miércoles, 30 de noviembre de 2016

MANIFIESTO ANTI CUQUI

Hoy, con un frío de esos que rascan la piel como con odio de vecinos amargados. Caminando apresurada y con el ansia propia de nuestros tiempos urgentes y vacíos. Embebida en canciones bonitas que tintan la vida de ilusión. Por la muy viva y atrezzada calle Fuencarral... Mis pupilas buscan la armonía para compensar un mundo tan ruin y gris, tan consumista y veloz... Y paso por una tienda cuqui de ropa. Luego por otra. Y después por otra más. Una tienda de esas con estanterías hechas de palés, con género de punto y colores pastel, con dependientas de pelo brillante y sin estridencias... de esas que parece que no se han comido una polla, ni mucho menos un coño en su vida, que viven en un mundo paralelo donde no existen partidos políticos, ni grupos de Metal, ni los tanatorios, ni las endodoncias... Un mundo descafeinado y cuqui, un mundo horrible que nos está conquistando y al que nadie planta cara.










Estoy aterrorizada. Nos están invadiendo sibilinamente. Y nadie parece hacer nada. ¡Pero si una tienda se llama Brownie! ¡Brownie! Alguien debería frenar esta locura antes de que sea demasiado tarde. La calle Fuencarral, queridos todos, es sólo la punta del Iceberg. La imbecilización femenina es un instrumento peligroso que avanza implacable desde los escaparates de las tiendas, dispuesta a deglutir cerebros de damiselas desprevenidas.
Lo único que se me ocurre hacer al respecto, es este Manifiesto anti cuqui, que espero secunden ustedes que tienen criterio:

Termina 2016 con el descarnado avance de locales, webs, tiendas y en fin, estéticas ofensivamente alegres, monas y vacías.

Se trata de marcas, tiendas y tendencias que venden frescura y naturalidad, pero enmascaran ponzoña e injusticia. Fabrican y explotan al tercer mundo con respecto a sus materiales y género. Y se adaptan y representan, la cara más agresiva del capitalismo occidental. Promueven la alienación intelectual, sobre todo femenina. Reducen, simplifican y deterioran los códigos estéticos, la proporción y la belleza.

El fenómeno Cuqui, representa un buenrollismo hueco e impostado, que resume a la perfección Mr Wonderful, una luciferina marca de regalos muy apropiados para un enemigo invisible, con mensajes de primero de autoayuda. He aquí unos ofensivos ejemplos que merecerían un profuso comentario de texto en cada caso:






La tiranía cuqui se ha apropiado de cosas tan inspiradoras como el color turquesa, la artesanía, las tipografías manuscritas, las infusiones, la madera sin barniz, los cactus... Por favor, reaccionemos contra esa apropiación indebida, que los árboles nos dejen ver el bosque. Basta ya de tonterías.

España, un país pobre en el que la desigualdad entre ricos y pobres se acrecienta cada día, ¿necesita de borregos insustancialmente felices que piensen que se han puesto una sonrisa que combina con todo? ¿Hola? ¿Estamos idiotas? Lo que necesita España es gente apañada, con capacidad crítica que cuestione y consuma con cerebro. Es más de fiar alguien que quiera quemar el Palacio de la Moncloa que alguien que beba en una taza con un unicornio que dice que no hay nada imposible.

La brigada Anti-cuqui así mismo, deberíamos tomar como tótem intelectual a Soy una pringada, auténtica musa del movimiento: (y éste vídeo sería nuestra oración)


No vamos a permitir que muñequitas de aspecto deliberadamente frágil afrancesen nuestros gustos. Basta ya de Amelies, talleres de decoración de muffins, ideal masculino de leñador que adora la comida thai, ladrillo visto pintado de blanco, industrias contaminantes que venden aspecto eco, gente que dice "en mi humilde opinión", estampados de gatitos, tacón chupete, maratones contra el cáncer de mama, pasividad, brunch, envoltorio, gilipollez. Basta ya, por favor.

Reivindicamos el feísmo, la sexualidad explícita, las sensuales formas de la gordura, la paleta entera de colores, el rock radical vasco, genitales con pelo, Rihanna, la cerveza, dentaduras reales, las tascas, tocarnos el coño, beber a morro, la rotundidad dialéctica, las espinillas, el animalismo  los bolígrafos sin tapa, la imperfección, la risa, el enfado, estridencias, el cagarse en todo lo cagable, el buen rollo como instrumento y no como solución, travestis, los defectos, la realidad, cenar en grupo, los gritos, proba proba, los micrófonos, la palabra, la lucha, la victoria.

Queridos todos, basta ya de imbecilización organizada. Somos más y más fuertes. Y más listos. Empecemos a luchar por un mundo libre de cuquismos.

Hashtags:
#stopcuquismo
#jesuisunapringada
#elbuenrollonoesunasolucion
#mecagoentó
#noconsumascuqui

Enlaces de interés:
*Una chica a la que no conozco, pero que pone en su sitio a Mr Wonderful, por patrocinar unos condones.
*Mr Wonderfuck, una interesante respuesta empresarial.
*Artículo sobre el hartazgo del buenrollismo.
*Un texto que escribí defendiendo la cursilería, el color rosa y la estética que se considera tradicionalmente femenina, y por eso se ataca. Es importante distinguir cuándo algo nos parece malo porque no tiene trasfondo, o porque el trasfondo (las mujeres) son consideradas como una sustancia inferior.

Lo dice Diana Aller

lunes, 28 de noviembre de 2016

¡ARRIBA ESPAÑA!

Si usted necesita terapia, haga terapia. 
Puede hacerla con un terapeuta al uso. Muy bien todo.
Pero yo he descubierto que poniendo canciones que exaltan recuerdos y sentimientos, también se puede hacer terapia.
Yo lo hago con España, mi programa de radio en El Estado Mental.



Rumba vallecana como conclusión de toda la filosofía occidental y también oriental, grupos ochenteros de los que jamás se volvió a saber; escenas valencianas de revival del bakalao que pasaron desapercibidas; y Chiquetete como clímax emocional en el que perderse al amor. Todo eso y mucho más es España #4

La música no nos hará felices, pero sí algo más libres...

¡Viva España, joder!

Lo dice Diana Aller

viernes, 25 de noviembre de 2016

HAY UNA CARTA PARA TI




Hace unas entradas -hace unos días- cedí este humilde espacio a tres amigas que como yo, rondan los 40, como yo están felizmente separadas y como yo, son madres de 2 criaturas. Pero lo que unía a estas tres mujeres era que estaban explorando su atracción hacia otras mujeres.
(Si no lo hicieron entonces, lean ahora sus historias, hagan el favor).
Uno de los casos, el más documentado, también es el que más comentarios suscitó. Muchos conocidos me han preguntado por el devenir de LR y su historia.

La -yo creo que muy afortunada- chica depositaria de su fragor sentimental se ha puesto en contacto conmigo para descubrir la otra parte de esta historia. (Y esto me honra entre mucho e infinito, sépanlo todos).

Primero habla de su filiación sexual, después de Platón, y finalmente de la bonita relación que inició con LR.

Les advierto que el texto es largo pero nutritivo. De hecho les recomiendo que se preparen una infusión exótica y unas pastitas (O unas Lays vinagreta y coca-cola zero, yo qué sé) para disfrutar de tanta honestidad y de una historia de protoamor del siglo XXI. La ocasión lo merece.

Lo dice Diana Aller.



