presentaran sus respetos?
Bien es verdad, que parejo a estas costumbres, para consolidar su régimen, Wu llevó a cabo una cuidadosa estrategia de legitimización que incluía la creación de una nueva genealogía familiar sacralizando sus propios orígenes. Lo hizo desde el budismo, levantando templos a sus antepasados y también gigantescos monumentos religiosos -entre los que destaca la estatua del Buda Maitreya de Longmen-. Sus medidas -desde una óptica de hoy, populistas- en el momento eran meras estrategias para atraerse el favor del pueblo. Sus simpatizantes, por otro lado, continuaron con la persecución política hacia los disidentes y los asesinatos se sucedieron hasta culminar en una enorme matanza de miembros de la familia Tang, de la aristocracia y de intelectuales de la escuela confuciana (697).


La rumorología del momento y la historiografía posterior, decía que la “emperador” fue convirtiéndose en una depravada sexual y moral. Podrán leer ustedes biografías que cuentan como algo chunguísimo, que Wu organizaba orgías en el Palacio imperial. Y yo pienso ¿Qué harían ustedes si tuvieran un palacio entero para usted y un país próspero bajo su gobierno? Yo desde luego, lo celebraría… Lo que no sé es si sólo con orgías o además añadiría festivales de música y drogas purísimas. El caso es que el pueblo, básico y reconocido como el hummus del Mercadona, ya lo saben ustedes, suele apostar por “lo malo conocido”, por ¡Vivan las cadenas! y la moral vanamente sacrificada.
Así que, un golpe de Estado dirigido por la facción de los burócratas hartitos de que una mujer les gobernara, acabó con la vida de sus dos favoritos -probablemente también amantes- y le obligaron a abdicar en la figura de Zhongzong, quedando así restaurada así la línea masculina de la dinastía Tang. Como debe ser. Como dios manda.

Wu no lo soportó y murió a los pocos meses. Tenía 80 años. Fue enterrada en el mausoleo Qian Ling, donde estaba su marido, el emperador Gaozong. En la lápida de Wu no pone nada. Al parecer, ella quería que sus sucesores escribieran un epitafio que hiciera justicia a su reinado.
Nadie se ocupó de ello.
Ojalá poder escribir ahora en esa lápida. Y ojalá poner “ME COMÉIS EL COÑO TODOS".


*Este sábado 28 pincho de madrugada -de 03:00 a 06:00 en Apartamento (Costello Privé, calle Ballesta) donde sólo se puede entrar con invitación. Si desea usted venir, dígame con cuanta gente en dianaller@hotmail.com y les pongo en lista.
Me reservo el derecho a decidir en cada caso si me comen el coño en forma de saludo.

Lo dice Diana Aller

miércoles, 18 de septiembre de 2019

LA ÚLTIMA PERVERSIÓN

La última perversión en realidad es la primera:
Hubo un momento -en las civilizaciones pretéritas y en la vida de cada una de nosotras- en el que claudicamos y nos dejamos vencer y aislar, admitiendo que había una guerra, una confrontación o a saber qué. Engullimos la derrota y ya para siempre ese fue nuestro hábitat y nuestro estigma.


Han proliferado ideas tan chistosas como que tenemos envidia del pene ¿envidia? ¿De un colgajo de carne? Tiene mucha lógica: Nosotras, capaces de gestar una vida en nuestras entrañas, de alumbrar seres humanos, cobijarlos y alimentarlos, tenemos envidia de un tosco apéndice que cumple varias funciones. Nosotras con un agujero para miccionar, otro para dar vida y un órgano exclusivo para el placer, envidiamos una simple palanca de cambios cárnica y elemental, claro que sí.

Y así crecemos, con una losa que nos impide medrar, pensar. Paralizadas y dependientes. Y por supuesto, convenientemente castigadas si nos saltamos ese protocolo siempre inalcanzable.


Si no tenemos pareja, se dice que estamos SOLAS. Si somos una multitud, el lenguaje será masculino por deferencia al varón aunque sea uno sólo. Uno ¿SOLO?. Y se considerará neutro. Porque nos tenemos que reconocer en una exposición que se llama “Las edades del hombre” y a la vez asumir la diferencia entre asistente y asistenta.
Tenemos que aguantar que Bertines varios desde su privilegio sin conquista, nos digan lo que debe ser la lucha feminista y lo que no. No nos corresponde la “caballerosidad”, que no tiene traducción al femenino singular; como tampoco podemos ser “genios”. Los pagafantas y calzonazos son ellos, nosotras sólo tenemos obligaciones. Entre las que se encuentra, enmarcada en letras de oro la de agradar(los).



