sábado, 5 de diciembre de 2015

INSPIRACIÓN

Las feministas lo llaman empoderamiento, las princesas Anamía thinspiration...  Y esos seres deplorables llamados blogueras, a los que me temo que pertenezco, lo llaman inspiración. En general todxs tenemos fetiches, manías, cosas que nos dan fuerza para seguir. Que nos sirven para coger carrerilla en la vida, para contrarrestar el malrollo generalizado que hay por el mundo. Todos recurrimos a ciertas nociones cuando necesitamos un chute de creatividad. Y generalmente nos sirve no solo para olvidar los sinsabores de nuestros días, sino para impulsarnos hacia el mundo que queremos habitar.
Estas son algunas de esas cosas que me animan a continuar siempre:

The Runaways: Escuchar Cherry Bomb o You Drive me Wild es un subidón, pero ellas... pfff... las pintas sobre todo de los inicios son chiflantes. Me dan un buen rollo que no me tengo. Por cierto, también hay una peli sobre ellas en Youtube, que se oye fatal.

El Art Decó: Ver interiores y exteriores, complementos, serigrafías, puertas o pavos reales me levanta el ánimo por todo lo alto. Me entran ganas de vestirme como una señora parisina de 1930 alocada y liberada. Fumar larguísimos cigarrillos y beber vino rosado en un club de poesía, arte y literatura.

Biografías, fancines, logros y textos femeninos: Me siento superfeliz cuando leo palabras llenas de sapiencia, de lucha, de fuerza. Mujeres que se sobreponen al estigma cultural de la feminidad, subvirtiendo el rol que nos otorga la sociedad. Mujeres como usted, que hayan interiorizado o no el dolor y la injusticia que se ha ejercido contra ellas por el simple hecho de ser mujer, han hecho una demostración de fuerza -generalmente intelectual- alucinante. Mujeres que dicen "Parto de menos que cero, pero voy. Voy a hacerlo, me voy a poner a ello, voy a gritar fuerte, a darlo todo". Mujeres enrabietadas, mujeres con ideas, mujeres olorosas, protagonistas, sabias. Mujeres que hacen y destruyen sin tener en cuenta el juicio ajeno. Yo cuando las leo me convierto en una de ellas. Me olvido del amargor que despide la gente, del azufre de las redes sociales, del egoísmo de las generaciones vivas. Y quiero beber cerveza, soñar, reír, envejecer en un mundo del que soy dueña, bailar, dinamitar sistemas políticos, dibujar paisajes psicodélicos, juntarme a mis hermanas luchadoras, montar fiestas, escribir proclamas políticas, vestirme de azul cielo, fotografiar texturas, perder el miedo... No tener miedo.
Queridas, somos maravillosas, fuertes y poderosas. ¿Por qué a veces nos cuesta tanto verlo? (Sí, ya lo sé, hay un tinglado montado muy gordo destinado a hacernos de menos. Brrr)

Picaportes: No sé muy bien porqué los pomos y picaportes ejercen en mí esta fascinación. Hubo una temporada que me obsesioné con la moda de gente chupando picaportes. Ahora estoy más centrada en su operatividad estética. Tengo en Pinterest una carpeta llena de fotos de picaportes. Sé que a mucha gente le ocurre. No sé qué tienen los picaportes, que dan mucha fuerza. Tal vez más adelante me pase a las bisagras o a las mirillas, pero hoy por hoy, el visionado de estos tiradores me relaja y anima un montón.

Cosas como las vidrieras de colores, las plantas de plástico, el olor a café por la mañana, el romanesco, las mujeres de Zas Madrid, los peces betta, la estética egipcia, redorar la casa, los pistachos, el pre-enamoramiento o el principio del verano pueden llegar a ser muy inspiradores también. El caso es disfrutar.














Lo dice Diana Aller

1 comentario :

la frontera dijo...

A mi a estas alturas,me inspiras tú