miércoles, 20 de abril de 2016

SE ACABÓ EL BUEN ROLLITO

Suelo estar de buen humor. Creo que muy poca gente puede decir que me ha visto enfadada o gritando. Soy tranquila y siempre busco la parte buena de las cosas. Creo además que es la forma de favorecer la buena suerte. De hecho me va obscenamente bien: Vivo feliz con lo que soy y lo que he conseguido, tengo unos niños que son unos soletes y se interesan por pokemons, el idioma élfico y la revolución francesa. Unos amigos que me hacen reír y aprender sin parar. Una casa preciosa con mucha luz. Me siento llena de vitalidad, belleza y salud. Voy a aprender a montar en bici e intentar publicar un libro. Además me encanta mi trabajo que consiste en escribir básicamente. Dispongo de las mejores variables que se pueden tener: tiempo y dinero. Y encima me falta el coño de una pulga para enamorarme de alguien que me corresponde.

Comprenderán ustedes que sería una grosería atroz quejarme o estar de mal humor.
Sin embargo, no puedo obviar mi espíritu crítico. Se puede ser feliz y disfrutar a lo loco conociendo las injusticias (y actuando en consecuencia, que es algo muy personal la forma de gestionarlas). Pero como alguna vez algunos (varios) me han dicho "No creo que siempre seas así" o "Haces un papel, es imposible que siempre estés feliz", me he decidido a abrir una rendija para mostrar las cosas chungas que pienso, generalmente de los humanos. Sin que sirva de precedente, aquí va un poco del mal rollo que veo y pienso:


*Me da mucha pena cuando alguien pone la foto de su bebé en redes sociales, y no sabe que tiene un hijo feo. Feo y sin gracia. Y no le interesa a nadie. Jo... habría que hacer algo, pero cualquiera dice nada.

*Hoy he visto en un escaparate unas tazas en las que ponía "Ya no eres joven" o "Tu vida es una mierda". Me han parecido encantadoras.

*Una vez sufrí una agresión violenta por parte de un ex novio. Fui al hospital, y después, con el parte de lesiones a la comisaría. Puse una denuncia. Los amigos de mi ex, que eran también mis amigos, me dijeron que si estaba loca, que le iba a joder la vida al pobre chaval, que qué me creía yo. Él mismo me amenazó diciendo que no sabía donde me estaba metiendo. Cuando tuve que ratificar la denuncia no me atreví a ir. Esto me ocurrió a mi, una mujer fuerte, sensibilizada hacia el maltrato machista, con medios psicológicos, económicos, sociales e intelectuales. No puedo ni imaginar lo que vivirán las mujeres que no son tan privilegiadas como yo. (Y ustedes no podrían ni imaginar quién fue mi agresor).

*Gente que usted mantiene en Facebook por puro Diógenes personal, por lástima, educación y compromiso. Gente con la que no tiene contacto de ningún tipo, y solo aparece para recomendarle que le dé al "me gusta" de una birria de página profesional que no le importa a nadie. Esa gente...

*A ciertas edades hay quien todavía no ha digerido ciertos conflictos de autoestima (que todos, toditos hemos tenido) y vive obsesionadx con el reconocimiento ajeno. Es una auténtica plaga. Si en lugar de dar una imagen de persona guay, se volcara esa energía en ayudar a los que lo necesitan, apenas habría injusticia en el mundo. Ser guay es ser sensible a las necesidades ajenas, no a las propias.

*Mujeres que se perciben desde el feminismo y juzgan (mal) a otras con la coletilla de "que esto lo diga/haga una mujer"o "encima siendo mujer"... Incurriendo en el mismo error que critican, culpando o reforzando una culpa por el simple hecho de tener un coño entre las piernas. Afortunadamente nadie reparte los carnets de feminista, y somos muchas (cada vez más) y hermosamente diversas.

*Por favor, si usted tiene una vida miserable y gris, queda demasiado en evidencia cuando sale al extranjero y cuelga fotos compulsivamente. Se nota demasiado que su mundo es pequeño y su vida una catetez aspiracional. Y lo que está fuera de todo entendimiento es la foto del cartel de salidas del aeropuerto o la estación del ave. Si no hay nada artístico en la foto (porque no lo hay) ¿qué le mueve? ¿alertar a los ladrones su ausencia para que vayan a robarle el equipo de sonido de los 90 y la tele de 37 kgs en su mierda de piso de alquiler? Venga, por favor...

*Cuando veo una pareja de feos enrollándose a lo loco, me entra una horrible condescendendencia al pensar "Mira qué bien, ya se han encontrado". Lo sé, soy lo peor.

*Me ha ocurrido varias veces el pertenecer a un entorno laboral en el que la gente se critica. Unos hablan mal de otros, lo que crea un pésimo ambiente de trabajo. Al menos para mí es muy incómodo. En estos lugares se produce además un efecto rebote que envilece más todavía a la gente. Si no me posiciono en un bando criticando a otros, en lugar de generar confianza, lo que he conseguido es desconfianza y suspicacias hacia mí. ¿Por qué las relaciones sociales son tan perversas en estos universos asfixiantes y ruines? ¿Por qué el peso de la masa y el sentimiento de pertenencia es siempre fuerte aunque sea chungo? Lo mismo ocurre en los casos de acoso escolar, en la familia, en la política... El horror.

Hoy el cielo está gris en Madrid, es el cumpleaños de Hitler y la corrupción es lo que define políticamente a nuestro país.

Pero yo estoy contentísima. Como siempre.

Lo dice Diana Aller


4 comentarios :

Unknown dijo...

¡Un aplauso por el coño de esa pulga!

José María Peris Raga dijo...

Oiga, pues muy bien. Felicitaciones por el texto.

álex martí dijo...

Hola, Diana. Hacía mogollón que no te leía, es que he estado unos años bastante fuera de internet. Me he papado unos cuantos articulos tuyos, de aquí y allá, y flipo. Cada vez escribes mejor, das mogollón de envidia.

¡Un abrazo!

C. Maltesse dijo...

Apostaría que aprender a montar en bici multiplicará tu felicidad; más aún si la bicicleta tiene transportín y el faro del guardabarros delantero torcido.