La última perversión es llamar seducción a la provocación sexy de la joven, la delgada, la que tiene curvas. Pero humillar a las gordas, y a las viejas que osen ejercer de sexys. No lo son. El capitalismo nos ha adiestrado enseñado que nosotras somos oferta y ellos demanda. Basta consumir porno o leer las noticias: Un señor ha matado a su ex mujer, su ex suegra y su ex cuñada delante de sus dos hijitos de 4 y 7 años. Sólo una de estas personas se considera víctima de violencia machista, por cierto.

La última perversión es felicitarnos cuando somos seres deficitarios. Se premia nuestra DEBILIDAD. Más valor tiene una mamífera humana cuanto más dificultades tenga para la huida y la supervivencia. Tiene que ser joven, frágil, sumisa, subida a unos tacones, hambrienta, ocupada, preocupada, coloreada, inexperta, alienada con tutoriales de belleza de Youtube y que se mueva y ocupe muy poco. Sólo siendo víctimas se nos permite tener éxito. Ahí brillamos fenomenal.

La última perversión es confinarnos a un ámbito absurdo, doméstico, fuera del relato político y económico, ocupadas en mil tareas sin utilidad conocida y centradas en atraer al macho que nos ha de colmar de una felicidad que nunca llega. Y mientras tanto, decir que somos nuestras peores enemigas, o ya el triple mortal de proclamar que somos las más machistas.



La última perversión es que ellos -aventureros, resolutivos, héroes y protagonistas- nos expliquen lo que es la cultura, lo que es el feminismo, lo que es tolerable, lo que es justo.
Y que los candidatos políticos -oh, casualidad, varones- usen el feminismo en sus campañas pero sean incapaces de pactar, llegar a acuerdos ni mucho menos gobernar con solvencia.


Pero la última perversión es sobre todo que hayamos caído en una trampa tan zafia, que hayamos confiado en los humanos, porque creímos que éramos iguales. La tomadura de pelo llega tan lejos que nos creemos que nos arreglamos para gustarnos a nosotras mismas, que hacemos dietas o nos ponemos labios y tetas para aceptar nuestros propios cuerpos. Excluimos y perdonamos al macho: Lo hacemos por gusto, porque nos queremos. Quiérete a ti misma (no a las demás) y haz una dieta cetogénica, ponte un basiquito little black dress para ir elegante, pero no muy ajustado si tienes barriga. Es por ti ¿eh? Tú vales mucho, pero eres parte del precariado salvaje. Compra on line ropa de última tendencia para ahorrar tiempo y tener calidad de vida. Y si alguien hace las tareas de tu casa, que sea otra mujer, más miserable que tú, racializada, migrante… porque tú ayudas y eres solidaria. La ayudas a ella y no a un sistema desigual, ¡es verdad! La última perversión es alimentar foros de trajes de novias y whatsapps de mamás del cole; consumir psicofármacos por encima de nuestras posibilidades y considerarlo normal; reírnos de Leticia Sabater o meternos con Letizia Ortiz; descifrar el acoso en clave de protección, y los celos como halago cuando no prueba de amor.

Amigas, hermanas ¿Qué estamos haciendo con nuestro tiempo y nuestras fuerzas? ¿Qué hay de hermoso en el sometimiento? ¿Qué es más urgente que rebelarnos? ¿Qué tarea tan importante nos impide hacer una revolución?
No sé, pregunto…

* Se está declarando una Emergencia Feminista este viernes 20 de Septiembre, para quien le interese. (Yo no voy a manifestarme, porque si lo hago es con 200kgs de amonal. No puedo)
*Todos los cuadros de esta entrada son de Artemisia Gentileschie

Lo dice Diana Aller

lunes, 2 de septiembre de 2019

3 COSAS FAVORITAS

Me gustan las palabras favorita y favorito, porque parecen diminutivos (Me gustan los nombres de Benito y Agapita y los sustantivos mojito, visita, bonito, recapacita...)

