viernes, 19 de enero de 2018

DUELO, DELIVEROO Y DISFRUTAR

Llevo unos días enloquecida leyendo consejos para superar un duelo (este de mi perrito está siendo especialmente duro) y me quedo con dos conclusiones interesantes:

1. Asumir el dolor, encararlo y padecerlo es muy sano. Sirve para generar una suerte de fortaleza sentimental muy útil para vivir libre y feliz.
2. Buscar la parte positiva de lo malo, ayuda a que dure menos.

En mi caso, me he empleado a fondo en hacer cosas y estar receptiva a la vida, que se abre sensual ante mis enlagrimados ojos. He ido al fisioterapeuta, a la dentista, a hacer recados tontos y pequeños: remendar una cremallera, comprar plátanos, hacer una copia de las llaves... Y también cosas chachis: tener contacto con gente interesante, crear y escuchar proyectos, hacer planes, leer, cortarme las uñas de los pies... Y jo, es mágico ver como la pena se diluye.
Crispín me ha dejado una ausencia terrible, pero también una enseñanza básica: hay que disfrutar de la vida.
Y lo estoy haciendo ya.

Estoy testando, por ejemplo, el control del Big Data (¿de la Big Data?) sobre nuestras vidas. Aprovecho para comentar aquí mis sospechas sobre Deliveroo: Creo que la empresa de comida a domicilio tiene un refinadísimo perfil elaborado a través de nuestra huella digital: Millones de microdatos (número de veces que desbloqueamos el móvil, horas de conexión, geolocalización, movimiento) son cotejados para hacer un retrato de nuestras vidas, rutinas, anhelos y tristezas. Obviamente han desarrollado un algoritmo muy certero (imagino que basado en nuestras búsquedas de series, de porno, de compras...) sobre nuestros deseos sexuales. Cada vez que pido Deliveroo, viene un repartidor que parece cincelado para mí. Cada vez mejor que el anterior. Les pongo un ejemplo: Tengo especial filia hacia los chicos jóvenes y con pelo largo. O que parezcan tías. Entiendo que los repartidores sean jóvenes (es un trabajo precario y van en bici) pero casi siempre vienen a mi casa chicos con melenón. Chicos aniñados atractivísimos y últimamente también alguna chica (!). Yo cada vez que abro la puerta a un pedido, noto como se me acelera el corazón y a veces un churretón de flujo bajando, también.


El otro día vino uno con la mochila esa cuadrada color turquesa, tuneada de colores y cuando le pregunté me dijo que él "era del street art" ¡Del street art!
A ver, Deliberoo ¿Por qué no os asociáis ya con Tinder? ¿Cómo es ese mapa de los deseos tan bien cartografiado que ni yo conozco? Juegan con nuestros instintos... Y claro, ya pido comida por pedir, cuando no tengo ni hambre ni dinero. Sólo deseo ver quién me trae la comida. Por favor ¿A alguien más le ocurre esto? No quiero pensar que estoy enloqueciendo...
(Por cierto, apoyo todas las reivindicaciones salariales y laborales de los repartidores. Y si no lucharan por su dignidad en el trabajo, no pediría comida aquí. Si la empresa toma medidas contra los que protesten, dejaré de consumir y daré voz a sus demandas #aviso).

Y ya que estoy aquí, vengo a hablar de mi libro. Porque está en mis próximos planes y porque me contacta mucha gente (bueno, vale, 3 personas) para preguntarme cómo conseguirlo. Pues aquí:

DOMINGO 21 DE ENERO
Domingueras en sala Maravillas, Madrid. A las 18:00 haré una chiqui-presentación (con Vicente García Gandia que es una persona experta en mi libro) y habrá ejemplares para comprar. Y les firmo y dibujo vulvas si quieren.


VIERNES 26 DE ENERO
Librería de mujeres, Tenerife. A las 19:30 y como parte del eventazo de la temporada, (clicken la wep para flipar:) INSPIREME, presentaré Coños como el de Marta con alegría e ilusión.


SÁBADO 3 DE FEBRERO EN VALENCIA
Esto ya les contaré más adelante. (Y también Barcelona y más)

...Y en la editorial y en tiendas especializadas (es decir, librerías).

Y para despedirme, les pongo aquí esto que me ha animado un montón:


Lo dice Diana Aller

No hay comentarios :