lunes, 15 de septiembre de 2014

MI PRIMERA PENETRACIÓN

Como el día que murió Lady Di, o Carmina Ordóñez, o como el 11-S, yo me acuerdo perfectamente de el día que perdí la virginidad.


Confío en que hoy el peso y el concepto de la virginidad se haya diluido un poco, pero en 1988, todavía suponía algo trascendente. En lo personal, comenzar a tener relaciones sexuales con penetración, lo fue. Aunque, el disfrute de otras prácticas acaeciera antes y después en mi vida, en fechas que no recuerdo.

A comienzos de las vacaciones de verano yo tenía 14 años y medio. Escribía un diario que se perpetuaba desde los 8 años en cuadernos de hojas cuadriculadas; no tenía nada parecido a un novio, y hacía ya un año que había probado otro de los grandes placeres de la vida: el alcohol. Como típica adolescente rebelde que era, todo me parecía una mierda, pensaba que tenía razón en todo (todavía creo que entonces sí la tenía), era aventurada, y tenía tanto arrojo como timidez.
Meses antes me había enrollado (besos y algún impúdico tocamiento) con un chico mayor. (Mayor en aquel entonces eran los 18 años que él tenía).


Había conocido a J. V. en la discoteca Aire; porque sí, otra de las grandes diferencias con respecto a esta época, es que no existían discotecas light, las discotecas eran de verdad. Eso sí, había que maquillarse como una prostituta de la calle Ballesta para parecer mayor. J. V. me pareció guapísimo desde el primer momento. Llevaba una camisa blanca de topos negros que posteriormente me regaló, era alto y tenía pecas. Más pecas que yo. El día que le conocí yo llevaba unos ciclistas que me había dejado mi amiga Margarita T. P., camiseta oscura con un smiley y gafas de sol redondas... el atuendo Acid House, que era lo que lo petaba en aquel momento.
J. V. y yo intercambiamos los teléfonos -solo existían los teléfonos fijos, claro- y quedamos dos o tres veces más.

Aquel día de verano yo sabía lo que iba a pasar. Quería "quitarme de encima" esa engorrosa virginidad. Me puse una minifalda negra estrecha, unas victoria blancas y una camisa tornasolada de esas que se ven verde y morada a la vez, que me había comprado en el rastro y que reservaba para ocasiones especiales. Me eché colonia Lou Lou, que me pareció perfecta para ocasión.
Quedé con J. V. en Plaza Elíptica, un lugar exótico y muy lejano en la aburguesada vida que yo llevaba.

La inmersión cultural en entornos menos desfavorecidos concluyó con un trayecto al Poblado dirigido de Orcasitas, donde vivía este muchacho.
Apenas recuerdo gran cosa de lo que aconteció en su casa. Se me entremezclan recuerdos de estar en un sofá, también sentarnos en una silla, Alf en la televisión, un leve reguero de sangre cayendo por la cara interna de mi muslo, dolor incómodo, un baño de casa de pobres en tonos tierra. Mucha ternura por parte de J. V...

No fue en absoluto una relación sexual placentera. (Estas tardarían todavía muchísimo en llegar a mi vida). Pero me gustó mucho el alivio psicológico que me invadió.
No recuerdo el camino de vuelta a casa. Solo que en mi diario pegué con celo el billete del viaje de ida y el de vuelta, y escribí que lo que había acontecido entre uno y otro lo escribiría algún día.



Ese día es hoy, 25 años después.

Hablé por teléfono con mis amigas de entonces, una a una. Estaba emocionada. En aquella época los padres echaban broncas a las hijas por tener la línea de teléfono ocupada todo el día...
Mi madre me preguntó "¿Dónde has estado?" y yo respondí que con unas amigas, haciendo una tarta. Se sorprendió. "Pero si no sabes cocinar"; a lo que le dije "Bueno, para ser la primera vez no ha estado mal". Y sentí cierta liberación, y cierta comprensión maternal.
Mantuve contacto con J. V. durante años. Le gustaba escribir y lo hacía muy bien. También la música. De hecho cuando yo sacaba recopilaciones en maquetas de grupos noveles, incluí una canción suya "Objeto comercial" de su grupo Grifo.
El oleaje de la vida, fue borrando su geografía, nos perdimos la pista, y ahora es solo un recuerdo, pese a que he intentado buscarlo en varias ocasiones.
El recuerdo es maravilloso, y aunque sea una ordinariez decirlo así, tengo mucho cariño al primero de todos los miembros que me han penetrado en la vida, y me será imposible olvidarlo.


Me gustaría que ustedes me contaran como fue su primera relación sexual completa. (Háganlo en los comentarios, por favor) Estoy segura que, como yo, la recuerdan con muchísimo cariño.

Lo dice Diana Aller

10 comentarios :

Unknown dijo...

3 de Enero de 2006. Fui tardía.

Él tenía la picha escandalosamente torcida hacia un lado. Pensé que todas serían así, pero NO :_)

Elena Cabrera dijo...