CARTA EN RESPUESTA A LR

(Antes de nada) …
Apreciada Diana,
Gracias por ofrecer esta posibilidad en tu blog hablando de estos temas.
No soy tan fiel a tu lectura desde hace tantos años como otros seguidores que veo tienes, pero desde que empecé este año a leerte, ya no he podido parar.
Me gustaría poder pronunciarme, hacia esta chica… LR. Pues al leer sus letras, unas que no han pasado desapercibidas para mí, me ha invadido la necesidad casi imperiosa de poder decir algo al respecto.
No sé si ayude también mi testimonio. Pero ha sido toda una tremenda casualidad (o no); que hoy me encuentre aquí, frente a mi ordenador, para disponerme a contaros algo; A ti Diana y a todos tus seguidores… pero sobretodo a ti; querida LR…
¿Y qué mejor que comenzar así? Vamos allá:


Querida LR,
Veo que tu texto está gustando a algunas personas. No sabes cuánto me alegro.
Supongo que habrá habido más gente que no se ha pronunciado con comentarios, pero a la que también tus palabras les habrá llegado. A mí no sólo “me han llegado” tus palabras estimada LR, sino que me han TOCADO.
Gracias por tu perspectiva de ese día. Gracias infinitas por tu testimonio. Y haciendo honores a tu modo de haber entrado en este post…

Tengo 31 años. No tengo hijos como tú, LR. Pero sí estuve casada.
Actualmente estoy divorciada por casi ya 5 años - hará en Semana Santa- de una mujer.
Mi mujer fue, y al igual o parecidamente a lo que he leído sobre tu marido, una persona también excepcional. No es que fuera, sigue siéndolo. Estoy segura… aunque las circunstancias actuales y a diferencia de ti, ya no me permitan seguir sabiéndolo igual porque el trato, al no haber podido tener hijos, ha disminuido considerable y lógicamente mucho.
Apenas sé que ahora vuelve a ser feliz. Ha encontrado a su nueva media naranja y yo siempre me alegraré por su felicidad. Pues si de algo sé es de AMAR y no de QUERER.
Querer muchas veces significa posesión. Supongo que esas y como dices tú sobre la sinceridad, también son “mis reglas del juego”. Y por ello mismo no sé follar … sino hacer el amor, aunque esto suene muy cursi.
No obstante, en los casos que he tenido sexo sin amor, como cualquiera podría y puede tener hoy día si lo desea; no lo he disfrutado de verdad. He saciado, tal vez, una especie de sed… A veces más producida por ego o falta de autoestima puntual en ese instante y otras por necesidad quizá de cariño, de gustar, de sentirme “poderosa” conquistando… Da igual por lo que fuera que haya podido desear por una noche, tener relaciones íntimas con alguien a quién no amo ni quizá amaré ya nunca, me aventuro a constatar…
No son prejuicios. Es que tal cual comienza esa historia (si es que empieza así), a mí no suele acabar de ilusionarme.
Tampoco son valores inculcados y/o arraigados de una educación y por lo tanto, algo no propio ni mío de verdad... Tan sólo es mi esencia y mi cuerpo. Que funcionan así.
A veces he detestado haber nacido confeccionada de este modo, confieso. Pero eso fue en mi real “etapa adolescéntica” como también has dicho tú y que me ha hecho gracia tu expresión.


Ya hace años que aprendí a aceptarme, con mis más y mis menos, y a quererme tal cual soy.
Eso conlleva saber protegerse también. Saber cuidarse. Y tener claro, esto es vital; qué se quiere y qué no.
Ser valiente, por lo tanto, a saber decir NO muchas más veces que Sí. Pues en ocasiones un “no” esconde un gran . En el sentido que cuando rechazamos algo, es porque estamos seguros de en qué no queremos perder nuestro tiempo ni hacérselo perder tampoco a otros.
Muy pocas personas hoy en día saben bien lo que quieren y/o necesitan. Y si quizá lo saben, no hacen por demostrarlo de verdad. Y en materia de pareja, me atrevería a decir que es triste observar cuán pocas llegan a ser…
Al igual que tú, también busqué el amor en páginas de contactos. Y también lo hice por sugerencia de amistades a las que parecía que les había ido bien… Pero en mi caso se añadía el componente de pensar que me resultaría infinitamente más sencillo así, dada mi orientación sexual.
Soy lesbiana y sé que siempre lo seré.

Esto no se elige. No es algo que tampoco puedas cambiar o modificar a tu antojo con el tiempo. Por ejemplo; maravillosa magia resultaría poseer cual botoncito mágico, un cambio “de chip mental” en el que, porque te ha ido mal; en mi caso con una mujer con la que me casé y años después nos tuvimos que divorciar, ahora verme enredada en el “amor verdadero” con un maravilloso hombre.
Debo confesar que también he tenido relaciones con hombres.
Y todos han sido a cuál mejor persona. Grandes hombres de verdadero ejemplo a seguir, pienso incluso. Luego esto desmentiría muchas falacias escuchadas en el entorno sobre que si las lesbianas acostumbramos a tener odio o rechazo sistemático hacia los hombres, o que quizás nunca disfrutamos del sexo de verdad con un hombre o que puede que incluso respondamos a arquetipos físicos estereotipados con rasgos, gestos e incluso vestimentas masculinizadas… etc.


Pues si esto es así, entonces yo rompo la norma.
Una que ya desvelo NO EXISTE.
He conocido a otras muchas mujeres lesbianas también muy femeninas, atractivas o sin odio hacia los hombres.
Y si algo tengo, es que también he acostumbrado a saber escoger bien a mis parejas o proyectos de pareja…  Fueran hombres o mujeres.
Tal vez sea una habilidad que viene dada por esa necesidad de protección ante mi no saber tener, por ejemplo, sexo placentero sin conexión emocional e intelectual.
Ojo lo qué he dicho; porque ya ni hablo de enamorarme de verdad. Hablo de que mínimo necesito conexión. Pero tener conexión con alguien a esos niveles hoy en día, es casi tan difícil o más como enamorarse de ese mismo u otro alguien.
Así que, ante mi no capacidad de distracción en cuestiones sexuales, supongo que he tenido que desarrollar unos filtros mayores que otros para saber decidir quién se acerca más a mi plano íntimo, y quién no. Que a partir de ahí la historia funcione mejor o peor… eso ya depende luego de las circunstancias y de contextos que tampoco ahora vienen al caso.
Mis relaciones con hombres; las he tenido de todos los colores. En el sentido que han sido más o menos duraderas, en función de esos marcos de contexto que mencionaba antes. Pero he tenido parejas estables masculinas. Sí.
Un momento… ¿Una lesbiana teniendo novios? ¿Cómo se entiende esta contradicción?
Pues bien. Fácil y no tan fácil de comprender:


Una mujer, quizá por biología o por también educación, entorno social, manera de relacionarse ya incluso y tal vez por cultura sociológica… siempre mantendrá vínculos más afectivos y cercanos a sus amigas (o amigos) que no los hombres, entre sí. ¿Quizá esto también favorezca? Hay personas que piensan que puede ser…
Sea como fuere, esto ya abre puntos de diálogo aquí para entrar en debate sobre si esta cuestión responde de verdad a lo que una gran parte de la mentalidad general sobreentiende al decir que las mujeres son, en su mayoría o totalidad; bisexuales.
Yo personalmente no estaría de acuerdo cien por cien con tal término. Pero quizá no lo esté porque entiendo la palabra bisexual con todo el abanico de significado que conlleva; y una mujer heterosexual puede llegar a sentirse atraída por una mujer y viceversa, una mujer lesbiana por un hombre.
Luego, ¿son bisexuales ambos casos?
No lo creo señores.
En ningún caso se está hablando de enamorarse. O de sentir PLENITUD con alguien.
Cuando etiquetamos a alguien de heterosexual, bisexual u homosexual se habla de atracción sexual, de atracción erótica o del deseo de tener relaciones eróticas/íntimas con tales individuos del sexo X / el que sea… Ok. Esto según significado literal de la RAE. Pero al final, en la calle, hablamos sobre estas cosas abarcando a conceptos más ambiguos que no sólo una atracción, dejadme decir; “animal” e instintiva hacia alguien.
Pues es cierto. Habrá cierta apertura sexual a mantener relaciones con hombres o mujeres, desde la visión de una mujer... Una que quizá un hombre parece ser no suele tener igual. De hecho, se suele ver y escuchar que los hombres heterosexuales, por ejemplo, no podrían tener relaciones con otro hombre nunca o en su mayoría, casi nunca. Porque ya ni se ven en ello.
Y he aquí señores la clave de todo este asunto: VERSE o NO VERSE.


Pues desde la PNL (a mí que me da por leer mucho de varias cosas), se sabe que nuestro cerebro funciona con imágenes. Cuando pensamos algo, por más abstracto que nos parezca que es, es mediante imágenes. Cuando crees que vas a hacer algo incluso ya muy automatizado… Por ejemplo, vas a beber un vaso de agua porque sientes tener sed. Ok. Tu cuerpo antes de que lo haga (esto es cuestión de milésimas de segundo), está imaginando ya en tu cerebro el hacerlo.
Es algo tan automático y rápido, que ya no tomamos conciencia de ello. Así que simplemente te parece que has ido a por ese vaso, lo has llenado de agua y te lo has bebido. A efectos prácticos es lo que parece, pero por dentro no ocurre eso. Tu mente ha “visto” antes el cómo ibas a hacer todo eso.

