martes, 8 de septiembre de 2015

ESTELAS QUÍMICAS

Lo normal es ser confiados, racionales, bienpensantes. La vida es más cómoda así. Lo suyo es que las instituciones, los gobiernos y las personas miren por nosotros... Pero luego vemos como roban los políticos abusando de su poder, cómo se maltrata a las mujeres (como norma "cultural") y hasta a los bebés en los paritorios o vemos los turbios intereses farmacéuticos que definen nuestra época... Y claro, entonces lo lógico es no creerse nada. Lo lógico es dar por hecho que nos engañan, que el mundo es un sistema de contrapesos desiguales, montado para favorecer a unos pocos.


Y de repente, caemos en la cuenta de que todo podría ser una conspiración, y las piezas empiezan a encajar. Los gobiernos (probablemente dirigidos por otros poderes que están por encima) explotan a las masas, las alienan con sistemas de control tan poco sofisticados como la precariedad salarial, el fútbol o la cocaína. Y el día que nos paramos a pensar que nos están manejando nos puede afectar de dos formas: O bien ya estamos tan idiotizados por el sistema que nos dé igual, o bien nos convertiremos en un conspiranoico, en un individuo agobiado al que habrá que tratar con ansiolíticos, terapias y teorías de mansedumbre social.
¿Y si todo fuera así? ¿Y si no se nos permite hacernos ciertas preguntas?

Hace unos días, cerca del Ikea de San Sebastián de los Reyes, vi un montón de estelas químicas, ya saben, ese rastro blanco que en teoría dejan los aviones en el cielo. Componían formas concretas: paralelas, diagonales e intersecciones que no parecían aleatorias. De diferentes grosores e intensidad. Y me dio por pensar ¡Oh, no! Gran error... No hay que pensar, es peligroso, mi cerebro dará con locuras fuera de la realidad. Como cuando era pequeña e iba al dentista y pensaba que los empastes en realidad eran cámaras y micros para que los extraterrestres estudiaran el comportamiento de los niños humanos. Pensamientos, que de haber hecho públicos habrían sido tildados de pulmones narcisistas... Miraba las estelas químicas y pensaba "Y si...?" Y busqué en google y leí un chorreo de informaciones que parecían poco fiables y alocadas sobre los chemtrails, que es como se llaman también.

Leí cosas como ésta o ésta. Hasta cierto punto bien fundamentadas (aunque mal escritas, algo que me pone muy nerviosa).
También artículos de esos que no se mojan, pero explican muy bien las cosas, como éste de Ana Huerta, en el que habla de una asociación, los "Guardacielos":


"Lo cierto es que los miembros de esta plataforma cívica han logrado que el Parlamento Europeo admita a trámite su petición para que el asunto sea investigado por una comisión independiente en el marco de programas de modificación del clima. Porque por muy peregrina que pueda resultar su teoría, la realidad es que los experimentos y estudios de genoingeniería llevados a cabo para intentar influir en el clima existen desde hace décadas. El más incontestable –por haber sido admitido de manera oficial– es el que llevó a cabo China con ocasión de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, antes de los cuales se lanzó desde el aire diatomina para destruir los cúmulos de lluvia y asegurar el buen tiempo durante los días de tan importante evento. Ficción o realidad, la historia –o leyenda– de los vuelos químicos no es de ahora, aunque haya sido a partir de los años 90 cuando más se ha empezado a hablar de ella fuera de ciertos foros dedicados a ver lo que la inmensa mayoría no vemos. Quizá simplemente porque no exista o, pongámonos en lo peor, porque no queramos verlo.
(...) Aunque sea demasiado tarde para el medio ambiente, así como para los agricultores que están perdiendo sus cosechas y para las personas aquejadas de enfermedades producidas, presuntamente, por dicho fenómeno antinatural, como el Síndrome del Golfo, Síndrome de Fatiga Crónica, el de Sanfilippo, encefalopatías, alzheimer y un considerable aumento de casos de autismo en las zonas donde más se avistan este tipos de estelas. Desde Guadacielos se insiste en que resulta fácil diferenciar las estelas de condensación de vapor de agua que pueden dejar los aviones a su paso de aquellas que llevan en su interior productos químicos. Para empezar, advierten, las segundas son de mayor grosor y persisten en el cielo durante más tiempo que las primeras. Más aún, las estelas químicas crean patrones en el cielo, como líneas que se entrecruzan, y el comportamiento de los aviones involucrados, que giran para volver a pasar, servirían como prueba de que se pretende fumigar de manera reiterada una zona en concreto. Por último, las estelas químicas – siempre de acuerdo con la teoría que mantiene Guardacielos – no salen de los motores del avión, como sí ocurre, en cambio, con las de condensación.
Defensores de la existencia real de este oscuro método hay, por supuesto, en todo el mundo. De hecho, fue el periodista norteamericano William Thomas quien utilizó el término de “chemtrail” por primera vez y la teoría se expandió rápidamente gracias al influyente programa nocturno de radio Coast to Coast, del locutor Art Bell, que suele dedicar parte de sus cuatro horas de duración a temas relacionados con lo paranormal y las conspiraciones".

¿Partículas de aluminio que empobrecen los cultivos, cambio climático, fumigación humana, o simple paranoia de malpensados aburridos?

