lunes, 18 de junio de 2018

KIKO RIVERA Y SU PADRE

Los periodistas -esos seres que hablamos de todo y no sabemos de nada- tenemos una gran responsabilidad a la hora de verter palabras, y me dispongo ahora a enmendar un error que cometí en su día.
(Arriba, el coronel y doctor Antonio M. Cariñanos; abajo, el dj y personaje popular Kiko Rivera)


Hace ya algunos años me hice eco de un rumor de sobra conocido en el mundo rosa: Varios indicios (físicos sobre todo) apuntaban que Kiko Rivera podría ser hijo del doctor Muñoz Cariñanos en lugar de ser legítimo hijo del torero Paquirri. La cantante Isabel Pantoja habría tenido un romance con el citado doctor, poco antes de que un toro vengara a su malograda especie de lidia quitándole la vida al torero.
(La cantante Isabel Pantoja y el matador de toros, Francisco Rivera, Paquirri, padres de Kiko)

Unos años después, ETA haría lo propio con el otorrino (que además era militar). Kiko Rivera creció sin padre y con la sombra de la duda planeando sobre los mentideros informativos.


Conté aquí la información con la que contaba en aquellos entonces.
Hasta aquí la historia contada sobre una historia no contada.

...Hace más de un año alguien me contactó por twitter. De ahí pasamos al whatsapp: Francisco me contó que él era hijo ilegítimo pero legalmente reconocido del doctor Antonio Muñoz Cariñanos.
Es un chico -un hombre- resuelto, luchador, vivaz, con un marcado acento andaluz y con una educación exquisita.


 (Capturas del diario El Español)

Su lucha era (y sigue siendo) ser reconocido como víctima de ETA igual que sus hermanos, para disfrutar de la indemnización que legalmente le corresponde. Sólo eso.
Creció con la idea de que su padrino -con el que tenía una excelente relación- era simplemente un buen amigo de la familia, que le pagaba los estudios y le quería un montón. Pero tras el asesinato de éste, se enteró de que en realidad era su padre biológico.


 (En estas fotos de El Español, se ve a Francisco de niño con su padre biológico, Antonio M. Cariñanos)

Francisco tiene 2 hijos, una vida humilde, normal, en Nantes, Francia. Lo ha pasado fatal en la vida. Al descubrir quién era su verdadero padre, al cambiarse el apellido, al ver el rechazo de sus hermanos de padre y apellido, y al ver negados sus derechos. Una serie de problemas de identidad que le han llevado a buscar soluciones desesperadas.



En su día pensó que si Kiko Rivera también era su hermano, quizá conseguiría cierto respaldo mediático que le ayudara a reclamar su indemnización. Yo le dije que hasta que no tuviera la certeza de esto con una prueba de ADN, nada podría hacer.
Y Francisco, resuelto y lanzado, (y pagando todo de su bolsillo) eso hizo. Así lo cuenta El Español:

Con Kiko Rivera comparte su afición al fútbol. Ambos coincidieron en Manchester, justo en el partido entre el United y el Sevilla FC en Old Trafford con el que los de Nervión consiguieron el pase a cuartos de la Champions League.
La casualidad quiso que Kiko Rivera estuviese sentado tres filas delante de Francisco y el joven vio su oportunidad. “Lo observé durante toda la primera parte —narra—; justo al empezar la segunda parte, me coloqué justo detrás. Él encendió un cigarro, algo que estaba prohibido. Y cuando acabó el partido cogí esa colilla, no había más que esa. Y le hice la prueba de ADN”.
“Yo me veo parecido —justifica—, he mirado mil fotos de Paquirrín, perdón, de Kiko Rivera porque yo estaba convencido de que era mi hermano, por el parecido físico. El cuerpo, los andares… es igual que yo”.

“Estaba obsesionado con hacerme la prueba”, insiste. “Solo por quitarme esa idea de la mente”. A los diez días le dieron el resultado. Fue negativo. 
Así que, aquello que publiqué en su día no es más que un bulo que ha planeado por redacciones y corrillos. Kiko Rivera no es hijo del doctor Antonio Muñoz Cariñanos.


(Aquí Kiko Rivera con su hermano Cayetano, demostrando cuán caprichosa puede ser la genética)

(Y aquí la abuela materna de Kiko Rivera, a la que sin duda se parece bastante)


Y Francisco Muñoz sí, y sigue luchando por lo que le pertenece. (Y ojalá yo tuviera alguna forma de ayudarle).



Para ampliar la información, les emplazo al nutrido artículo de El Español.
Por mi parte, queda resuelto el asunto.

Lo dice Diana Aller

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