Un hombre hetero quizá y por algo biológico; de esos eternos estudios que todavía hoy en día se siguen haciendo para aprender más acerca de las distinciones entre mujeres y hombres, como ya no se verá /imaginará - porque NO PUEDE hacerlo por cómo debe ser su cerebro - con otro hombre, ya no lo hará en la práctica real o física.
Una mujer, generalmente, no tiene esa limitación, digámoslo así.
Por ello es que un alto porcentaje de mujeres, sí heteros, han tenido al menos alguna vez en su vida una relación lésbica y si no, desean hacerlo.
Hay algo en nosotras que sí viene abierto a esa posibilidad.
No todas las mujeres que quizá lean esto tienen porque estar de acuerdo conmigo. Es tan sólo una opinión con la que trataba también de esclarecer algunas dudas y juicios que aparecen cuando se habla de relaciones lésbicas, bisexuales…etc.

Pues como decía anteriormente, si eres lesbiana o gay o lo que sientas que te atrae…etc. No es algo decidido mentalmente. Es algo que o sientes, o no. Punto.
Que luego te decidas a andar ese camino para constatar lo que tus emociones ya te venían gritando… eso es otra cuestión.
Esto también puede responder a ese famoso y tortuoso camino conocido popularmente como “salir del armario/closet”.
Una expresión que por cierto detesto, y no soy la única del “gremio gay” a la que tampoco le agrada.
Pero al menos y con tal expresión se sobreentiende de qué hablamos de un modo rápido y concreto.


Pues bien, esto de salir del armario no suele ser un proceso fácil. Pues en tu infinita buena suerte podrás encontrar con que tu entorno más directo (familiares y amigos), acepten esta condición de tu vida personal e íntima..., pero en algunos (y no en pocos tristemente), quizá sea más complicado dar ese paso porque las primeras reacciones con las que topes no sean agradables y con ello, te lo dificulten un poco más. Ya que son esas primeras reacciones las que acostumbran a importarnos más: ¿Qué pensarán mis padres de esto? ¿Y mis amigos? En mi trabajo, ¿qué ocurrirá ahora si lo cuento?
Yo no escogí con temprana edad empezar a darme cuenta de que sentía atracción por mi profesora de inglés y con ello sentir una gran y dolorosa también confusión… O sentir pensamientos recurrentes e imaginación a mansalva por Xena, la princesa guerrera de la mítica serie de televisión que veía cada día que la emitían….O sentir “más que amistad” por mi mejor amiga de clase…
No decidí buscarme esos también tormentos, a veces, de cabeza.
No decidí tener que gritarle un día a mi madre que parara de tratar de buscarme novios encantadores con sus comentarios graciosos, porque lo que yo sentía que me gustaban eran las chicas… y con ello, menos decidí y en mi caso sí tuve esa mala suerte, de llevarme una paliza que jamás olvidaré de mi padre.

No decidí buscarme enemistad con amigas que había tenido de siempre, sólo porque creían que, si era lesbiana, que no podría ser amiga de verdad ante ellas porque “a ver cómo las iba a mirar ahora yo en los vestuarios, al cambiarnos de ropa”.
¿En serio?
En serio.

Seguramente algunos/as pensáis que es chocante que todavía hoy día pasen cosas de este estilo… yo misma alucino. Pero sigue ocurriendo, lamentablemente. Y demasiado, opino, para los tiempos que YA vivimos.


Tampoco decidí que por ir de la mano con mi ya esposa y darle simplemente un pequeño y hasta dulce beso en sus labios al salir un día del cine, por la noche; un grupo de 4 chicos decidieran querer – casi sintiéndose con ese derecho del cual a veces me pregunto el por qué, cuando este tipo de cosas ocurren –  meterse con nosotras y comenzaran a seguirnos. Lo hicieron mientras gritaban acusaciones, insultos y a cuál mayor grosería por segundo.
Honesta y humildemente, mi mujer y yo llegamos a pensar lo peor aquella noche. Así de claro os lo digo. Miedo es poco el que pasamos.


Pero sin entrar más en modo drama ON… debo confesar que no habiendo podido escoger nada de todo esto y que también estos son quizás momentos puntuales que rondan a mi experiencia como mujer lesbiana; siempre me he dicho que, de poder decidir, al más puro estilo de la película Matrix; pastilla roja donde comenzara una vida siendo hetero o pastilla azul donde fuera lesbiana de nuevo… escogería una y mil veces la azul.
La azul de nuevo. Una y otra vez… Sí.
Las cosas que he vivido gracias a ello han sido milagrosas y de un salto cuántico en mis aprendizajes interiores, brutal.
Y no soy ni mejor ni peor persona que nadie. Tan sólo soy yo y mis circunstancias. Pero éstas últimas me han ofrecido fortaleza, herramientas de supervivencia únicas, mayor capacidad de elección y decisión en muchos otros ámbitos… Y un mejor conocimiento de mí misma y de incluso mi cuerpo (para lo sexual también).

Y no me considero bisexual porque me encante también hacer el amor con un hombre. Que me encanta. Claro que sí, y bienvenido el que así pueda ser.


Pero tampoco sé si decir que soy lesbiana porque entonces haya tenido también relaciones con hombres… atendiendo a según lo que muchas personas pensarían debido al conflicto de concepto que observo se da en estos casos de terminología.
Sólo sé que cuando en mi caso sí decido etiquetarme como LESBIANA es porque si me imagino con alguien “para el resto de mi vida”, es con una mujer. Y no con un hombre.
Muy en comparación también por lo que dices tú, LR.
Me veo al lado de una amiga/compañera con la que siempre podré mantener una conexión mental con la que con un hombre (y también lo he vivido por experiencia), no se puede dar de igual modo. No desde el mismo punto de perspectiva al menos, como muy acertadamente has comentado.
Es entonces esa clase de persona con la que también puedes sentirte protegida, pero al mismo tiempo proteger… Alguien con quién tampoco nada venga pre-concebido por el estigma social y cultural que nos rodea… Una amiga con la que también convives y con la que compartes cama a otros niveles.


Esa persona, finalmente y en el amplio sentido de la expresión de; PARA TODO… Ésa con la que no necesitarás vivir, a menos que te apetezca, claro está: salir un viernes noche a expensas de la compañía de tu pareja por tener lo conocido como “salida de chicas”. Pues en este caso no es algo estrictamente necesario y vital vivir, como vengo viendo que la mayoría de mis amigas heteros hacen/necesitan… (Supongo que es un ejemplo algo tonto, pero ocurre).


¿Y sabes qué, LR?
Creo que ya te lo dije… pero lo repito:
No me importó cuando me contaste que nunca habías tenido experiencias en esta clase de terreno con las mujeres. No me importó antes ni me importará jamás. Todo lo que ocurre entre dos personas siempre es “nuevo”.
Y son caminos que es precioso poder andarlos junto a esa persona con la que hayas decidido que los ande contigo… de nuevo.
Pues sí, ok. Yo habré ya hecho el amor con algunas mujeres en mi vida… ¿Pero acaso no eres un ser único en tu propia existencia? No merece eso y es de lógica también viéndolo así; ¿que lo que tenga que ocurrir entre ambas, pertenecerá a un nuevo marco de experiencia?
No pienso que eso sea ser inteligente, (aunque gracias por el elogio…), pienso simplemente que qué más da si alguien nunca hizo algo… lo importante es que haya decidido que tenía que hacerlo. Y que sienta esa persona que debía hacerlo y lo vital; que quiere hacerlo realmente, y no se quede todo en una imaginación o intento de.

Ahora hablaba de sexo o de hacer el amor. Pero en todos los ámbitos de nuestra vida pasa un poco lo mismo. Siempre se nos dará “una primera vez” para algo. Y como suele decir una amiga mía; “Si encima te da miedo… hazlo”.
El miedo suele ser nuestro mejor aliado, aunque creamos que no es así. El miedo en realidad nos avisa y nos dice; “esto es importante”.

