miércoles, 15 de abril de 2015

Y ¿MERECIÓ LA PENA?

Desde siempre se han impuesto auténticos imposibles como cánones de belleza, sobre todo femeninos. Una extrañísima idealización del cuerpo nos invade desde hace siglos, y además la aceptamos por muy contranatura que sea. En cada época se le exige a las mujeres unas deformidades diferentes, para ser precisamente eso, una caricatura humana.
En 2015 una mujer que ingiere la misma carga calórica que en Auswitz, tiene unas mamas antigravitacionales, una boca que parece un culo y carece de vello corporal, será la imagen misma del éxito. Sistemáticamente se desatiende su cerebro o sus logros, y se premia su parecido con Angelina Jolie. Además se disfraza todo de un tenue manto de salud, por la que deben vivir obsesionadas todas las mujeres. En la constelación semántica de toda mujer es fácil situar osteoporosis, decathlon, oligoelementos, q10, jogging, rowfood, pilates, arañas vasculares, colesterol, yoga, estrías, bbcream, fructosa o calorías, pero muy pocas tendrán en su imaginario trienio absolutista, Abderramán III, arreica, función clorofílica, a mensa et thoro, contrafuerte, meandro, apologética, bario, acción convertible, o Mª Elena Maseras Ribera... cuando son conceptos salubres que nos afectan muchísimo más.
¿En qué tipo de ensoñación frustrante vivimos? ¿A qué viene este empeño en disipar nuestra atención hacia tan melifluas cuestiones? La vida es otra cosa. De hecho es una aventura apasionante que nos perdemos mientras nos preocupamos por chorradas. Éste es un repaso de miles de mártires que dieron -y dan- su vida para nada. Para absolutamente nada.

              

EL COLOR DE LA PIEL

Hace unos 3 años apareció el cadáver de una mujer en una azotea. Llevaba allí días y nadie la había echado de menos. Su piel estaba chamuscada por recibir tanto sol. Se determinó que la causa de la muerte fue una deshidratación severa; como si hubiera terminado sus días abandonada en un desierto sin salida. Solo porque quería broncearse.

El cáncer de piel es uno de los más extendidos y de los que más crecen en los últimos años. Además, está íntimamente relacionado con la exposición solar directa y sin protección. Un porcentaje nada desdeñable de enfermos de cáncer de piel, muere.

En el pasado era la blancura extrema lo que se perseguía para la propia  piel por lo que hacían auténticas barbaridades. Mi abuela me contaba que bebía vinagre a chorros; y las asiáticas, y las negras utilizan productos aclarantes que a veces abrasan la piel. Existen tratamientos blanqueantes en los que la gente se deja auténticos dinerales. En Corea del Sur (el país con más intervenciones de cirugía plástica per cápita) se utiliza de forma habitual hidroquinona, que produce erupciones, grietas en la epidermis, y urticaria. Pero también puede provocar alergia severa y efecto rebote, lo que se conoce como ocronosis exógena. También en Corea del Sur se usa pegamento para subir los párpados y occidentalizar los ojos.

LOS PIES

En China llevan siglos vendando los pies de las niñas para que a lo largo de su vida no superen los 7 centímetros, que es el ideal, aunque muy pocas lo han conseguido. El proceso, afortunadamente hoy cayendo en picado en desuso, consiste en cortar al máximo las uñas, mojar los pies y masajearlos antes de romper los cuatro dedos más pequeños. Después se vendan apretándolos con algodón húmedo y presionando los dedoscontra el talón. El simple hecho de caminar era toda una proeza en estas niñas que comenzaban con este tratamiento a los 4 ó 5 años de edad. Durante años se retiraba masajeaba y repetía el proceso de vendaje de pies, para resultar irresistibles a los hombres, que veneraban estas deformidades como "lotos dorados" y objetos de deseo.



EL CUELLO

La tribu Karan o Karenni es conocida sobre todo por las famosas mujeres "cuello jirafa" un atractivo turístico que consiste en ir insertando anillos de latón paulatinamente en el cuello de las niñas, a modo de control de sus cuerpos. La cavidad torácica y las clavículas se resienten de tal manera que no pueden prescindir de sus anillas (además profundamente incómodas para moverse con normalidad). Cuando un hombre quiere castigar a una mujer, -algo para lo que está facultado cualquiera- le retira a veces todos los anillos, lo que puede provocar asfixia, desnucamiento o la condena a sobrevivir tumbada o sujetando con sus propias manos la cabeza el resto de sus días, cuando no la muerte.

                   

