lunes, 11 de abril de 2016

OLE CON OLE

Me cansa mucho discutir sobre el uso de la lengua española. Me agota. No sé por qué, pero siempre suscita muchas polémicas. Defensores y detractores de la tradición se enzarzan y empeñan en demostrar empíricamente su personalísima razón.
Hace ya mucho que mi buen amigo Alberto Otto me dio una magistral lección de lingüística y libertad. De una forma sencilla y directa desarrolló toda una apología en pro de la plasticidad de las lenguas en general y del castellano en particular. En efecto, los únicos dueños del idioma son sus hablantes, y de ellos depende que mute a un sistema inclusivo, abierto y original de comunicación.
A partir de ahí, cada uno tenemos nuestras preferencias. En mi caso me decanto por las esdrújulas, los insultos decimonónicos, el punto y coma, la abolición del género y la ponderación de lo netamente español. Precisamente de esto último quiero escribir aquí unas cositas que se me pasan por la cabeza, referidas a la breve, bella, viva expresión "OLE".


1- Dice la wikipedia que la breve, bella, viva expresión "ole" "es una interjección de origen árabe, utilizada mucho en el idioma español y también en el portugués". Mucho, mucho... tampoco es que se utilice.

2- Por eso me he propuesto potenciar su uso. He decidido anexionar un sonoro ¡ole! cuando algo me guste o me haga gracia. Observo que mis hijos últimamente terminan sus frases diciendo "equisdé", que equivale al signo XD escrito a modo de sonrisa. Sin embargo su semblante es serio. Sin afección dicen por ejemplo "Eso mola bastante, equisdé". Yo no objeto nada, porque como estoy a favor de la plasticidad del lenguaje, no me parece coherente hacerlo, igual que Chus Lampreave -en la gloria del cielo esté- no mentía por ser testiga de Jehová. Pero me sorprende el uso poco enfático de una interjección en principio positiva. He decidido hacer lo mismo con nuestro bello Ole (u Olé). Decirlo al acabar las frases, y también solo: al emocionarme por algo, al escuchar una bella canción, conocer un nuevo paisaje extraeuropeo, o cuando mi amante favorito eyacule en mi cara. No es necesario enfatizarlo con admiración. Quiero que el peso emocional vaya implícito ya en su uso.

3- Así mismo, propongo el uso de la breve, bella, viva expresión "ole" en sus conversaciones. Que todos hagamos por que no se pierda esta voz y por que reconquiste nuevas metas léxicas. Que lo retomemos en nuestros whatsapps, lo incluyamos en nuestras discusiones sobre política y fútbol, y que también para nuestros adentros contemos con el "ole".

4- Para tal propósito, puede ayudar la letra de esta melodiosa copla que popularizara Juanita Reina, La Niña de los Peines o Sarita Montiel:

¿Dónde hay un sabio que explique
lo que quiere decir olé?
Si el olé es como repique
de palillos españoles.
Cuando un mocito
no sabe su pena cantar,
suelta dos olés
y queda la niña enterada
y unos ojitos de almendra,
le responden y olé ya.

El olé es una palabra
¡Olé!
que no tiene explicación,
el olé es como una rosa
¡Olé!
que sale del corazón.
El olé, primito mío,
yo no lo quiero entender
pero quiero que me digas
olé con olé y olé.
Señor farolero
que enciende el gas,
dígame usted olé
por caridad, por caridad
¡Ay, olé con olé y olé y olá!

Cuando reluce el torero
con un quite por faroles,
mis ojos dicen te quiero
y mis labios dicen olé.
Si en una noche de luna,
yo siento de entrar,
por mi ventana,
los ayes de una soleá,
yo lo recibo entre sueños
con un olé, y olé ya.

El olé es una palabra
¡Olé!
que no tiene explicación,
el olé es como una rosa
¡Olé!
que sale del corazón.
El olé, primito mío,
yo no lo quiero entender
pero quiero que me digas
olé con olé y olé.
Señor farolero
que enciende el gas,
dígame usted olé
por caridad, por caridad

¡Ay, olé con olé y olé y olá!

5- O incluso este vídeo de la película "Las Cosas del Querer"(1989), donde Ángela Molina, está más espléndida que nunca, por cierto (la leyenda cuenta que la heroína le hacía hermosear):


Sé que hay acuciantes problemas en nuestra cultura y sociedad. Sé que ustedes tienen cosas más edificantes por las que preocuparse. Sé incluso que esto les importará de verdad a muy pocos. Pero precisamente estos menesteres engrandecen el espíritu, dotan de felicidad y nos enseñan a ensanchar las miras ¡Ole!

Lo dice Diana Aller

7 comentarios :

Sílvia dijo...

¡ARSA!

Rosa Miguel dijo...

El viernes te la canto, vamos...

CARMEN PALOMARES dijo...

No puedo estar más de acuerdo...OLE MI DIANA ALLER!!!!

CARMEN PALOMARES dijo...

No puedo estar más de acuerdo...OLE MI DIANA ALLER!!!!

Josepuche dijo...

Olé tú, Diana. Un buen post para los días de abril, con sus ferias y demás. A mi me encanta el "arsa que toma y olé" de las Sevillanas de Chamberí del inolvidable Carlos Cano. Olé.

Sheri Miranda dijo...

Los andaluces somos mucho de exclamar Ole cuando nos gusta algo.

Anomimo dijo...

Oye por favor retira esa barbaridad sobre la heroina,te sigo...pero se ve que no sabes de que hablas, Angela ademas de ser la antitesis de lo que recoges es pura naturaleza y inspiracion que algunos cortos no entienden sino como efecto de drogas,se ve.Y yo hablo porque lo he vivido de cerca por mi profesion y la he conocido,por cierto imposible saber si es mayor artista o persona.