Así que gracias, LR; por no haber sólo sentido miedo por esto que estás viviendo… sino pánico y vértigo como dices.
Me siento realmente afortunada. Pues es más importante para ti de lo que podía imaginar…

Cuando te vi por primera vez, en el lugar acordado y a la hora pactada, también tuve ese “miedo” o duda, de si todo sería fruto de una idealización.
Pero que va. Pronto me di cuenta de que eras tal cual. O mejor incluso. Pues no conocía a qué olías, ni a qué sonaba tu voz en directo.
Desconocía tu manera de caminar o de gesticular… y a los pocos instantes, ya me había quedado atrapada por tu esencia, casi sin darme cuenta de ello.

Cuando estuvimos comiendo juntas en aquel japonés al que te llevé, me encantaste LR.
¡Ya deseaba besarte!
“¿A qué sabrá el sushi en sus labios?” – pensé.
Menos mal que unas horas después me besarías tú… porque he aquí la supuesta “lesbiana” siendo una completa tímida ante ti. ¿Una casi absoluta inexperta porque tal vez se suponía que debiera haber sido yo la que te besara a ti? Pero ahora leo que ha sido el mejor beso de tu vida quizá por esa misma razón por la que yo estuve casi fustigándome un tiempo después… Y es que como también suelo decir; “Todo pasa por algo”.
Me gustó tal cual se dio.
Me sorprendió, a decir verdad. Me impactó también. Y he llevado clavado en mi ser ese primer beso hasta el día de hoy, en el que aún no hemos podido volver a vernos por como bien alegas; por “cuestiones de logística”.


Pronto lo haremos y si mis buenos días son tu vitamina diaria, tus buenas noches lo son para mí. Eso y tus audios con a veces las voces de fondo de tus hijos y tú interactuando como madre con ellos.
No he visto esa faceta tuya de mami en directo todavía, pero te imagino y percibo como una madre fenomenal. De las que no suelen existir. Con unos valores y con una valentía que ya me gustará a mí tenerlos cuando me toque ser madre…
Creo que esto y para también mi sorpresa, es algo que en vez de alejarme de ti... más me aproxima. Más me enamora, lo confieso.
Y es que me encantas, LR. ¿Qué puedo decir? ¡Qué suerte tienen tus hijos de tenerte a ti como madre!
¿Sabes? Admiro cuánto eres…
Una vez leí… creo que algo de Platón; que decía que el secreto del amor residía en la admiración. Si puedes admirar a quién amas, funcionará mejor.
No sabemos, es cierto también esto; si lo nuestro “saldrá bien” o qué ocurrirá al final… Pues también es cierto que tenemos otro tipo de piedras en el camino que más allá de nuestra compenetración a muchos niveles, existen…
Unas piedras que se dan en este camino que sin buscarlo ni mucho menos vislumbrarlo… también se me antoja como eso que no quiero perderme. Aquello que deseo vivir de todas-todas. Pase lo que pase.

Quizá también termine teniendo que recoger y recomponer más tarde mis pedazos, o incluso ayudarte a ti con los tuyos (pues yo también soy así)… Jamás he sabido desaparecer del todo de la vida de nadie.
Pero ocurra lo que tenga que ocurrir LR, estoy segura de algo:
Va a ser una aventura fabulosamente mágica.
Ya lo está siendo, de hecho.
Pues el ingrediente que la confecciona como mágica, eres tú.

Gracias por aquel día tonto en el que te decidiste a escribirme en mi perfil de aquella página de contactos también tonta...
Gracias por haberte subido a ese AVE y haber venido a verme.
Gracias por tus risas, por tus reflexiones, por tus críticas y opiniones hacia mi trabajo… Porque sé que deseas que pueda mejorar y que crea más en mí misma.
Gracias por sumar y no restar. Por estar. Por aparecer…
Gracias por ser mi nueva gran y mejor amiga, además de la persona a la que deseo volver a oler, abrazar y sentir entre mis brazos a través de la electricidad que sólo tú accionas bajo mi piel.
Pero sobretodo gracias a no sólo haberte atrevido a mirar dentro de ti y a buscarte… Sino también a saberte encontrar y permitirte VIVIR lo que creías necesario en tu vida. Pues si no te hubieras decidido a separarte de ese maravilloso hombre y tal vez hubieras permanecido en esa famosa “zona de confort” … hoy no estaríamos aquí.
Y yo me habría perdido las risas de fondo de tus pequeños, me habría perdido la de cosas que me estás enseñando con tu peculiar y fascinante modo de ver el mundo… Y me habría perdido mi multivitamínico diario llamado “LR”.


Pronto nos volveremos a ver...
No puedo casi ni esperar a que así sea.
¡Y que pase lo que tenga que pasar!
Porque como decía John Lennon; “La vida es aquello que sucede mientras hacemos planes”.
Y yo siento vida cuando en teoría voy a hacer algo, pero entonces un mensaje tuyo invade mi pantalla, mi tiempo y mi mente… Siento vida incluso imaginándome nuestro próximo escenario en persona. Pues ahora también me siento más cómoda al poder recrearme en mi mente con nuestro próximo encuentro, habiendo palpado ya en mí cuán real es estar conociéndote… y cuán maravilloso.


La vida también es esto, supongo: Atreverse o no con las cosas que nos suceden.

Así que gracias LR por estar sucediendo en mi vida.

Hasta muy pronto,
C.

jueves, 24 de noviembre de 2016

SER MUJER Y NO MORIR EN EL INTENTO

Si tuviera más tiempo o fuera más mañosa, crearía un tablero de juego de algo parecido a esto:

Que levante la mano si es abstemia o beba un chupito de Jagger o de lo que sea la que...

1- Ha pensado que si tuviera hijos se le morirían.
2- Se ha visto monstruosamente gorda y deforme frente a un espejo.
3- Ha dicho "no", pero no sirvió de nada.
4- No se atreve a decir no. En nada.
5- Se siente culpable por algo que no debería (y eso le hace sentir más culpable).
6- Ha vivido la regla como una maldición.
7- Se ha admirado de un tío que cocina o lleva a su hijo al pediatra (y jamás de todas las tías que lo hacen).
8- Se ha empezado a comer una polla y ha pensado "Qué pereza ahora esto".
9- Ha ido a terapia, o ha tomado ansiolíticos, o se ha planteado tratarse, porque es evidente que no está bien.
10- Se ha callado cuando han desacreditado injustificadamente a una compañera. ¿Para qué?
11- No termina de encontrar su look.
12- Se conforma consumiendo porno que reduce y se ensaña violentamente con las mujeres. (¡Es que no hay otro!)
13- Se levanta agotada ya por la mañana.
14- Es un desastre ordenando armarios.
14- Siente que no da la talla sexual porque no le apetece andar todo el día haciendo cosas raras.


Ahora lea cada frase que ha identificado con usted y piense a qué se debe todo eso...
Piense...

Si está ya borracha y/o bien concienciada, por favor siga, que ahora viene la parte divertida.
Qué levante la mano o beba un chupito, o un trago o lo que sea, la que:

1- Tenga unas amigas listas, divertidas en las que apoyarse y a las que adora.
2- Sea capaz de disfrutar de su coño (con "coño" me refiero a genitales y zonas erógenas).
3- Sepa que es más inteligente que todo su entorno. (Y es tan maja y humilde, que no se aprovecha de ello).
4- Piense que ser tío debe ser pelín aburrido. Todo está hecho ya...
5- Tiene la capacidad de crear algo divertidísimo a partir de cualquier estigma femenino: "Puta": Sí, y mi coño lo disfruta; "bollera": triunfo total; "mala madre": Con hijos maravillosos "histérica": creativamente acorde con la postmodernidad...
6- Es capaz de cosas increíbles, cosas vetadas, cosas que muy pocas pueden hacer. Porque pese a que no haya una literatura que la represente, usted sabe innovar.
7- Tiene un rasgo fascinante, que tal vez los demás no valoren, pero es la hostia: Unos codos tersos como magdalenas la bella Easo, unas caries totalmente simétricas, unos pies masturbadores, unos ojos como llaveritos de feria... La belleza en bruto y natural, desgarrada y erótica. La verdadera armonía, toda una perdición sexual que sólo los más afortunados descodificarán.
8- La reina Letizia no le parece ejemplo de nada. Chus Lampreave sí. (¿A cuál de las dos desearía parecerse?)
9- Hay días que hace tantas cosas y tan diferentes que es como si viviera 5 vidas en una.
10- Tiene una capacidad ilimitada de disfrute. Con cosas importantes. Con chorradas.
11- Se emociona con su funda de edredón, o la luz que entra por la tarde en su casa, o comprueba que alguien que le cae mal tiene faltas de ortografía. La vida es chula, joder.
12- Con el tiempo se alegra de que aquella relación no prosperase porque hubiera sido una puta mierda. Lo pasó mal, pero ¡Cuánto ha ganado ¿no?!
13- Se admira de lo que hacen las mujeres inteligentes, las poderosas, las divertidas, las que viven su vida de verdad y son dueñas de sus cuerpos y sus decisiones.
14- Se da cuenta de que usted es una de ellas.

