miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA VERDADERA SEMILLA DEL DIABLO


Soy una desgraciada: Llevaba unas 4 horas (¡4 horas!) dedicadas a un precioso artículo para su terrorífico deleite hoy festividad de jalogüín y olvidé un pequeño detalle: guardar el texto. Así que me dispongo a escribirlo de nuevo, aunque -esto ya lo saben ustedes- la magia de la primera vez es muy difícil de recuperar después. Ahí voy:
Una de las películas malditas por excelencia es La semilla del diablo; (Rosemary´s baby) de 1969. Hay infinidad de literatura sobre el tema, y toda todita muy interesante. Les recomiendo si les interesa, este artículo que viene muy bien saber el tiempo que les llevará leerlo que es algo que hace Vanity Fair y yo debería proponerme. Saber cuantos minutos vamos a perder con algo, es de extrema utilidad. (Aprovechar el tiempo perdiéndolo es la sal de la vida).
Es un filme grandiosamente malrollero que inauguró ("oficialmente") uno de mis géneros favoritos: el cine satánico. Tiene muchas cosas que le hacen ser una película maldita. Veamos (rapidito, que estoy hasta el coño de escribir lo mismo 2 veces):



1. La peli está basada en una novela de Ira Levin (que pese al nombre les juro por mi bien más preciado, mis medias-faja, que era un tío) que sitúa la acción en el edificio Bradford que se llama así como homenaje a Bram Stoker el de Drácula.

2. En realidad el edificio que aparece es el famoso edificio Dakota (pueden leer esto que no sé cuanto dura) sobre el que pesan maldiciones oscuras como el posterior asesinato de John Lennon que vivía ahí. Y entre sus paredes se alojaron gentes que dan terror como el actor de terror Boris Karloff (aficionado al espiritismo), JLo con Marc Anthony (que me da pavor con esa cara de insecto que tiene) o el más misterioso de los personajes maléficos de la historia: Aleister Crowley que da medito sólo con decir su nombre. (Se dice que si se pronuncia de noche 3 veces su nombre frente al espejo se aparecerá él mismo, Florinda Chico, Jesús Puente y muertos que producen tanto o más terror).

3. Al poco de acabar de rodar, el autor de la banda sonora (atención al nombre con 8 consonantes y una vocal) Kryzystof Komeda se puso malísimo a raíz de un accidente esquiando y entró en coma. Lo llevaron a su Polonia natal que es un sitio así como frío y terrorífico también y murió sin llegar a recuperar la consciencia nunca más.



4. La pobre Mía Farrow (protagonista de la peli), delgada como un pajarito frito y vegetariana, fue sometida a torturas tales como hacer dieta y comer carne cruda para rodar una escena. Además durante la filmación recibió una carta de su marido de entonces, Frank Sinatra pidiéndole el divorcio. Menudo cutre.  Aprovecho para recomendarles con fervor la autobiografía de Mía Farrow, "Hojas Vivas", que tiene una vida fascinante una sólida militancia activista y que narra magistralmente cómo Woody Allen (otro que tal) se lía con su hija adoptada.



5. Roman Polanski (que siempre me recordó físicamente a Elias Querejeta) maltrató a Mía y a otros del equipo, pero sobre todo es un pedófilo reconocido que sigue por ahí suelto y sin bozal. Y eso sí que da miedo...




6. John Lennon escribió una canción a la hermana de Mia Farrow, "Dear Prudence" que se incluiría en el también maldito disco blanco de los Beatles.

7. Lo más fuerte y terrorífico de "La semilla del diablo" ya lo conocen ustedes seguro (y lo pueden leer aquí fenomenal explicado si les interesa -aunque no sé lo que dura la lectura porque son varios capítulos-). La llamada "Familia Manson" asesinó a la mujer de Polanski, Sharon Tate, embarazada de 8 meses y a 5 amigos más que se encontraban con ella. Buscaban al productor musical Terry Melchor, pero ya no vivía allí. Charles Manson estaba obsesionado con el disco blanco de los Beatles y en las paredes dejaron escritas las palabras “Helter Skelter” (título de una de las canciones del disco).

