lunes, 13 de octubre de 2014

COSAS QUE PASAN (DE VERDAD) EN EL AMOR Y EL SEXO (2ª Parte)

-Un olor determinado que es  "el olor": Subyuga, enloquece y hace perder la razón. Ni siquiera es agradable... Es sexo; es más allá. Es otra constelación, muy, muy lejana a este mundo.

-Que todas las canciones hablen de nuestra relación (retorcida, imposible, maravillosa) con ese chico. Y que las disfrutemos horrores cuando las escuchamos.

-Manchurrón blanquecino de flujo en las bragas negras. Un clásico.

-Acostarse con un guiri. Follar en otros idiomas. Complicación absoluta; maravillosa, locurón, gritar una mezcla de lenguas que incluyen el esperanto y el arameo.

-Tíos que tienen problemas con su novia ¿Qué me estás contando? ¿Te cuento yo cómo separo por colores la colada? Porque el interés es el mismo...

-Ese mechoncito de pelo en el entreteto masculino con forma de pubis... ¡Buf!

-Hacerse fotos y/o videos y/o chatroulettes hecha una guarra (y pelín borracha) y vivir arrepentida y con miedo después toda una vida.

-Perder la perspectiva con respecto a la homosexualidad masculina. ¿Es posible que nos falle el radar?

-El amigo de su novio que le hace chorrear.

-Follar hasta enamorarse.

-Ellos no quieren una mujer interesante de la que aprender y que les inspire. Solo buscan una necia para que les admire, y les chupe la polla y el ego.

-Tener una hora y 43 minutos y medio a un tío titileando la lengua en torno al coño y que no sepa hacerlo. Ese absurdo momento de decirle "Oye, para ¿mejor follamos?"

-Amigas que comparten información sobre el tamaño del miembro de su última conquista.

-Estar hecha una cerda, que él se corra y en 0,43 segundos le entre sueño. ¿Perdona? ¿Y yo qué?

-Improvisar un trío y darse cuenta de que es lo que siempre ha querido en la vida. ¡Por fin!

-Llegar a una fiesta; clichar al personal y pensar que lo más follable que hay allí es una lesbiana con canas. Tristeza. España.

-Follar por follar.

-Intentar que algo funcione haciendo cosas de novios: ver series, levantarse juntos un martes por la mañana, ir a cenar... Pero no. Es mentira. Y saberlo en el fondo y en la forma. Querer sufrir cuando la cosa hace aguas, y ni siquiera poder.

-Ventosidades vaginales incontroladas después de yacer a cuatro patas.

-Cada vez más chicos me cuentan que sus ex les pedían que las pegaran. (¿De verdad son tan malrolleras las tías?)

-Empirismo puro: Quien besa bien folla bien, quién besa mal, folla fatal.

-Que a ése chico que usted tiene por adalid del buen gusto, solo le atraigan las chonis con escote y botas. ¡Brrr!

-Se le corren en la boca y se niega a tragarlo. Está caliente y sabe raro ¿Qué hacer? Instante de incertidumbre que dura dos siglos y medio. (Y suele acabar de una forma muy poco poética).

-El cigarro postcoital. Maravilla.

-Enamorarse de verdad; de doler; de gozar, de no poder ni respirar. Y negarlo ante sí misma como una bellaca.

-Una mujer de la que me fío muchísimo me dijo textualmente "No sabes lo que es follar de verdad hasta que no lo haces con un gitano o un moro". Me da que moriré virgen.

-La eterna duda sobre la parte de piel y de pelo que comprende la ingle brasileña. No hay un acuerdo al respecto. Naciones Unidas debería intervenir ya.

-Las amigas de su novio son intelectualmente diferidas (por no decir retrasadas mentales), y usted vive mordiéndose la lengua, claro.

-Parejas monísimas -de esas que les quedan bien los vaqueros a ambos- haciendo la compra en el súper de El Corte Inglés. ¿Dónde se conoce esa gente? ¡Yo quiero ir!