Además de buscar información en internet (por cierto ¿Se acuerdan cuando la gente decía "la red de redes"?), tiendo a cotejar mis pensamientos con quien sepa mínimamente del tema. Y en este caso me puse en contacto con Joaquín Rodríguez, ídolo mío por ser miembro y autor de Los Nikis, mi grupo favorito de juventud, y también por méritos personales suyos. Él es piloto de aviación, así que le pedí una explicación entendible del tema ¿Cómo y porqué se producen las estelas químicas? ¿Porqué antes no eran tan habituales? ¿Son perjudiciales? Su respuesta, concisa, y por supuesto muy bien escrita, me parece soberbia:


Todos somos expertos en creación de estelas. Cuando expiramos en invierno y se condensa el aire que sale de nuestra boca, por ejemplo. Si nos viera un extraterrestre imaginativo situado a 11 km. de altura podría crear una teoría de la conspiración en la que aseguraría que los humanos, que son malignos y quieren controlar el Universo, están expulsando productos químicos por la boca para rociar a los extraterrestres esos que hay ahí arriba. Pues bien, esto es exactamente lo que sucede con los inocentes aviones que se les ocurre dejar estelas, pero al revés. El pobre motor de reacción, lo único que hace es expulsar aire con algo de humedad en una atmósfera muy fría y se condensa en forma de nube alargada (estela). Igual que nuestro vaho en invierno. 

Los que mantienen la teoría de la conspiración de las chemtrails son retorcidos y no les convence este argumento. Y te dicen "Ya, ya, y ¿por qué unos días los aviones si dejan estela y otros no?" Pues por las diferencias de temperatura y humedad entre un día y otro, igual que unos días te sale vaho por la boca y en agosto no te sale ni harto de vino. No se dan por vencidos y te dicen: "Pero hay días en los que unos aviones dejan estela y otros no, yendo todos a la misma altura. Sé de buena fuente que los que dejan estela tienen conexión secreta con la C.I.A." O sea, que tú, desde aquí abajo eres capaz de diferenciar si dos aviones vuelan a 11.000 metros o uno está a 11.000 y el otro a 11.300. Esos 300 metros de diferencia suponen 2 grados de variación de temperatura y pueden se decisivos para que se produzca la condensación, como pasa en tu baño cuando te duchas. Un par de grados pueden decidir si el espejo se empaña o no. Además, esos dos aviones que tú ves a la misma altura pueden ser un avión grande que vuela muy alto y otro más pequeño que vuela más bajo. Desde aquí abajo tienen el mismo tamaño relativo y parece que van a la misma altura.

En fin, no sé para que pierdo el tiempo escribiendo esto, los que creen en las teorías de la conspiración son irreductibles e imposibles de convencer...

Yo creo a Joaquín. Es una persona cabal y su explicación es muy convincente. Claro, que existe la posibilidad de que él mismo sea un agente de un poderoso sistema dedicado a engañar a la humanidad, o un siervo alienado que como todos, está programado para resolver dudas aplicando conocimientos que le han metido en el cerebro y tienen su lógica. Obviamente no lo sé. Pero si yo tuviera que elaborar una teoría de porqué aparecen estas estelas químicas en nuestros cielos, me aventuraría a pensar que son las farmacéuticas las culpables. No las señoras que están detrás de un mostrador en las farmacias (los sitios que mejor huelen del mundo); sino la industria más poderosa actualmente.

Sabemos que esos oscuros poderes económicos -constatados y reales- que mueven actualmente el mundo, tienen el foco puesto en la farmacopea, en el dominio del hombre mediante sustancias y alteraciones químicas. Sabemos que aun existiendo vacunas rentables para el tercer mundo, no compensa sacarlas al mercado porque económicamente no merece la pena sufragarlas, pero sí investigaciones para hacer a la gente adicta a la comida, y sus tratamientos para adelgazar, sí la financiación de estudios sobre la insatisfacción de los occidentales y el consumo de antidepresivos... Eso, queridos todos, mueve mucho dinero. Y mantenerse joven, prevenir enfermedades, tratamientos para el Alzheimer (una enfermedad relativamente "nueva"), enfermedades genéticas, transplantes de órganos defectuosos... Cosas con las que se podría llegar a un nirvana inmortal algún día... para quien tenga dinero, claro. Habría que experimentar mucho, tal vez aniquilar a ciertas masas, probar los efectos de distintos compuestos sobre otros organismos vivos...

Todo esto es lo que yo pensaría si fuera de esas personas a las que les da por plantearse cosas. Pero como vivo alienada, miro al cielo, veo estelas químicas, me sonrío, y me voy a casa tan tranquila a hacerme la cena. Vivir en una mentira, a veces es cómodo; y como no sé dónde está la mentira y dónde la verdad ¿Para qué me voy a preocupar?

(Por cierto, las fotos, que son una pasada, son del propio Joaquín Niki)

Lo dice Diana Aller

3 comentarios :

Encarna García dijo...

No, si al final mi madre va a tener razón...

Sara dijo...

Me ha flipado ste post. Gracias!

Sara dijo...

Me ha encantado este post. No sólo por la explicación de tu amigo, sino porque yo me siento así, haciendome preguntas, más "absurdas" o menos, y en mi caso me alinean con terapia y antidepres. Gracias!!!