8. La película (y el libro) sigue una progresión tan creíble que produce terror. Podría tratar de la llegada al mundo del hijo del maligno por culpa de un pacto (del padre) que pide triunfo a Satanás a cambio de un hijo. Pero podría hablar del desequilibrio mental de una mujer embarazada, envuelta en su propia paranoia.


9. Este dato les importará una mierda seca: De las 5 ó 6 veces que he visto "La semilla del diablo", siempre he visto el final pero jamás el principio y no sé por qué.

10. "La semilla del diablo" y toda la macabra leyenda que acarrea supuso el fin de la inocencia hippy, el comienzo de una era sórdida, oscurantista y de resacón. La sociedad norteamericana despertó y se hizo tristemente adulta. Proliferaban las sectas, el espiritismo y el mal rollo.




En realidad he glosado estas cosas de miedito para contarles que la verdadera maldición demoniaca se extendió de otra forma mucho más fuerte y sibilina...



Les quiero hablar ahora -disculpen el cambio brusco de tema- de los Modlin. Los Modlin se dieron a conocer cuando el fotógrafo Paco Gómez encontró (bueno, él no, su cuñado, pero eso ahora da igual) en una basura de esas que tanto me gustan, fotos, ropa, cuadros y objetos de una familia norteamericana que vivía en la calle Pez nº3. Hace un tiempo, para la recomendable web de Mi Petit Madrid tracé una ruta misteriosa donde situé el siniestro hogar en la esquina con San Roque, lugar lleno de fuerzas telúricas de corte satánico.


Los Modlin eran Margaret (la madre)  Elmer (el padre) y Nelson (el hijo) y el libro que sacó Paco Gómez de la raruna familia da cuenta de los extraños hábitos y la trayectoria de estos tres oscuros personajes: Margaret y Elmer se conocieron en 1948 y como tantos otros en aquella época, se fueron a buscar fortuna, libertad y sol a California. Desde bien temprano se detecta en esta pareja una enfermiza obsesión por el éxito.
El hijo, Nelson, nació en 1952 y en su época de estudiante viajó a Salamanca (probablemente para librarse de acudir a la guerra de Vietnam). Como les sucede a algunos guiris quedó fascinado por nuestro país y al año siguiente vinieron sus padres, se instalaron en la calle Pez y ahí pasarían el resto de sus vidas, sin hablar ni papa de español, con las persianas bajadas y llevando una vida obsesiva y asfixiante. Vinieron aquí, a Malasaña buscando el reconocimiento o el mecenazgo que no encontraban en Los Ángeles. (Iban listos).




De aquella basura que sacó Gómez se infiere el gusto onírico y extraño de los cuadros de Margaret. (Buscan en google imágenes: un delirio total). Pintaba basándose en fotos previas a veces semidesnudos de su marido su hijo y ella misma. Representaba excéntricas alegorías que narraban el fin de los tiempos. Su pretensión era (agárrense al sofá ese de IKEA anodino que tenemos todos) ser "la mejor pintora del Apocalipsis de todos los tiempos". Consiguió exponer fugazmente en el Círculo de Bellas Artes. Firmaba con un extraño anagrama de 3 "emes" entrelazadas (Margaret Marley Modlin) que alguna vez han comparado con el bíblico número de la bestia, el 666.
Elmer se ganaba la vida ejerciendo de extra en series como Curro Jiménez o en anuncios para El Corte Inglés (vean, vean...).




Su universo era cerrado, oscuro y extrañamente privado. A su hijo le inculcaron una encendida obsesión por la fama y lo intentaron todo con él: Que fuera actor de renombre, locutor de radio, modelo... Cualquier cosa que le diera reconocimiento. Sin embargo a los Modlin se les escurría el tiempo y la ansiada fama no llegaba de ninguna manera. Sus fotos y cuadros eran cada vez más locos y forzados. Parecía que el universo y la vida se les resistía por más que ellos consagraban sus vidas al arte. En un ataque de racionalidad, Nelson abandonó a sus padres y se fue a Guadalajara. (Me refiero a que estuvo atinado al dejar a sus padres, no por irse a Guadalajara).




