viernes, 6 de mayo de 2016

EXPECTATIVA Y REALIDAD

El amor es una estafa. Muy gorda. Cuando estamos en proceso de conocer a alguien, en nuestro cerebro rellenamos los huecos que no conocemos de esa persona con idealizaciones perfectas sobre cómo es. Por eso luego llega la DECEPCIÓN, al toparnos con la realidad. A veces cuando ya hemos desarrollado un cariño atroz hacia esa persona y nos hemos vinculado hasta los compromisos más absurdos.
Esto, queridos todos, es el pan nuestro de cada día, el motor vital... Nuestra biografía es una constante tirantez entre expectativas y decepciones. Entre ilusión y realidad.

Veamos algunos ejemplos prácticos:

Alguien encontró unas sencillas instrucciones sobre cómo hacer un pompón multicolor:

Y otra persona siguiendo estas instrucciones, consiguió crear este ñordito bicolor:


Vean también esta pobre mujer que quiso hacer unas zanahorias y unos conejitos para su hija:


Pero le salió una cosa un poco rara para que jugase su hijita:


¿Y qué me dicen de esta chica que vio on line un vestido seductor con una abertura en transparencia y pensó "Lo necesito"?


Imagino sus días esperando, imagino el momento de recoger el paquete en correos, desenvolverlo en el dormitorio, con emoción contenida y deseos de brillar... Y luego, probárselo:


También nos decepciona el envoltorio engañoso de algunos productos:


O el tamaño de ciertos miembros de tíos con los que chateamos... Cuando catamos la realidad, nos damos cuenta de que dista bastante de la foto. (Ruego entiendan que para preservar la intimidad de algunos hombres y sus pollas, ilustre este ejemplo con piscinas hinchables).


También almacenamos emoción a raudales cuando vemos un tutorial de maquillaje o uñas, y nos convencemos del resultado... hasta que tras horas de esfuerzo creativo, lo comprobamos:


Y la máxima ilusión: Proyectar un viaje romántico a Roma. Imaginarnos ya en nuestro destino, pidiendo la mano de nuestra pareja en la Fontana di Trevi.



Y encontrarnos con 43 alemanes colorados en pantalones cortos haciéndose fotos.


O también ese momento de ilusión máxima en que usted dice "Voy a hacer estas piruletas de ranitas tan monas":


Ponerse manos a la obra, y que salga este infraser:


¿Quién no ha pedido de resaca (o de normal) un bocata sólo por la foto?

Esto, lectores es la vida. Así funciona. Claro que entre decepción y decepcción, nos llevamos grandes alegrías. En la cocina, en los viajes, en el trabajo, en el paro, en un bar, en el amor... vamos a seguir teniendo altísimas expectativas, porque -no me negarán- es la gracia.
Ánimo con lo suyo.

Lo dice Diana Aller

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