martes, 23 de mayo de 2017

REVOLUCIÓN YA

Estamos perdiendo el norte. Nos está consumiendo un mercantilismo atroz, una corrosiva y letal enfermedad patrocinada por marcas y medios de comunicación también dependientes de emporios terroristas.

Y hay algunos poderosos, muy poderosos que se frotan las manos y se descojonan por nuestro ansia de status, por nuestro sistema pequeño y precario. Y sobre todo porque permite que nos insultemos, nos matemos, equivoquemos el foco de la lucha entre nosotros, para no combatirlos a ellos.
Basta ya de señalar a feministas, basta de defender causas que no entendemos, y basta ya de dejarnos manipular.

Lo que hace falta es una revolución. Una maravillosa, colorista, justiciera y crispada revolución.
Esto ha sido lo último:




Y las disculpas, casi que peor:


En mi Facebook no personal me he visto obligada a hacer una aclaración que me gustaría que no se perdiera, ya que, con mucho tino, alguien se ha cuestionado si el perdón no invalidaba el "linchamiento". Esta ha sido mi respuesta:

Voy a tratar de explicarlo de la forma más honesta posible. Primero: He ilustrado mi texto con dos capturas, aunque mis palabras eran mucho más genéricas que el expediente Telva, que he puesto a modo de ejemplo. Segundo: En efecto es un patinazo, una cagada de una revista que no es en absoluto de las peores (será opusina y mil cosas más, pero tiene un tono pelín menos alienante de lo que acostumbran a ser las revistas femeninas). Si usted me apura es una metedura de pata de una sola persona, probablemente hija de su tiempo, tan adocenada, que no filtra hasta qué punto vivimos presos de un capitalismo devorador y amoral. Eso lo entiendo perfectamente. Yo misma tuve hace unos días un patinazo muy hiriente contra los inmigrantes en uno de mis textos. Algo horroroso, de lo que en el momento ni siquiera me percaté (Y eso es lo preocupante, la normalización del clasismo, la fobia aprendida hacia el de abajo). Lo que no tiene disculpa es pedir perdón por "las personas que se hayan podido sentir ofendidas" y no por la ofensa en sí... Es una forma de diluir la culpa, de hacerla pesar sobre el público. Esto sin contar que el/la infeliz becaria (o quien sea) habrá sido reprendide cuando no expulsade fulminantemente. Ese "pido perdón, pero la culpa no es mía" no es asunción de responsabilidad alguna. Y de eso va mi texto: De como grupos mediáticos, empresariales y políticos se frotan las manos con nuestras diatribas de aspirantes a burgueses pobres, mientras se llenan los bolsillos a costa de nuestra ignorancia. Nos manejan perfectamente, y somos tan soberbios que caemos en la trampa, porque creemos situarnos por encima, porque comulgamos con los asesinados ricos, pero no con los menesterosos. Errar nos hace fuertes, pero cerrar los ojos nos envilece más.

Lo dice Diana Aller

3 comentarios :

Toniet dijo...

Este mediodía vi en las noticias el tema de la bomba en Manchester, y lo novedoso eran las orejitas de playboy de Ariana Grande con el lazo de luto que colgó en una de sus redes sociales. Eso se llama crisis de valores y es aún peor que el propio atentando.

Don Ignacio dijo...

Enorme. Bravo

oligoqueto dijo...

Buenas Diana. Estoy muy de acuerdo con el fondo de la cuestión que planteas, pero creo sinceramente que la explicación que das del ejemplo de Telva no se ajusta a la realidad.

Tú escribes, textualmente:
"Lo que no tiene disculpa es pedir perdón por 'las personas que se hayan podido sentir ofendidas' y no por la ofensa en sí..."
Y el tweet de Telva lo que dice es, textualmente:
"Lamentamos profundamente nuestro error en la publicación de hoy y pedimos disculpas a todas las personas que hayan podido sentirse ofendidas".

Es decir, sí se lamentan por la ofensa en si, por el error cometido y por haberlo cometido. Y piden disculpas a la gente mínimamente sensible que se haya podido sentir ofendida.

Es verdad que estamos demasiado acostumbrados a disculpas del tipo que dices, pidiendo perdón en plan genérico "por si se ha ofendido a alguien", pero sin asumir ningún error. Por desgracia en este país es muy difícil que nadie asuma una culpa públicamente porque, de alguna manera, como sociedad no parece que estemos dispuestos a perdonar esa "debilidad" (cuando, desde mi punto de vista debería ser contemplada como una fortaleza). Y en cambio, paradójicamente, perdonamos con demasiada facilidad el engaño (que también creo que, sobre todo en personas públicas, debería castigarse con más fuerza).

Ahora bien, creo que este no es el caso; aquí se especifica que han cometido un error con la publicación del tweet. Y sí, quizás deberían especificar más el error concreto, al menos con una mención, y hacer algún propósito de enmienda. Pero no creo que lo que se lee en el tweet se ajuste a tu crítica.

Saludos.