martes, 3 de noviembre de 2015

HOLLYWOOD DORADO parte 2

Por el nombre Peg Entwistle seguro que no les viene nada. Pero su historia mola bastante. Nació en Inglaterra en 1908, y su madre murió cuando ella era muy pequeña. Así que el padre se fue con ella a Nueva York, a comenzar una nueva vida.


Al poco se casó de nuevo y tuvo otros dos hijos más. Peg en seguida dio muestras de gran talento interpretativo y gracejo sin igual. Pero la desgracia volvió a su vida. A su padre lo atropelló un camión en Park Avenue y murió, así que ella se quedó muy sola en la vida. Con 17 años comenzó a vivir, trabajar y disfrutar del teatro. Debutó en Broadway con un pequeño papel en "Hamlet", y su acento británico y su especial encanto y sensibilidad le hicieron encandilar a todos. Una desconocida Bette Davis se declaraba fanísima de Peg y decía que aspiraba a ser como ella. En poco tiempo se convirtió en una primera figura de Broadway. Estaba en la cresta de la ola y su vida rezumaba felicidad.

Con 19 años se casó en Nueva York con un actor una década mayor que ella. Ambos tenían idea de trabajar en la misma compañía teatral, algo que ayudaría a su creciente éxito. Pero una tarde que Peg visitaba a su suegra preguntó por la foto de un niño de 6 añitos que había allí. Le contestó que era el hijo de su marido y la anterior mujer. (Ese niño se convertiría en el actor Brian Keith). Ahí comenzó una crisis sentimental horrorosa, y Entwistle no pudo superar la ruptura jamás.

Eran los momentos de la Gran Depresión, y la gente dejaba de ir al teatro. Muchos actores se reciclaron en el cine, y cuando Peg acumuló fracaso tras fracaso en Broadway, se fue a Hollywood a probar suerte. Encontró trabajo en un pequeño teatro, pero allí era una más. Hollywood era una industria naciente y terriblemente competitiva donde la bella y frágil Peg pasaba desapercibida.

Consiguió algún papel reseñable, y actuó en obras de teatro que no despegaban. Iba de entrevista en entrevista y finalmente alguien le dio una oportunidad en una película, pero con tan mala suerte que recortaron su papel hasta casi no existir. En otra ocasión recibió pésimas críticas. Harta de ir y venir, de no encontrar, de buscar, de venderse y flaquear, se dirigió vestida de gala, a la letras de la colina de Hollywood (que entones formaban la palabra HOLLYWOODLAND). Era el 18 de septiembre de 1932.

Subió hasta la cima, y con más decisión que nunca, se lanzó al vacío desde la letra H. Su bolso fue encontrado al día siguiente por una mujer. Lo abrió y encontró una nota de suicidio, así que, aterrada, lo llevó a una comisaría. Decía "Me temo que he sido una cobarde. Lo siento, si hubiera hecho esto antes, hubiera evitado mucho dolor. P. E."

La policía recompuso la historia, encontró el cadáver a los dos días y la historia de Peg Entwistle se hizo famosa. Consiguió aparecer en todos los periódicos, que la industria de Hollywood la conociera para siempre y pasar al Olimpo de las estrellas. Desde entonces se la considera la patrona de los actores sin trabajo.


Lo más irónico del asunto, fue que a los pocos días de su muerte, le llegó una carta ofreciéndole un papel protagonista en una película: el de una mujer atormentada que terminaría suicidándose.

Hoy dicen que en las letras de Hollywood hay cierto olor a gardenias, su perfume. Y también que un fantasma de una joven vestida de blanco se pasea por allí por las noches...

Lo dice Diana Aller

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