jueves, 26 de febrero de 2015

STREET STYLE ¿EN QUÉ PUNTO ESTÁ LA COSA?

Vivimos tiempos convulsos y raros. Cuantas más causas hay para luchar y más cercana resulta la información, tanto más nos alienamos. Aumenta la precariedad a la par que el papanatismo. Ahora que la moda está tan presente en nuestras vidas, es cuando peor viste la gente.
De esto mismo -de la era Instagram como criterio estético- se quejaba hace poco el fotógrafo Ramiro E, a cuenta de un texto de SModa. Decía:

¿HAN MUERTO LOS BLOGS DE STREETSTYLE? Aquí va un artículo que se plantea, no sin razón, esta cuestión aunque este debate no sea nada nuevo.
Es evidente que hay un agotamiento de la fórmula o más bien una pérdida de credibilidad y frescura. Los que nos dedicamos a esto sabemos que los medios comerciales lamentablemente solo quieren en sus secciones street a modelos, celebrities y perfiles previsibles de “chicas monas”. Yo si hay que hacerlo lo hago sin problemas pero como soy un romántico sigo pisando la calle en busca de aquello que realmente me fascina, ya sea la última moda de swagger teens en la puerta de la Apple Store o la nueva generación de chicos “cool” de la ciudad. Esto lo llevo haciendo toda la vida, mucho antes de que exisitieran los blogs de streetstyle o el concepto de streetstyle en si mismo, lo llevo haciendo desde los años 90 en el festival de Benicassim y lo sigo haciendo ahora planteándome eso de Another Streetsyle Blog? NO THANKS.
Y aquí sigo. 

(Aquí sigue, añado yo).

El mismo (maestro, pionero, grande) Ramiro E enlaza otro artículo (de El País) que va en esta misma línea. La financiación del street style por parte de "advenedizos" que están haciendo rebajar el trabajo de los profesionales.
No hace falta ser experto en moda, para darse cuenta de que el trasfondo es la aridez artística, la falta de fundamento, la urgencia desapasionada y varias generaciones enfermas por carencia de estima.
Miles de niñas con trastornos alimenticios se fotografían cada día y comercian con ropa que no dice nada. Blogueras vacías, adoración por firmas que solo aciertan a veces, maricas que nunca serán felices, clichés que hemos visto mil veces, posturas extrañas en las fotos, crueldad innecesaria, iconos huecos y mercantilización sin pulsión artística alguna...

No aspiro a que Paula Echevarría emane la fuerza de un retrato de Miguel Trillo, ni que las colecciones más audaces colonicen la calle. Me conformaría con un poco de sentido común, con el estallido de la burbuja bloguera, con referencias culturales, influencias musicales, históricas... y con poder disfrutar de la experiencia estética.

La moda debería ser una pregunta, un diálogo a lo sumo... no un resultado estandarizado.



Mientras tanto, me deleitaré contemplando viejas fotografías, como éstas de una colección pirata (¡sí, pirata!) de Vivienne Westwood en 1980. ¿No es para que se salten las lágrimas de bonita?

Lo dice Diana Aller

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