jueves, 18 de diciembre de 2014

EL ANO

El ano, como oscuro objeto de deseo (no tan oscuro, a juzgar por la proliferación de industrias para su blanqueamiento) va tomando una relevancia cada vez mayor en la sociedad occidental, que todo lo consume y todo lo devora hasta desgastarlo. Como las sandalias de plataforma, como Chiquito de la Calzada, como con todo. ¿Ocurrirá lo mismo con el ojete?

He de pedir perdón, antes de nada, por haber tardado tanto tiempo en rendir su justo tributo al ano.
En realidad yo no soy muy de ano, pero está muy presente en el mundo en el que vivo, en mi cultura, en mi propia biografía, y la verdad, no puedo seguir viviendo de espaldas a una realidad tan acuciante.

¿QUÉ ES EL ANO?
El ano es la boca de salida del sistema digestivo. Si quieren ahondar sobre el conocimiento médico-anatómico, consulten la wikipedia, y sus ilustrativas fotos. (*No se pierdan el apartado "Cosmética de la zona anal" donde se referencian los "pirsins" que no son muy comunes.)
Sin embargo el ano trasciende su propia funcionalidad digestiva y tiene una importancia ideológica y representativa que va mucho más allá.
Me gustaría que usted se parara a pensar cuántos anos conoce. Cuántos ha tocado, cuantos ha visto "en persona" y la relación que ha tenido con ellos. Sea la que fuere, estoy bastante segura de que han sido nociones muy breves circunscritas a encuentros sexuales o cambios de pañales de bebés.
Los anos, tapados a las inclemencias del tiempo, a los otros ojos, escondidos al mundo, son el último tabú. Representan lo oculto, la entrada a lo prohibido.
Frente al orificio de entrada del citado sistema digestivo, la boca, el ano está profundamente desplazado y pareciera que fuese algo vergonzante. Mientras los labios y las bocas se exhiben impúdicas, maquilladas o introduciéndose comida (y otras cosas), los anos se ocultan, retraídos y discretos en un mundo que los esconde y vulgariza. (Prácticamente se reduce a la pornografía como objeto de consumo)
Nuestra cultura invisibiliza el ano, mientras muestra orgullosa por ejemplo los contenedores de residuos que pueblan nuestras aceras. ¿Acaso no es lo mismo depositar detritos en la vía pública que en el wc? ¿Qué tiene de indecoroso el cuerpo humano que no las bolsas de basura?
El ano, violáceo y estriado, es mucho más que una manga pastelera de heces. Es uno de tantos orificios de fabulosa precisión estratégica en la piel humana. Es una invitación al pecado (¡qué suerte que el pecado tenga hoy una connotación tan interesante!); es una eterna duda con forma de válvula iridiscente; es un ojo ciego de moral. El ano es poesía en contención, siempre deseada, nunca representada. El ano, querido lector es usted.



ETIMOLOGÍA
Hoy día está aceptado que año, ano y anillo provienen del latín "annus", que quiere decir círculo, por el círculo que circunscribe la Tierra en torno al sol. Sin embargo existen discrepancias en torno a "anus" y "annus" en las que no merece la pena perderse aquí.
Estoy muy a favor de discutir y otorgar sinónimos más o menos ocurrentes al ano: ojal, recto, culo, cíclope, bostezo, burundi, ojete, bujero...

EL ANO EN LA FILOSOFÍA
Tras siglos de ocultamiento el ano ha comenzado a abrirse en la ciencia de las ciencias, y cada vez está más presente con todo su significante a flor de piel.
Reproduzco aquí unas saludables palabras de la gran Beatriz Preciado en su "Manifiesto Contra-sexual" (pág. 27), texto que, sea dicho aquí, debería pertenecer al temario de la enseñanza obligatoria en todo el Estado Español y la unión europea también.
"El ano presenta tres características fundamentales que lo convierten en un centro transitorio de un trabajo de deconstrucción contra-sexual. Uno: el ano es un centro erógeno universal situado más allá de los límites anatómicos impuestos por la diferencia sexual, donde los roles y los registros aparecen como universalmente reversibles (¿quién no tiene ano?). Dos: el ano es una zona de pasividad primordial, un centro de producción de excitación y de placer que no figura en la lista de puntos prescritos como orgásmicos. Tres: el ano constituye un espacio de trabajo tecnológico; es una fábrica de reelaboración del cuerpo contra-sexual posthumano. El trabajo del ano no apunta a la reproducción ni se funda en el establecimiento de un nexo romántico. Genera beneficios que no pueden medirse dentro de una economía heterocentrada. Por el ano, el sistema tradicional de la representación sexo/género se caga".

