martes, 30 de enero de 2018

COSAS DE LA MODA

La moda es un poco como el arte contemporáneo. (Bueno: Es arte contemporáneo) Para entenderla es necesario dominar la técnica y la historia. Por eso hay cosas que gustan en seguida al populacho y cosas más difíciles de asimilar en una primera vista o por un ojo poco hecho.

Yo sé algo de estética pero no tengo ni pajolera idea de arte ni de moda. Creo que voluntariamente no deseo estar ahí. He amputado artificialmente mi interés, porque tiendo a la obsesión y meticulosidad y ambas cosas requieren de tiempo y una pasión que he de focalizar en otras cosas (Es lo que tiene ser mortal y que la vida tenga una duración limitada: tampoco me da tiempo a estudiar cirílico, con lo que me apetece).
Sin embargo, como espectadora, ocasional cronista y amiga de trabajadores de la moda, disfruto muchísimo de ciertas cosas y capto incluso una sanísima ironía, necesaria para evolucionar y aprender.
Durante años, cubrí la MBFW de Madrid con pseudónimo para un medio cultural, y alguna vez me he preocupado de ciertas cuestiones trágicas de la industria de la moda (Esto sobre lo desgraciada que puede resultar la moda o Esto contra la llamada Fast Fashion).

Pero hoy vengo aquí a hacer unos apuntes ligeritos como la moral del PP. Unas pinceladas poco profundas, que es lo que me gusta a mí.





1. Por un lado, quiero hacer pública mi admiración por la periodista Carmen Mañana. (Con ese apellido, cada vez tengo más claro que deberíamos tener un hijo y llamarlo Eloy). Mañana escribe -maravillosamente- en El País. Es didáctica, amena y convierte en interesante lo que no es. Pero sobre todo, tiene criterio, que es algo que se echa en falta en nuestra época en general y en el periodismo en particular. Pero lo que más me gusta de ella, es (son) sus estados de Facebook. En ellos enlaza sus crónicas sobre desfiles y saraos de costura y se dirige a su madre explicando los entresijos de las tendencias al detalle. La amo. La amo mucho.

2. Esta gente es moda, está en la moda... Miren. miren atentamente:


A ver esto qué es ¿Esto qué es?
Pues yo se lo cuento, que van a flipar. Esto concretamente es Cannes, una alfombra roja, que es el abono natural de la moda. Ella es Julie Jardon, pero obviamente, lo que nos interesa es él... La grandeza de este personaje viene de atrás. Él y su hermano son científicos, famosos por colar una teoría falsa sobre la materia antes del Big bang. Así, tal cual lo cuento. Estos dos muchachos, trataron de convencer a la comunidad científica -que es como una cosa muy indefinida pero seria- de que habían descubierto algo importantísimo para el devenir científico de nuestro mundo, pero no: al parecer la selección de su trabajo para publicarse, no fue una cosa muy limpia. El caso es que Igor y Grichka Bogdanov se dedicaron a hacer programas de televisión sobre ciencia y ciencia ficción en Francia, lo que les convirtió en rostros populares. Lo que más me inquieta, precisamente son sus rostros, no puedo dejar de mirarlos -debo estar enferma-.







¡Madre mía las alfombras rojas como están! ¡Y la ciencia! ¡Qué locura, por favor!

3. Quería decir también lo guay que es Palomo Spain, la genialidad que le sale así, como a mí las estrías o el pelo: con una naturalidad maravillosa. Querría contarles que por una vez la gente anda rendida ante un talento de verdad... Pero me reservo para contarles todo cuando escriba (imagino que en mi blog de El Mundo) sobre "Maestros de la Costura" el programa que he escrito hace poco y saldrá a la luz en nada: sobre costura, sí.


La moda, qué cosa tan extraña...

Lo dice Diana Aller

viernes, 26 de enero de 2018

TENGO QUE PEDIR PERDÓN

(*Este texto está ilustrado con carteles de Santa Cruz de Tenerife, que me tienen subyugada).





Ayer asistí a uno de los mejores eventos que hay en Europa. Inspíreme es una jornada de vanguardia, talento y reflexión que se celebra anualmente en Santa Cruz de Tenerife. Y les aseguro que hace honor a su nombre: Es absolutamente inspirador.

He tenido el honor de asistir como ponente y hoy escribo esto para pedir perdón a una chica que asistió y a la que ofendí. Como no tengo forma de localizarla, espero que mis disculpas le lleguen por aquí, o al menos me sirva para compartir mi vergüenza con los que lean esto.