No tengo ni idea de cuál fue mi primera vez. La posible primera vez primera sucedió en un escondite con un novio igualmente inexperto. Todo fue acordado y premeditado pero no supimos encontrar la puerta de entrada. No obstante, sangré como cerdo en matanza. Una opinión experta me indicó que muy probablemente el sagrado se debía a una menstruación provocada por "la impresión".
Esta hipótesis se vio reforzada por mi segunda primera vez. Sucedió en casa de los padres de él, debajo de un piano, sobre el suelo. Mi amante, experimentado en estas lides, juró por todo lo jurable que acababa de perder mi virginidad.
Esta es la versión confesional. En mi perfil de Linkedin pondría siempre la del piano, por supuesto.

Lo dice Diana Aller dijo...

Me ha chiflado tu primera vez, a pesar de aquel perfume fétido que también utilizaban algunas amigas del insti y que invadía las noches de cazadoras-recolectoras de aquellos años. Lou Lou, puag. Y que nos instes a contar las nuestras. Y las que ya he leído arriba. ¿Hay algo más delicioso que hablar de sexo?
Mi primera vez fue con el chico repetidor que me tenía loca en el cole, en el viaje de estudios, en un albergue de Archidona. Yo estaba enamorada, él quería metérmela. Yo estaba borracha, él me la metió. Recuerdo sus torpes movimientos encima de mí y que yo le decía que no. Tardé años en comprender que fue una violación. Y lo digo sin trauma. Sentí esa liberación por haberme deshecho del maldito precinto. Al regresar a casa mi amatxo me miró y me dijo, ¡tú has chingado! Y le contesté, sí.
(Esto me ha llegado por mail para publicar aquí)
Tardé años en disfrutar del sexo, pero no me arrepiento de nada. Ni de aquella decepcionante aunque mágica noche en la que presentí que la intimidad sexual podía ser maravillosa siempre que yo decidiera. Y supiera. Experimentar mi placer sexual es una de las cosas más bellas a las que estoy dedicando mi vida.

I.Z.

C. Maltesse dijo...

En casa de los padres de la primera chica con la que lo hice también había un piano. Para los dos era la primera vez y
de ella conservo todavía un libro de Marguerite Duras que me regaló con una dedicatoria preciosa.
Quiero volver a entrar en esa casa y que todo esté como entonces.

DG dijo...

Tenía 14 años, mis padres se fueron de viaje un fin de semana de finales de verano, me dejaron al cuidado de mi hermana pequeña, que tenía 4 años por aquel entonces... esperé hasta que se durmió a la 1 de la mañana, me puse un canal local que daba pelis porno a esas horas, comí el chocolate que mi padre nunca nos dejaba comer porque era suyo, fumé en el salón, me aburrí de tenerlo todo tan fácil sin mis padres cerca. La casa de mis padres estaba en una zona de cruising, a veces me asomaba a ver tíos deambular por las calles y el parque frente a mi ventana. convencido y algo nervioso me puse los pantalones de skater que tenía, me llené el pelo de gomina, y me bajé a la calle.

Me senté en la puerta de mi garaje a esperar al que más me gustase mientras fumaba cigarrillos mentolados y miraba fijamente a los ojos de los que pasaban. Nunca me había sentido tan deseado y tan violento, los dos primeros que pasaron eran algo mayores para lo que buscaba, pero ambos se pararon a unos metros mientras me miraban, uno de ellos iba andando y se tocó el paquete e intentó acercarse, no sé cómo simplemente negué con la cabeza y se dió media vuelta. El otro, que estaba dentro de un coche encendió la luz interior para que le viese, también le negué con la cabeza.

DG dijo...

Me puse nervioso, quise volver a casa y dejarlo ahí. Al levantarme y sacar las llaves decidí andar un poco, di la vuelta a la manzana y seguí esperando en el punto de partida. Apareció un chico mas mayor que yo, de unos 22 años aunque pensé que serían 30.. todo el mundo me parecía mayor a esa edad, incluso los de COU... para mi era un adulto. Cruzamos la mirada, me levanté y fui hacia el estudiando cada parte de su cara y de su cuerpo en esos segundos. Cuando estuve cerca simplemente le dije "¿echamos un polvo?" me preguntó que dónde y le dije que estaba sólo en casa, que mis padres estaban de viaje pero que estaba mi hermana en casa, no le dije que tenía 4 años,sino 25 pero que estaba dormida y no pasaba nada.

Abrí la puerta del garaje, me entró pánico pero no lo manifesté, pensé mil cosas... si robaba, si despertaba a mi hermana, si mis padres aparecían derepente o si llamaban por teléfono...pero subimos.