* MI INSTAGRAM FAVORITO:
Tengo varios. Alguno que ni sigo, por miedo a que me pillen fisgoneando mis obsesiones enloquecidas. También los hay de una ironía tan fina y humillante, que me causa felicitá al cuadrado. Por ejemplo el que me descubrió Bonjo: Listillas, un festival de lugares comunes delicioso.
Pero el perfil que no me cansa ni decepciona nunca es el de Renoir sucks at painting, una cuenta destinada a destapar la verdad sobre el pintor impresionista. Hay muchas fotos de gente poniendo caras de asco frente a los cuadros. No paran de encontrar evidencias de que era un mediocre, un cutre y un chapucero. Y están dispuestos a limpiar el buen nombre de la historia del arte desacreditando a Renoir. Chulísimo.



* MI EDIFICIO FAVORITO:
Lo mismo: Tengo mil. Incluso en Madrid. Algunos pasan muy desapercibidos, como la pinacoteca de los Padres Escolapios.



Pero si al valor estético le añadimos un componente de romanticismo trágico, como resultado tenemos un edificio demolido, asesinado inexplicablemente.
Se trata de la Pagoda de Miguel Fisac, que en realidad tampoco tenía tanto de pagoda. Se trataba de una torre de precioso y macizo hormigón donde cada planta estaba "girada" 45 grados con respecto a la anterior y posterior. El Ayuntamiento de Álvarez del Manzano (Partido Popular) permitió su demolición no se sabe muy bien a cuento de qué: venganzas personales, especulación inmobiliaria o simple demostración de poder.



*MI APLICACIÓN FAVORITA:
Esta se la debo a Peter O´toole y mis allegados me dicen que estoy muy pesada con ella, pero es que, me ha cambiado la vida. Se llama Yuka y evalúa los productos al escanear el código de barras con el móvil. Estoy del todo enganchada; las cámaras de seguridad de los supermercados están hartas de filmarme escaneando productos hasta dar con los mejores. Lo que más me gusta, es que para algunos productos mediocres, la aplicación ofrece alternativas mejores. He cambiado mis productos de cosmética y mis marcas de alimentación y estoy mucho mejor en varios aspectos. No entiendo por qué Luka no me nombra embajadora de su app.


Lo dice Diana Aller

martes, 27 de agosto de 2019

ANOCHECER EN MADRID


Llego a casa como si llegara a un hotel: Dejando el bolso en la cama, descalzándome sin saber muy bien cuál es el sitio de los zapatos. Llego absorta, consumida. Me lanzo al portátil, saturada de escuchar trap que habla de deseos contenidos y de frustraciones sin destino. Llego conteniendo lágrimas. Me convenzo de que son la carga arancelaria de la felicidad. Que necesito agobiarme para equilibrar tanta fortuna. Pienso, yo qué sé, que a todo el mundo le pasa esto: Que necesitamos una mano estrangulándonos el cuello, sufrir por amor, por desamor. Que queremos lo que no tenemos, porque en realidad tenemos lo que no queremos. No sé lo que quiero. Igual tampoco sé a quién.


Esta lucha a muerte por la libertad me está esclavizando la madurez, que preveía yo serena como una siesta de sábado. 

Pasó por mi vida y por mis sábanas un amor caníbal trasmutado en decepción. Uno no: Mil. Personas que protagonizaron el mismo relato. Vertiginoso y audaz al inicio, mesurado después. En cada principio se guardan esperanzas claras y promesas de innovación. Con la fe de un capellán de pueblo en un vínculo inventado y fresco. Rellenando de utopía el desconocimiento. Así, se tejen chascos mayúsculos y suplicios sentimentales de andar por casa. En callada meditación repetida por decenas. Una y otra vez. Sin derramamiento de sangre. Acaso una leve pérdida de apetito, una borrachera más fogosa que de costumbre y un cuerpo para borrar el rastro que dejó el anterior.


Ese proyecto que es siempre el mismo describe cada vez una parábola menor; una meseta como Castilla que con los años es una duna gaditana. Cada vez se sufre menos. Y cada vez, pareja, la ilusión decrece, como si tuviera un escape invisible bajo el sumidero.


Hago fotos ridículas de anocheceres de Madrid y me planteo subir stories con ellas. ¿Acaso tiene relevancia el pantone preciso del cielo de las 21.43 en la calle Segovia? ¿Qué finalidad tiene capturar un momento y soltarlo para que muera después?
Este vacío de pija intensa no es reflectante y no se proyecta en nuestra cultura. ¿Merecería la pena una película con los títulos de crédito escritos a balazos? ¿Quién bailaría un estribillo con mi desgracia? ¿A qué orden arquitectónico pertenecería esta queja flamígera? ¿Qué legado voy a dejar si me acuesto con cada notario y cada albacea?

