jueves, 1 de octubre de 2015

10 COSITAS DE AKENATÓN

Mi faraón egipcio favorito, con el permiso de la inspiradora Hatshepsut, es Akenatón, el gran Amenofis IV.
Para los que no somos muy versados en egiptología, nos bastan unas leves pinceladas para admirarnos del reinado de este señor, al que su pueblo no entendió jamás. Porque lo que era Akenatón, es un adelantado a su tiempo, amén de un raruno importante. He aquí mis razones para flipar:

1- Se trata de la dinastía XVIII, la más guay desde el punto de vista narrativo. Amenofis III, el padre de Amenofis IV fue un faraón con poca faena. Egipto marchaba fenomenal, y vivía su época de mayor esplendor, tras conseguir librarse de los Hicsos, unos pesados que habían sometido al pueblo egipcio durante años. Apenas tuvo que hacer nada. Cuando iban en familia al templo, el joven Amenofis (el hijo) prefería quedarse en casa, en el palacio real, pensando en sus cosas. No le gustaba rendir culto a todos aquellos dioses que había, por muy generosos que fueran con su pueblo. De hecho ni siquiera aparecía en las esculturas de la familia... Sin embargo nadie se preocupó demasiado por el retraído joven.


2- Físicamente Amenofis IV era igualmente raro. Se cree que era pelirrojo, y además tenía unas formas extrañas que a la luz de hoy parecen ser un vulgar "Síndrome de Marfan" y una lipodistrofia muscular. Lo primero le hacía tener pies y manos sobresalientemente largos y ojos achinados; y lo segundo acumulación de grasa en la cadera, lo que le confería unas formas femeninas de lo más extrañas. Probablemente, la familia lo apartaría como un freak, porque la presión estética del momento era comparable a la de nuestros días, y el muchacho se distanciaba diametralmente del canon imperante.


3-Pese a tener un hermano varón mayor, Tutmosis, fue él quien heredó el cargo de faraón, porque el primogénito desapareció no se sabe muy bien cómo ni cuando. El caso es que Amenofis IV asumió el reinado como corregente de su padre durante bastantes años. Cuando éste murió, Amenofis IV ya estaba casado con Nefertiti (matrimonio por supuesto de conveniencia y entre parientes cercanos) y tenía 2 hijas. Existía cierta rivalidad entre el faraón y los sacerdotes de Amón Ra, el culto que llevaba 1500 años operando. Y la cosa terminó por estallar, claro.


4- Una vez que se quedó él solo como faraón, dejó aflorar todo lo que llevaba rumiando durante su juventud. Una serie de ideas revolucionarias que nadie entendió. Hay que tener en cuenta que la sociedad egipcia se movía en unos parámetros muy cerrados en cuanto a creencias. Vivían en una sociedad abundante y cíclicamente ordenada. El comercio, la guerra, el trabajo y hasta los sentimientos, estaban supeditados a unas creencias férreamente cimentadas en infinidad de dioses y un enfermizo culto a la muerte. Los faraones de hecho, eran la encarnación divina misma en la tierra, y los responsables de guiar al pueblo entero a la otra vida. Amenofis IV se quedaba mirando al disco solar resplandeciente cada día, intuyendo que el sol era la fuente de la vida, que procura abundantes cosechas, da luz, vida a hombres, plantas y ganado. Y ahí, al sol, le dan subidones (tal vez insolaciones) con los que flipa como un místico. Intuye que está ahí la divinidad. Se enfrenta al culto de Amón Ra y los sacerdotes, y prohibe templos, figuras e iconografía de otros dioses.
Atón era el dios sol, por lo que se cambia el nombre por Akhenaton, "útil a Atón" o "agradable a Atón".