Darius Cozma, presentador y alma mater del evento (junto con Paula XS) me preguntó por mi libro "Coños como el de Marta" y por la infrarrepresentación de los coños en nuestra cultura. Y yo que primero hablo y después pienso, dije que por la calle, por todas partes, "estamos hartas de ver pollas". Que en la calle y en todos lados, hay pollas dibujadas, representadas y no coños. No me di cuenta de lo transfóbico que era mi mensaje. No me di cuenta de la ofensa y de que una chica se levantó y se fue. En otro momento de la charla dejé bien claro que los coños no eran el signo definitorio de las mujeres, y que las había con pollas. Pero ella ya no estaba y el daño ya estaba hecho.




















Yo en el momento no me di cuenta de mi metedura de pata. Tengo tan incrustada tanta mierda misógina en el cerebro que me cuesta ver las opresiones cuando no son mías (Creo que esto nos pasa a todos). Normalmente hago un ejercicio muy fácil para comprobar si es ofensivo mi discurso (o mi pensamiento o lo que sea) y que se lo recomiendo a ustedes ante situaciones de plumofobia, niñofobia o transfobia: se trata de sustituir la palabra a cuestionar por "negro" o "negra". Afortunadamente el racismo nos escuece bastante y en seguida nos chirría si en lugar de decir "odio a los niños" decimos "odio a los negros"; o como en mi caso, si en lugar de decir que "estamos hartas de ver pollas" digo "estamos hartas de ver negros". Resulta humillante decir algo así ante alguien que sufre una triple opresión y mi lugar ahora mismo es la vergüenza y sólo puedo pedir perdón. Ojalá esa chica que con razón se sintió ofendida me perdone ...Y también le quiero dar las gracias porque gestos como el suyo me hacen avanzar y aprender. A mí y a todes. Me ha dado una lección importante y como suele decirse "Me ha puesto en mi sitio".
(Puto Chino Maricón, Chenta, utilizó un lenguaje inclusivo en su ponencia y advertía cada poco que lo que decía era su opinión... Fue sobrecogedoramente bonito y tremendamente humilde: tengo mucho que aprender de él).
Gracias en cualquier caso a Inspíreme y todos los asistentes, trabajadores y demás. Se creó un clima increíble y todavía estoy en una nube asimilando todo lo que escuché y aprendí.
(Esta tarde a las 19:30 presento el libro en la librería de mujeres, en Tenerife. Si están por la zona, vengan a saludar).
Perdón y gracias por hacerme ver mi error.




Lo dice Diana Aller

viernes, 19 de enero de 2018

DUELO, DELIVEROO Y DISFRUTAR

Llevo unos días enloquecida leyendo consejos para superar un duelo (este de mi perrito está siendo especialmente duro) y me quedo con dos conclusiones interesantes:

1. Asumir el dolor, encararlo y padecerlo es muy sano. Sirve para generar una suerte de fortaleza sentimental muy útil para vivir libre y feliz.
2. Buscar la parte positiva de lo malo, ayuda a que dure menos.

En mi caso, me he empleado a fondo en hacer cosas y estar receptiva a la vida, que se abre sensual ante mis enlagrimados ojos. He ido al fisioterapeuta, a la dentista, a hacer recados tontos y pequeños: remendar una cremallera, comprar plátanos, hacer una copia de las llaves... Y también cosas chachis: tener contacto con gente interesante, crear y escuchar proyectos, hacer planes, leer, cortarme las uñas de los pies... Y jo, es mágico ver como la pena se diluye.
Crispín me ha dejado una ausencia terrible, pero también una enseñanza básica: hay que disfrutar de la vida.
Y lo estoy haciendo ya.

Estoy testando, por ejemplo, el control del Big Data (¿de la Big Data?) sobre nuestras vidas. Aprovecho para comentar aquí mis sospechas sobre Deliveroo: Creo que la empresa de comida a domicilio tiene un refinadísimo perfil elaborado a través de nuestra huella digital: Millones de microdatos (número de veces que desbloqueamos el móvil, horas de conexión, geolocalización, movimiento) son cotejados para hacer un retrato de nuestras vidas, rutinas, anhelos y tristezas. Obviamente han desarrollado un algoritmo muy certero (imagino que basado en nuestras búsquedas de series, de porno, de compras...) sobre nuestros deseos sexuales. Cada vez que pido Deliveroo, viene un repartidor que parece cincelado para mí. Cada vez mejor que el anterior. Les pongo un ejemplo: Tengo especial filia hacia los chicos jóvenes y con pelo largo. O que parezcan tías. Entiendo que los repartidores sean jóvenes (es un trabajo precario y van en bici) pero casi siempre vienen a mi casa chicos con melenón. Chicos aniñados atractivísimos y últimamente también alguna chica (!). Yo cada vez que abro la puerta a un pedido, noto como se me acelera el corazón y a veces un churretón de flujo bajando, también.