Lo dice Diana Aller

miércoles, 16 de noviembre de 2016

HA NACIDO UN HÉROE, Y SE LLAMA ALEJANDRO SANZ

Bueno, bueno, bueno... ¡Que se me había olvidado! A ver, y el tema impacta como para enquistarse en la memoria, se lo aseguro. ¿En qué estaría yo pensando?

Alejandro Sanz, el que reniega de su primer disco, con el artístico nombre de Alejandro Magno; el que ha inseminado al menos a 3 mujeres que ha convertido en madres de sus 4 hijos; el que atesora 19 grammys latinos. Alejandro Sanz el multimillonario sí. Éste señor es el protagonista de éste mi humilde texto de hoy.

Podría criticar sus estilismos y el evidente lío que tiene con el tallaje. Me podría meter con su retención de líquidos, o con su vaporosa dicción. Pero no me parece ético. Ni tan siquiera criticar sus producciones musicales, porque no me veo acreditada para ello. Que no me gusten sus canciones, no resulta relevante ni tiene interés para nadie. Sobre todo, siento un firme respeto por cualquiera que hace algo de índole artística y consigue vivir (en su caso muy bien) de ello.

Podría de hecho exponer casos de acoso sexual imputables al cantante, contados de primera mano por quienes los habrían sufrido. Pero al no haber sentencia que así lo acredite, me guardo de hacerlo.

Pero claro, llega este señor, y nos lo pone demasiado fácil. De verdad, es que esto no es necesario. Es que no procede, es que no hace ningún bien a nadie. Incluso nos daña algo más que las retinas, que también...
Ha posado de esta guisa en la portada de una publicación. Ojito con la foto:



La cosa es grave. A ver cómo lo explico sin que nadie se ofenda...
Este señor ha ¿travestido? ¿disfrazado? media cara de mujer. De mujer pintada, concretamente. Con bien de estereotipo de labios rojos (Yo en mi vida he llevado los labios rojos y les aseguro que soy muy mujer).

Y lo ha hecho (agárrense a la silla o a la mesa, o al perchero, o al pobre infeliz que tengan al lado) para solidarizarse con las mujeres maltratadas.

Para comprender de dónde viene la empatía del cantante (diría que con el maltrato, más que con las mujeres) tenemos que retrotraernos a los inicios de este año cuando los titulares se hicieron eco de una extrañísima heroicidad: Alejandro Sanz frenó en seco en un concierto al vislumbrar entre el público indicios de una agresión machista. Raro ¿no? Casualmente ahora que se está generando cierta conciencia con respecto al trato vejatorio hacia las mujeres, va el ojo de lince éste y en mitad de un show se percata de que ¡oh, casualidad! un maltratador del que no ha trascendido la identidad está pegando a una mujer en medio de un montón de gente. Y ya sabemos todos que los maltratadores gustan de pegar en público a sus parejas, para que todo el mundo lo vea... Y aparece el sacro santo salvador Sanz para liberar a la dama en apuros. ¡Qué maravilla todo!
Imagino la reunión previa en la que se orquestó este cutre lavado de imagen:

-Oye Álex [seguro que en la intimidad le llaman Álex] tienes que quedar como un héroe tío, como un súper héroe...
- Sí, sí, yo estoy dispuesto a todo... Pero lo twitteáis ¿eh? Que se entere todo el mundo, que últimamente no me compartís nada en redes sociales, joder. Se meten conmigo y nada...
-Necesitamos que defiendas a alguien de un ataque, Álex... Algo que la gente flipe. ¡Y en un concierto! ¡Que lo vea todo el mundo!
- Joder eres un genio, tío.
- Claro, por eso te llevo la comunicación y la imagen. Pero a ver pensemos cómo te puedes lucir... ¿Qué cosas son las peores? ¿Osea, qué víctimas dan más pena?
- ¡Los animalejos!
-Pero Álex tío, las mascotas no van a los conciertos...
- ¡Lo tengo! ¡Niños! ¡Pedofilia! Un tío abusa de un menor y aparezco yo y le salvo de una...
- No. A ver... ¿A ti no te acusan de canciones sexistas? Porque hablas de tías pánfilas que en realidad quieren que les den caña... Tienes que hacerte el feminista... Tienes que repeler una agresión. [ Vale, ahí me he pasado, el verbo repeler no lo saben conjugar]. ¡Tienes que frenar unas hostias!
-¡Claro tío! En mitad de una canción. Y dejo de cantar y todo, y me bajo del escenario y paro al tío y le doy una paliza.
-No, mejor paliza no le des, tú solo le dices que no se pega a las mujeres. Ya sabes, pobrecitas, hay que protegerlas, ese rollo... Te van a admirar un montón ¡Vas a salvar a una maltratada!
-Vale, pero lo twitteais ¿eh?

Algo así ocurriría, para que después, a muchas nos rechinara tanto el valeroso acto. (Aquí y aquí está muy bien explicado).
Sin embargo la historia coló. Y unos pocos meses más tarde, le premian por su posicionamiento y lucha contra el maltrato. (sí, le han galardonado a ÉL por las mujeres vejadas a manos de los hombres) Y le hacen una portadita disfrazado de maltratada, con media cara atrezzada de chirigota feminista.

La entrevista no tiene desperdicio. Alejandro Sanz se explaya y se luce como el humilde héroe comprometido que quiere hacernos ver que es. Con las excentricidades propias de quien tiene poco o ningún contacto con la realidad social que achucha a nuestro país, con una exposición innecesaria de concordia familiar, y con nulo conocimiento de la lucha feminista.



Pero voy a intentar explicar, así como por encima, lo que parece que Alejandro Sanz no tiene demasiado claro. Desde el cariño, la dialéctica y la paciencia que ya no sé de donde sacar:

- Alejandro está ensalzando a las víctimas.
Las grandes estrellas mediáticas femeninas son las que sufren. Se premia ser víctima, se homenajea a las que sufren, no a las que triunfan. El -ínfimo- espacio público destinado a las mujeres está copado por las que padecen pasivamente y no por las que luchan activamente. Alejandro está perpetuando este estereotipo y esta revictimización femenina.

- Alejandro está usurpando el protagonismo.
El espacio del maltrato machista no es a priori el suyo. Al alzar su imagen y su voz, está sustituyendo las de las verdaderas protagonistas.

- Alejandro se está situando como un héroe. 
Y no ha hecho absolutamente nada más que lucirse.

- Alejandro es reduccionista.
Y -como tantos otros- sostiene un discurso sobre "la mujer", como si la mujer fuera un constructo único, como una especie rara y única. Las mujeres son un colectivo diverso, imposible de definir o acotar de una sola forma. No son un objeto, sino millones de sujetos.

- Alejandro infantiliza y reduce a las mujeres.
Pobrecitas, hay que protegerlas, hay que darles voz.

- Alejandro dice que quien pega a las mujeres, pega a la humanidad entera.
¿Sólo quién pega a las mujeres? El mensaje "No se pega a las mujeres" es perverso, excluyente para los varones... ¿Quiere decir que no se pega a las tías pero a los tíos sí porque son muy fuertes y machotes? ¿Porque están a nuestra altura y las mujeres son débiles? Pegar a las mujeres es una deshonra porque atañe a toda la humanidad. ¿Pegar a los tíos es otra cosa? Joder no se pega, se habla. Punto.

- Alejandro Sanz no comprende la sustancia mujer.
El mensaje que se dio a los medios de "Alejandro Sanz se solidariza con las maltratadas" iba acompañado de un mensaje de "Podría ser tu hermana, tu madre...". Es decir, se pretende que se tome conciencia de la mujer en relación al varón, no como ser identitario y propio. Las mujeres como complemento, como apéndice del hombre. Brrr...

-Alejandro está lavando su imagen.
Es incoherente. Resulta contradictorio que en sus canciones hable de tías que le ponen y al final les da su merecido por calentarle y luego se posicione así. (Aquí la letra y la canción "No soy una de esas").