EL PESO

Cuando había hambruna y era difícil acceder a alimentos (y a alimentos procesados, que, directamente no existían), tener volumen era una cuestión de status.
Hoy las clases sociales no son exclusivamente económicas, son solo elitistas. Hay mucha gente en el umbral de la pobreza que se toma como modelo y medida de la modernidad. La precariedad no está tan mal vista como la gordura, el gran pecado de nuestra era.
La gente echa la culpa a las modelos, las revistas o la moda, pero creo que éstas son la consecuencia y no la causa. Millones de mujeres viven a dieta, millones de euros se gastan en adelgazar cada día. Y seguimos asociando el éxito femenino a la falta de piel y contorno. Y para ello contamos con una reina que no reina, sino que ejerce de consorte y se vuelca -en apariencia- con los niños, las enfermedades raras y la caridad más rancia. Deja bien claro que el papel de la mujer es la de velar por los demás, no tomar decisiones de relieve (pero tener unos estudios muy monos) y lo más aterrador: no comer. No comer. Suspender una de las funciones vitales humanas, y además muy placentera. Infligirse una penitencia inútil, sufrir, deformarse, convertirse en un monstruo.
No hay películas con heroínas gordas (apenas hay heroínas, lo sé). Un gordo es un personaje secundario, del que hacer mofa. La sociedad entera, con cada uno de nosotros a la cabeza, identifica el éxito con delgadez. Se considera de mala educación señalar que alguien ha engordado; existen productos light con menos calorías pero parecida apariencia a los que imitan; las madres les dicen a sus hijas que no coman tanto; hasta los maniquíes de las tiendas de tallas grandes son delgados ¿Qué locura es esta?
Es muy difícil tener estadísticas reales, pero las muertes por "adelgazamiento" se cuentan por miles. Y no solo las jóvenes cadavéricas diagnosticadas de anorexia y bulimia...Mujeres que arrastran durante años dolencias asociadas a la malnutrición, alergias, enfermedades de todo tipo... ataques directos a la falta de defensas físicas y desgraciadamente también mentales.

LA CINTURA

Los médicos de toda Europa atendían en el siglo XIX a mujeres con parecida sintomatología: fatiga, dolores estomacales, mareos, dificultad para respirar, nauseas... y muerte. Algunas caían fulminadas como si un rayo las partiera. No era un rayo, sino la lazada de sus corsés. Se puso de moda la figura exagerada de reloj de arena y las muchachas se afanaban en apretar más y más la torturadora prenda. Su apariencia deforme no era suficiente y cada día intentaban superar la apretura. Lo peor que podía ocurrir a estas mujeres era quedar embarazadas; muchas perdían los niños por la presión ejercida durante las primeras semanas de gestación, y para las que llegaban a término el postparto se presentaba como un drama lleno de vergüenza y ocultación. Aunque a partir de 1860 la atención se dirigió hacia el trasero, la moda perduró hasta 1910. En seguida llegarían los felices años 20 con sus preciosas ropas rectas, elegantes y sin forma, sus mujeres de rostros lozanos y con otras manías estéticas un pelín menos perniciosas.
                               
Ayer tuve que ir al veterinario a devolver una medicina que mi perro no había llegado a usar. Está lejos, en un barrio que desconozco. Como fui sola, sin él, a la vuelta, decidí tomar el metro, y me dirigí hacia la parada de Valdezarza... Caminaba por la calle escuchando con mis cascos esta canción. El sol me daba por la izquierda y se levantó una agradable brisa primaveral. Entre unas moles arquitectónicas muy del desarrollismo, a priori feas, me empecé a sentir invadida por una agradabilísima sensación. El aire levantó unas motitas primaverales, de esas pelusas de alergia, esponjosas y oníricas. La temperatura era perfecta y yo no tenía prisa. Sentí un pequeño éxtasis teresiano, el cosmos entero parecía sonreír. Igual soy una rara, pero para mí la belleza es eso.


Lo dice Diana Aller

6 comentarios :

Yo misma dijo...

Me ha encantado!

María dijo...

Y que opinas de las egobloggers tipo Lovely Pepa y la imagen que venden?

Yo misma dijo...

Pues en general me dan una pereza de la muerte. Van monísimas pero han creado una especie de dictadura de imagen un tanto tiránica. En realidad la culpa es nuestra por dejar que nos influya, pero el hecho es que lo hacen porque el mundo te trata diferente según tu físico. El caso es que si yo me intento vestir parecida voy hecha un patético cuadro e incomodísima. Lo bueno de tener ya una "avanzada" edad es que ya pasas de todo eso, necesitas estar comoda en "tu piel" y en tu ropa, sentirte tú y con eso te basta. Es una tranquilidad llegar a esa "sabiduría".

María dijo...

A mi tampoco me influyen en absoluto por lo mismo, no es mi estilo de vestir, ni siquiera mi estilo de vida. Eso de ir siempre perfecta, las marcas de grandes logos, y unos viajes vip muy insulsos que ni rozan la cultura local que supuestamente visitan, y por supuesto siempre #happy #superhappy. Pero es un fenómeno que me intriga, cómo ha afectado a las marcas que por regalar una unidad consiguen publicidad, la hipocresía de muchas vendiendo una vida de cuento o promocionando marcas que no usan, y como muchas jóvenes idolatran a estas bloggers y aspiran a serlo ellas mismas, a vivir del cuento subiendo a IG fotopiés de playa. Parece que es el futuro modelo de mujer para muchas jóvenes, y da miedito.

Sopa dijo...

Esas "moles arquitectónicas del desarrollismo" (me ha encantado la definición) son feas, pero a mí es que me encanta ese tipo de edificación. No en el sentido artístico ni nada, simplemente porque me recuerdan a la calle donde crecí, jugando al balón y a la goma. Y porque esas terrazas llenas de trastos y de ropa tendida desprenden vida, no como las urbanizaciones de hoy en día, que son frías y sosas!

El Tivípata dijo...

Para que luego digan los pseudo-antisistemas que las modas las inventó el Corte Inglés. El ser humano tiene la absurdez en los cromosomas.