Queda la brisa cenicienta y derrotada de final del verano. Queda el aliento amurallado del último encuentro genital, plagado de arañazos y gemidos. Todo queda, estanco, comatoso. 


Toca enarbolar la bandera de la extravagancia, del “tú te lo has buscado”, de la libertad, bordada en petit point. Porque hay problemas serios que atender, una vida por transitar, faenas miserables con las que rellenar los días. ¿A qué preocuparse de una mancha en la pared? Las más nobles causas babean con las fauces abiertas, mientras yo, menuda imbécil, contengo un llanto ingrávido por los cadáveres que tuve que abandonar en la trinchera.

Allí en el horizonte que nunca llega, hay un WhatsApp por responder. Me lanzaré a una relación carnal, zoofílica, salvaje. Proyectaré perspectivas como si fueran diapositivas gastadas de un festín medieval. Creeré la misma patraña y me dejaré enredar frente al abismo.
Una promesa que volveré a incumplir. Un amor que sólo es eterno mientras dura. Sólo.


Lo dice Diana Aller

jueves, 22 de agosto de 2019

COCAÍNA Y SÁBADO


He pasado -estoy pasando- un verano increíble. Me gustaría que todo el mundo fuera feliz, que no existieran enfermedades chungas, que los polos no se estuvieran derritiendo y que mi alegría fuera contagiosa. En fin...

El caso es que he estado en las Azores y conocí Rabo de Peixe, un pueblo colorido y pescador conocido por algo que cambió el rumbo de su historia.


La wikipedia dice los datos de situación, población etc y una mención a la cocaína: "En 2001 un naufragio vertió toneladas de cocaína en las costas del pueblo, provocando devastadores efectos sobre la población local que persisten décadas después".

Esta es la historia muy resumida:

Rabo de Peixe era un pueblito pobre pero tranquilo, hasta que en junio de 2001 naufragó un barco procedente de Venezuela cargado de cocaína que pretendían llevar a las Baleares. Pero en mitad del Atlántico, la cosa se torció y los fardos de 500 kilos (posiblemente mucho más) de cocaína fueron a parar al malecón del pueblo, en la costa de la isla de Sao Miguel.
En cuanto se percataron del asunto, se corrió la voz y en una sola madrugada, una buena parte de los casi 7mil habitantes guardaron en sus casas y garajes la farlopa.
Allí no había tradición ni consumo y no sabían ni el precio ni los efectos, con lo que empezó el tráfico y el consumo de una cantidad imposible de saber de cocaína y además de una pureza extraordinaria.

Gente de todas las edades esnifaba cocaína e incluso la mezclaban con el café, la comida o la usaban para enharinar el pescado. A corto plazo se incrementaron los ingresos hospitalarios, los infartos y las muertes. Los dos hospitales cercanos se colapsaron por culpa de la blanca sustancia y la gente caminaba nerviosa por las callejuelas del pueblo con los ojos muy abiertos, delirios y creyendo persecuciones y paranoias inexistentes.


A medio plazo se organizó el narcotráfico y algunos oriundos del lugar supieron hacer negocio, pero ya muchos estaban enganchados sin remedio. Tanto que entró en el pueblo la heroína como único remedio para poder dormir, dada la intensidad de los subidones... No se les ocurrió otra cosa o yo qué sé.

Rabo de Peixe, que era pobre, ahora era pobre con gente rica construyéndose chalets y muchos yonkis desesperados puliéndose la indeterminada cantidad de kilos de droga que había por el pueblo. Venían de toda la isla e incluso desde Portugal a pillar al pueblo.


Esto ocurrió en 2001 y yo he visitado el pueblo en 2019: Ni siquiera me atreví a salir del coche. Gente más muerta que viva caminando como en un purgatorio eterno, jóvenes con cara de malas personas ocultándose bajo una capucha, familias muy numerosas de gitanos que normalizan la venta y el abuso de las drogas a cualquier hora. Es como una Cañada Real trasladada a un pueblo idílico de pescadores. Al parecer, también ha aumentado la prostitución en cualquiera de sus formas: Hay hasta padres de familia gitanos que se travisten para mercadear con su cuerpo y procurarse su dosis...



