jueves, 19 de diciembre de 2013

MORIRÁN EN 2014

Como otros años ha habido quien se ha sentido ofendido con estas predicciones (que rara vez acierto, por otra parte), les advierto: Si no les parece de buen tono, tiene una fácil solución: No lo lean, por favor.

-Chuck Berry
-Carmen Sevilla
-Adolfo Suárez
-Rouco Varela
-Reina Isabel II de Reino Unido
-Sean Connery
-Loquillo
-Jose Manuel Parada
-Liza Minelli
-Raúl Castro (hermano de Fidel)
-Alberto Ruíz Gallardón

Lo dice Diana Aller

lunes, 16 de diciembre de 2013

ME PARECE VULGAR (PERO NO NECESARIAMENTE MAL)



-Fotos con el torso al aire en varones y con escote a la vista en mujeres.
-Cristina Pedroche.
-Llevar un tupper de comida a cuestas.
-Las prendas de Trafaluc.
-Llevar foulard.
-Hablar de gestas (propias) profesionales.
-Cuba y los cubanos.
-Quejarse del sueldo.
-La Monarquía española. Arcaica, cutre, amarronada, zafia. Como de El Corte Inglés, de arquitectura de ladrillo naranja, de zapatito salón.
-Los adornos exteriores de Papanoeles trepadores por balcones y ventanas.
-Comer un entrecot.
-La gente que vive a dieta y encima lo oculta y disimula. Suelen tener un cuerpo seco, chungo y sin gracia.
-Edurne. Es muy mona, todo lo hace bien, pero tiene un deje de guapita de barrio muy ordinario.
-El tamdem camiseta y americana para ellos. Ascazo.
-Luis Rollán. Representa la antítesis del buen tono en absolutamente todo.
-Ponerse bambas solo para hacer gimnasia.
-Votar al P.P.
-El pelo de peluquería.
-Tener interna.
-Mojar el bollo en el café (y no es ninguna metáfora de nada pese a que pueda parecerlo).
-Poner el iPhone sobre la mesa en las comidas.
-Disimular la calva.
-Dedicarse a la moda sin tener estudios de nada.
-Querer ser modernx.
-La gente que no bebe alcohol.
-Llevar siempre el mismo bolso.
-Ir de entendidx en vinos. ¡Qué catetez...!
-Las parkas acolchadas.
-Ir mal depilada. Con pelo o sin pelo, pero medias tintas, no.
 -El mármol jaspeado.
-La ostentación.
-Desigual, Custo, Uno de 50 y todas esas marcas luciferinas para gente sin criterio.
-Los geranios.
-Gastarse pastizales en ropa de niños.

Por cierto, me encanta la vulgaridad.

Lo dice Diana Aller

jueves, 12 de diciembre de 2013

¿QUIÉN FOLLA BIEN AQUÍ?


Este texto recoge el sentir de mis allegados y el mío propio. Es evidente que no se basa en experiencias empíricas. Se trata de algo más importante y enriquecedor: la intuición, ciertas sensaciones, imaginación, deseos y aversiones:

TIENEN PINTA DE FOLLAR BIEN
-Sandra Bullock, la clásica "disfrutona"
-María Escoté.
-Antonio Canales es de los de mucho sudar.
-Chayo Mohedano, con mucho andalucismo y mucho graznido.
-Rihanna, tan elástica, y con mirada de guarrona siempre.
-Mauro Canut (Si esto llega a oídos del susodicho que sepa que no lo he dicho yo, si no los homosexuales de mis amigos)
-El torero Miguel Abellán, todo dulzura y salvajismo.
-Shayla Durcal
-Dolores Cospedal, brío, salero, muchas ganas, y coleta siempre para el momento felación.
-Toño Sanchís, representante de Belén Esteban.
-Elena Furiase, alegría, bravura, fantasía. Esta es de las que se viene arribísima.
-Jennifer López, toda una mamasita latina que tiene pinta de gozarlo todo.
-Santi Balmes de Love of Lesbian


