jueves, 28 de mayo de 2015

LETICIA AGUIRRE Y ESPERANZA SABATER

El destino, caprichoso cual hijo único, ha querido que en estos días dos mujeres copen los titulares de noticias de mi timeline del facebook, a día de hoy mi más certero contacto con el mundo real.
Por un lado la fascista Esperanza Aguirre, que ha dejado aflorar la maravillosa oligofrénica que lleva dentro, y presa de la rabia, ha pronunciado uno de los discursos más surrealistas de la historia de la democracia occidental.
Por otro la simpar Leticia Sabater, que en un acto de enajenación sin precedentes, se ha ensanchado la cavidad vaginal y se ha reconstruido el himen.
Las opiniones que una y otra han despertado en los comentarios de las redes sociales oscilan desde el talante más jocoso hasta una muy enquistada misoginia cultural.
Hay que hacer un ejercicio de abstracción propio de un maestro budista para poder considerar en serio a una o a otra; deslindarse de prejuicios y valoraciones; desnudar la mente y mirarlas de verdad de frente.

En el caso de la política, hemos asistido a un apasionante proceso de streptease emocional. Aguirre Gil de Biedma, con los poros muy abiertos y cautiva de la locura como Glenn Close en "Atracción Fatal" compareció en una rueda de prensa. El despecho y la rabia hacia la bondadosa Manuela Carmena y el respeto y cariño que millares de desconocidos le profesan, a Esperanza le molesta sobre cualquier otra cosa. Ella que se veía al mando de la villa y corte ahora solo genera frustración, la peor de todas las sensaciones (acaso solo por detrás de la apatía). Encendida, envilecida, furiosa, colérica, enloquecida, se presenta ante su virtual platea y advierte y amenaza. Y se dispone a pactar con el enemigo para atacar, para dañar, para morir matando.
Si alguna vez hubiera tenido algo más allá de la mera genética para ser catalogada como humana, llegados a este punto, hasta daría lástima. Pero produce risa. Una media sonrisa de final de película, cuando muere el villano. No da para más, porque la gente normal no disfrutamos con el mal ajeno; nos basta la justicia, llana y horizontal para sentirnos complacidos cuando llegan los títulos de crédito. Ya está. Esperanza, ya has hecho bastante. Venga, date una duchita y échate a dormir. No interesas.

En el caso de Sabater, que anda cerca de la mitad de siglo de existencia, sus actos nos producen una ternura tan vacía y estrábica como su propia mirada. Este machacón imperativo femenino de ser joven, delgada e inocente han hecho de ella un fenómeno risible, un blanco fácil para la mofa pública.
¿A qué ensanchar tan sacrosanto agujero genital? ¿A qué implantarse un tejido de artificio virginal? Probablemente la enfermiza necesidad de llamar la atención -esa misma que padecemos al exponer opiniones e instantáneas propias- le han llevado a la rapera y presentadora a hacer público su cambio de morfología íntima. Leticia, juguete roto que no llegó a ser ni juguete ni a romperse jamás. Leticia; obediente súbdita de lo que se espera de una celebrity; Leticia, mártir de las rubias de bote... Se expone una vez más para deleite de las masas criticonas, desatadas y voraces.

Vivo rodeada de mujeres fascinantes. Mujeres que están incluso cuando no están. Mujeres inspiradoras, superficiales, contenedoras, atractivas, rebeldes, divertidas, profundas, y llenas de matices. Sin embargo los modelos intelectuales que percibo están polarizados hacia una descarnada y cruenta lucha por el poder, y hacia el atractivo sexual como mero objeto de disfrute masculino. Y ambos extremos están llenos de trampas, de dolor y de perversión. Sirven solo para triturar con una triunfal e hipócrita carcajada de superioridad a quienes representan los valores "correctos" pero en las medidas exageradas.

Por cierto, si tuviera que tomarme en serio a alguna de estas mujeres, me decantaría sin duda por Leticia Sabater. Al menos en ella no hay voluntad de dañar a los demás.


Lo dice Diana Aller

4 comentarios :

El Tivípata dijo...

Ahora sé por qué eres tan "podemista" Compartes muchas cosas con el señor Iglesias, como una incoherencia en el discurso-acto. Don Pablo presumía de su talante de debate pero se ha negado a sentarse a debatir con algunas formaciones políticas; tú sueles publicar mensajes donde te critican y yo, escribiéndote con bastante respeto, me censuras (en tu entrada anterior). ¡Saludos!

Maria Perkances dijo...

Oh, Tivipata, mentar la censura tan a la ligera. La censura sólo puede ejercerla el poder establecido, esto es un blog, sin más. No sé, podemista o no ella, ¡¡¡la descubriste!!!
Entonces yo, su guardia pretoriana.
Creo que saldré con el nombre de la novia de la jefa de la guardia pretoriana.
Tividamente, metí la pata.

Eva Alvarez dijo...

Son la misma persona
http://41.media.tumblr.com/2fa9732f7f8e0f6c882cf027d4a68f18/tumblr_np49ropYdP1s9y3qio1_500.jpg

María Clotilde Torres--Queipo de la Huerta dijo...

hola? No se como te atreves a hablar así de Esperanza. Te recuerdo que le ha votado MAS GENTE y más veces que a Carmena.
Tendrá sus más y sus menos pero Podemos también los tendrá y sino al tiempo.
No se tu pero yo prefiero a una rubia liberal con algo de corrupción que a una rubia liberticida que me okupe el piso.