 5- Nefertiti, su mujer, es excepcional. No solo de una belleza impresionante (que se consideraba un regalo divino), sino además la compañera perfecta: inteligente, llena de energía y capaz de entender y promover una idea revolucionaria e increíble: El monoteísmo. La pareja se obsesiona hasta enloquecer con su religión. Tienen 6 hijas y se hacen representar de una forma totalmente novedosa hasta entonces en el arte. Como si posaran para el ¡Hola! se retratan en muros y esculturas en escenas familiares. Cogiendo a las niñas en brazos, o disfrutando de un baño en la piscina. Se muestra a los faraones como humanos reales, con su peculiar físico y una cercanía asombrosa. Sin embargo no tienen gran interés en sus súbditos. Se preocupan solo por agradar al dios creador sol. Nefertiti es igual que él, ejerce como él de faraón y siempre están juntos y deciden a la vez. Se representa a Nefertiti conduciendo su propio carro, e incluso golpeando a un enemigo ¡Nunca se había visto una independencia tal!
Akenatón tiene otras mujeres, pero solo considera como tal a Nefertiti, la bella, la única, la simpar... (la que fuera además modelo ¿ario? de belleza para los nazis).


6- Existen teorías muy divertidas que apuntan la naturaleza extraterrestre de Akenatón. La representación del disco solar, por ejemplo, es vista como una nave espacial. Las rarezas filosóficas de este hombre han hecho correr hipótesis alegremente descabelladas.


7- Traslada la capital del imperio, Tebas, al desierto tras una revelación del propio sol. Y monta una ciudad colosal con 50.000 súbditos, amplias avenidas y representaciones en torno al dios Atón por todas partes. Monta Aketatón (la actual Amarna) donde todo está dispuesto para la protección y culto del rey sol. Manda construir un complejo palaciego deslumbrante, y sacrifica a su pueblo en pro de la loca idea de un solo dios. Akenatón es un manipulador, un hereje, un revolucionario... totalmente convencido de su particular locura.


8- También se ha especulado con una posible ceguera, parcial o total de Akenatón, lo que le hace más interesante (¿Sería de tanto mirar al sol?). En las pocas representaciones que quedan de él se le ve con un bastón e incluso acercándose a una de sus hijas como si no la viera bien.


9- Tras 17 años de reinado, Akenatón muere. Sus súbditos poco a poco abandonan la ciudad, desempolvan las imágenes de Amón Ra, y rinden culto a todos los dioses que veneraban hasta entonces a escondidas. Ocurría un poco como en Andalucía, que cada pueblo tenía su propia deidad.  Vuelven a Tebas, borran su nombre de la historia, se considera peligrosa la doctrina a un solo dios y deciden olvidar al rey hereje.


10- No había un plan para la sucesión de Akenatón, ya que con la esposa oficial solo tenía 6 hijas, y para acceder al trono era necesario ser varón (Qué poquito hemos avanzado ¿verdad?). Con otra mujer de su harén, Kiya (me fascina este nombre) tuvo un hijo, deforme y débil que murió muy joven, Tutankatón (Imagen viva de Atón), que cambiaría su nombre por Tutankamón, e instauraría el orden tras el caos del llamado periodo de Amarna. Tutankamón, que acabaría también como un faraón maldito, tiene además una historia bastante guay, pero esa la dejo para otro día.

Lo dice Diana Aller

1 comentario :

Unknown dijo...

Más que que tuviera una enfermedad física podría ser una exageración de sus facciones (Con tanta endogamia no debían ser muy agraciados) sería un intento por diferenciarse de las representaciones hieráticas e icónicas clásicas, un giro hacia un naturalismo revolucionario frente al arte abstracto e iconoclasta imperante. La representación de faraones como "personas reales"sería considerado una especie de blasfemia por los sacerdotes.
Lo de las enfermedades siempre se ha dicho de artistas como El Greco o Turner que entendian el arte como una expresión personal y huían de las corrientes contemporáneas.
Como siempre encantada con tu blog, espero con intriga otra entrada sobre Hatshepsut, Nefertiti o Cleopatra.