martes, 29 de octubre de 2013

COSAS A VECES RARAS QUE DAN GUSTIRRINÍN

Por razones que entiendo pero no comparto, el presente artículo ha sido eliminado de la web a la que iba destinado. Así que, se lo dejo aquí, por si a alguien le interesa el tema.


Según la wikipedia  “Una parafilia (del griego παρά, pará: ‘al margen de’, y φιλία, filía: amor’) es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra cosa o actividad que lo acompaña. Suelen, aunque no necesariamente, suceder principalmente porque la persona que las practica ya ha tenido una cantidad muy elevada de placer sexual, que llega un momento en que lo poco no la satisface y quiere más y más de aquella actividad para sentir el orgasmo o excitarse.” Lo más interesante es que la wikipedia termina este párrafo con un ilustrativo “(Ver adicción)”.

A mí que se relacione todo lo que es no es cópula en el sexo con adicción, me causa un pequeño desasosiego. Sobre todo al pensar que ustedes y yo, desde este prisma somos unos adictos.
El heterofalocentrismo imperante, excluye de la sexualidad normativa, por ejemplo la manipulación manual o bucal de genitales, lo que convierte el orgasmo femenino clitoridiano de un considerable número de mujeres en una parafilia o desviación sexual, ya que el simple hecho de ser penetradas por un pene, no les provoca un orgasmo.
Así que, desde este prisma, hoy me dispongo a hablar de degeneración y perversión sin parar, aunque me refiera a algo tan inocente como acariciar la zona vulvar durante el coito o lamer un falo antes de una rítmica, frenética y estimulante penetración vaginal.
No sé si aburridos de ayuntar heterosexualmente o no, pero estoy segura de que un altísimo porcentaje de los que están leyendo esto, han obtenido placer sexual por otros medios tildados de parafílicos.

PARAFILIAS HABITUALES:


-Homosexualidad masculina y femenina: A pesar de lo normal que es, se sigue considerando para muchos como una desviación. Allá ellos. Por increíble que parezca, a muchos les cuesta entender por ejemplo que las lesbianas puedan tener una riquísima y placentera vida sexual sin penetración o que el sexo anal no es patrimonio exclusivo de los gays, y que los hay que no lo practican. Afortunadamente, en la cultura popular cada vez es más común ver y vivir una sexualidad afín al mismo sexo. A pocos importa –desde el punto de vista musical, claro- que Rostam Batmanglij, productor y multinstrumentista en Vampire Weekend se enrolle con hombres o mujeres. Hoy estamos tan habituados que lo que nos sorprende es que alguien esconda sus tendencias sexuales, como le tocó hacer a Elton John y tantos otros en otra época. Lo que en su día fue del todo innecesario, es que Mika diera la “noticia” de que era gay. ¡Por dios bendito! ¡La noticia hubiera sido que no lo era!

-Sexo oral: Dediqué ya unas líneas no sé si suficientemente inspiradas a este sabroso tema que quien más, quien menos conoce mínimamente. El sexo oral es la estrella de los llamados preliminares, y en muchas ocasiones también la culminación del juego sexual. Me contaron de un rapero que gozó de cierto (y limitado) éxito hace algún tiempo, que sólo era capaz de eyacular en pareja combinando una cubana (llamada también “chaqueta rusa”) y felación. Es decir, friccionando su miembro entre las tetas de su pareja mientras ésta le chupa la punta. Como no tengo forma de contrastar esta información, silenciaré el nombre del susodicho, pero lo reseñable aquí no es la práctica en sí, que ni planteo el morbo que debe provocar, sino la imposibilidad de llegar al clímax de otro modo. El pobre chico está condenado a limitarse sexualmente y en la elección de compañeras de juegos que accedan a semejante práctica. Intuyo –pura intuición, ya saben- que el dolor de cuello posterior, no debe ser agradable.

-Spanking: Esto que así suena tan exótico, no es ni más ni menos que recurrentes azotitos o nalgadas, propios de los momentos de furor erótico. Pese a ser una reacción muy habitual, se considera una parafilia. Como siempre, el problema no estriba en su práctica (saludable en cualquier caso) sino en la imposibilidad de deleite sexual sin dar o recibir azotes.

