jueves, 4 de septiembre de 2014

UNA NOVELITA MÍA

Tengo una novelita escrita... Es una cosa muy modesta y breve. Yo diría que de Ciencia ficción, semántica, religiosa y drogas. Cuando me propusieron publicarla (Una importante editorial) les pasé unos capítulos. Me dijeron (de muy buenos modos) que eso no vendía, aunque había sexo "que está muy de moda". Me pidieron otra cosa, y estoy en ello... Pero ahora me encuentro con una cosa que escribí en el viaje de vuelta de un Fib (y posteriormente desarrollé) y no sé si se podría sacarle alguna rentabilidad.

Se llama UNR, es breve, trúculis y creo que amena.

¿Alguna editorial en la sala? ¿Alguien que quiera sacarla?
Copio y pego aquí el capítulo 21, para que se hagan una idea:





SUICIDE: Cool as ice

A penas se utilizaba el lenguaje. Era muy cansado, al menos así lo veía SS. Y sus amigos, y los jóvenes que vivían de fiesta y bajón permanente.

SS no sabía si estaba despierta o dormida. …Mmmm… Definitivamente, despierta, pero había estado durmiendo sin llegar a conciliar el sueño. Sentía la cabeza enmarañada por dentro, sucia, esponjosa. Retumbaba aun con insolente violencia la última canción que se le quedó pegada al cerebro la madrugada anterior.

Abrió los ojos, se filtraba algo de luz por una rendija de la pared. Se veía todo en blanco y negro. En “escala de grises”, pensó SS.

Cerró los ojos y creyó dormir un minuto más. Al abrirlos de nuevo, tuvo que recomponer en su cerebro el cubista recuerdo de la noche anterior. Rayas con Manu, sexo con 2 chicos y… Y no recordaba nada más.
Miró a su alrededor. Podía comprobar que en el último año había perdido capacidad visual. Mucha.

Montones de cuerpos se amontonaban casi inertes a su alrededor. Estaba en un barracón, una parte de una antigua fábrica o algo parecido. Hacía las veces de manta su parka azul y un pañuelo, y como almohada su mochila, que se había vuelto gris amarronada. Se incorporó.

SS notaba bajar la sangre del cerebro hasta casi vaciarse, seguido de un tormentoso dolor de cabeza.

A su derecha dos chicos muy jóvenes, con el pelo rapado, y junto a la pared otro más, arrebujado sobre si mismo. A la izquierda una chica menuda se retorcía incómoda.

-¡Eeh!

SS le respondió con un gesto.

-¡Eh, tú!
-¡¿Qué?!

La voz de SS apenas tenía fuerza, comprobó que estaba afónica de nuevo. La chica tenía la mirada perdida, como si le costara encontrar un punto de apoyo visual.

-No sé dónde está.
-¿Quién?
-Todos.

SS no quería preguntar más, no quería implicarse, sólo deseaba que ese dolor de cabeza desapareciera, así que agarró sus cosas y se levantó, dispuesta a marcharse de allí.

-Espérame.

La chica menuda salió tras ella.
Había luz fuera, debía ser el principio de la tarde. Un viento frío consiguió estremecer el resacoso cuerpo de SS, que hubo de taparse con su parka.

-Es que no sé dónde está.
-¿Quién?- preguntó impaciente Susana.
-No lo sé.

La joven se echó a llorar. Era triste verla así, pero a SS le importaba poco.

-Soy Silvia Ford ¿Te acuerdas de mi?
-Pues no ¿Te conozco?
-No…

SS estaba incómoda. Le parecía un estorbo esta mujercilla incoherente, y no tenía voz ni ganas para aguantar pesadas. Tenía hambre.

- No nos conocemos… Yo es que no conozco ya a nadie. Me pillé un ciegazo un día y flipé ¿sabes? Y pensé “Así es como quiero estar el resto de mi vida”… Y entonces empecé… Bueno, en el curro estaban prohibidísimas las drogas.

La señorita Ford reía aun con lágrimas en los ojos.

- Pero el sexo no. Y claro, al principio, pues me follaba a alguno, para cerrar tratos y eso ¿no?; pero… pero luego me tenía que meter unas rayas, porque a ver quién se tira a esos viejos asquerosos, así… sobria… ¡imposible!

SS se sentó en el suelo, rebuscó en su mochila y encontró un paquete de tabaco. Se encendió un cigarro para escuchar a Silvia. Le estaba empezando a divertir.

