miércoles, 29 de julio de 2015

ESTO OCURRE CUANDO HAY ATRACCIÓN

La atracción no se decide, se ejerce sin voluntad, como un imán de la nevera, como la gravedad en la Tierra. Así trabaja la atracción. Es algo empírico, en realidad nada romántico. Estoy segura de que todos ustedes la han padecido vivido alguna vez. Y si no, testen si les pasaba esto:

-Fantasear imposibles como única forma de pensamiento.
-Morirse de ganas de decirle a esa persona "me gustas" de 60 formas diferentes.
-Perder el apetito a la hora de comer, y consumir comida a deshora.
-Mantener la atención de forma casi sobrenatural en varias cosas a la vez.
-Generar un constante temor a la decepción.
-Sonreír a lo tonto.
-Sentir que podía ser autor o autora de cualquier canción de esas que molan tanto.
-Creer en los horóscopos.
-Ensimismarse
-Decepcionarse con el deplorable nivel técnico de los humanos, que tras miles de años de historia, han sido incapaces de currarse la teletransportación.
-Contenerse y frenarse hasta la represión.
-Ver el mundo como un lugar bonito y lleno de posibilidades.
-Caminar más rápido de lo normal.
-Desarrollar una memoria llena de precisión con respecto a la persona que le gusta. Olvidar qué día es hoy.
-Encontrar cientos de matices bonitos en canciones que lleva escuchando siempre.
-Gastar segundos, minutos y hasta horas en determinar si de verdad le gusta.
-No querer follar, ni besar, ni siquiera mirar a nadie más.
-Desear hacer el bien y ayudar.
-Anhelar ser correspondidx y temer el más espantoso ridículo si no.
-Tener conversaciones imaginarias.
-Ver con otra luz la vida.
-Cotillear redes sociales, hacer búsquedas de Google, indagar sobre esa persona...
-Querer crear algo artístico todo el rato.
-Comprender los entresijos de la electrostática, sentirse como un protón cercano a un electrón.
-Verse con una piel estupenda, con los poros limpios y la expresión serena.

¿Les ha ocurrido? A mí no estoy segura...



Lo dice Diana Aller

No hay comentarios :