lunes, 13 de abril de 2015

CHARLÈNE WITTSTOCK Y SU CIRCUNSTANCIA

Si las monarquías son instituciones arcaicas y chungas, la monegasca lo es acaso en mayor medida. Concurren varias circunstancias muy peculiares: Las medidas del principado son ínfimas, convirtiendo a Mónaco en una suerte de reino de juguete; y el rey Rainiero al casarse con la actriz hollywoodiense Grace Kelly inauguró una penosa tradición de utilizar como modelo de mujer a una actriz muy bella y del todo sometida a los roles más pasivos de maternidad, abnegación y protocolo.
En los años 60 aquello se podía percibir como un cuento, una película romántica o un modelo de sociedad y familia.
Afortunadamente hoy la ciudadanía es más crítica, la información fluye y los estereotipos han terminado por asfixiarnos a unos cuantos, que desconfiamos sistemáticamente de lo que se nos ofrece envuelto con papel de regalo de felicidad total.
Por eso, porque hay cosas que huelen a contubernio de prensa rosa, voy a tratar de la forma más somera y personal posible el "Expediente Charlène" en varios puntos:

1-La monarquía en Mónaco es, de siempre, un cúmulo de oscuridad y ocultación. La suya es una saga de piratas berberiscos que se hicieron con el control del territorio; estos inicios no suelen ser aireados en la alta sociedad. Tampoco la muerte de Grace Kelly en un accidente automovilístico, del que es vox pópuli que conucía su hija menor, Estefanía con apenas 17 años. No se da pábulo a los hechos que trascienden, con lo que podemos imaginar la cantidad de cosas que no trascienden.

2-Se daba como algo sabido que e el joven heredero al trono Alberto de Mónaco era homosexual. La prensa rosa y la mal llamada seria decían directamente que a Alberto no le gustaban las mujeres. De hecho eran constantes los rumores de relación con  Miguel Bosé (otro sobre el que se ha especulado hasta el infinito y más allá), con artistas y desconocidos varios. Alberto gustaba de acompañarse por drag queens, lo que no quiere decir absolutamente nada sobre su sexualidad; como los dos hijos reconocidos y extramatrimoniales que tiene (Alexandre Coste y Jazmin Grace Rotolo).

3- Cuando se anunció el compromiso matrimonial entre Alberto y Charlène, todo el mundo flipó. Primero por la edad de él (superaba ya el medio siglo) y después por quién era ella, una campeona olímpica de natación sudafricana. Una pareja rara que a todas luces "no pegaba nada". Aunque este no es un argumento válido... El amor conyugal nada tiene que ver con el maridaje estético de los contrayentes...

4- The Sunday Times publicó que la pareja había firmado un contrato por el que Charlène recibía una considerable suma de dinero. Ella "solo" tenía que casarse, dar un heredero a la corona monegasca y aguantar un mínimo de 5 años. El contrato se extinguiría en 2016, por cierto. Veremos qué ocurre. El caso es que para que no se armara mucho ruido con este tema, los Grimaldi pactaron un dinero con el diario en cuestión para evitar denuncias y escándalos.



5- Mientras se celebraba la real boda, salían a la luz rumores (en forma de noticias, porque los anunciaban webs de información de toda Europa) sobre tres intentos de fuga de Charlène antes de casarse. Al parecer, desconsolada y enloquecida, no se veía capaz de asimilar otro hijo ilegítimo de su futuro esposo. Tres días antes del enlace escapó por última vez y la acorralaron antes de que pudiera huir.
El semblante de ella en las fotos de su boda enmascara cierta tristeza (no es actriz como su antecesora) pero Alberto, de blanco inmaculado sonríe regio ante los objetivos. Los separan 20 años y probablemente un montón de cosas más.
El enlace es la guía perfecta de la catetez monárquica: Vestido de Armani, alianzas de Cartier de 18 kilates, recorrido y salutaciones al pueblo monegasco, 450 invitados y ceremonia religiosa. Solo parece no obedecer al mandato real el concierto de Jean Michel Jarre, todo un puntazo en una boda protocolaria y triste.

6- La luna de miel resulta tan fastuosa como cabía esperar. Pero surge un pequeño problemilla. Los periodistas, que son unos entrometidos, publican que en Sudáfrica marido y mujer se hospedan en hoteles separados. Alberto alegaría posteriormente que lo hicieron por comodidad, para poder estar él tranquilo con sus amigos del comité olímpico. Para mí (y seguro que para ustedes también) una luna de miel tiene más que ver con abrazos sin control en enclaves exóticos y lefazos en la cara, que con hoteles separados y cada contrayente por su lado...

7- Charlène dio a luz a gemelos, un niño y una niña que aseguran la corona, el menester para el que supuestamente  fue contratada la exnadadora. Intuyo que ni siquiera han compartido cama. Los niños huelen a inseminación, y la continuidad dinástica queda asegurada (por parte del varón, claro) excluyendo a los hijos ilegítimos. La cara de la princesa consorte el día de la presentación de sus vástagos es antes la de una parada de larga duración que la de una madre exultante.

8-Las recurrentes ausencias de Charléne en los actos públicos con excusas peregrinas son ya habituales en la vida social de la pareja. En el último baile de la rosa (Algo así como las fiestas patronales del pueblo pero con lujo cutre) alegó que su hijo tenía gripe. Evidentemente Charlène lo está pasando mal. Se somete a costosos tratamientos de belleza y cirugía para luego no lucirse ante los monegascos, ni ante su marido ni ante sí misma probablemente. Sus escasas apariciones públicas son con la misma cara de ajo siempre.

CONCLUSIONES:
No me da pena, ni rabia. Me causa solo una negativa admiración que se dé en una sola mujer todo este festival de tópicos sexistas. Y me admira más todavía que lejos de entenderse como una conspiración o un contubernio político, se perciba como una situación normal y normalizadora. La idea que subyace es que es una mujer que no se amolda a su papel.
En este preciso instante en el que Charlène está esperando a que se extinga su contrato de prostitución, maternidad, cosificación, mentira y protocolo, su matrimonio, algunas mujeres la miran a ella y a otras parecidas como espejo en el que mirarse; mientras otras luchamos a contracorriente a diario con mucha incomprensión y grandes dosis de precariedad.

Lo dice Diana Aller

4 comentarios :

Provinciana dijo...

Pobriña la rubia......ahora, ¡qué morbo esto de la caducidad del contrato matrimonial!

Itziar a ratos dijo...

Supongo que las contraprestraciones para la cuenta corriente y para el súmmum de la vanidad de cuento de hadas deben ser grandiosas, pero a todas parece sentarles tan mal. Se marchitan, enjutan, majaderan.
Lo de novia a la fuga de Charlène no lo sabía, me ha encantado.
Mi favorita es y siempre será la tremenda Estefanía, quizás por aquella preciosa canción que grabó. Irresistible.

Cucul La Praline dijo...

Parece la historia de "La boda de Muriel" pero al revés... la realidad siempre supera a la ficción

Cucul La Praline dijo...

Parece la historia de "La boda de Muriel" pero al revés... la realidad siempre supera a la ficción