TIENEN PINTA DE SER UN DESASTRE FOLLANDO:
-Matías Prats, seguro que utiliza testogel.
-Pablo Alborán, desastre asegurado.
-Jorge Drexler da sueño.
-Victoria Beckham
-Kate Moss: Se distrae, no está a lo que está...
-Antonio Luque (señor Chinarro)
-Gala González; es un poco insecto palo... todo menos divertida.
-La Bienquerida, seguro que es de las que pone velas e incienso.
-Uma Thurman, fiel a una sola postura, poca movilidad, sosa...
-Chicote: se ahoga.
-Dita Von Teese debe ser de las que pregunta "¿Te gusta? ¿Te gusta?" y también "¿Te gusto? ¿Te gusto?"
-Noni, de Lori Meyers, pone empeño, pero no.
-Fátima Báñez.

Lo dice Diana Aller

lunes, 9 de diciembre de 2013

CARIÑO, TENEMOS QUE HABLAR

Me da mucha lastimita ver como muere la televisión.
Llevo casi cuatro décadas siéndole más fiel que a todos mis amantes, y tan satisfecha como con cualquiera de ellos: Con momentos álgidos, bajones, y placenteras mesetas de estabilidad.

Mi hijo Lucas Kurt consume televisión como un toxicómano menesteroso, y la exprime como si fuera el motor de su potentísima imaginación. Escribe, dibuja y proyecta series y películas que ojalá pueda llevar a cabo algún día. Tiene una televisión en su dormitorio, y estoy convencida de que el uso que hace de ella es cualquier cosa salvo nocivo. De hecho envidio la alegría que proyecta al retransmitir palabra por palabra conversaciones de Calamardo y Bob Esponja que le han hecho gracia; o los ataques de risa ante el absurdo. Y cómo se conmueve y me abraza ante una inminente desgracia en una película -donde, por ahora, todo acaba bien-.

Precisamente esa capacidad infantil de fascinación, es lo que me ha dado la televisión: Tanto el esperpento como la ficción e incluso los informativos. Siempre una vuelta de tuerca más allá, siempre un acompañamiento inesperado, un fondo espontáneo... lo dicho, una amante fiel y divertida. Supongo que en ella he estado buscando eso que encuentra mi hijo cada día, y que es la definición misma de la infancia: Todo es nuevo, todo sucede por primera vez.

Suelo trabajar para la televisión. Cada vez con salarios más penosos, trabajos más tediosos y menos remunerados. Cada vez menos días, pero más horas. Cada vez con menor responsabilidad y productos más vergonzantes. Con la progresión que llevo, mi siguiente trabajo debería ser de mujer de la limpieza de TVE, 13 horas diarias, a razón de 400 euros mensuales.

No me gustan los sueldos millonarios de antaño, ni creo que el presupuesto sea decisivo a la hora de hacer un buen producto. En términos de rentabilidad, por muy poco, se pueden hacer grandes cosas. Pero, ay, amigos (lo de amigos es un decir, esto ha crecido tanto que la mayoría para mi desgracia, son desconocidos), en televisión faltan muchas cosas. Muchas: Riesgo, por ejemplo.

Los que mandan (los que manejan la panoja) en televisión son señores con barriga y corbata. De esos llenos de ego y de miedo que acreditan con "X años de experiencia" cualquier cosa, como si eso fuera baluarte de éxito. Además, los que han sido jóvenes con ansia de experimentar, van engordando, se van quedando calvos y padecen fobia al fracaso, imputable siempre a los demás, nunca propio. Quienes medran, como en la política, o en el periodismo, son absorbidos por el voraz sistema, que los va convirtiendo en señores vagos, retrógrados y atados por mil intereses para conseguir su propia libertad.