EL ANO EN EL SEXO
Ciertas tradiciones han relegado al ano al ámbito de lo prohibido. Sobre todo por el arraigo supuestamente homosexual que se le presupone al orificio en cuestión. Como bien sabemos, nada resulta más placentero que dejar aflorar aquello que reprimimos; y el ano es la estrella en este sentido. A los varones heterosexuales les fascinan los anos. Los propios y los ajenos. A los gays también, pero no lo viven de una forma tan infantilmente prohibida.
El peso cultural de ciertas tradiciones, fomenta de manera nefasta la relación de la mujer con el ano como una responsabilidad, un aguante e incluso un sufrimiento. Incluso se obvia del todo en lo que se supone debe ser la práctica lésbica.
Entre musulmanas, católicas fervientes o gitanas, está extendido el concepto "virginidad anal" que para ellas no computa de la misma manera que la vaginal; por lo que utilizar su culo como receptáculo para la penetración sucede antes de formalizar religiosamente su unión heterosexual. Como bien explican estas adorables muchachas, las sagradas escrituras no dicen nada al respecto:


Hay chicos tremendamente hábiles (mi amiga Águeda dice que los de Zaragoza y alrededores sobre todo) a la hora de penetrar analmente sin que la penetrada se dé cuenta de que ha cambiado el miembro de la vagina al ojete. Pero desgraciadamente, se sigue tratando el tema del sexo anal hacia/con/entre mujeres de una forma casi patológica, donde ellas son un mero pedazo de carne, -responsable eso sí, de todo lo que les ocurra- para el disfrute heteronormativo masculino. Así lo hacen ver incluso los doctores.
Afortunadamente, el ano, como los codos o las fosas nasales, es objeto erógeno y sujeto a plasticidad. Jugar, incluirlo en tantas prácticas como se desee y desterrar formalismos, proporcionará unas relaciones sexuales placenteras y sugerentes.

ENFERMEDADES DEL ANO
El ano es propenso a enfermar. Puede padecer hemorroides, cáncer, fisuras... En definitiva, requiere mimo y cuidado, como cada una de las partes de nuestro cuerpo; ya que tiende a resentirse cuando el organismo está "bajo de defensas", enfermo o descuidado.
El tacto rectal es un examen médico que se realiza introduciendo un dedo (generalmente el índice) por el ano del paciente, para palpar el final del tubo digestivo. Puede ser molesto, pero no doloroso. Como todo, es preferible que se haga con cierto cariño.

CURIOSIDADES DEL ANO
-Hay que ser extraordinariamente ágil y saber contorsionismo para verse el propio ano sin mediación de espejos.
-Las prácticas sexuales que incluyen el ano se llaman Sodomía y el nombre hace referencia a Sodoma y Gomorra, dos ciudades del Antiguo Testamento en decadencia moral, donde no se respetó a los emisarios que acudieron a rescatar a Lot. Parece ser que no llegaron a consumarse las violaciones, pero a los pobres sodomitas ya no les quitó nadie la fama.
-El nombre equivalente masculino de Ana es Analí o Analías.
-Se han encontrado objetos muy diversos introducidos por el ano. Se tiene noticia de vibradores, envases y hasta móviles.
-Existen muy interesantes (aunque muy someros también) textos sobre la historia del sexo anal.
-Hay cierto tipo de tortugas acuáticas que respiran por el ano además de hacerlo por los pulmones.
-La zona de periné que rodea a la línea anoperineal se llama margen anal.
-En el naming publicitario se recurre a veces a técnicas que nos retrotraen a referencias sexuales. Claro ejemplo es (Citroen) Saxo y tal vez el nombre de la compañía ONO.
-Nos referimos al culo como objeto de deseo, al designar los glúteos en toda su redondez y a su cavidad interior. La palabra "culo" se utiliza indistintamente para ambas cosas; pero en el imaginario sexual va muy unida la parte carnosa de las nalgas con el fetichismo anal.
-La leyenda urbana del ratón en el interior del culo se ha achacado a Richard Gere, a Ortega Cano y a otros famosos, y parece ser una práctica real.
-En los imperios griego y romano, el sexo anal era una práctica habitual entre hombres y mujeres, y se utilizaba tanto para la obtención de placer sexual, como para evitar embarazos no deseados. Pero, en caso de adulterio, la ley establecía que el afectado (varón) podía sodomizar al culpable (otro varón).

Sé que el tema da para muchísimo más, y más adelante prometo explayarme más. Baste esta humilde prosa como mero prólogo de esta cuestión.
(Me gustaría adentrarme algún día en el daño que ha hecho Freud y sus teorías de "fase anal", y alguna otra, que han dejado un poso demasiado opaco).

Lo dice Diana Aller

3 comentarios :

mbcomic dijo...

Indispensable artículo sobre el ano. Te felicio.

Baal dijo...

«Te odio cabrón... ¿qué droga me das?»

Tengo ganas de meterte el dedo por tu ano
Tengo ganas de chuparte la polla
Tengo ganas de pegarte hostias
Tengo ganas de estar contigo
Tengo ganas de lamerte el cuello
Tengo ganas de tocarte el culo
Tengo ganas de meterte la lengua
Tengo ganas de masturbarme contigo
Tengo ganas, ¡cabrón!
Tengo ganas de ser tu puta

José Gabriel dijo...

No conocía la canción y me ha encantado. Además como ateo practicante que soy me ha dado gustito intelectual (ya sabes: el placer de que otros digan lo que tú piensan, pero mejor dicho).