-Chicas que en el perfil de las redes sociales se hacen fotos desde arriba, simulando (probablemente de forma inconsciente) la panorámica que de ellas tienen al hacer una felación. Y ojito, que tienen mucho éxito.

-Tontear durante semanas por cualquier red social. Y al final tiene novia.

-Chicas que ponen a parir su novio y buscan su complicidad. No paran hasta que usted dice lo cabrón que es. Luego vuelven con él. Son felices y usted se siente miserable.

-Sujetadores con relleno. Milagros multiplicadores como los panes y los peces.

-Usar el Tinder, el Happn, el whatsapp, el facebook... para zorrear desde casa con el pijamita metido por dentro y el pelo sucio en una coleta.

-Esos supraseres que dedican más de 20 minutos seguidos a lamernos las tetas.

-Sería perfecto si... (Y hay una sola objeción): Su dentadura no me diera asco; su estatura fuera al menos como la mía; tuviera voz de hombre; no fuera cocainómano; tuviera pelo; no viviera en Bergamo...

-Microenamoramientos de 5 segundos, tan intensos como una peli de Kurosawa.

-Chicos que sin previo aviso le meten el dedo índice en el ano ¿Acaso se lo ha pedido alguien?

-Desear una vida estable, con boda de damas de honor y todo con un compañero de trabajo que jamás lo sabrá.

-Micropenes como lombrices de tierra, macropollas como anguilas gigantes de novela de Julio Verne que dan miedo incluso en reposo.

-Follar con música bonita es como vivir en un videoclip (y se sufre el enormísimo riesgo de pillarse por la otra persona).

-"No, no me pasa nada". Nunca -repito: nunca- es verdad.

-Amar a su novio con locura, pero con dos gintonics se follaría a cualquier bicho. O militar en la defensa de la soltería pero palmotear con el coño cuando una relación empieza a ir en serio.

-Ese truco infalible (mil veces testado con otros) que sabe que le va a derrumbar: Caida de párpados haciéndose la tímida, cara de puta cuando se la chupa o mirada de soslayo y sonrisita cómplice en público.

-Visualizar SOLO porno gay (o hentai, o interraciales, o gangbangs, o cualquier cosa muy específica) para masturbarse.

-Ser infiel y no mirar con quién.

-Agujetas del día después. Sonreirse para sus adentros y darse cuenta de que ESO es echar de menos a alguien.

-Chicos repelentes, con el nacimiento del pelo en mitad de la frente, con pinta de rejoneadores, parecidos a Chechu de Médico de familia o señoritos de Cortijo sevillano... y que sin embargo follan como el mismísimo Dios.

-Darse cuenta de que es amor en el momento exacto en el que él se corre dentro. ¿Romanticissmo o inconsciencia?

-Ser frívola con el amor de su vida e intensa con un rollo de una noche.

-Olvidarse de uno con otro. Y no. La mancha de mora no desaparece, amigas. Solo la borra el tiempo.

-Oler algo suyo. Morir de amor.

-Último día de regla y flujo marrón. Puesto número uno del top ten de situaciones incomprendidas por los hombres.

-Tirones musculares en sitios y momentos difíciles.

-Tomar aire y sentir que le entra en los pulmones todo el Co2 del sistema solar, ese extraño hormigueo en el corazón, cerrar los ojos y ver más allá, sonreir frente al whatsapp, ganas de abrir la ventana y gritar para que se entere el mundo entero: Sintomatología clara y única del amor.

-Que le mole abofetear o escupir en momentos muy específicos, pero no que se lo hagan a usted.

Lo dice Diana Aller

5 comentarios :

Piluca Calvo dijo...

Maravilloso!!

La Bertis dijo...

Grande, Diana Aller!

abgo dijo...

Es la primera vez que escribo en un blog, y creo que no podría haber elegido mejor blog que este. Te sigo desde hace tiempo y me encanta todo lo que escribes: la perspectiva, el tono, la forma, tus anécdotas, los temas... Eres increíble!!
Un abrazo

ELENA GARCÍA DEL FRESNO dijo...

Lo más real que he leído nunca! Me chiflas!

j bells dijo...

Que espantosas son las mulleres