miércoles, 7 de enero de 2015

LA ANOMALÍA ¿Y SI FUERA VERDAD?

He empezado el año muy zen (y yo ya lo soy bastante) y con todas mis contradicciones encima que me llenan y me hacen feliz.

Me cuesta mucho no arremeter contra blogs (y webs) que hablan de spas (top uno de ordinariez), de naderías tecnológicas o de autofotos luciendo modas low cost. Siento tal lástima y asco, que para contrarrestar, voy a abordar un tema fascinante, un sinsentido geográfico que reposa en el Mar Báltico.

Lo llamaron "La anomalía del Mar Báltico", y  se refiere a un indefinible accidente ¿geográfico? submarino. La historia (contada también en este vídeo) es ésta:


Denissee Aasber y Peter Lindberg, dos experimentados exploradores (y buscadores profesionales de tesoros) apatrullaban por el punto medio entre Finlandia y Suecia, cuando encontraron una suerte de estructura circular a 87 metros de profundidad en el fondo marino. Desde su vehículo, con nombre de éxito hollywoodiense, el Ocean Explorer X, pudieron sumergirse y fotografiar una especie de disco gigante y duro de unos 180m de circunferencia. Además, una estructura similar a una escalera forma parte de la anomalía en cuestión.



Rápidamente (Esto ocurre en junio de 2011) se suceden las teorías naturales (residuos de basalto formados gracias a los glaciares, restos de un submariono) y también más elaboradas. Se sugiere que puede ser lo que queda de una ciudad sepultada bajo el agua, un ovni, o una civilización desconocida.
En una segunda expedición, se consiguen fotografías más precisas y al parecer se producen interferencias y ciertos aparatos electrónicos (cámaras de vídeo, por ejemplo) dejan de funcionar.
También se descubre en la estructura un agujero oscuro y grande hacia el centro que no se sabe hasta donde llega.



La noticia y elucubraciones se extienden por internet cual pólvora misteriosa. Surgen todo tipo de teorías: Extraterrestres, la Atlántida... Se copia de una web a otra el texto que reza "Desgraciadamente las  exploraciones, lejos de ayudar a la compañía Ocean X, la han debilitado grandemente en lo económico por lo que no pueden darse el lujo de hacer exploraciones continuas. El mar báltico solo puede ser explorado en el verano Sueco y Finlades, no hay que decir que es un lugar muy hostil, temperaturas muy bajas y en el mejor de los tiempos un día de exploración costaría 7000 Euros por día sin garantizar resultados, y cuando se les pidió ayuda a los gobiernos ellos se negaron rotundamente".
Y ahí es donde se empieza a desconfiar de la anomalía y de estos dos señores con aspecto de comer y empotrar con igual solvencia y generosidad.


Hay quien les acusa de querer forrarse a costa del descubrimiento, y quien no cree siquiera que la plataforma exista. Esta actitud (más española que sueca, la verdad) de sacar tajada de lo paranormal, podría ser la única justificación de su existencia, tal y como apuntan unas y otras webs. 

Los exploradores suecos dejaron de conceder entrevistas; internet se ha quedado lleno de imágenes y testimonios de la anomalía del Báltico, y se hace muy difícil saber qué parte hay de verdad, de interés, de misterio y de anomalía.
Pero... ¿Y si fuera verdad?

Lo dice Diana Aller

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