¡Ay!, ¡ay!, mejor doy un paso atrás
Si te quitas los tacones corres mucho más
¡Ay!, ¡ay!, aunque me interesa no soy una de esas
Que tan fácilmente se deja enredar
Y no deberías haberme tentado, te gusta jugar
Pero que yo nunca te imagine mi estrellita ¡ay! así en este plan
Pero yo a ti te conozco y sé por dónde vas
Si no quieres flamenquito, no toques las palmas
Mi nombre se acuesta en tus labios te arranca un suspiro de sal
No confundas la dulzura con la temperatura



(Y aquí abro un paréntesis gigante, para preguntar a las damiselas si alguna vez les ha ocurrido que el calientacoños de turno pase de usted, e incluso se vaya con otra después de un tonteo maravilloso. Y usted se va a casa perfectamente depilada y sola, con las bragas cuarteadas de tanto flujo solidificado ahí. Y es normal, porque tenemos asumido que la vida es así. Porque aceptamos que si nos excitamos somos nosotras quienes nos excitamos - aunque bien que les gusta que les enseñemos una estalactita de moco vaginal saliendo del coño reventón y abierto y les digamos "mira lo cerda que me has puesto". Ahí sí que se sienten los autores...-. Pero cuando es al revés... Claro, ahí la cosa cambia... Son las tías las causantes de su calentón, las responsables y las que han de enmendarlo pasivamente como receptáculo de su líbido incontrolable... Pues miren, no, cada uno es responsable de sus genitales. Punto)

-Alejandro está banalizando un tema serio.
Un tema espinoso y lleno de aristas que requiere de un tratamiento más quirúrgico y profesional.

-Alejandro se está aprovechando del dolor ajeno.
Y todo para ensalzar su propio personaje, para aparecer como héroe y para conseguir réditos a costa del sufrimiento de las mujeres.

Yo, como todas ustedes, vivo haciendo la vista gorda sobre tanta injusticia, porque si no al final no vivimos, controlamos. Y no es plan. Pero hay cosas que dañan demasiado, que se enquistan, y que perpetúan un sistema que a la larga no favorece a nadie. A nadie, créanme. Dejemos de hablar de micromachismos. Ni micro ni hostias. Son machismos, y como tales, han de ser denunciados. Y éste es uno de tantos casos.

Lo dice Diana Aller

martes, 15 de noviembre de 2016

QUIERO SER LIBRE

Igual que me gustan los Ramones o la tortilla de patatas, o follar con ganas... me gusta también Gilles Deleuze. Me gusta su metafísica que parte de nociones muy kantianas (Y Kant me gusta más que la tortilla, los Ramones y follar, todo a la vez). Me gusta su discurso, muy circunscrito al cine, a la cultura y a la época (el Mayo francés).

Ya sé que ustedes prefieren que yo hable de música, de gastronomía o de sexo, pero ninguno de esos contenidos operarían de la misma forma si no tuviéramos flotando en nuestra cultura, las nociones filosóficas de quienes nos precedieron. Y de lo que quiero hablar hoy es algo muy ligerito, se lo aseguro.



Resulta, que este señor, Deleuze, se preocupó por la filosofía de Spinoza, otro filósofo interesante (era el favorito de mi padre) hasta el punto que le dedicó su tesis doctoral. En varios textos de Deleuze queda manifiesta su complementariedad, sus atinadas reflexiones sobre su predecesor.
A colación de la teoría de los afectos de Spinoza, que Deleuze entiende como existencialista, encuentro una frase maravillosa y esclarecedora. Esta:

La tristeza, los afectos tristes son todos aquellos que disminuyen nuestra potencia de obrar. Y los poderes establecidos necesitan de ellos para convertirnos en sus esclavos. Los poderes tienen más necesidad de angustiarnos que de reprimirnos. No es fácil ser un hombre libre: huir de la peste, organizar encuentros, aumentar la capacidad de actuación, afectarse de alegría, multiplicar los afectos que expresan o desarrollan un máximo de afirmación. Convertir el cuerpo en una fuerza que no se reduzca al organismo, convertir el pensamiento en una fuerza que no se reduzca a la conciencia”.

No hace falta circunscribirla a la importancia spinoziana de "cuerpo". Le podemos dar una lectura bien política y bien natural al asunto.
Y es que es muy difícil salirse de uno mismo para concebir la noción de libertad. Tenemos miles de rejas que nos enclaustran, y la primera de ellas es nuestro pensamiento, forjado a base de años y años con teorías que cimentan valores que no cuestionamos, y que damos por válidos.

Desde hace unos 6 meses me planteo el problema de la libertad desde diferentes registros. La libertad implica elección, pero también responsabilidad, totalmente desligada del libre albedrío.

Elección y responsabilidad.
¿Cómo pueden operar ambas cosas?
Solo hay una manera: Sin miedo.

Pero el miedo, el afecto que nos rige, ha creado una costra inmensa a estas alturas.

No podemos elegir, y tampoco podemos ser responsables. Transferimos una y otra categoría al otro, a lo otro: al Estado, a nuestra familia, al psicoanálisis. No nos percibimos desde ni como cuerpo libre.

Quiero ser libre. Libre quiero ser.


Harta estoy del miedo. El miedo paralizante, el miedo que ordena y manda. El miedo que nos tiene agarrados y nos estruja y nos lleva por caminos terribles y sin salida.

Enseguida vuelvo con mis temas habituales, disculpen este alivio intelectual.

Lo dice Diana Aller


miércoles, 9 de noviembre de 2016

OÍDO DE CITO

No tengo tiempo, ni espacio ni nada, suficiente como para describir a Cito Ballesta. Para hacerle justicia necesitaría tres vidas y veinticinco planetas repletos de inspiradas escrituras. Cito merece 108 sonetos de pie quebrado, 32 catedrales góticas, vivir ahogado en yenes y un Taj Majal de legos amarillos.




Es de esos amigos que quedan bien en una romería gitana o en un baile de debutantes. Humilde, elegante, despierto, atento, sexy… La verdad es que lo tiene todo. Yo he llegado a plantearle una paternidad bien maja, porque genéticamente es la persona más completa que conozco. Está buenísimo y es arquitecto ¡y murciano! ¿Para qué queremos más?

La más honrosa forma de homenajearlo ahora mismo es listar las frases que oye y transcribe en su Facebook. Dicen mucho de él, de su humor, de lo que le llama la atención, de cómo percibe el mundo, y cómo nos lo hace grato a los demás. Porque sepan ustedes que Cito, cada vez que oye algo que le llama la atención, lo cuenta así:

Oído: "necesito que me pulan el canto”.
Oído: "he follao más en la cama de mis padres que ellos”.
Oído: "has abierto la caja de Cantora”.
Oído: "tengo el madroño un poco seco”.
Oído: "estoy ciega y gorda”.
Oído (de boca de el del medio de los Chichos): "buenas noches, os vamos a reventar”.
(A lo que Araceli Segura puntualiza): No inventes. Era: "los vamos a reventar", señalando a los otros escenarios.
Oído: "está guapísima este mono”.
Oído: "si estás pensando que voy a ir a tu casa a comerte el rabo ... Estás en lo correcto”.
Oído: "me suena su arroba”.
Oído: "yo sé más que el hilo negro”.
Oído: "he descubierto una amante de Encarna Sánchez que vende un traje. suyo de #Chanel en #wallapop”.
Oído: "me tengo que embarazar”.
Oído: "dientes blancos, dinero negro”.
Oído: "necesito comerme algo en mal estado”.
Oído: "no te preocupes conduzco yo, a mi me encanta conducir ciega”.


Joder, amo a Cito


Lo dice Diana Aller

sábado, 5 de noviembre de 2016

MUJERES QUE BESAN A MUJERES

Anonadada me hallo.
Hace unos días pedí a la virtual y entendida platea que visita ésta mi casa, sugerencias sobre temas para escribir.
Antes de abordar la cuestión que me tiene hoy ante el teclado, he de dar las gracias por todos los temas que ofertaron. Son ustedes fantásticos y a buen seguro la vida se ocupa de recompensarles merecidamente, por medio de esa idiotez que a veces funciona de la justicia cósmica.

Mi estado de estupefacción se debe a que tres buenas amigas, ¡tres!, (LR, B y M) me han contactado para dar voz a su historia. No se conocen entre ellas y sin embargo están viviendo un cambio de paradigma en sus vidas.

