martes, 29 de abril de 2014

ÁLVARO MÚNERA, LA VIDA, SUS RUTINAS, LA ILUSIÓN Y LA LUCHA

Me va a estallar la cabeza. Paso minutos y semanas frente a este portátil, escribiendo sin parar. Lo hago porque me gusta, porque no sé hacer mucho más y creo que para no pararme a pensar.
La vida está llena de sinsabores y alienantes rutinas, y como ustedes hacen, yo también me paso el día huyendo. A veces salgo, a veces bebo, tengo grandes amigos, inmerecidos amantes y un perrito de 14 años que me ha enseñado más que muchos profesores y jefes.
Mi madre está superando un cáncer, mi hijo Lucas hoy no ha ido al cole porque tiene fiebre y mañana tengo que llamar a Siemens para comprar bolsas del aspirador. Eso es la vida. Y mientras tanto, escribo, pegada a mi ordenador con la espalda dolorida, proyectando universos, investigando chorradas, buscando sinónimos. Y soy plenamente feliz, se lo aseguro. Además, creo que debo algo a los demás por ser tan afortunada. Trato de insuflar alegría al mundo, porque tengo muy claro que yo he venido a él para divertirme.
Claro que soy rebelde ¡Cómo no iba a serlo! Pero eso es consustancial al hecho de escribir en primera persona. Me expongo, pese al pudor que me da, y no puedo evitar ser sincera, tener faltas ortográficas, de concordancia y también éticas. Trabajo escribiendo y descanso escribiendo.
Todo esto es una mera excusa para contarles que  tras no sé cuántas horas encadenando frases, me he encontrado con la historia de Álvaro Múnera, que además de fliparme hasta el éxtasis por tener nombre y apellido esdrújulos, me ha cautivado por su honestidad.
Miren esta fotografía. Es preciosa, sobrecogedora...


Es uno de los momentos en los que el ex matador de toros se replanteó lo que estaba haciendo. Su mirada se cruza con la del noble animal, que se niega a luchar. Él mismo lo relataría así: "Y de repente, miré el toro... Tenía la inocencia que todos los animales tienen en sus ojos, y él me miró, sintiendo dentro de mi un; ¿Porqué? Era como un grito por la justicia en el fondo de mí, y sentí. Yo lo describiría como como una conexión, (...) Me sentí como la peor mierda en la tierra."

En esta entrevista de hace años, el después activista pro derechos de los animales puntualiza:

"Hubo varios momentos críticos en mi carrera taurina donde vi tanta crueldad que quise dejarlo: cuando maté a una vaquilla en estado de preñez y me tocó ver cómo sacaban a su feto del vientre, en esos momentos quise abandonarlo porque había matado a dos y la escena era tan dantesca y tan impresionante que dije “no más”, me puse a llorar y vomité, pero me dieron la palmadita en la espalda y mi apoderado me dijo “tranquilo, tú vas a ser una figura del toreo, estos son gajes del oficio”, así que desaproveché esa primera oportunidad continuando mi carrera taurina, lo que hoy en día me resulta inconcebible y de lo que me avergüenzo, pero en ese momento (...) no tomé conciencia suficiente para dejarlo".

Y atención a lo que dice después:

"El toro no sufre. Esto es una falacia absoluta y total; aparte de cómo se rebrinca cuando le clavan las banderillas y los rejones de castigo o la pica, para entender que el toro sufre como nosotros - y de hecho la biología y la fisiología lo ha mostrado claramente -, basta saber que el toro tiene un sistema nervioso central que responde a los estímulos del dolor de la misma forma que el nuestro y decir que el toro no sufre, más que una disculpa que ellos inventan es un acto de atrevimiento tal y de ignorancia que raya en lo absurdo y en la estupidez".

Me parece absolutamente grandioso que alguien, en primera persona relate algo tan cercano a su vida, con tanta sinceridad y de una forma tan contundente... Y que, superando los sinsabores del día a día y por encima de ellos, se rebele de una forma tan poética.

Voy a escribir una hora o dos más antes de acostarme, mañana publicaré esto, y la vida seguirá igual, con sus pequeñas batallas fratricidas, sus tensiones políticas, trabajos extenuantes, google, amores sin consumar, listas de la compra, tareas escolares,sol en Alborán, muchos cafés y cambiando de canal.
Soy feliz.

Lo dice Diana Aller




5 comentarios :

Enric Ortuno dijo...

Que conste que yo no apoyo las corridas pero la historia de esta foto es un fake en toda regla.
Aqui van dos links con un poco más de información:
http://fiskeharrison.wordpress.com/2012/07/25/this-photo-is-not-what-it-seems/
http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/el-fake-de-la-foto-de-un-arrepentimiento-torero-que-se-convirtio-en-viral/

un saludo!

itziar exdona dijo...

Huuuuaaaauuuuu nena, yo también me acostaré más feliz sólo de saber que existen humanos con una capacidad de rectificación tan hermosa. Y sí, esa mirada animal, exenta de crueldad.
Gabon my lady...

C. Maltesse dijo...

Lo último que he leído de Coetzee (Elizabeth Costello) te hace recapacitar sobre nuestra relación con los animales: Elizabeth C. sostiene en una de sus conferencias que la especie humana derrotó a los animales y que ahora vencidos, los sometemos a un exterminio similar al perpetrado por los nazis a los judíos. Nadie la apoya, nadie lo comprende.

Anónimo dijo...

Flojo. Autocomplaciente

Amaia dijo...

Bien dicho. Una verdad como un templo que muchos se empeñan en ignorar. Quien tiene ojos y no quiere ver con ellos, debería quedar ciego. Mil gracias Diana.