Espació las visitas a dos veces al año y apenas tenían relación. Los señores Modlin se fueron marchitando, en su mundo arrugado y excéntrico. (En este artículo cuentan muy bien la historia) hasta que a Margaret le dio un ataque al corazón y murió repentinamente. Su hijo se marcó un Antonio Flores y murió después dejando a Elmer Modlin destrozado, cirrótico perdido y solo. En un espacio de 5 años morían los 3 miembros de la familia legando a la basura una historia que finalmente ha sido contada. Una historia que no llegó a suceder como estaba prevista, por la senda del éxito y el reconocimiento. ¿Por qué? ¿Qué se truncó en la vida de la artista y el actor? Porque recordemos que Elmer era actor... Y un detallito: Su papel más relevante fue como mega secundario en "La semilla del diablo" haciendo de adorador del demonio.



El otro día solicité en redes sociales -disculpen de nuevo el abrupto cambio de tercio- recomendaciones de televisión y plataformas digitales. Mi buen amigo y mejor crítico Julio (sr. Sawa) me animó a ver Holy Hell (está en Netflix) un documental de uno de mis temas favoritos además de los virus, Fidel Albiac y Egipto: Las sectas.
Está narrado en primera persona por Will Allen que estuvo 18 años siguiendo (por gusto) al líder del grupo, Jaime Gómez, que se hacía llamar Michel y después Andreas, aunque para sus acólitos (que llegaron a ser 120) era "El Maestro". Él solía contar que a su vez tuvo un Maestro que le transmitió toda su sabiduría.
La cosa empieza muy bien: Son una cuadrilla muy maja de gente joven y sana. Michel sólo reclutaba jóvenes atractivos y en sus actividades se rendía culto al cuerpo: Mucho deporte, alimentación saludable, naturaleza y nada de alcohol. El propio maestro organizaba coreografías y actuaciones de baile por parte de Buddhafield (el nombre del grupo). Todo despedía un buen rollo saludable e idílico: la perfección celestial en la tierra: gente feliz y guapa, sonriendo y celebrando la vida en comunidad. A mí estas cosas me gustan: la horizontalidad, lo colectivo, no torturar animales para comerlos, pasear por el bosque... Planazos sin gente vestida de Inditex, ni hipotecas, ni bares con música horrible, ni discutir por la temperatura en la oficina.




Lo que pasa es que se vislumbra algo perverso en ese culto extraño a la belleza y en esta hermosa utopía. El propio Michael es físicamente artificial y cerúleo y se da un aire a ese supraser que ha vuelto últimamente a televisión llamado Erik Putzbach. ¿Recuerdan aquél incomprendido programa de Antena 3 de "El Equipo G"? Y si no lo han visto, también recomiendo el visionado de este "Callejeros" donde Erik se muestra en todo su esplendor (minuto 6:55). Estas cosas me llevan a plantearme por qué la cirugía estética está tan poco o tan mal desarrollada en los tíos. Desgraciadamente es la única disciplina médica que toma como modelo a las mujeres y la adapta a los varones y no al revés.





...El caso es que Michel lideraba un grupo lleno de felicidad alegría e inquietudes artísticas. Como en todas las sectas (y en los partidos políticos), el insaciable apetito de liderazgo fue aflorando salvajemente a costa de alienar a una masa cada vez más entontecida y mansa.
Mientras practicaban extenuantes deportes, Michel iba añadiendo toxinas a los surcos de su rostro que cada vez daba más miedo y también iba demandando masajes con final feliz a los efebos más apuestos del grupo. Al autor del documental le llega a confesar que las prácticas sexuales que mantiene con él, a su vez se las enseñó su maestro.
Cada 4 años acometían un ritual loquísimo de varios días para dejar aflorar el conocimiento, una especie de espíritu mágico que les hacía entrar en un lisérgico estado de conciencia que no he visto ni en los mejores afters de Nueva York. Las imágenes son espeluznantemente atractivas. Todos parecen ir puestos de "eme" de primerísima calidad.



Y todo porque el maestro les tocaba la frente. La sugestión era tan fuerte que los tenía dominados. Hacían hipnoterapia, bailes, entrenamiento... y abusos (homo)sexuales.
Poco a poco se fue destapando el horror. Michel era cada vez más obsesivo, más estirado, más paranoico. Sus fieles se fueron yendo a medida que se conocían los abusos. Terminó por quedarse con unos pocos, cambiarse el nombre y salir de EEUU. Pero ¿Quién era Jaime Gómez, ese ser horriblemente atemporal y extraño? Al parecer tenía un pasado como actor porno (a tenor de las imágenes, de porno acrobático).




