lunes, 6 de agosto de 2018

POR SUS CAMISETAS LOS CONOCERÉIS




- Camiseta de un grupo rarito. Como Half Japanese, Rabia Sorda o At The Gates.
Esta persona es un una nerd, pero no en el sentido romántico hollywoodiense. Es una persona con relaciones humanas difíciles, amor a los felinos. A los felinos ¿eh? no a los gatos. Si por ella o él fuera, tendría un puma o un lince en su mierda de piso con tarima ajada y mugre grasienta en la cocina.
Esta gente tiende a pensar que el mundo está equivocado y ellos no.


- Camiseta de Levi´s con banda azul arriba y roja abajo.
¿Cómo describir al portador de semejante ubicuidad? Es el normcore, la vida llena de aspiraciones y fracasos... Y todos leídos desde la frustración. Una cosa muy habitual y gris. Es esa persona que dice "es bien", que sube un selfie hecho en el espejo del baño, que en el perfil de whatsapp tiene una frase motivacional. Esa es -y está por todas partes-.

- Camiseta con chascarrillo, por ejemplo, esa que pone "Mari Trini" con la tipografía de Martini.
En un 94,3% se trata de varones blancos de entre 37 y 46 años, con sobrepeso o extraña repartición del volumen sobre el cuerpo. Tíos con pocas habilidades sociales y un nivel de mansedumbre alto.


-Camiseta de grupo heavy.
Puede ser un muchacho de Vallecas o una bloguera catalana.
Ambos la lucen con soltura y decisión.



- Camiseta de "The future is female" o "Feminist" o "Strong as a woman"...
Casi siempre es una menor -muy menor- a la que su madre le compra la ropa en una multinacional explotadora (de mujeres, sobretodo) y se empeña en criar una hija feminista en lugar de educarla para ser libre.
También hay mujeres jóvenes (en la amplísima horquilla de edad que abarca la juventud en las mujeres: de los 12 a los 45 años básicamente) que dedican una energía torrencial en atraer a los machos y no en leer doctrina libertaria.
Curiosamente los varones, que son los que deberían ser feministas, no llevan eslogans de este tipo en su vestimenta.


- Camisetas abiertamente machistas, misóginas y feas.
Machistas.




- Camiseta de ensalzamiento de la borrachera.
No seré yo quien arremeta contra el único consumo lúdico y legal de una sustancia psicoactiva. Pero de ahí a portar ciertas camisetas hay un trecho.
Estas camisetas las llevan los asistentes a los Sanfermines y al Sonorama (que ostenta el récord de camisetas más feas por metro cuadrado de todos los festivales).




- Camiseta de recuerdo de un viaje.
Gente formada y con una seguridad apabullante. Gente que aprecia a sus allegados y los respeta. Y que recicla el vidrio, seguro.





- Camiseta de equipo de fútbol.
Mayoritariamente varones con pocas ilusiones en la vida.




- Camisetas de cuello de pico para hombres.
Tíos que no saben que ese cuello es un elemento disuasorio para sus posibles parejas sexuales, que se preocupan por el tamaño de su recóndito miembro viril y no por el talle de las prendas que están a la vista.


- Camisetas de grupos musicales, en general.
Su portador tiene más de 40 años y desconoce los rudimentos de las tendencias y la moda.



- Camiseta de Unknown pleasures de Joy Division.
Gente lista, rebelde, que molaba un montón, que tenían sueños e ideas brillantes. Pero claudicaron: En unos casos se metieron en una hipoteca, en otros procrearon o simplemente se hicieron mayores... y hoy viven presos de aquello contra lo que luchaban.



- Camiseta de personajes y series japonesas.
Mi hijo Lucas (que se hace llamar Lurt Koma) y sus amigos. Y seres parecidos.




- Camiseta de HyM, ZARA y grandes superficies, con estampados, letras o color liso.
El 99´9 por ciento de la población del estado español en algún momento. Por lo general gente con dos piernas, dos brazos, una indescriptible e inmerecida ternura hacia Mariano Rajoy y una irracional admiración por Chiquito de la Calzada. Cosas que James Rhodes, aunque se hinche a croquetas, no podrá entender jamás.




- Mochila Fjallraven Kanken.
No es una camiseta, pero se ha hecho con las espaldas de varias generaciones como si fuera su segunda piel.
Quienes la llevan son seres inseguros que reniegan del borreguismo pero necesitan enfermizamente pertenecer al rebaño. Aun a sabiendas de que les timan económicamente, pagan para sentirse aceptados. "Emosido engañado y nos gusta" parece ser su filosofía.



Lo dice Diana Aller

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