viernes, 23 de septiembre de 2016

LAS BACTERIAS, LOS ANTIBIÓTICOS, LA SALUD Y USTED


Nos estamos despegando demasiado de la naturaleza, y eso trae consecuencias fatídicas. Nuestro modo de relacionarnos es frío. Vivimos infelices y frustrados, obsesionados por el status en cualquiera de sus formas: dinero, likes, belleza... Somos lo que creemos que proyectamos con respecto a los demás, y nuestra esencia cada vez tiene menos que ver con nuestro propio ser y depende de tensiones que nos hacen implosionar por dentro. Somos endebles, haters, amargados y con una autoestima de mierda. Pero esto es sólo una parte. Hay otra, la forma meramente física de los humanos, que también corre peligro.


El grado de tecnificación de nuestra especie, ha traído consigo importantes adelantos, destinados a hacernos la vida más cómoda. A mayor comodidad, nos complicamos con nuevas tensiones y problemas. Ha ocurrido lo mismo desde la psicología y también desde la salud. Nuestros antepasados tenían mucho menos, y menor capacidad de elección. Tal vez menos libertad y menor acceso a conocimientos. Sin embargo, eran más felices. Lo mismo ocurre con nuestros cuerpos. No existían los avances que conocemos hoy, pero hemos llegado a un punto de inflexión en el que cada vez tenemos más problemas de salud y patologías como el cancer, el alzheimer, la obesidad y la depresión, que crecen a lo loco sin parar.


No ayuda que la industria farmacéutica se haya aliado con el emporio de alimentación... (Aquí tienen más información de Monsanto y Bayer). Tengamos en cuenta que es mucho más rentable fabricar fármacos para adelgazar o antidepresivos para los que tienen dinero, que soluciones para la malaria, para los más desfavorecidos, por ejemplo. Aquí, en el primer mundo se paga por cremas que reafirmen la piel, mientras que en el tercero no pueden costearse las curas más básicas.

Todo esto viene porque ando muy preocupada por la incidencia de los antibióticos sobre las bacterias. Las de los animales, las de los humanos y las que comparten este hermoso planeta con nosotros.

Si no encuentran una serie a la que engancharse, si tienen un rato antes de dormir, o si les apetece entretenerse con algo valioso, pueden ver este documental, "La vida en nosotros", sobre las bacterias que habitan en nuestro cuerpo. Impresiona comprobar cómo estamos acompañados de un montón de organismos... Bueno, y cómo hay quién se introduce un jardín microbiano entero a partir de los excrementos, que hay gente para todo.

El caso es que leyendo esto, es normal no quedar preocupado. Lean, lean... (Aquí).


Fuertecito ¿eh? (Bueno, a mí me lo parece).

Según recoge la propia OMS en un informe de 2014, hay bacterias naturalmente resistentes  a determinados antibióticos, mientras que otras se vuelven resistentes mutando tras la exponerse a un antibiótico. Esta resistencia, natural o adquirida, puede propagarse a otras especies bacterianas, ya que las bacterias -y ojito, que esto es propio de seres muy evolucionados- intercambian fácilmente material genético entre ellas, incluso entre especies diferentes.

Por eso, las bacterias resistentes pueden sobrevivir a concentraciones de antibióticos que aniquilarían otras.
Esto ocurre por el uso inapropiado de los antibióticos. Y sería por tres cositas:
1. Prescripción demasiado frecuente de “antibióticos de amplio espectro” en lugar de específicos según el diagnóstico concreto de la enfermedad.
2. Prescripción innecesaria de antibióticos para infecciones virales, para las que no sirven de nada.
3. Uso inadecuado cuando no respetamos la dosis o la duración del tratamiento, permitiendo que algunas bacterias sobrevivan y se vuelvan resistentes.

Así, algunos de los tratamientos disponibles para las infecciones bacterianas comunes están perdiendo eficacia. Hay casos en los que no es posible tratar adecuadamente a los pacientes infectados con ninguno de los antibióticos que existen. Esta resistencia podría ralentizar y dificultar el tratamiento, pudiendo causar complicaciones jevis o incluso la muerte.
Por otra parte, es posible que el paciente necesite cuidados adicionales o antibióticos alternativos más costosos, que podrían tener efectos secundarios más graves, o bien que necesite tratamientos más invasivos, como inyecciones intravenosas, que deben administrarse en hospitales.
La OMS ha alertado ya sobre la resistencia de las bacterias comunes a los antibióticos, que en algunos países ha alcanzado niveles alarmantes. 

Esto supone un importante riesgo para los logros de la medicina, que depende de la disponibilidad de medicamentos antibacterianos eficaces: Desde 1985, apenas se han descubierto y desarrollado antibióticos nuevos que sustituyan a los actuales, que están perdiendo eficacia.


Aunque el artículo de ABC que he enlazado antes, alerta del problema con respecto al uso de antibióticos en animales de producción de alimentos, la causa principal de la resistencia a los antibióticos en seres humanos, sigue siendo su uso en la medicina humana. Los antibióticos utilizados en la producción de alimentos apenas contribuyen al problema. Pero, dado que los antibióticos que se utilizan para tratar y prevenir infecciones bacterianas en animales pertenecen a los mismos grupos químicos que los utilizados en humanos, los animales podrían ser portadores de bacterias resistentes a antibióticos que también se utilizan contra infecciones humanas. Ese es el problema.

Si les interesa el tema, aquí pueden ampliar sus conocimientos, y también su preocupación:

The initiatives of ECDC on antimicrobial resistance
Antimicrobial resistance - Global Report on Surveillance

(Esta foto me apetecía ponerla, y no encuentro una excusa coherente: )



Mientras tanto, en la medida que podamos, deberíamos recurrir a la naturaleza para curarnos,conectar con nuestra esencia, hablar con las personas que queremos, respirar hondo, y no preocuparnos por tonterías. De verdad, la vida es muy guay, y nos estamos amargando sin necesidad.

Lo dice Diana Aller

1 comentario :

pseudosocióloga dijo...

La Cospedal está igual.