miércoles, 25 de noviembre de 2015

EL PELIGRO DE LAS BEBIDAS ENERGÉTICAS

Muchas veces creemos que nada nocivo se comercializaría sin avisos. (En el tabaco, por ejemplo, se advierte bien clarito que mata). Pero viendo como es la atención al parto -un negocio donde nadie mira por el bienestar de madre e hijx- o las nulas salidas de los tóxicos fondos-buitre inmobiliarios; tal vez nos haga sospechar que a nadie le importamos más que como consumidores y cada cuatro años como votantes.

Así es. Vivimos expuestos a viles intereses comerciales, deseosos de manipularnos. Y las leyes amparan a los productos antes que a las personas, por lo que, esto tiene pinta de ir a más y cada vez nos acercamos más a Estados Unidos, a la obesidad de la pobreza, a la ignorancia, a la abismal diferencia entre ricos y pobres.

Uno de los ejemplos de consumo más feroz y novedoso es el de las bebidas energéticas. Los púberes, adolescentes y jóvenes, son el publico potencial de este producto. Para muchos una de estas bebidas es el desayuno habitual para empezar el día.

Dependiendo de la marca, estas bebidas están compuestas de vitaminas minerales B y C, taurina, guaraná o tiamina, compuestos euforizantes que multiplican sus efectos al entrar en contacto con el azúcar (aproximadamente el 20% dela bebida, una salvajada) y sobre todo la cafeína. Sí, estas dos cosas, cafeína y azúcar además de ser los componentes principales de las bebidas energéticas, en cierto modo actúan como drogas potentes. Drogas muy fuertes. Hay abundante literatura al respecto: Por ejemplo aquí, aquí y aquí. La suma de todo esto es una bomba de relojería insana que no produce ni un efecto placentero -como hacen muchas sustancias psicoactivas- y que tampoco aporta valores nutricionales al organismo.

Lo que producen estas bebidas es un gran aporte energético de azúcares y calorías que se acumularán en forma de grasa. Pero, obviamente lo que persiguen quienes las consumen no es una dieta de engorde, sino sus efectos más inmediatos: energía, y estimulación rápida.

Dependiendo de la cantidad y el organismo, puede afectar en distinta medida al sistema nervioso y circulatorio y pueden provocar insomnio, nerviosismo y taquicardias. A largo plazo, pueden provocar problemas cardiovasculares e incluso generar ansiedad.

Mezcladas con alcohol tienen efectos impredecibles, ya que el alcohol es un neurodepresor y estas bebidas son neuroestimulantes, lo que puede hacer que se enmascaren los efectos de uno y otras.

En algunos países este tipo de bebidas están prohibidas; en otros se expenden en farmacias (yo abogo por este uso comercial); mientras en España se venden en cada establecimiento de chinos, pakistaníes, panaderías y bares de cada manzana. De hecho van dirigidas a un público joven y empobrecido; sin grandes expectativas y fácilmente "enganchable". En este sentido, hay una marca, Redbull, que además de ser pionera, hace por desmarcarse de este target, y mostrar usos más lúdicos y salubres que sus competidores Monster o Burn. Red Bull hace campañas bastante chulas, esponsoriza eventos culturales y de aventura y se curra una imagen limpia y trabajada.


Puede que éste no sea un tema muy habitual en este blog, pero entiendan que es una de tantas cosas que me preocupan. No todo va a ser follar...

Lo dice Diana Aller



2 comentarios :

Josemy dijo...

Ademas con esto y otros products el daño no we nota a corto plazo ,es Como un veneno que we va acumulando silencioso y de repente se manifiesta en algo serio.

tolra dijo...

Y cómo proliferan esas pegatinas enormes de Monster, Yety, Burn, etc.. a la entrada de las tiendas de comestibles, para dejar claro dónde puedes conseguir un chute. Y el hecho de que los menores de edad las puedan consumir... desgraciadamente han llegado muy rápido y no ha habido tiempo para informar como es debido.