jueves, 26 de noviembre de 2015

EL ESTILO DE RAQUEL BOLLO

Hay personajes que fascinan para mal. A mi me pasa con Raquel Bollo. Todo lo que hace, dice o incluso piensa, es contrario a mi forma de entender el mundo. Y eso me crea una enfermiza necesidad de saber más, de conocer... Esta semana ha presentado su casa en la revista de igual nombre, (Semana, no Raquel), y no ha defraudado. De hecho creo que ha superado mis expectativas: Ni una de las cosas que hay en su casa me produce el mínimo placer.

Estampados luciferinos, falso ladrillo-pizarra, la lámpara aspirante a rústica, las sillas pesadas, la alfombra come-espacio, un biombo sin sentido, un mueble bar brilli brilli y una estantería sin libros... Todo ello compone un salón pretencioso y lleno de malas vibraciones.


El salón pierde todavía más y parece más pequeño con toda la familia dentro. El estilismo de Bollo y de su hijo (de inspiración ¿rumana?) está muy a la altura del interiorismo de su hogar.



Miren que me flipan las barrigas, los embarazos y la maternidad. Pero igual que no entiendo esa moda de pintarse la tripa estando embarazada, tampoco alcanzo a ver el sentido estético de poner la propia barriga en un mural de un dormitorio claustrofóbico. La querencia de Raquel por las lamparitas de cristal es enfermiza (la del techo que se intuye y las de las mesillas); lo del joyero de espejo como de cocainómana de los 80 con la bisuta fuera tampoco sé a qué viene. Pero su postura tan forzada es lo que menos entiendo. Supongo que es para lucir la pedicura.


Lo más fuertecito, sin duda es esto, la piscina con el Buda en medio, porque ella se considera muy espiritual (también sale en el reportaje un libro de Paulo Coelho que no se ve en estas fotos). El minimalismo ha hecho tanto daño en el interiorismo que sus catastróficas consecuencias son incuantificables. 


Recordemos que Raquel Bollo tiene además una tienda de moda y complementos. Entiendan que no puedo parar de mirar su catálogo, sus fotos... Es tal la aversión que siento, que me produce un indescriptible confort mental indagar y descubrir los vericuetos estéticos de esta mujer.  ¿A alguien le pasa o esta admiración perversa es solo cosa mía?

Compruebo con cierto regustillo raro que el estilo de Raquel Bollo se considera refinado y hogareño en ciertos ambientes. Por ejemplo en la revista 10 Minutos, las lectoras lucen la decoración de sus propias casas con orgullo, y en el Top de la elegancia aspiracional está la casa de Paqui. Vean... Es del mismo estilo ¿no?

¿Cómo se llama esta corriente decorativa? ¿Habrá muchas adeptas? ¿Dónde se venden estos muebles? ¿Hay foros donde debatir de esto? Necesito saber más.

Y no, no soy experta en arquitectura de interiores ni tengo una casa de diseño. No hablo desde ninguna superioridad moral, hablo -de verdad lo digo- desde el encantamiento más sincero.
...Flipando me hallo...

Lo dice Diana Aller

5 comentarios :

Au. Q. dijo...

Jajaja, eres morrrrrrtal, me encanta leerte!

C. Maltesse dijo...

En Transilvania no paran de darle a "me gusta".

Antonio Plasencia dijo...

Yo lo llamaría un estilo Total Leroy Merlin. Ella se siente gurú del estilo y mirará mal a sus amigas de look tapete y calendario del chino en la cocina mientras se pregunta por que no la llaman de H&M para hacer una colección.

la frontera dijo...

La casa de Paqui,JAJAJAJA

Maria Ruiz dijo...

Todo tiene sentido. La alfombra del salón es para recoger las miguitas cuando comen. El cuadro del dormitorio sirve para tapar el trozo de pared que se quedó sin papel (porque aprovecharon el papel que sobró del salón).

A mi me recuerda a las casas de camellos que están en barrios chungos y por dentro abusan del naranja, los dormitorios juveniles y las teles tamaño familiar.