No asumen riesgos, prefieren "lo malo conocido", lo que ha funcionado hasta ahora; rodearse de amigos e ineptos para que nadie les pueda hacer sombra; apuntarse tantos en las reuniones con los jefazos (bueno, y mirar a todas las mujeres menos a la suya, echar pestes de la juventud de hoy... pero eso es otro cantar).

El proceso para que un programa de televisión llegue a emitirse es muy largo y complicado. Depende de un entramado empresarial de productoras, licencias, directivos, y como no, capital de otros del que quieren sacar tajada todos. Y en estos días, sucede en la industria audiovisual, lo mismo que en todas las demás: hay miedo.

Finalmente, el resultado es el mismo producto polvoriento y ajado que hemos visto mil veces: concursos alienantes con presentadores gritones, programas "familiares", que enseñan a no pensar, entrevistas sin relieve, crímenes que se llaman "actualidad", actuaciones de artistas que no venden ni un disco, hipócrita corrección política... Nada nuevo (salvo QQCCMH y sus derivados, y otras distinguidas excepciones, claro).

Con la TDT algunos trabajadores creímos -ilusos nosotros- que se ampliaría la oferta temática y laboral. Sorprendentemente, cuantos más canales hay, menos cosas se producen y de menor calidad.
Arancha Mur, Miss Móstoles, Jose del Pozo, Nerea Cobos, Noemí Redondo, Carlos Otero, María Amores, Sara López, Teresa Colomina, Álvaro Cuadrado, Maite Navas, Santiago Sánchez, María Rubio, Celia Martín, Patricia González, Juan Galiano, Natxo Negreiro, Adrián Arias, Susana Navalón, Daniel González, José Romo, Sylvia Cabanas, Cristina Beltrán, Henar Robles, Victor Rins, Silvia Martinez, Silvia Merino, David Molina, Aurora Graciá, Eloy Mercado, Catalina An, Marta G. López, Flavia Ovejas, Carmela Palomares, Blanca Vives, Noelia Rubial, Mariano Remón, Mai Serrano, Ángeles Meneses, Yaiza Arbelo, Josep Tomás, Marta Machuca, Lourdes Trenado, o yo, estamos acostumbradas a vivir en la inestabilidad laboral, y cada vez pasamos más tiempo en paro. Además, -y esto es realmente lo gordo- los proyectos que nos encargan son cada vez más lavados, vacíos, dirigidos y baratos. Esto me duele como espectadora. Ya no me río. Ya nada me sucede por primera vez delante de la pantalla.

En internet (palabra que el corrector me marca como falta ortográfica -así estamos-) se abre camino el talento, la diversión, la rabia o pasiones de todo tipo, mientras que ver la tele, siquiera tenerla encendida, se ha convertido en un acto de banal romanticismo: como escuchar la radio o ir al cine... Un hecho que no garantiza plenitud (y que parece destinado a hordas indoctas que crecen bajo el hambre y el yugo del PP).

Si en lugar de esos señores con barriga, programaran los antes citados, arriesgarían, lucharían y sacarían adelante proyectos chulísimos,  probando, mojándose y currando. Y la inversión publicitaria se revalorizaría, y el público objetivo serían los consumidores, gente que piensa, que decide, que disfruta.

Tengo la sensación de que mi relación con la televisión se va hastiando, como la de un matrimonio que se deja marchitar, que siguen juntos pese a que hace años que no se miran con deseo. Como decían Astrud "Todo lo que me pasa, me pasa por segunda vez".

Querida televisión, cariño, tenemos que hablar.

Lo dice Diana Aller

lunes, 2 de diciembre de 2013

SÍNDROMES DE NUESTRO TIEMPO (1ª Parte)

Los cambios tecnológicos, los medios de comunicación, y la situación de crisis estafa generalizada, han devenido en nuevas patologías, o han visibilizado las ya existentes; la mayoría de ellas sin nomenclatura asignada todavía, y alguna incluso positiva.
Son, en cualquier caso, situaciones que alteran la conducta normal, pese a que están muy incrustados en nuestra era. Vamos con ello:

-Likismo [laikismo]: Cuantificar la propia vida y basar la autoestima en la cantidad de "likes" obtenidos en redes sociales.

