jueves, 28 de agosto de 2014

10 COSAS QUE ME PRODUCEN CIERTA TERNURA

10- Un tatú tribal: Habla de juventud sin rumbo, de arrepentimiento, de rebeldía cani reconvertida en masa (votante y consumidora).


9- Cómo conjugan verbos los niños, sin necesidad de saber de irregularidades semánticas. Dicen "Yo no cabo ahí"... y resulta admirable que sus cerebros pequeñitos y arrugados sean capaces de armonizar tiempos verbales por sí mismos. (Caso contrario son los adultos que que dicen "ayer andé mucho". Me causan una amaguísima repulsión).


8- Quienes dicen "Qué bien te conservas para tu edad" convencidos de que es un cumplido.


7- Las viejitas que pasean un perro (generalmente feísimo) y le hablan.



6- Las madres que sin informarse previamente, tienen un parto gozoso, placentero... Con una inocencia propia de quien pierde la virginidad disfrutándolo.


5- Los fans de Vetusta Morla.


4- El galanteo pueril y lamentablemente común de Tinder previo a un coito.


3-  La gente que dice que tiene muchos libros o que ha viajado mucho. Pobriños...


2-Que un chico se disculpe por no alcanzar una erección completa.


1-Cuando trabajé como camarera, había una compañera que decía que su hermana era "muy pija" porque "hasta se compraba camisetas en el Corte Inglés" Cuánto candor...


...A todo esto... Mañana viernes estaré dándolo todo -musical y humanamente- en la sala Maravillas (C/S. Vicente Ferrer 33, Madrid), ese lugar que tantas alegrías me ha reportado en la vida. De 1 a 3 de la madrugada, pondré canciones bonitas y beberé cerveza con alegría. Pasen a saludar si quieren...



Lo dice Diana Aller

miércoles, 27 de agosto de 2014

PRESENTE

Empecé el 2013 con C. Fue una noche (y un año) bastante bueno para ambos. Yo había salido de una relación de esas tormentosas primero y de un leve desengaño después. Quería pasármelo bien y C también. A pesar de los 15 años de diferencia, él fue todo un maestro para mi en ciertas cuestiones amatorias... Porque C, tenía una innata curiosidad por todo. En una ocasión (Una ocasión extremadamente especial, además) se llevó de mi casa un libro de Jung. Quedamos en que devolvérmelo sería la excusa eterna para vernos... Siempre tendríamos otras prioridades. Probamos drogas, presentamos amigos comunes, fuimos amantes... Pero la nuestra era una relación fundamentada en torno a la palabra. Manteníamos una conversación intermitente, apasionante y jalonada de discusiones.

Unas semanas atrás cumplió 24 años. No le felicité.

Hace unos días me escribió su amigo M. Solo decía "Hola Diana. C se suicidó el viernes. Pensé que querrías saberlo por todo lo que me habló de ti y el cariño que te tenía".

Mi dulce y pequeño C... Con su mirada de agua y su impaciencia intelectual.

C ha conseguido enseñarme el valor del presente; o mejor dicho, que no se me olvide, con miedos absurdos o recuerdos inútiles. Estamos aquí. Y esto es ahora. Solo ahora.

Yo he elegido vivir. Con arrojo y despreocupación; encontrando sin buscar. No me arrepiento de nada y voy a destinar cada día de mi vida en hacer cosas buenas. Me duele mucho que C no esté.



Lo dice Diana Aller