lunes, 3 de noviembre de 2014

CUANTIFICAR PARA DECIDIR

Una de las mentes más clarificadoras de nuestro tiempo, Monstruo Espagueti, sabe sintetizar como nadie los miedos, la crudeza y lo absurdo de las relaciones sexuales intergénero.

A mí me suele inspirar mucho, y basándome en su honestidad y dibujos he trazado un cuadro con 5 hombres con los que he tenido contacto amatorio recientemente con el fin de puntuar y no perder tiempo con quienes no lo merecen, e invertir en un concepto potencialmente muy interesante con el que trabajan mis amigas que es el "novio de invierno".

He escogido a estos 5 sujetos (de los que he obviado el nombre, por respeto a ellos y un poco también a mí) y he puntuado del 0 al 5 las destrezas e intereses que he considerado oportunas. Les recomiendo un ejercicio de este tipo porque sirve para visibilizar aspectos que a priori pasamos desapercibidos y tal vez nos influyen mucho. (Novias chungas despechadas, intereses afines, aspecto físico...) que creo importantes aunque no busquen nada serio. Se trata, simplemente de calibrar en qué dirección encaminar nuestras fuerzas y no cansarnos a lo tonto en empresas que no llevan a ningún lado.
Para mí, ver la puntuación final de cada uno (arriba) me ha servido para constatar lo que ya intuía.



Espero que este cuadro les sirva de idea para ésta y otras cuestiones importantes. Poner sobre papel (en todos los sentidos) cosas cuantificables (y todas lo son) es muy útil. Sirve como ejercicio de honestidad ante una misma, y también para tomar decisiones. ¡Ánimo!

Lo dice Diana Aller

4 comentarios :

olgagcaballer dijo...

Esto es pararse y centrarse antes de lanzarse! Me gusta!!

Diana, ¿pasar de 50 es el aprobado? ¿Más de 70? ¿Da lo mismo, lo mismo da?

Stream ES dijo...

Hola soy el monstruo, me han chivao sobre este post. Gracias por tus palabras. Un honor y un gustaso ver mis dibus aquí.

Beso gordo!

Itziar a ratos dijo...

Jajajajaja. Me has hecho recordar una lista de esas de pros y contras que hice una vez para decidir si me iba a vivir a casa de un novio con el que las cosas empezaban a no funcionar. Todo eran pros: su casa molaba mazo, era barata y yo ya no aguantaba más en la mía. Le convencí, una puede ser muy persuasiva cuando necesita guarida y hace tiempo que desenchufó su sensatez. Sólo había una contra, aquello iba a ser un desastre. Y lo fue. ¡Malditas mudanzas! Cuántos despropósitos vivenciales y cómo se ríe una con el tiempo. Eso sí, desde entonces sólo hago listas de la compra. Y se me olvidan.

abgo dijo...

Joder Diana
Me encantas!!!!
Vivaaaaaaaaaa