- Y claro, cuantas más rayas, pues más que me apetecía follar ¿sabes? Pero sólo me apetecía, luego cuando ya estaba ahí, pues no. Joder, es que no mola. No mola nada. Pero claro, puesta sí, te lo imaginas como bien y me apetecía ¿eh?. Entonces me ponía muy puta, pero ya cuando eso, pues me dejaba de apetecer, y yo que sé, que ya tenía una polla dentro y me daba una pereza que te cagas, porque me daba taquicardia y una angustia… como que no. Ei, ¿Tienes un cigarro? Mmmm, gracias… Y luego, a lo mejor no eran viejos, pero ya todos me parecían viejos. Y me dan “tol” asco… Yo es que prefiero follar a chupar. Me cansa menos, prefiero moverme, así, un poco, que andar moviendo la lengua y la boca, que me cansa mogollón.
Y ganaba mucho dinero, me pagaban comisiones que te cagas, y claro, como hablaba varios idiomas, pues todo el día con unos y con otros. Se la habré chupado a 50 guiris, y fatal. No mola. A mí me gustan las pollas tipo mazorca, así bien anchas y eso. Pero los franceses por ejemplo son más tipo salmonete, así, rosas, finas, como resbaladizas. No molan. No molan las pollas.

SS se sonreía por dentro. Le hacía cierta gracia y le sorprendía la incontinente verborrea de Silvia.

- Ninguna. Las pollas me dan asco. Y claro, para poder soportarlo, yo venga a rayas, y me lo notaban, claro. Pero como funcionaba, pues no decían nada. La cosa es que para pillar, pues bajaba a la segunda, a la Zona Z, y bueno, yo no podía pero tenía allí una amiga que sí, y me pasaba mogollón de coca, pero nos pillaron, y claro, me echaron. Y mira, guay, porque se acabaron las pollas salmonete y su puta madre. Y ya sólo me meto y nada más, y quiero estar así toda la vida. Me pillé un ciegazo un día y flipé ¿sabes? Y pensé “Así es como quiero estar el resto de mi vida” Y en mi curro no me podía drogar, y tenía un curro de puta madre ¿no? Ganaba dinero y tal, pero claro, para cerrar tratos, pues tenía que follar o chupar, y como hablaba varios idiomas, que ya no puedo de tan ciega que voy, pues siempre me tocaba a mí chupar pollas a los guiris, y no veas qué asco.

SS se estaba mareando con el discurso en espiral de Silvia.
- Oye –interrumpió con la voz susurrante SS- ¿Tienes farlopa?
- No.

SS se levantó y se fue.


(dianaller@hotmail.com) 

Lo dice Diana Aller

4 comentarios :

Luis Morales dijo...

Hola Diana, mi propuesta: un crowfunding para la autoedición (o para que con el dinero recolectado cualquier editorial te lo saque).
Tal y como yo lo veo, para cosas así el crowdfunding te hace de preventa (movilizando a la muchachada que te sigue) y, bueno, un poquillo de promoción. Y si no sale bien (que, doy fe, no será el caso) pues aquí no ha pasado nada.
Con los buenos ratos que nos hace pasar tu blog tienes todo el derecho del mundo a pedirnos algo más que un "me gusta" a una de tus entradas.
Ejemplo de una historia así (con final feliz) de los últimos tiempos: el enorme "Los Modlin" de Paco Gómez, y después de triunfar en Verkami ya va por la segunda edición en librerías.
Que no se quede esa novelita en un cajón (bueno, en el disco duro), que de un viaje de vuelta del FIB no puede salir nada malo, je (hace muchos años que no voy, pero recuerdo que en el viaje de vuelta sólo pensaba en llegar a casa para darme una buena ducha, no sé que tiene ese sitio..).
Ánimo, que te veo en una sesión de firmas de la Feria del Libro del año que viene

Hans dijo...

Dilecta Ms Aller, acabo de terminar de leerme su bló todo él, con gran satisfacción general. Llegado este punto, me he escuchado lo del Bakala (ingeniosa tonadilla, a fé) a modo de tres estrellitas de Cortázar en Rayuela. En fin, vuelvo a lecturas menos jocosas (no quiero decir que todo en LDDA sea jocosidad, en absoluto, es que lo que me espera carece de ello completamente). Un auténtico placer.

Concha dijo...

A mi me ha encantado, Diana.Ya el capítulo es una historia en si misma. Pero no soy editora...una simple abogadilla sevillana...un besito

Cristina dijo...

En realidad parece más un guión que una novela, tan descriptivo respecto a la acción. Supongo que es un estilo, pero es pesado de leer, se hace largo, un poco aburrido. No tiene mucho del ritmo y la gracia de como escribes cuando lo haces para el blog. Pero es solo una opinión y te deseo toda la suerte del mundo con esta o con otras novelas... leerte por aquí es un placer.

Cris