viernes, 10 de octubre de 2014

CABALLO Y ANTIHEROÍNA

Cuando se es niño todo tiene un peso casi dramático. Y es maravilloso, claro. En mi cabeza resuena dolorosa la letra de aquella canción de Astrud "...todo lo que me pasa, me pasa por segunda vez", que no es otra cosa que hacerse mayor, o lo que es lo mismo, perder la capacidad de sorpresa. (De "encantarse").
Y la impronta de una situación, una conversación o un olor, es alucinantemente fuerte en la niñez.

Hace poco, no sé muy bien por qué; recordé un cuento infantil que me impactó en la infancia. Y para mal. Algo me rechinaba y no supe decir qué era exactamente. (Tendría yo 8 años más o menos). Hoy, releyéndolo me parece un sinsentido entero. Tan fuerte, que creo que gracias a este relato, tengo una muy acusada conciencia feminista:

Había una vez un príncipe que quería casarse con la mujer más limpia del mundo y decidió buscarla. Montó a caballo y el primer día fue a dormir a casa de un rico hacendado. El príncipe le preguntó a su hija si tenía comida para su caballo, que sólo comía las pelusas que hubiera debajo de la cama. La muchacha le dijo que no había problema, que tenía mucha comida para el caballo.

Así fue recorriendo todo el reino, buscando a la mujer más limpia, pero no la encontró. Todas tenían pelusas debajo de las camas.

Ya desesperado, volvió al castillo, pero en el camino se paró en un molino muy humilde, aunque parecía limpio. La hija del molinero salió a recibirle y, cuando ya había sido atendido el príncipe, le preguntó qué podía hacer por su caballo. El príncipe, una vez más, repitió que le diera de comer las pelusas de debajo de la cama y la molinera, muy apurada, le dijo que no podía darle de comer, puesto que no tenía pelusas ni nada parecido.

El príncipe había encontrado por fin a la mujer más limpia del reino. La llevó al castillo, se casó con ella, fueron muy felices y nunca tuvieron en el palacio comida para el caballo del príncipe.

Yo he crecido con estos mensajes, estas moralejas, estas enseñanzas. Las niñas de hoy lo hacen con otras igualmente perniciosas, aunque nos creamos que hemos avanzado mucho. Ojalá les hagan reaccionar.

Futuras mujeres, si algún día leéis esto: No sois "hijas de (un molinero, un hacendado o lo que sea)" ni "mujeres de (por muy príncipe que se crea)". Sois individuos con plena decisión de vuestros actos y todo el derecho a la equivocación. Cultivaos, tened conciencia, luchad por vuestra independencia y generad abundancia. Educad en la ilusión y el encantamiento al resto del mundo. Y que haya pelusas bajo la cama os dé exactamente igual, por favor.

Y aquí, os dejo la foto de una víctima de mi generación, de estas chorradas de cuentos:


Aprovecho para hacer un recordatorio:
Lectores, amigos, conocidos y humanos con algún peso en el arduo mundo de la comunicación,
Como tantos otros españoles, estoy sin trabajo. No tengo prestación de desempleo, y mis hijos, mi becario y yo (que vivimos juntos) sobrevivimos gracias a colaboraciones esporádicas en diferentes medios.
Me ofrezco para trabajar, y sobre todo colaborar en aquello para lo que estoy mejor dotada: escribir y dar a conocer con gracia y salero el mensaje que fuere (siempre que no atente contra los fundamentales derechos humanos y de los seres vivos, claro).
Interesados en ofertarme trabajos, chorradas o posicionamiento de sus mensajes/marcas, pueden contactarme aquí: dianaller@hotmail.com
Gracias

Lo dice Diana Aller

No hay comentarios :