martes, 11 de abril de 2017

ANDY WARHOL Y ENCARNA SÁNCHEZ

... O "ELOGIO A LA GENTE DIFÍCIL"

El verdadero nombre de Andy Warhol era Andrew Warhola. Nombre y apellido suman 13 letras.
Nació el 6 de agosto de 1928, lo que significa que su número de nacimiento es el 7.
Le faltó un año para llegar a los 60 y fue el más pequeño de sus hermanos. Nació pobre y murió millonario y con un rico legado que se disputaron otros.


El nombre y el apellido de Encarna Sánchez suman también un total de 13 letras. Nació el 19 de septiembre de 1935 (Cuando Warhol tenía 7 añitos). Sobrepasó en un año los 60 y también fue la menor de su familia.
Nació pobre y murió millonaria y con un rico legado que se disputaron otros.
Su número de nacimiento es el 7. (El mío también). Pueden calcular aquí su número de nacimiento (o ir sumando todos sus dígitos manualmente) y comprobar su significado. En el caso del 7, dice: "Signo del pensamiento, la espiritualidad, la conciencia, el análisis psíquico, la sabiduría. El número del intelecto, el idealismo y la represión. Son personas amantes de la lectura, el estudio y las ansias por aprender. Tendentes a proyectar su vida en una esfera de idealismo y actividad intelectual. Habilidades para el análisis y la investigación y la inteligente búsqueda del conocimiento; mentalidad científica y con capacidad de inventiva; estudiosa, meditadora; de personalidad encantadora; amantes de la soledad y de la paz; perfeccionistas"


Pero donde más coinciden Andy y Encarna es en el carácter. Ambos fueron tildados de personas difíciles, maniáticas e incluso insoportables.

Me acabo de dar cuenta de que también se parecen en que no practicaron una sexualidad normativa, y me encanta que ésta no sea la primera coincidencia que he encontrado, la verdad.

A uno se le considera extravagante y cool, porque revolucionó el arte contemporáneo. A la otra algo cateta y cumplidora, pero créanme, hay mucho prejuicio en la percepción de los personajes históricos.


No me extenderé en contar las biografías de una y otro. Si les interesa, visiten la wikipedia o cómprense un libro. Lo importante, es que ambos lograron el éxito. El éxito tal y como se entiende en nuestra cultura, hermosamente capitalista: dinero y reconocimiento, básicamente.
(El primer artículo que tuvo que ilustrar Andy Warhol para la revista Glamour, en lo que fue su primer trabajo, curiosamente trataba del éxito).

Imaginen por un momento que todo su tesón y sus ilusiones laborales, artísticas y económicas, se ven recompensadas. A los treintaypico años, ya tienen un capital considerable. A los 4o, se le considera a usted un triunfador. Imagine... Lo más probable es que estuviera hasta el coño moreno de aguantar a todo el mundo: gente interesada, pesados, los que van de amigos... Pero usted no tendría por qué aguantar eso ¿Para qué, si ya tiene la vida resuelta? ¿Para qué si sus intereses son continuar con lo que ya hace y ya tiene? ¿Para qué si tiene seguridad en lo que a usted le llena?

Yo, que soy la personificación de la alegría -no me cabreo ni me deprimo desde 2013- desconfío del buen rollito por imposición. Hay algo turbio en la gente contenida. Hay que estallar de vez en cuando, hay que permitirse ser borde y cagarse en todo lo cagable. Es muy sano ir soltando...

Un estudio de la universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) -que ya sé que no suena tan guay como si fuera Cambridge, pero yo me fío mucho de los australianos, que los pobres están del revés- afirma que el mal humor sirve para pensar con mayor claridad, que la bordería acompaña a los inteligentes, y que estar cabreadx, favorece la capacidad para afrontar situaciones complicadas.

No hace falta que paguen a una gente para llegar a estas conclusiones, porque tiene mucha lógica. La felicidad hueca, tal vez ayude en la creatividad o para hacer yoga, o pedir una hipoteca en el banco o, simplemente, sobrevivir emocionalmente en esta vida hostil y llena de sinsabores. Pero cierta dosis de mala hostia se me antoja sanísima a la hora de mandar todo a la mierda de cuando en cuando y no sentirse culpable.


Quienes trataron a Encarna y a Andy (que eran gente diferente, espero) afirman que eran insoportables, egoístas, difíciles. Pero los dos innovaron, y transgredieron, cada uno a su manera, precisamente, por ir "a lo suyo". 

La gente a priori difícil, es mucho más interesante que esos personajes ramplones que aburren a los diez minutos, reconózcanlo.

Conozco gente de apariencia muy borde y alambrada, que en realidad oculta un prado intelectual colorista e inabarcable. Gente que en realidad es tímida, o tiene una inseguridad adorable (y no una inseguridad chunga de esas que produce celos en porcentajes industriales), o cambios de humor como producto de un cerebro privilegiado, o simplemente, gente con un mundo interior fascinante, que no quiere gastar energía en chorradas, o aspergers interesantes que no saben ser hipócritas como la mayoría. O sólo mezquinos, que oigan ustedes, también pueden tener sus aristas interesantes y momentos de lucidez ¿No?


Encarna Sánchez era déspota y prepotente, pero, por ejemplo, vivió honestamente su sexualidad en un momento en el que a las mujeres de bien se les presuponía un marido que las mantuviera, y ella levantó un imperio y una figura muy fuerte incluso con tácticas de terror y amenazas hacia otros. En este texto se describe maravillosamente los ingredientes del PODER de Encarna Sánchez. Me parece que tiene una fuerza arrebatadora: Ganó muchísimo dinero, invirtió, se hizo con un patrimonio. Sus defectos se agudizaron y su poder la emborrachó, desde su programa levantó calumnias, echó por tierra muchas reputaciones, hundió a artistas y periodistas, insultó, ensalzó, derribó y destruyó a mucha gente inocente que soportaba diariamente amenazas e insultos por la radio sin poder hacer nada para defenderse. Muy pocos se le enfrentaron. 

Andy Warhol era rácano, pesimista, cortante, áspero e interesado. Así lo recuerdan sus amigos y sus amantes, a los que trataba sin demasiado cariño. ¿Minusvalora eso su obra? En absoluto.


Así que, por favor, dejemos de separar todo de forma pueril y maniquea. No hay absolutos de bondad y maldad. Y la gente difícil, tiene un puntito, no me digan que no...

Lo dice Diana Aller

2 comentarios :

GINES W GARCIA dijo...

Recuerdo una radio entre las tomateras, sonaba Encarna Sánchez y mi madre trabajaba como una fiera para mantener la familia, dice que toda la energía que desprendía esa mujer en la radio le ayudó a atravesar las dificultades.

Me encantan todos estos escritos. Que no decaigan en su continuidad!

Riberaine dijo...

Incluso fijate cuando cabron con corbata y tranquilo ahi por ahi , esa gente que calla , que esconde ?