-Sexo anal: El ano está cubierto de una piel muy fina y sensible, parecida a la de los labios o los pezones. De ahí, que convenientemente estimulado reaccione. En el caso masculino, además se encuentra muy cerca del punto g (que se situaría a unos 4 cms en el interior del recto). Sin embargo hay mucha mitología y mucha incertidumbre con respecto a este tema. Aunque lo trataré en profundidad próximamente, voy a enunciar algunas cuestiones básicas a modo de introducción:

*La penetración anal no es dolorosa pero sí molesta. Para poder realizarla cómodamente es necesario lubricar la zona y relajarse. Lo ideal es reservar esta práctica para un momento de máxima excitación, será mucho más placentero.
*Aunque sea una obviedad no está de más recordar que porque a un hombre le guste ser penetrado, no tiene porqué ser homosexual.
*Aunque muchos chicos no se atreven a decirlo ni a pedirlo, es bastante común que les guste que les introduzcan un dedo en el culo durante el coito.
*La iconografía pornográfica, con sus anos exageradamente dilatados, ha creado unas generaciones masculinas y heterosexuales del todo fascinadas con esta práctica. El llamado “griego”, junto con la felación, son las cosas más deseadas por los chicos en edad de merecer. Huelga explicar que los ojetes de la mayoría de las chicas tienen un tono muscular muy diferente a lo que es habitual ver en el porno.
*Con la práctica, el ano “aprende” a abrirse convenientemente. Tal y como me comentaba ayer mi amigo A. “Si tienes el culo como una pasiva, que es un bostezo, aguantas todo más”.
*De la misma forma que la ignorancia y mitología homosexual aun predica que en una pareja uno ha de tener un rol masculino y otro femenino, hay quien cree que el sexo anal es el coito gay. Afortunadamente hay tanta variedad amatoria, tantos y tan diferentes gustos y personas, que es imposible establecer pauta alguna en cuanto a comportamiento marica. Hay activos, hay pasivos, hay versátiles, hay vírgenes, hay no practicantes, hay hasta santos… hay absolutamente de todo.

Asfixia erótica o ahogamiento sexual: Cuidadito con esto porque es una auténtica chorrada y se puede acabar perdiendo la vida. Desaconsejo totalmente su práctica, por lo fácil que resulta que “se nos vaya la mano”. Verán, si mientras se masturban, practican el autoahogamiento, se llega a un estado semialucinógeno, muy placentero propiciado por la disminución de oxígeno en el cerebro, pero incontrolable del todo. La hipoxia, que es como se llama, se cree que propició la muerte de Mario Biondo, marido de Raquel Sánchez Silva, que para mayor escarnio fue encontrado con un pañuelo palestino al cuello.
También el actor David Carradine, fue hallado muerto de una guisa bochornosa: En un armario de una habitación de hotel en Bangkok, con un cordelito atado al cuello y otro a la polla.
En su día apareció muerto de igual forma un parlamentario británico y, hace ya bastantes años, Michael Hutchence, de INXS. En el caso del músico australiano, millonario de familia y también por méritos propios, pasó la noche bebiendo en su habitación de hotel con una ex y el novio de esta. El cuerpo apareció con una soga al cuello y en el análisis posterior había mezcla de alcohol y cocaína en sangre, pero se determinó que no había mantenido relaciones sexuales. Los acompañantes de la noche, como cabía esperar dijeron no saber nada.
Obviamente tenemos noticia de los muertos por esta práctica, y no sólo ilustres, pero no de todos los que no mueren por ello, que deben ser muchos. En pareja apretarse un poquito el cuello, puede tener su aquél, pero yo, por si acaso, recomiendo no hacerlo.

PARAFILIAS MENOS HABITUALES

Siento ser reiterativa, pero repito que ninguna parafilia es perniciosa, a no ser que no cuente con el consentimiento adulto de quien la practica. Dicho esto, vamos con cosas más raritas. Raritas por poco habituales de facto, aunque no de pensamiento.
Entre las sfantasías sexuales femeninas, hay dos que por lo visto son las más recurrentes (aunque he de confesarles que yo no he invocado jamás ninguna de ellas) el sometimiento o violación y el sexo lésbico. Mientras son fantasías, no se consideran parafilias como tales, pero una vez que se llevan a cabo, aunque sean como juego… pues sí.
De hecho sé de muchas chicas a las que les encanta interpretar el papel de mujer sometida a la fuerza, y de otras tantas que pese a su militancia heterosexual han probado el calor de un coño amigo al menos una vez en la vida. Entre la gente más o menos conocida, también ocurre esto, como folclóricas varias, que han catado esporádicamente la bollería fina. Pero ¿Qué hay de las chicas de la cultura independiente? Pues siento defraudarles, pero en este punto, no tengo ningún chismorreo jugoso, ni anécdota contrastada para ilustrar.

