miércoles, 28 de febrero de 2018

ARAÑAS Y TELARAÑAS

No viven más de unos meses, la mayoría tiene 8 ojos y para aparearse se introducen ellas mismas el esperma que ha dejado algún macho por ahí (en algunos casos incluso los asesinan después). Las arañas, además de variadas y asquerosas, son fascinantes.


Están lejanamente emparentadas con otros grupos de artrópodos, como los insectos, con los que no deben confundirse, eso les ofendería mucho, caso de ser racionales, que yo tengo mis dudas.

Porque las arañas son muy espabiladas, tal y como demuestra la creación de las telarañas, la estructura para cazar y vivir que hacen con una seda proteica que van soltando en hileras.

Las arañas y sus telas son lo más: La NASA, -que creo yo que es la institución más valorada del planeta ahora mismo- anda loca intentando comprender y reproducir semejante cosa, porque los hilos de seda son una de las texturas más resistentes del mundo, y con una ductilidad impropia de nuestro previsible y durísimo planeta. Algunas sedas de araña son más fuertes que el acero del mismo grosor. La microestructura de este material es objeto de investigaciones para potenciales aplicaciones industriales y médicas.

Algunas arañas tejen telas en forma de embudo, otras en forma de hoja e, incluso, las hay que las hacen en espirales. Pueden ser hechas con seda pegajosa o “peluda”, ambas perfectas para la captura, dependiendo del tipo de araña. Las telas pueden estar en un plano vertical (como la mayoría de telas espirales), un plano horizontal (telas de hoja), o en cualquier ángulo intermedio. Algunas telas, especialmente las de la familia de telas de hoja, presentan irregulares y enredos de seda sobre ellas. Estas sirven para desorientar e interceptar insectos voladores, haciéndolos más vulnerables a ser atrapados en la tela inferior. (Como el pobre Robert Smith en Lullaby) También pueden ayudar a proteger a la araña de predadores aéreos como aves y avispas.



Las telas de araña se forman a partir del hilo de seda que sueltan por un misterioso agujero las arañas: lo biosintetizan y secretan a través de sus glándulas de hilado, en la parte posterior del abdomen. Las especies más primitivas de araña poseen pocas glándulas y por lo tanto sintetizan sedas muy similares en todos los casos. Sin embargo arañas más evolucionadas tienen hasta 7 glándulas diferentes, así que imagínense ustedes qué delirio tiene que ser eso. Las telas permiten a la araña atrapar a su presa sin tener que gastar energía cazándola. Porque construir una telaraña, supone ya un gran gasto de energía, dada la gran cantidad de proteínas que se requieren para la formación de la seda. 
Como además, después de un tiempo la seda deja de ser pegajosa, la araña se come su propia red para recuperar parte de la energía utilizada en el hilar.

En realidad mi fascinación por las arañas viene por un experimento del que he tenido noticia hace muy poco gracias a C. Creo que el mundo entero debe saber esto:

Resulta que en 1948 un señor hizo algo muy interesante con unas arañas. Pongámonos en situación: 1948. En esa época los animalistas eran como los unicornios (No una taza de Mr Wonderful, sino un ser mitológico). Experimentar con animales se hacía como se hace hoy, pero entonces estaba bien visto.


Este señor, zoólogo alemán para más señas, quería estudiar la forma en que una especie de arañas, las Araneus diadematus, construían sus telas. Entonces, se dio cuenta de que las arañas -apañadas ellas- trabajaban sólo unas tres horas al día y además de madrugada, por lo que se hacía muy difícil observarlas con cuidado. Así que le pidió ayuda a un amigo, el Dr. Peter Witt, para que le diera algún medicamento o alguna droguita que las hiciera trabajar más horas, preferentemente durante el día. 

A las pobres arañas del señor zoólogo (de apellido Peters) les dieron entonces anfetaminas, pero el resultado no fue el esperado: continuaron trabajando a la misma hora que antes, pero con diseños mucho más erráticos. Las arañas de madrugada comenzaban sus telas aquí y allá y parecían no centrarse. Entonces, los dos colegas se miraron y dijeron “¿Pero cómo?” (Lo dijeron en alemán, que no sé cómo se diría). Y se preguntaron cómo afectarían otras drogas a la confección de telas de araña.
Así que llamaron a un camello (o a varios, porque ya sabrán ustedes que normalmente cada uno sólo trabaja un género) y se hicieron con un alijo pequeñito y variado. Pillaron marihuana, LSD, speed y también cafeína pura (es decir, no café, sino la materia prima). 
Para darles las dosis a las arañas, las tuvieron que mezclar con agua y azúcar e incluso inyectarlas a unas pobres moscas que les servirían de alimento.