No se trata de chicas majas y simpáticas... Les hablo de supra mujeres, de esas que apabullan neuronalmente hablando. Las conozco de trabajar en la televisión, de encuentros feministas y de salir por la noche y tener parecidos gustos musicales en cada uno de los casos... Y estas son sus historias:


Con LR conecté desde que nos conocimos, en un entorno laboral no muy favorable. Me sorprendió lo solvente y eficaz que era. Es la típica mujer que puede desempeñar cualquier puesto que se proponga. Incluso presidenta de España. Pero además tiene una sensibilidad directa, honesta, nada ñoña, alucinante. No tenemos mucho contacto, pero sí una relación muy estrecha. Es una de esas amigas que siempre está, y eso es un lujo:

Querida Diana, he leído tu post en el que nos pides a tus seguidores más fieles que te demos ideas sobre las que escribir. Pues bien, no sé si lo que te voy a contar te será útil o te dará alguna pista sobre lo que publicar pero de lo que estoy segura es de que me servirá de desahogo y seguro que tus palabras reconfortantes me dan consejo sobre lo que hacer con todo esto. Quizás me animes a seguir adelante o tal vez me hagas aterrizar y poder olvidarlo todo (esta segunda opción, ahora mismo, está muy lejos de mis planes).

Te pondré en antecedentes: Tengo 37 años, estoy separada y tengo dos hijos de 5 y 7 años. Llevo años leyendo tu blog y desde hace un tiempo a esta parte, tus palabras mágicas se han convertido en esa piedra en el camino con la que he tropezado y que ha hecho cambiar el rumbo de mi pensamiento. Tus reflexiones sobre las relaciones de pareja, el sexo, las maneras de enfocar el noviazgo, el amor y los idilios heterosexuales u homosexuales han convertido mi cabeza en una centrifugadora y digamos que por fin “he visto la luz”.

Tras tomar la valiente decisión de separarme he pasado por varios estados de ánimo muy variopintos. A los pocos meses de haberme quitado esa enorme mochila que no me dejaba avanzar comencé a conocer (sin buscarlo ni quererlo) a algún chico con el que poder resarcirme o desahogarme en cuanto a la necesidad de sexo y cariño se refiere. Esto me hizo volver a creer en mí misma. Empecé a sentirme de nuevo atractiva, deseada y eso gusta y reconforta. Sin embargo, esto fue un arma de doble fijo porque me di cuenta de dos cosas: la primera, que el “buenorro veinteañero” está sobrevalorado (da pereza estar de profesora particular de la que el alumno acaba enamorándose tontamente) y segunda, que estas relaciones estaban siendo meros parches fruto del deseo o necesidad carnal.

Pero un día me senté a reflexionar sobre todo lo que me estaba pasando (ahora que tengo tiempo para mí y que me he bajado del AVE de la rutina pienso en las cosas importantes que mueven nuestra vida) y llegué a una serie de conclusiones:

Mi relación con mi ex, a ojos de esta sociedad conformista que se deja llevar por la rutina y que se aferra a la idea de “estar juntos” y cumplir años de pareja (años de costumbre, zona de confort, escasez de sexo y comentarios de cuánto nos queremos en nuestro muro de Facebook) era una relación perfecta. Nos llevábamos bien, no discutíamos, el respeto y la confianza era plena y hasta follábamos con una frecuencia que muchos recién casados anhelarían. He tenido la gran suerte de dar con el chico ideal. Mi ex siempre ha sido un marido excelente, el amante perfecto y, sobretodo, la utopía de figura paterna hecha realidad.
Sin embargo, me he dado cuenta de que hay muchas cosas del género hombre que me chirrían y que impiden que aunque haya tenido la suerte de conocer al marido “ideal”, eso no me haga feliz. Esto no sé si es porque soy muy feminista, muy inteligente o porque tengo ciertos valores arraigados en mí por los que quiero luchar y cosas por las que no quiero “tragar” y que hacen que un hombre no pueda darme lo que quiero.

Esta reflexión me hizo darme cuenta de que lo que yo quería realmente era estar con mis amigas (todas ellas listas, despiertas y con un alto nivel intelectual). Con ellas me entiendo, nos lo contamos todo, nos apoyamos y puedo hablar de temas que con un hombre sería imposible (o por lo menos el enfoque cambiaría totalmente). Ahí empezó a inundarme la idea de que lo que yo necesitaba era una AMIGA con la que follar y de la que enamorarme.

El poder llegar algún día a fundir el concepto de amistad y amor en una relación de pareja pasó a convertirse en uno de mis objetivos (aunque fuera en un futuro muy lejano). Esta meta con un hombre de por medio me resulta imposible de imaginar.

En esta época en la que mi coco era una tormenta de ideas locas pero absolutamente geniales tuve una conversación con mi amiga I. Ella lleva separada unos años y me habló de las diferentes páginas de contactos en las que ella (y mucha gente) ha encontrado lo que necesita. En un primer momento me daba pereza pero un día me puse a echar un vistazo. Me pasé horas navegando por perfiles de chicos y chicas y cuando ya casi había tirado la toalla leí una carta de presentación en el muro de una chica. Ese texto logró llamar mi atención (algo bastante complicado) y decidí mandarle un mensaje que supuse caería en saco roto. Sin embargo, ahí empezó todo…

Al poco tiempo recibí contestación de esa chica. Me dio su número de teléfono y empezamos a mandarnos mensajes y audios, al principio de vez en cuando y cada día con más frecuencia. La conexión y la magia empezó a fluir desde el minuto uno y eso, he de confesar, llegó a darme un poco de pánico y vértigo. Empecé a darme cuenta de que las diferentes maneras de pensar de cada una nos aportaban muchísimo y hacían que nos complementáramos a la perfección. Pronto esa chica comenzó a convertirse en un proyecto de mejor amiga con amplia perspectiva de éxito. Con ella me sentía libre, totalmente transparente y sincera. Sin quererlo comenzamos a contárnoslo todo hasta que me di cuenta de que sus “buenos días” se estaban empezando a convertir en esa vitamina necesaria para levantarme con una sonrisa.

Un día ella me preguntó que si era lesbiana (claro, la página en la que la conocí era de chicas). La verdad es que hasta ese día no habíamos hablado de eso. Yo le había dicho que nunca había estado con una chica: ni un beso, ni una caricia, nada. Mi absoluta sinceridad en todo esto (hijos, inexperiencia lésbica, miedo a lo desconocido,…) había hecho que al principio fuera como tirarme piedras sobre mi propio tejado. Pero mis reglas de juego son esas: siempre lo han sido y siempre lo serán. No obstante, una chica inteligente como ella terminó dándole la vuelta a todo esto y convirtió esas piedras enormes que invadían nuestro camino y que no nos dejaban avanzar en trampolines directos al paraíso. Como ella dice: “todos los obstáculos pueden caer como un castillo de naipes”.

Llegó el día en el que le pedí que me dejara ir a verla (ella es de otra ciudad, a unas tres horas de mi lugar de residencia) y preparamos la visita. Fueron tres horas en tren en las que por mi cabeza pasaron infinidad de ideas, de posibilidades, millones de cábalas y fórmulas estadísticas que me preparaban para lo peor. Lo más normal hubiera sido que al conocernos en persona nuestra mente aterrizara para darse cuenta de que todo era fruto de la imaginación y de las ganas de encontrar lo perfecto. Pero nada más alejado de la realidad.

Nos encontramos a la hora prevista en el lugar pactado y desde el instante en el que nuestras miradas se cruzaron sentimos ese cariño y esa atracción mutua que hace volver a creer en la magia. Pasamos un día genial pero fugaz e hice algo que nunca antes había hecho: la besé. Y digo nunca antes lo había hecho porque era la primera vez que yo me lanzaba a besar a alguien (hasta entonces siempre me habían besado a mí). Quizás eso haya hecho que se convierta en el mejor beso que he dado en mi vida, sin duda alguna.

Pronto volví a subirme al tren con un popurrí de sensaciones que fluían por todos los confines de mi cuerpo y de mi mente. Sensaciones de bienestar, de felicidad, de incertidumbre y de pánico atroz.