Visitar un lugar, sin duda, comprende ver sus luces y sus sombras, y San Miguel tiene de todo si deciden visitar la isla (y lo recomiendo con fervor de novicia de Lerma).

Ya que estoy aquí (aquí en Madrid) les anuncio que este sábado 24 estaré pinchando en el Weirdo (C/ Dos de Mayo) de 23.00 a 02.30


Y el próximo viernes 30 en el Ocho y Medio más o menos de 2 a 4 de la mañana.

Vengan a celebrar conmigo que todavía tenemos motivos para celebrar. O no.

Lo dice Diana Aller

viernes, 9 de agosto de 2019

AQUELLOS PRODUCTORES Y SUS LOCAS PRODUCCIONES

La música es a veces consustancial a la locura; máxime cuando se roza la genialidad, y/o la fortuna económica y/o una desgraciada e inspiradora infancia. Por eso quienes se dedican de lleno a la música -y esos son los productores- viven con una especial intensidad el impulso artístico; ese que a los simples autores, les lleva sólo a crear. 

Me escuece hablar de señoros nada más. Pero entiendan que mujeres agraciadas por el don musical y excéntricas, habrán sido tildadas de locas y no de genios, y la cultura se ha encargado de hundirlas para 1) que no ejerzan 2) que no lleguen a mí.
Así que, si les parece, dedico esta sentida columna a ellas, a las denostadas, a las chicas que le dan a la música y la música les da a ellas. Fuerte y flojo.


Probablemente, las andanzas que más les suenen, sean las del grandioso (y paradigmático para el subgénero que nos ocupa hoy) Phil Spector


Sus primeras produccionesthe Crystals y the Ronettes, tienen ya ese grandioso invento, mil veces copiado de "el muro de sonido" (algo así como duplicar pistas y añadir orquestaciones) que en la era analógica supuso una verdadera revolución. Phil Spector era extremo para todo; muy vanguardista, sí, pero meticuloso hasta la enfermedad. Larry Levine, ingeniero de sonido de Spector en aquella primera época, a posteriori contó al mundo la cantidad de horas sin descanso que pasaban grabando cada single. No había noche ni día, y la repetición constante y por decenas de cada pista, terminaba con la salud de los que participaban. 


Con sus peculiares métodos, sacó lo mejor de Ike & Tina Turner, the Righteous brothers, o el que sería el último disco de los Beatles, Let it be, del que renegaría siempre Paul MaCartney. Es muy conocida la anécdota que cuenta cómo grabando el "End of the Century" de los Ramones, encerrados sin posibilidad de escapatoria en la mansión del productor, Dee Dee Ramone, dijo que se largaba. Llevaban más de 12 horas con el mismo acorde, y estaban exhaustos. Phil sacó su pistola (que solía utilizar para hacer callar a la gente disparando al aire) y apuntó al corazón de Dee Dee, diciéndole que no saldrían de allí hasta que no terminaran el disco. Un disco muy pop y con un toque incluso angelincal, por cierto.


De sí mismo, al verse con este porte dijo "En su momento no me pareció exagerado, ahora lo veo, y tal vez fuera un peinado no muy habitual, pero tampoco excesivo".

Su mejor producción: (y composición:) Be my baby, de las Ronettes (1963).
Su mayor locura: En el 93 apareció una mujer muerta por herida de bala en su mansión, la actriz Lana Clarkson, a quien había conocido horas antes en un club. Las huellas de Spector estaban en su pistola. Hoy tiene 79 años, y lleva más de 10 en prisión.


Martin Hannett, pasó a la historia por ser el productor e impulsor de Joy Division, paradigma de arte torturado y genial. El suicidio de su carismático cantante, Ian Curtis, afectó muchísimo a Martin, que jamás volvió a ser el mismo. 


Pero también a sus producciones, elegantes y sobrias... Al escucharlas, se tiene esa extraña sensación, de que nada sobra ni falta... Aunque su mano maestra se nota en los Stone Roses, Happy Mondays, Buzzcocks o John Cooper Clarke, y en algunos trabajos concretos rebosa estilo y también locura: Joy Division, el primer disco de New Order o Section25, suponen su cima profesional, pero también personal... 



