jueves, 21 de noviembre de 2013

JOYITAS DEL PASADO

Los gustos -también los musicales- van variando (afortunadamente) a lo largo del tiempo. Yo por ejemplo, siempre he detestado a El Último de la Fila. Me gustaban Los Burros, y me gustaba "Insurrección"; pero mi aversión hacia Manolo García, me impedía apreciar más allá. Pasados los años, no sólo soporto EUDLF, sino que hasta puedo disfrutar con alguna canción. Esto no quiere decir que haya perdonado al señor García su execrable presencia, ni mucho menos...
Algo parecido me pasa con Miguel Bosé. Me hacen cierta gracia sus primeras canciones, pero desprecio casi todo lo que representa. Sin embargo, escucho esto, y no puedo evitar que se me ericen los vellos:


También hay casos de grupos que me caen profundamente bien y que admiro con auténtico fervor. Como Camela, que además de una elogiable honestidad profesional, tienen un gusto refinado y han sabido cuál es su lugar. Son elegantes y cercanos. Es el grupo que más veces me ha tocado entrevistar a lo largo de mi vida periodística; y me encanta que ante la pregunta "¿Qué música hacéis?" respondan mirándose entre ellos y diciendo "Tecno. ¿No? Tecno Pop".
Como ocurre con tantos otros, las maquetas de sus primeras grabaciones son pura frescura, y pese a la mala calidad del sonido, se percibe todo el sentimiento de los entonces llamados "los Camelas". Aquí va, "Palabras de Papel": Con unas palabras de papel, lloro en el silencio, soñaré que vuelvas conmigo alguna vez. Sin tus besos yo me moriré...


Y también hay casos en los que me reconcilio con alguien que no soporto. Sigo hablando de lo estrictamente musical, concretamente de Rosario Flores. He sentido verdadero asco por esta persona. Su forma de moverse, sus ropajes, telonear a Lenny Kravitz, me resultaban incompatibles con el bienpensar y el bienestar humano.
Sin embargo, mi amigo Otto profesa una admiración desmedida hacia la pequeña Flores (por ella y por Charo Vega, pero eso ya entra en otra categoría); y esto me ha hecho perdonar los daños estéticos y morales que me ha podido causar. Solo así, puedo disfrutar de este pecadillo de juventud, lleno de arreglos chiflantes y muestra de una senda que hubiera hecho muy bien en seguir Rosarillo:



Hoy tengo el día de añoranzas y perdones, de escuchar a Triana, a La Dama se esconde, o La luna les canta. Es una tarde porosa, aflamencada, espesa y muy fría. Tengo mucho trabajo, y poco tiempo; necesidad musical y ganas de contacto físico; me acuerdo de momentos felices y quiero que sea primavera.

Lo dice Diana Aller

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