De esto hace ya casi un mes. No hemos podido volver a vernos por cuestiones de logística (trabajos, hijos,…) pero pronto lo haremos de nuevo y seguiré enamorándome de ella aun sabiendo que existe la posibilidad de que en algún momento mis amigos tengan que recoger mis pedazos. Eso me da igual, prefiero correr ese riesgo porque sé que aunque eso pase el saldo va a ser muy, muy positivo.

Ya ves Diana, esta es mi historia, casi “adolescéntica” pero que me ha devuelto la ilusión. Ojalá sirva para motivarte y seguir escribiendo maravillas de las tuyas (como ves, no pasan desapercibidas). Te seguiré informando, espero que con buenas noticias.

Un abrazo.




B. es amiga mía desde hace más de 20 años. Ella me introdujo en el feminismo. Sí. Es una de las culpables de que yo empezara a vivir desde este cuestionamiento tan guay en el que vivo. Cuando teníamos maridos salíamos también con ellos, y tengo recuerdos increíbles con ella. Ese pasar a la edad adulta, llenas de miedos y de ilusión… Y ahí estaba B. templada, sabia, inteligente. A mí me parecía la versión de mí misma que yo quería ser y no me salía (porque yo soy más nerviosa, impaciente y más de beber). La quiero con locura, y sigue siendo un referente para mí:

No puedo situar en un momento concreto cuando pensé: “¡Ah, vaya! Resulta que soy bisexual”. En realidad es algo que siempre ha estado en mí. De hecho, reconozco mi interés por las mujeres como algo previo que por los hombres. Sí que esta atracción no supe identificarla y situarla hasta que fui mayor de edad cuando conocí otras realidades en la universidad, que por su diversidad me ayudaron a no sentirme incómoda.

Hace poco más de un año que me divorcié y cuando a mis amigos más íntimos les comenté que en mi recuperada soltería mis citas abarcaban mujeres y hombres, no hubo ninguna sorpresa. De hecho, recuerdo la frase de un buen amigo que me dijo: “Bueno, eso no es nuevo. Siempre ha estado ahí.”

Esta nueva etapa la vivo en mi interior, y con las personas de mucha confianza, de una manera natural. Supongo que estar ya en los cuarenta, ser madre de dos hijos y haber tomado la decisión de afrontarte a un divorcio cuando tu vida estaba muy establecida, te hace, en definitiva, relativizar todo un poco. ¡Vaya! Que no estás dispuesta que otros te digan lo que tienes que hacer o a dejar cosas de lado que sabes que forman parte de ti desde siempre. Por ello me molesta mucho el sentir que no tengo la misma libertad para expresar y vivir mis relaciones con mujeres con la misma naturalidad que cuando me refiero a mis experiencias con hombres. Todos nos creemos muy modernos y abiertos, pero el tener que soportar bromas de amigos cercanos sobre lesbianas, no ayudan a normalizar una situación que debería ser natural, y que en definitiva, no le concierne más que a las personas implicadas.

Hasta el momento, mis relaciones con mujeres se han limitado a mensajes y primeras citas. No obstante, no siento que esté “saliendo de ningún armario”. Tengo muy claro hacia donde se dirige mi deseo, a pesar de que, todavía no he encontrado la persona con la que salte la chispa.

Creo que estoy viviendo esta nueva etapa de mi vida desde la libertad, sin tener que pensar si me apetece más conocer a un hombre o a una mujer. Utilizo apps de contactos, como tantas otras personas, y voy conociendo personas, y si veo que la relación fluye más con una persona, es cuando doy el paso de querer conocerla. En cierta manera, para mí ha ido a la par el volver a la soltería, sentirme segura de mí misma y libre para hacer y deshacer sin tener que rendirle cuentas a nadie. ¡Sólo faltaría que a estas alturas de la vida tuviéramos que hacerlo!

No tengo claro dónde me va a llevar esta nueva etapa que afronto pero, de entre todas las cosas que inciertas cuyo control se me escapa, esto no me estresa en absoluto y me dejo llevar por la vida y, mientras, en mi cabeza no deja de sonar como un mantra el estribillo de Chucho “lo mejor de nuestra vida está por ocurrir”.


M. y yo entendemos la vida a través de canciones. Con ella hablo de música, de cosas profundas de la vida y sobre todo de naderías superficiales. Es una hembra alfa en toda regla. Tiene una personalidad desbordante que creo que nunca le he dicho que admiro. Y sí, también la quiero un montón y desde que nos conocimos supimos que íbamos a ser amigas:

Nunca me he percibido como bisexual, aunque siempre me han gustado las chicas. Creo que el concepto lesbianismo estaba tan estigmatizado en mi cabeza, que nunca me percibí como lesbiana ni bisexual. 

Sin embargo tuve bastantes experiencias con mujeres cuando era estudiante. Incluso relaciones largas... Pero yo las entendía como mero entretenimiento, aunque sufrí bastante por enamorarme de algunas. No era capaz de admitir que me había pillado por una mujer...

Siempre he sido muy ligona y no me han faltado hombres de todo tipo en mi vida. Incluso me casé y tuve hijos. Después de separarme tuve algún acercamiento con tías, pero nada serio.
Sin embargo, en este momento de mi vida me he topado con una mujer que me ha hecho replantearme absolutamente todo. Es una relación clandestina y difícil: Nos llevamos muchos años, ella tiene novio y yo jamás voy a renunciar a ser dueña de mi cuerpo y ejercer todas las libertades sexuales o estupefacientes o del tipo que sea, sin dar explicaciones a nadie. No creo en la exclusividad sexual, aunque cuando tengo pareja, la acabo ejerciendo de forma orgánica. Soy muy consciente -las dos lo somos- que esta relación no va a ningún lado… ¿Pero acaso las demás sí? Yo hace mucho que no me siento tan viva. Desde que me separé he dado con unos y otros, pero nunca he vivido algo así. Estoy viviendo una segunda adolescencia, llena de ilusión, incertidumbre y sentimientos locos.

Nos conocimos en una fiesta. Charlamos y tonteamos, pero todo muy naif y sin intención. Estuvimos muchos meses chateando, sin más. Pero fue creciendo la curiosidad, el interés y la atracción. Y claro, cuando al fin nos enrollamos había fuegos artificiales a nuestro alrededor. Juro que los vi. Se creó un pegamento, un imán, algo que me supera y me ata a ella.

Deseo estar con ella y sólo con ella. Cuando estamos juntas todo es divertido, único, maravilloso. Cuando no, la echo de menos como si fuera algo indispensable. Supongo que estoy viviendo algo muy cercano al enamoramiento, aunque a ratos lo percibo como el enganche a una droga muy dura. Sentimentalmente es la mezcla perfecta entre ternura y pasión desbocada.

Y sexualmente todo es tan perfecto que siento que he encontrado la verdad cósmica y sentimental que guardan nuestros cuerpos. De hecho, he empezado a generar cierto rechazo a las relaciones heterosexuales. El otro día quedé con un chico con el que tengo citas maravillosas de cuando en cuando, y me pareció algo… sucio, animal, feo… Por momentos sentía que me estaba follando a un perro, o a un oso, no sabría decirte, una sensación muy rara.

Siento que ha cambiado mi percepción de la vida. Igual que cuando estaba embarazada sólo veía embarazadas por la calle, o después me fijaba en carritos de niños cuando yo también tenía, o cuando me escayolaron el brazo, que veía gente vendada por todas partes… Pues ahora te juro que voy por la calle y veo lesbianas en todos lados.

Pero voy más allá: la vida, el mundo, la cultura, la historia, la leo desde otro punto, y veo a los tíos como un complemento, muy entretenido, pero en ningún modo necesario. Y entiendo que todo gira en torno a las mujeres, y vivimos en una especie de complot constante para que no despertemos a la verdad, para que no nos demos cuenta.

Por eso estoy viviendo esta etapa de mi vida con tanta fascinación, porque quiero ver a donde me lleva. Y pase lo que pase con mi novia, siempre voy a estar en deuda con ella, por descubrirme esto, por abrirme los ojos a la verdad.
De hecho me planteo ¿A cuantas mujeres les estará sucediendo esto mismo? Y lo más terrible ¿Cuántas se lo están perdiendo?

Quiero agradecer desde aquí a estas tres mozas su sinceridad y su amistad. Me ha encantado que estén pasando por procesos parecidos y esto me hace plantearme muchas cosas.
He de decir que me guardo en la recámara todas las sugerencias que ustedes me han hecho. No tengo mucho tiempo, pero sí muchas ganas de escribir. 


Lo dice Diana Aller