Existe también un gusto discretamente extendido por practicar sexo en baños públicos, sobre todo por gays. Así se produjo la salida del armario de George Michael, que él parodió convenientemente en un videoclip. Y es que, la sordidez, para muchos es sinónimo de morbo, y hay quien gusta de prácticas más extremas. Les pongo unos ilustrativos y no muy agradables ejemplos:
Apotemnofilia: Excitación por la idea de ser amputado. Autonepiofilia: El estímulo es utilizar pañales y ser tratado como un bebé. Avisodomía: Relación sexual con aves. Coprofilia (coprolagnia): el uso de excremento en la práctica sexual (ya sea observando cómo defeca otra persona o untándose excremento sobre el cuerpo). Dysmorfofilia: Atracción hacia personas deformadas (mastectomizadas, jorobadas, etc). Emetofilia: Podría ser la obsesión por escuchar a Eme dj todo el rato, pero no; es la excitación sexual proveniente del acto de vomitar. Formicofilia: Excitación sexual al reptar de insectos o animales pequeños (hormigas, caracoles, gusanos, etc.) sobre los genitales. Gregomulcia: Excitación por ser manoseado por una persona desconocida en una multitud. Hibristofilia: El deseo por una persona que haya cometido una atrocidad. (Muy usual en cartas que reciben los encarcelados). Misofilia: Atracción sexual por la ropa sucia. Nosolagnia: Excitación proveniente de saber que la pareja tiene una enfermedad terminal. Ofidiofilia: Provocar estimulación sexual usando reptiles o también al practicar el acto sexual con los reptiles. Olfactofilia: Excitación debida al olor de la transpiración, especialmente de los genitales. Urofilia o Lluvia Dorada: La única excitación proviene de orinar o ser orinado por la pareja.

Sin embargo no todas las parafilias resultan desagradables (menos mal, porque a estas alturas, me están entrando ganas de arrojar [=vomitar]). Las hay que son hasta hermosas o “cultas”. Un buen amigo mío disfruta mucho sexualmente si le hablan en otras lenguas ( xenoglosifilia), pero –y esto es lo curioso- sólo si son lenguas constitucionales del estado español; en particular gallego y sobre todo euskera. De hecho su lema suele ser “Quiero encontrar un vasco, que me deje el culo hecho un asco”, que aunque parece un ripio de Carmen de Mairena es una crudísima realidad que comparte (no en interés anal, sino en el vascuence) con I. C., una pizpireta promocionera musical y excantante de pop. Los vascos, ejercen una extraña fascinación sobre muchísima gente, tal vez por su rudo aspecto, por los deportes bestias que practican o por el rh negativo. A saber…
También existe mucha afición a por ejemplo grabarse o inmortalizarse solo o en pareja. Práctica no exenta de peligro: Pamela Anderson, Paris Hilton, Kim Kardashian, o la simpar Olvido Hormigos lo hicieron y les vino muy bien a sus carreras y popularidad. Pero hay que tener mucho cuidado precisamente por el uso de esas imágenes, que por un momento de gustirrinín pueden arruinar un trabajo, una credibilidad o una vida profesional. Desgraciadamente no se termina de entender como algo natural y perteneciente al ocio personal.

La chavalería del mundo indie no muestra filias sexuales particulares (como excitarse con el olor de la sala Apolo, por ejemplo), pero tras una cuestación en redes sociales, he obtenido conclusiones jugosas:
Por ejemplo, A. V. de Madrid, me ha confesado que dos de los (felizmente devueltos a la libertad) Delorean, gustan de robar y oler ropa interior femenina usada. Katherine, me ha contado una historia rocambolesca  sobre Francisco Nixon y un pato que me ha sonado a despecho personal y prefiero no reproducir. Javi, de 29 años afirma que él metió su miembro en el tubo de un aspirador encendido con fatales consecuencias. Una tal SSS, cuenta que los Hola a todo el Mundo son poco amigos del agua, intuyo que se refería al ámbito sexual, que es lo que yo pregunté. Una conocida mía me escribió para decirme que las its españolas (ya saben, chicas que son un poco estilistas y diseñadoras, un poco diyéis y un poco floreros) son unas pavisosas follando. Alguien cercano a Delafé y las flores azules ha afirmado que en el indie se folla poco y mal. Y yo, como comprenderán no puedo sacar gran cosa de todas estas historias, aunque, agradezco y mucho que si usted tiene algo que contar con respecto al sexo y la ¿cultura? indie, me lo confíe en dianaller@hotmail.com.
Espero que este somero repaso haya sido didáctico y les haya dado alguna idea de cómo gestionar su ocio sexual. Pero sobre todo, no se sientan personas aburridas, si los que les gusta es un revolcón de vez en cuando, sin rarezas ni exotismos. Intuyo que la mayoría somos así.

 Lo dice Diana Aller


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