Este era (y supongo que sigue siendo) el dibujo normal de la telaraña Araneus diademas:



 Aquí la tela de una araña bajo el efecto de la marihuana. Como ven hay una evidente dispersión y dejadez en el trabajo. Parece que a la araña se le iba la atención y a su trabajo le falta tirantez, profesionalidad, orden… Aunque tiene cierta gracia creativa y caótica.



La o las que “consumían” sulfato de anfetamina, o lo que es lo mismo benzedrina -o lo que también es lo mismo: speed- se ve que les entró la prisa y trabajaron a lo loco con bien de entusiasmo pero sin demasiada planificación y dejando huecos sin cubrir.


La mescalina, o peyote, produjo que las arañas tejieran telas pequeñas e irregulares, algo que, según Witt, indicaba una incapacidad de coordinación muscular. 


Lo más impresionante es la inoperancia de la cafeína en las arañas: Es muy fuerte el efecto de esta droga legal y de uso frecuente (en humanos, no en arañas, obvio). Administrada en una dosis suficientemente alta, hizo que la tela de araña fuera una birria sin orden y con mucho caos malrollero. No hay armonía por ningún lado: Es fácil imaginar una pobre araña puesta hasta las cejas, agobiada intentando acabar cuanto antes algo que no le interesa.
(Y aquí un dato interesante: Se sospecha que algunas plantas producen cafeína como ventaja adaptativa para protegerse de los insectos que se alimentan de ellas, casi como quien usa un pesticida).


Y aquí mi favorita: El LSD. No mi droga favorita, pero sí el efecto en la telaraña: La araña tiene una sensación geométrica perfecta, todas las hebras son equidistantes, el dibujo está ordenado… Pero sólo en un sentido. A la araña de tripi no le pareció importante tejer alrededor uniendo las hileras. Apenas unió unas cuantas. (He de decir que una mañana bajo los efectos de esta droga, hice completo el cubo de Rubik, y nunca más he sido capaz de semejante proeza).
Según leo sobre el experimento, el LSD en pequeñas dosis favorecía la construcción de telas sumamente prolijas y ordenadas, pero esto se perdía con dosis superiores.


Aunque a nuestros ojos este tipo de experimentos son lo más (A mí, quitando el horrible maltrato animal que suponen, me parece interesante) esto no sirvió de gran cosa.
La investigación se abandonó al poco de iniciarla y se retomó en 1995 por parte de la Agencia Espacial Estadounidense (La NASA, claro) que decidió reeditar el experimento como quien reedita un disco de Jhonny Cash. Sacaron un breve informe en el que añadían sus investigaciones y ahí se quedó la cosa para siempre. Básicamente calcularon el nivel de toxicidad a partir de los cambios en los diseños de las telarañas, incluyendo número de celdas, sus áreas promedio y radio. Al comparar los resultados con distintas técnicas de cristalografía pudieron medir la intensidad de los efectos de las distintas drogas.

Sin embargo, lo que me parece interesante de verdad es la parte… iba a escribir “la parte racional de las arañas”, pero temo que se me malentienda… A ver cómo lo explico: Hay una esencia instintiva, animal, invisible común a todos los seres vivos y más allá del mero sistema nervioso. Se trata de la capacidad de hacer cosas y la forma de ejecutarlas. Si las drogas según su composición afectan a este trabajo animal, podemos extrapolar en cierto modo cómo ejercen su impronta en los humanos a la hora de tejer pensamiento y psicomotricidad.
Sigo pensando que las arañas son muy espabiladas (aunque a mí lo que me flipan son los super organismos: hormigas y abejas, ando loca con unas y otras). Las arañas bonitas no suelen ser, pero tienen sus cositas y sus curiosidades (Y siguen siendo maltratadas sin necesidad). Y las telas de araña son obras maestras con un punto psicotrópico y a la vez sobrio, precioso.



Creo que esta noche voy a ver Spiderman, lo que no sé es qué película.
Hasta más ver.

Lo dice Diana Aller

3 comentarios :

toyfolloso.blogspot .com dijo...

Tuve un empleado que cuando iba puesto, me hacía los trabajos peor que la araña colocada, pero además, en un tiempo muuucho más prolongado....
Qué interesante post.

Carlos Fuentes dijo...

Que maravilla. Me gusta mucho la ultima araña, la que lleva a la espalda una imagen mitad Estatua de la Libertad, mitad Mazinger Z

bruno-belmonte dijo...

Leyendo esto creo que las arañas y tú tenéis varias cosas en común jajajaja ;)