lunes, 25 de diciembre de 2017

CÓMO ORDENAR BRAGAS

Vamos a ver,
En estos tiempos aciagos y raros triunfan métodos de limpieza y orden.
Cada día veo más claro que el mundo se va a la mierda. (Este pensamiento fugaz me ha recordado este texto que escribí hace justo 5 años, cuando pensábamos que el 2012 era el último año de existencia) Somos tan estúpidos los humanos, que no sabemos mantener nuestras madrigueras acondicionadas a nuestras necesidades. Miren como vive un tejón, un suricato, una jirafa... No sacan edredones en octubre y trajes de baño en mayo. Son apañaos.
No como nosotros, los humanos.


Marie Kondo es un ejemplo clarísimo de esta sofisticación vacía a la que hemos llegado: una señora japonesa que ha hecho fortuna explicando a la gente cómo ordenar su casa. A mí me encanta acumular cosas, aferrarme a objetos y mantener esa relación sentimental con los seres inertes que estos expertos de nuevo cuño desaconsejan. Yo soy yo y mis recuerdos (y mis proyecciones de futuro, obvio). Y a veces me gusta embelesarme con esa postal que encontré tirada en la calle un mes de abril en el que tenía el pelo larguísimo. O siento todas las vibraciones tiernas y serenas de una cestita de mimbre en la que un día alguien me regaló fruta.
Además, el desorden a veces es necesario, inspirador, embriagador... (Yo soy muy ordenada, sin embargo).

Pero hay cosas que nadie nos ha explicado y responden a lo más íntimo de nuestra psique y nuestros armarios. Por ejemplo las bragas. Ahí hay un mundo entero...

Haga el favor de testar cuántas de estas 5 aseveraciones son ciertas en su caso:

-Tengo más de 30 bragas.
-El espacio para bragas, rara vez está ordenado.
-Siempre uso las mismas.
-Me compro bragas por impulso y no por necesidad.
-Tengo bragas que sólo he usado una vez.


Probablemente usted haya caído en esta sinrazón en la que vivimos la mayoría con respecto a nuestra ropa interior. Porque aquí no ha venido una Marie Kondo de las bragas a explicarnos cómo gestionarlas.
...Tranquilas todas. Hace 3 meses saqué todas mis bragas (107 en concreto) y las organicé. Aprendí un montón...
Si al menos 4 de esas cinco frases que he expuesto, en su caso son ciertas, le recomiendo mi método para ordenar sus bragas:

1. Piense cuántas bragas tiene. Haga un cálculo mental. Bien, pues lo mas probable es que tenga un 20% ó 25% más de lo que cree.

2. Sáquelas de todos los lugares donde las guarda y cuéntelas. Es importante que estén todas en el mismo sitio a partir de ahora.

3. Examine una a una todas sus bragas e inclúyalas en estos 4 grupos:
a) bragas que no se va a poner nunca más, que están rotas (aunque las tiene cariño) o que no echará de menos si desaparecen.
b) bragas que se pondría para una primera cita íntima. Bragas de encaje, de fantasía, de prostituta birmana, bragas de ensueño, con fligranas, transparencias, gárgolas y botafumeiros...
c) bragas que se pone cuando tiene la regla, o para dormir (probablemente estas sean las que más utiliza). Bragas confortables, amorosas, que recogen su culo y miman su potorro. Bragas amables, grandes, suaves y sobre todo, cómodas.
d) bragas que se pondría para una primera cita íntima y también para cuando tiene la regla.



(Exponentes de mis bragas de los grupos c, d y b)

4. Una vez que tiene hechos los cuatro grupos, deshágase del a. Despídase con pompa y respeto de sus bragas. Mírelas con cariño y agradecimiento por haber pertenecido a su vida, haber rozado un elixir reservado sólo a quien usted considera merecedor... y tírelas a la basura.

5. Doble los otros 3 grupos de bragas y haga un hueco con separaciones (con distintos espacios) en su armario o cómoda o donde guarde usted su ropa íntima. Es importante que haga las separaciones conforme al número de bragas (puede hacerlo con cajas de zapatos, por ejemplo).

6. El GRUPO D de bragas es el que usará habitualmente. Póngalo más a mano. Los otros pueden estar detrás, debajo... Porque ya le digo que rara vez echará mano de ellos.

7. Estoy segura de que en mucho tiempo no va a comprar bragas y su vida va a ser algo más cómoda. Todos los días irá preparada para una cita íntima, un churretón de flujo o una natural y salubre menstruación.

He obviado el orden de sujetadores, fajas, ligueros o cualquier otro complemento interior, porque por el orden lo entiendo sólo para básicos. En mi caso incluyo bragas y sujetadores nada más, y con ellos apliqué el mismo método.
Como nunca he usado un tanga y es una prenda que me da mucho asco, y me da la impresión de que siempre va a oler a culo, tampoco lo he incluido en mi método. Sé que lo entenderán.


(Así es como tengo mi ropa interior. Pero en el armario)

Ojalá les haya servido de algo mi texto.

Lo dice Diana Aller

4 comentarios :

JLO dijo...

no es mi caso que tengo unos 10 calzoncillos como mucho pero me pareció una genialidad la entrada para clarificar las cosas...

felicidades!!!!!

toyfolloso.blogspot .com dijo...

La que no empezó con las tangas, nunca se acaba de acostumbrar....
Y mira que, regardeando para puntuar, ello hace que queden los culetes sin trampa ni cartón.

l.p. borrero dijo...

Gracias por tu trabajo. Este artículo me ha hecho sonreír y ordenar mi cajón de bragas.

Itziar a ratos dijo...

Tengo otro truco: nunca llevo bragas. Hace... no sé cuantos años. En invierno, adoro el contacto de mi chichi con la licra. En verano, el aire.
Pero adoro el orden en mis dominios: tengo demasiadas cosas bonitas como para que no luzcan.
Así que todo lo que cuentas se aplica a otros objetos de belleza inestimable. Crecí en un barrio de bloques de Rentería en los 80, los nimbos y los yonkis eran preciosidades. Pero adoro que los tiempos, tan capitalistas y destructores ellos, me hayan llenado de plástico y de rosa. No elegí el apocalipsis, me quedo con lo bueno.
Besos de encaje sintético, amada Aller.