... Y como actor secundario ¿Adivinan en qué película apareció de extra como adorador de Satán? Sí, en "La Semilla del diablo".




Al igual que Elmer su papel es mínimo, no tiene ni una frase y se encuentra en una fiesta de celebración en honor al Maligno.

Llegada a este punto se me ocurren varias teorías: Que Polanski orquestara un casting de tarados para esas escenas, que un grupo satánico real se ofreciera a participar en la película o que todo fuera fortuito. Pero como dicen mis hijos imitando a los youtubers de misterio (con acento latino e impostado)"¿Casualidad? No lo creo...".

Se me ocurre que pasara algo en ese rodaje. Que los participantes trabaran un mínimo de amistad. Es muy probable que hablaran de las secuencias que iban a grabar y de la temática de la película. De hecho estoy segura de que hasta aquí todo ocurrió. Ahora bien -y aquí empieza la especulación- ¿Y si ese aquelarre de actores devino en un pacto con el diablo? Pudiera ser perfectamente que Elmer Modlin prometiera al Maligno el alma de su hijo a cambio de la gloria que buscaba enfermizamente con su mujer Margaret. Pudiera ser también que Jaime Gómez, Michel ofreciera su alma para la eternidad a cambio de belleza, juventud, éxito y bacanales de músculos y sexo. O a saber qué ofertaron, que creyeron entender y cómo se desarrollaría la invocación del demonio. Pero estoy segura de que ocurrió.



No que el demonio les alquilara las almas (no creo en Dios ¿Voy a creer en el Diablo?) pero sí que ellos ofrecieran almas a cambio de éxito. Obviamente no lo consiguieron. Yo creo que porque el demonio no existe. Pero su empeño fue lo suficientemente fuerte como para impulsar sus vidas enteras. Michel, Andreas o como se llame, les decía a sus seguidores que había tenido un maestro que le enseñó todo. Yo creo que él lo creía fervientemente (lo creerá: sigue vivo con media docena de discípulos). Pero porque algo hicieron supongo que después del rodaje -salir a celebrarlo, probar alguna droga tan de moda en esos círculos y en esa época- que les cambió para siempre.



Me gustaría saber qué vida han llevado el resto de involucrados en esas escenas de supuesta adoración satánica. Algo me dice que el ciego que se pillaron fue monumental y vieron clarísima la posibilidad de éxito a cambio de un simple alma humana (¿una alma? me hago un lío con estas cosas).



Hoy por la mañana he ido a ver "Una pandilla alucinante", dentro de esas sesiones tan molonas que montan en Sunset Cinema (lo recomiendo fervientemente, porque hacen auténticos planazos para todo tipo de públicos y se disfruta el cine con un halo de romanticismo increíble). He celebrado Halloween con mis chiquillos y para la hora de la cena nos hemos reservado el último capítulo de la segunda temporada de Stranger Things, que aunque es flojucha, me reconcilia con los planes familiares.
Soy asquerosamente feliz. Aunque tenga la espalda destrozada, aunque trabaje mucho, aunque exista Putin y aunque tenga que repetir un artículo larguito en este blog (Mi idea era publicarlo ayer noche).


Aun cuando no creo en Satanás, ni en Dios, ni en la homeopatía, ni en nada, me encantaría asistir a una ceremonia de adoración del Maligno y ver de primera mano cómo los mortales venden su alma al Diablo.
Aunque bien pensado ¿No lo vemos todos los días? Informativos, ansiolíticos, adicciones, dinero, preocupaciones, twitter, acoso... Estamos rodeados.



Lo dice Diana Aller

3 comentarios :

Toy folloso dijo...

Brrrrr!.
Sacudo la cabeza....

Sandra carrau yanes dijo...

Me ha dado miedo y me ha divertido.que locos todos

omairaization dijo...

Pues mira lo que me he http://www.libertaddigital.com/chic/corazon/2017-11-09/allison-mack-actriz-de-smallville-acusada-de-liderar-una-secta-sexual-1276608842/.