El otro día vino uno con la mochila esa cuadrada color turquesa, tuneada de colores y cuando le pregunté me dijo que él "era del street art" ¡Del street art!
A ver, Deliberoo ¿Por qué no os asociáis ya con Tinder? ¿Cómo es ese mapa de los deseos tan bien cartografiado que ni yo conozco? Juegan con nuestros instintos... Y claro, ya pido comida por pedir, cuando no tengo ni hambre ni dinero. Sólo deseo ver quién me trae la comida. Por favor ¿A alguien más le ocurre esto? No quiero pensar que estoy enloqueciendo...
(Por cierto, apoyo todas las reivindicaciones salariales y laborales de los repartidores. Y si no lucharan por su dignidad en el trabajo, no pediría comida aquí. Si la empresa toma medidas contra los que protesten, dejaré de consumir y daré voz a sus demandas #aviso).

Y ya que estoy aquí, vengo a hablar de mi libro. Porque está en mis próximos planes y porque me contacta mucha gente (bueno, vale, 3 personas) para preguntarme cómo conseguirlo. Pues aquí:

DOMINGO 21 DE ENERO
Domingueras en sala Maravillas, Madrid. A las 18:00 haré una chiqui-presentación (con Vicente García Gandia que es una persona experta en mi libro) y habrá ejemplares para comprar. Y les firmo y dibujo vulvas si quieren.


VIERNES 26 DE ENERO
Librería de mujeres, Tenerife. A las 19:30 y como parte del eventazo de la temporada, (clicken la wep para flipar:) INSPIREME, presentaré Coños como el de Marta con alegría e ilusión.


SÁBADO 3 DE FEBRERO EN VALENCIA
Esto ya les contaré más adelante. (Y también Barcelona y más)

...Y en la editorial y en tiendas especializadas (es decir, librerías).

Y para despedirme, les pongo aquí esto que me ha animado un montón:


Lo dice Diana Aller

jueves, 11 de enero de 2018

10 LECCIONES BÁSICAS QUE UN HOMBRE DEBE DOMINAR PASADOS LOS 30 AÑOS

Hace unos años escribí este (sigo pensando que atinado) texto, titulado "10 LECCIONES BÁSICAS QUE UN HOMBRE DEBE DOMINAR PASADOS LOS 20 AÑOS" y hoy revisionando la deriva que va tomando nuestra cultura y sociedad (contenta me tiene) he decidido ir un paso más allá y aleccionar con generosa voluntad a los varones con los que trabajamos, con los que nos casamos, con los que follamos. (Me dirijo sobre todo al tío que promedia nuestra cultura: varón blanco heterosexual).

***Alegre hombre que penetra pelín perdido en la madurez: La lectura de este texto no deja rastro ni le llegarán alertas insoportables. Puede borrarlo del historial después y nadie sabrá que ha pasado por aquí. DISCRECIÓN ASEGURADA.

Querido señor. (Sí, usted es un señor y si le resulta ofensivo, párese a pensar en la carga hiriente del sustantivo "señora", la mofa de la época de "señoras que..." o la extraña necesidad de mujeres tipo María José Campanario de decir cosas como "Yo soy una señora". Usted, una vez cumplidos los 30 es un señor aunque vaya en skate. Asúmalo, que va siendo hora de descontextualizar el lenguaje opresor)


Querido señor -decía- no se avergüence de no saber según qué cosas. Este desquiciado mundo da por hecho que usted es un supraser con rayos x del conocimiento. No se preocupe, yo sé que usted es un ser deficitario y asustado, pero le guardo el secreto. (Repito: DISCRECIÓN ASEGURADA).
Es menester que maneje estos datos con soltura y los utilice en favor de las féminas con las que trata, porque le acarrearán suculentos beneficios también a usted. Deje ya de pensar en modo cortoplacista:

1. Las mujeres somos criaturas lunares: técnicas como Unión Fenosa, conceptuales como Apple. La naturaleza cíclica nos hace funcionar en ciclos de 4 plazos semanales (Se puede informar aquí). No es lo mismo salir de juerga, iniciar un viaje o follar cuando estamos ovulando que dos días antes de que nos venga la regla: Son experiencias totalmente distintas. Si consigue averiguar en qué momento del ciclo está la mujer que le gusta, tiene el éxito asegurado. Invítela a una cerveza en su segunda semana: tendrá varias cervezas más, una conversación chispeante, tal vez una inspirada felación, puede que una relación alucinante y ojalá que envejezcan juntos queriéndose hasta el último día de sus terrenales existencias.