El desaforado consumo, así en general, le hizo ser pasto de sus propios impulsos: alcohol, comida y heroína hacían de él un sujeto raro, ojeroso, caprichoso e irascible. 


Su mejor producciónInsight, Joy Division, 1979
Su mayor locura: Se decía que hacía grabar las baterías en la azotea de su estudio, para conseguir un sonido más seco. El 18 de abril de 1991, su cuerpo no aguantó más. Le dio un paro cardiaco, tal vez por sobredosis y murió dejando una mujer, dos hijas y un montón de entristecidos seguidores del sonido Factory records


Lee Scratch Perry, es uno de los padres del reggaey como debía ser, nació en Jamaica. 


Su vida es un esperpento marihuanero con destellos de genialidad: su innovador uso de ritmos y samplers, dejaron sin palabras a los críticos musicales y a los propios músicos de los años 60 y 70. Sin embargo, su personalidad agitada, inestable y del todo irracional, hacía muy difíciles las relaciones con él. 
Su verdadero nombre es Rainford, se disputa con King Tubby la invención del dub y ha trabajado con Bob Marley y todos los artistas del ramo, además de colaborar con the Clash, Yello o los Beastie BoysY sí, sigue vivo. Acabó quemando su propio estudio, el Black Ark, convencido de que se había convertido en la morada del mismito Satanás. Hoy es un viejecito adorable, que sostiene siempre un porro en la mano y actúa por todo el mundo...



Su mayor locura: Elijan ustedes su favorita: quemar billetes (de dinero, sí) para ahuyentar a los malos espíritus; alimentarse sólo de plátanos; venerarlos como si fueran dioses (a los plátanos, como lo leen...); pintar ¡a rotulador! centímetro a centímetro de su estudio; o soplar el humo de los porros sobre las cintas de grabación, para así "ensuciar" el sonido.
.
Brian Wilson: De pequeño le hicieron un Michael Jackson en toda regla: Padre torturador empeñando en el triunfo de sus vástagos, le dejó sordo de un oído de un bofetón. 




Así funcionaban los Beach Boys, el alegre combo de surf californiano que escondía una historia de horror y un genio maltratado que fue aflorando poco a poco. Disléxico e incapaz de leer un pentagrama, Brian era sin embargo capaz de crear e imaginar sonidos, mezclarlos en su cabeza y saber de antemano cómo sonaría aquello. Sus hermanos y compañeros le advertían a cada grabación de una pista, que aquello no tenía sentido, pero al unirlas todas, sonaba la armonía de Pet Sounds, para muchos el mejor disco de la historia. Brian se obsesionó con Phil Spector, se grabó un loop del comienzo de "Be my baby" y lo escuchaba obsesivamente, convencido de que ahí residía el secreto de la perfección. 


Afloraron todos sus miedos de juventud, se lanzó al consumo de cocaína y se hizo construir en su mansión una sauna-fumadero para drogarse. Durante años estuvo recluido en su propio dormitorio.... Me impresionó verlo en directo, parecía un mórbido (que lo es) anestesiado...


Su mejor producción: Wouldn't be nice, Beach Boys (1966) (Imposible cansarse...) 
Su mayor locura: Ensayar durante horas con un piano en un arenero donde sus perros hacían sus deposiciones.

Joe Meek era un paranoíco depresivo y maniático sin solución, que produjo a muchísimos grupos de los años 60, con un candor y y una inocencia impresionante, aunque también creaba bandas sonoras para Westerns y melodías que le transmitían fantasmas en sueños. 



Se le solía aparecer Buddy Holly y Edie Cochrany siempre fue un gran amante y conocedor de las ciencias ocultas. Vivió su homosexualidad de una forma especialmente torturada, y tampoco ayudó el consumo masivo de anfetaminas. Pensaba que vivía rodeado de micros ocultos de Decca, dormía en los cementerios, empeñado en grabar sonidos del Más Allá, hacía grabar a los intérpretes sentados en el inodoro y pensaba que Phil Spector le copiaba.



Su mejor producciónTelstar, the Tornados (1962)
Su mayor locura: Mató a su casera cúando ésta se quejó de que la música estaba muy alta. Acto seguido, se suicidó. El mismo día, pero justo 8 años después de la muerte de su ídolo, Buddy Holly.

A ver si me animo, ahora que apenas tengo lectores, a hacer el equivalente con productores españoles, que hay mucha telilla que cortar también...

Lo dice Diana Aller