-FOMO (Fear of missing out) Miedo a perderse algo. Vivimos con una urgencia vital asombrosa, más pendientes de lo que hacen los demás o lo que deberíamos hacer, que de vivir a fondo.

-Síndrome de Cayetana Mejide: Dícese de la aversión y atracción sexual que se siente hacia una persona a un mismo tiempo. Da nombre a este síndrome Cayetana Guillén Cuervo y Risto Mejide, personas con las que muchos disfrutarían abofeteándolas y follándoselas con rabia. (Se definiría con un simple -y habitual en nuestros pensamientos- "me das tanto asco que te follaría sin parar").

-El mal de Liberace: se trata de ese habitual mimetismo entre parejas, donde generalmente el más manso adopta ademanes, costumbres y el aspecto general del más dominante.

-Síndrome Ella Baila Sola: Como el popular dúo, este trance lo vive quien tras una relación muy estrecha, se convierte en enemigo de otra persona. Hasta ahí resultaría normal; pero el síndrome en sí, hace referencia a quienes no toleran que sus allegados tengan contacto con su ex-compañerx, y finalmente se quedan solos.

-Alforjas mañaneras: Muy común entre las mujeres trabajadoras. Sin que exista una misma razón que justifique todos los casos, la señora en cuestión lleva dos bultos siempre: Generalmente uno es el bolso de mano, pero desconozco qué porta en el otro (¿ropa para el gimnasio? ¿taper para la comida? ¿drogas para el narcotráfico?...)


-Síndrome postRajoy: Crispación generalizada, incapacidad para decidir qué injusticia atacar, impotencia intelectual, invalidez para reaccionar, anestesia ante la avalancha de causas que requieren atención.

-Pelayismo: Práctica habitual de blogueros que desprestigian el consumo y el mercado por lucir marcas que jamás elegirían sin contraprestaciones a cambio.

-Mal de San Ramón Nonato: Extendidísima creencia de que los que atienden partos salvan vidas de peligros mortales, en lugar de acompañar momentos gozosos.

-Q.S.L.M. (Quiero ser lo más): Publicar noticias, memes, links y gracietas en redes sociales para resultar ingenioso e interesante sin ser consciente de que esos contenidos llevan semanas circulando masivamente.

-Síndrome de dispersión horaria: Mirar la hora en el móvil. Guardarlo. Darse cuenta de que no se ha enterado que hora es.

-Dolencia de Betsabé: Los padres gritan, amenazan y castigan a sus hijos como no se atreverían a hacer con su jefe, por simple jerarquía genética o fortaleza corporal.

-Rebañofilia: Adoración por lo que hace la masa. Sentirse integradx por medio de usos y labores masivas: Ponerse en una cola sin saber para qué es o llevar mechas californianas, por ejemplo.

-Asuntismo: Los hijos molestan. Frases como "cuando se van al colegio/ a la cama soy feliz" denotan un grado leve de Asuntismo (Bastierra).

-Valencianismo nocturno: Incapacidad de salir sin estimulantes psicoactivos.

-Misogina: Denostar lo que se considera femenino. Es una dolencia muy en boga hoy.

-Egomelomanía: Sentir que todas las canciones hablan de uno mismo, identificar sentimientos propios con composiciones musicales ajenas.

-Síndrome de demérito máximo: Diseminar el mundo de selfies que poco o nada tienen que ver con la realidad o el retrato del documento de identidad. Lo más sonrojante es pensar la cantidad de fotos que habrá hecho el sujeto demérito (con sus pruebas de luz, su composición de bodegón etc) hasta dar con el autoretrato que cuelga orgulloso para sentirse idolatrado. La cantidad de selfies en rrss es inversamente proporcional a la valía intelectual de su demiurgo, y denota personalidades con carencias afectivas considerables.

 Lo dice Diana Aller