2. Mucho cuidadito con el largo del pantalón. Por favor, lo carga el diablo.


3. No nos interesan nada sus logros profesionales. Deje de hablar de ellos para ligar. (Es más, se nos reseca el coño cuando oímos sus gestas laborales).


4. Si hay que dar unos azotitos majos durante el coito, se dan. Pero tenga en cuenta que en igualdad de condiciones, que igual que los da, los puede recibir... y ahí lo mismo se da cuenta de que le cortan el rollo. O que le metan unos dedos en la boca... Muy bien, pero calibre si viene a cuento, y más cuando pretende ser un puño entero... Hágaselo a usted mismo si tanto le gusta, y luego ya, pruebe con su/s compañera/s sexuales. Pero de verdad: No se fíe del porno, es mentira. (Son los padres).


5. El embarazo, el parto y el puerperio (que dudo que sepa lo que es) son etapas chamánicas de la vida, que mezclan brujería y hormonas. Si quiere o va a tener hijos ES TAREA SUYA buscar su sitio ahí. Si no lo encuentra, se encontrará que la madre tiene de repente un máster con pasaporte a la sabiduría y usted es analfabeto. Y las cosas no podrán volver a ser lo que eran, y usted será un desgraciado.

6. Las sartenes requieren de mayor frotamiento que el resto de enseres y vajilla al fregarlas a mano. Si quedan restos grasientos se estropean.


7. Imagínese por un momento que usted y todos los demás varones, tuvieran que llevar la polla a la vista. Todos los hombres con el miembro fuera todo el día. Habría comparaciones y juicios sobre el tono de la piel, el vello, la depilación, los granitos e imperfecciones y sobre todo, el tamaño. También sería del dominio público cuándo se empalma usted y por qué cosas. Y estoy segura de que muchas de esas cosas -demasiado a menudo involuntarias- nos parecerían fatal. La maquinaria capitalista se pondría a trabajar en cremas, extensores, remedios para el frío, para el sol, para las secreciones, aparatos, maquillaje, complementos de Mr Wonderful, tintes, injertos con anestesia, láser y mil inventos más en principio para que usted estuviera a gustito con su pene. En realidad (ya sabemos lo pérfida que es la mercadotecnia) para aumentar su insatisfacción y así seguir vendiéndole chorradas que su polla no necesita. Una polla que seguro que usted adora ahora que es suya y que tiene bien guardadita. (Aunque le gustaría yo que sé, que fuera más venosa o más recia o más oportuna...) Bien, ya lo ha entendido ¿no? Imagínese cómo vivimos las mujeres, cuando nuestros cuerpos son tratados como objetos sexuales, médicos y morales sobre los que todos opinan porque vivimos expuestas persé. Imagine la tortura que es sobreponerse cada día a la idea de incorrección, de volumen mal repartido, de fealdad, de imperfección, de inmoralidad... Nuestra piel no es nuestra, es de un sistema absurdo que juzga y decide lo que tenemos que hacer con ella, nos castiga si disentimos y nos mantiene permanentemente insatisfechas para que busquemos desesperadamente el favor y beneplácito ajeno. ¿Entiende el mérito que tenemos? La próxima vez que vaya a juzgar a una tía, y lo que hace con su cuerpo, piense en todo lo que podríamos decir de su polla, haga el favor. 

8. Un secretito: Las camisetas de La guerra de las Galaxias, los muñequitos en las estanterías o los conciertos de Los Pixies... son cosas de señores "quedados", no de jóvenes chachis.


9. Ir de feminista da pena y no se liga más por ello (es un mito como la homeopatía). Serlo es propio de avezadas inteligencias, pero no tiene premio.
(Es muy cómodo hablar de igualdad cuando la desigualdad la sufre otro).


10. Usted puede (y debe) vestir con los colores y las prendas que le gusten. Puede (y debe) llorar cuando sienta ganas. Puede (y debe) omitir la palabra "puta" de su lenguaje. Puede (y debe) distinguir las diferencias biológicas de género de las diferencias culturales de género. Puede (y debe) escuchar a las tías. Puede (y debe) aprender de ellas. Puede (y debe) saber comer un coño -si le interesa el sexo heterosexual-. Puede (y debe) hacer felices a los demás para ser feliz usted. O al menos no andar fastidiando.

Lo dice Diana Aller