martes, 5 de julio de 2016

EL MISTERIO DE ARLENE

Creo que tengo algún desarreglo hormonal, un exceso de testosterona o una sexualidad demasiado despierta. Hay días que desearía la castración química, la vejez, o algo que me calme un poco, porque muchos de mis amantes me han dicho que "parezco un tío", y aunque en sí no me parece malo, hay momentos que es una condena incómoda vivir tan sujeta a las pasiones carnales.
A modo de terapia, acabo de decidir que hoy voy a escribir sobre algo que no tiene nada que ver, y he pensado que la literatura infantil es un buen tema.

Verán ustedes, a mí nunca me ha gustado leer, porque siempre me ha costado encontrar algo que me satisfaga del todo. Creo que a mis hijos les ocurre lo mismo. Son muy exigentes, y sobre todo el pequeño, pese a que escribe muy bien, lee bastante mal. Con esa manía que tienen en los colegios de obligar a los niños a leer cosas, habían conseguido alejar y acomplejar a mi pequeño del alma, así que este año me he esforzado en buscar lecturas sugerentes para compartir con él.


En La Casa del Libro (lugar que por suerte nos encanta visitar en familia) encontramos un libro que se llamaba "El Misterio de Arlene" (Ediciones Diquesi 2015). Cada noche leímos un capítulo, alternando la lectura entre los tres: Mis hijos tumbados en sus camitas y yo sentada en una de ellas.
Es el libro que ha enganchado a Lucas hacia la lectura como afición y no como obligación. Le estoy profundamente agradecida a su autora, Susana Vallejo, por aunar temas interesantes, visión infantil y corrección estilística en un libro que hemos paladeado con gusto mis retoños y yo.
Está narrado en primera persona por una niña a la que le cuesta integrarse entre las pijas de su colegio, y cuando llega a un internado en el que tiene que pasar un curso entero, se hace amiga de los losers: La hija del bedel, un inadaptado y una niña que es un fantasma que lleva muerta desde los años 70.



Pasaría con creces el test de Bedchel, es ameno, realista, actual, tiene humor y bastante ritmo. Si ustedes tienen hijos a los que pueda interesar (me niego a definir horquilla de edades, a mí como adulta me ha gustado), es una buena recomendación para el verano.
Estamos esperando la segunda parte con ansia.
Mientras, voy a intentar entretenerme escribiendo, trabajando, educando a mi progenie y reuniéndome con amigas. Y sí, también pasando algún rato de deleite sexual.

Lo dice Diana Aller

1 comentario :

Yago dijo...

Vaya, pues ya me has dado ganas de leerlo. Parece una lectura amena y entretenida para una noche tranquila de verano.

Unas novelas asociadas tradicionalmente al público infantil que he leído hace poco más de un mes llevándome una grata sorpresa son Alicia en el país de las maravillas y su secuela A través del espejo, de Lewis Carroll. Ambas novelas son cortitas (en torno a 120 páginas cada una) y de ritmo ágil, y aun siendo accesibles a un público muy joven no son por ello infantiles.

Igual al ser niños se muestran reacios porque tendrán algún prejuicio negativo al respecto, pero son historias contadas de forma muy inteligente, jugando mucho con la lógica y el lenguaje. Tengo la sensación de que al leerlas traducidas me perdí parte de su encanto, pero aun así disfruté como un niño (nunca mejor dicho) con ellas. Las leí en una edición muy maja y con muchos extras de la colección Debolsillo de Random House Mondadori, y se las recomiendo a cualquiera con aprecio por la lectura que todavía no las haya disfrutado.