Me pidió ir al baño, se puso a mear y me puse súper cachondo, entre pánico y nervios. Le llevé a la habitación de mis padres, cerré la puerta con llave y puse luz de la mesilla de noche. Me preguntó si había estado antes con chicos o si había tenido sexo alguna vez en general. Le dije que sí, que mas veces y que en mi colegio me lo montaba con tíos en el baño para no parecerle un niñato. Era mentira. Se quitó la ropa, no podía parar de mirarle, nos tumbamos y le dije que no quería besar, nunca había besado a nadie mas que a una chica y en cierta manera sentía cierto asco y atracción a partes iguales. Le pregunté si tenía condones, se puso uno, interpreté que se la tenía que chupar y lo hice, sentía como aceitosa la boca, se quedó un poco raro, imagino que el pensaba que era para follarme pero yo no lo sabía. Le dije que quería follarle y que me diese otro condón, así sin mas.

Mis padres tenían una reproducción de un fresco de Fray Angelico que se llama La Virgen de la silla, y como su nombre indica es una Virgen sentada en una silla, que no paraba de mirar lo que estábamos haciendo. Pero aquello en realidad no me hizo sentir mal, al contrario me sentí bendecido y protegido, paradojas del pensamiento ad hoc uso habitualmente.

Me lo puse, me dijo que tuviese cuidado que le dolía, no sé ni cómo se la metí, no podía ni mirar, pero terminé follándole. Recuerdo que era estudiante de farmacia, malagueño y que se había duchado con Heno de Pravia, que era el mismo jabón que usaba yo en clases de pintura para lavarme las manos después de pintar. Me desagradaba en clase pero en ese momento me gustó. Terminamos y le acompañé a la puerta, al despedirnos en el descansillo fue cariñoso, me tocó el brazo y me dijo algo bonito que no recuerdo, en ese momento tuve la certeza de que se había dado cuenta que había sido mi primera vez y por eso me trataba así. Cerré la puerta, eché la llave, me senté en el salón porque me temblaban las piernas. Fui a la cocina, cogí lejía, me fui a la ducha, me lavé no sé cuantas veces los dientes y luego usé la lejía para ducharme, me sentía fatal y sucio, odié el olor a lejía, se irritó la piel, volví a la cama de mis padres, intenté cambiar las sábanas pero me quedé dormido. Al día siguiente tenía una especia de resaca pero me levanté feliz, limpio y liberado. Nunca cambié las sábanas de mis padres.

karlo lara garcia dijo...

Me porte como una verdadera golfa que no era! Y todo porque ya me urgia sentirlo...
Hubo una olimpiada estudiantil, vinieron chicos y chicas de otras ciudades y les dabamos alojamiento en nuestras casas. A mi me toco el tio mas mono... Blanquito, cabello negro, grandes ojos, alto y cabello lacio.
Literal lo hicimos en mi habitacion y mis papas en la de lado, sin chiste y sin pasion, lo que si me gustaron fue los besos previos y el tocarnos... Fue todo tan insipido, aun recierdo el semen resbalando con mi muslo x ke termino fuera, era casi liquido sin consistencia y lo recuerdo muy porque nunca mas me he vuelto a topar con semenes asi tan acuosos! Se fue a su ciudad y nunca volvi a saber de el.

karlo lara garcia dijo...

Me porte como una verdadera golfa que no era! Y todo porque ya me urgia sentirlo...
Hubo una olimpiada estudiantil, vinieron chicos y chicas de otras ciudades y les dabamos alojamiento en nuestras casas. A mi me toco el tio mas mono... Blanquito, cabello negro, grandes ojos, alto y cabello lacio.
Literal lo hicimos en mi habitacion y mis papas en la de lado, sin chiste y sin pasion, lo que si me gustaron fue los besos previos y el tocarnos... Fue todo tan insipido, aun recierdo el semen resbalando con mi muslo x ke termino fuera, era casi liquido sin consistencia y lo recuerdo muy porque nunca mas me he vuelto a topar con semenes asi tan acuosos! Se fue a su ciudad y nunca volvi a saber de el.

La loba lola dijo...

Tenía 17 años recién cumpliditos. Y fué con mi novio del instituto. No podía ser con otro. Y tantas promesas vistas en películas, leídas en libros... Tanta solemnidad esperada durante ese momento... se fueron a tomar por culo.

Fue en un parque, al anochecer, escondidos entre tres matorrales de cierta altura y resguardados por la poca luz que había. Una piedra clavándose en mi espalda y los dos, con movimientos torpes.

Y no sentí nada. Ni el esperado sangrado, ni dolor alguno, ni siquiera ningún placer. Podría haber estado tomándome una caña, que la sensación hubiera sido la misma. Pero no. La única diferencia es que allí hubo amor, y fue un acto (insulso) de amor. No tuve mi primer orgasmo hasta muuuucho tiempo después y tarde un tiempo en aprender a disfrutar del sexo.

Ahora lo recuerdo con ternura: la inexperiencia, la sordidez del lugar, el deseo de los dos... pero poco más. Ni estalló ningún cohete ni sonaron fuegos artificiales.

jose luis muñoz muñoz dijo...

Conservé durante años los calzoncillos manchados y la arena de playa de los bolsillos. 20 de Julio de 1994, Torre del Mar. Dos años con novia y tuvimos que salir del pueblo para follar. Ideal pareja de adolescentes de la época. Un recuerdo imborrable.