jueves, 11 de julio de 2013

EN EL NOMBRE DEL PADRE

El doctor Pablo Muñoz Cariñanos (ex novio de Rosa López, Rosa de España) dirige hoy día un importante Instituto médico de Sevilla. Pese a ser y vivir ahí, apenas hay rastro de acento andaluz en su habla. Es un hombre bien parecido aunque no guapo, y ocupa el despacho y la silla raída que perteneció a su padre, el fundador del centro.
La suya es una saga en el amplio concepto de la palabra. El patriarca, Antonio Muñoz Cariñanos, se ganó el favor de la sociedad andaluza y el de un montón de gargantas agradecidas. Como otorrinolaringólogo, fue considerado y encumbrado, porque ante todo, se dio a su profesión.
En las paredes de la sala de espera del Instituto Médico Muñoz Cariñanos, cuelgan fotos de Marifé de Triana, Juanita Reina y otros grandes de la copla. Sus famosas gargantas se exhiben procazmente, demostrando la valía médica de la institución y de su fundador, a la postre, militar (coronel del ejército del aire) y piloto.
Antonio, incansable, curioso, activo y madrileño; decidió instalarse en Sevilla, donde algo le llamaba especialmente. El famoso embrujo de la ciudad, ese intangible duende o un ritmo pausado en el que cabían todas sus inquietudes y actividades. Se casó, tuvo a su hijo Pablo además de otros dos y se divorció. Pero Sevilla continuó siendo su hogar, su refugio y la respuesta a las preguntas más existenciales. Pertenecía a la Hermandad del Cachorro y su rutina se repartía entre la consulta y su novia, con la que vivía relativamente feliz.
En la tarde del 16 de octubre del año 2000, el doctor pasaba consulta. Hacía buen tiempo aun, y a eso de las 18.00 un nuevo paciente tenía la cita que había solicitado previamente por teléfono. Al llegar su turno entró acompañado de otro joven. Ambos sacaron sendas armas y dispararon a bocajarro al doctor. Casi como en la canción "Perlas Ensangrentadas" dos tiros le hicieron callar. Para siempre.
El año anterior había finalizado aquella cosa tan rara conocida como Tregua de eta y el doctor Muñoz Cariñanos se convirtió en la víctima mortal número 15 de aquella nueva era.
Los asesinos salieron corriendo, y el aguerrido pueblo sevillano les persiguió, alertó a la policía y fueron acorralados al poco rato. Jon Igor Solana Matarranz, fue apresado prácticamente al instante. Harriet Iragi Gurruchaga consiguió llegar a uno de los pisos francos que Eta tenía en la capital hispalense. Allí le cogieron, levantó las manos pidiendo que no dispararan y los testigos allí presentes afirmaron que se orinó y defecó. El cerebro de la operación fue condenado junto con estos dos a pena de cárcel.
Y gracias a esa horrible costumbre de hacer héroes a las víctimas, Sevilla le dio el nombre del hombre asesinado a una de sus calles.

Vamos ahora con la otra parte:
Cuando Isabel Pantoja se casó con Paquirri, cumplían a la perfección el argumento coplero y rasgado del amor netamente español: Una folclórica y un matador de toros que se querían y se encontraban en la vida. Él venía de un matrimonio con una mujer indomable, y a pesar de tener dos niños preciosos, encontró en Isabel Pantoja la mora que quitaría la mancha de ídem, y la abnegada madre para sus hijos.
Sin embargo, la fatalidad permitió que la pareja solo tuviera un vástago. Paquirri moría tras una cogida de un toro, y nacía el mito.
La mitología española nace de hombres fuertes, que estereotipan la masculinidad vistiéndola de fiesta. Y sí, el atuendo torero pese a ser femenino, abigarrado y más propio de unos renacidos Locomía, representa el valor y la eterna lucha entre la vida y la muerte. El modelo femenino que se complementa con tales gladiadores postmodernos, es una mujer que sufre y llora y que se define en relación a los demás. Es hija, es madre y es pareja... no tiene identidad propia.
Abro un figurado y larguísimo paréntesis para aclarar que Belén Esteban en tanto a personaje tiene una biografía de leyenda hispánica fascinante que algún día analizaré como merece: La inocente chiquilla abandonada y repudiada por la familia del matador, con un bebé a su cuidado y que sola se enfrenta al mundo llorando y sufriendo.
Isabel Pantoja se convirtió así en viuda, "La viuda de España" un rol que no sé si de forma consciente, ha explotado artísticamente durante toda su vida ¿laboral?.
Hace unos meses, telecinco estrena una serie a modo de biopic de la tonadillera, y lo adornan de programas y reportajes sobre ella. En esos momentos está imputada en el archifamoso "Caso Malaya", por lo que todo es noticia y todo se entiende como actualidad.
Reproduzco un texto del Semanal digital, comentando un programa de La Noria en el que estuvo el hermano de Paquirri como invitado y Jaime Peñafiel como periodista:

(...) Contó que Santi Arriazu, su mano derecha, tenía concretados todos los detalles del viaje con el torero. Y la sorpresa fue mayúscula de Arriazu cuando Paquirri le llamó la noche antes de la que sería su última corrida. Ambos eran muy amigos y a la una y veinte de la madrugada, tras una larga conversación, Paquirri le anunció que había tomado la decisión de que a su vuelta de Estados Unidos se iba a separar de Isabel
(...)
En medio del silencio y la tensión del plató, Peñafiel inquirió a Luis Lara, íntimo amigo del torero, si sabía algo. Y aquí llegó la segunda bomba. Luis Lara dijo que lo sabía y que todo había surgido por noticias que le había llegado a Paquirri de "amistades de ella que sorprendieron al torero" y de "cosas raras de ella que le habían dicho". 


Por supuesto -a la luz de las posteriores amistades de Isabel Pantoja- en el programa insinúan que las "cosas raras" podrían referirse a sus relaciones con mujeres.
Sin embargo, yo creo que en efecto, la anécdota era real, pero hacía referencia a la paternidad del pequeño del alma de la cantante.
Los periodistas del corazón conocen de sobra los rumores con respecto a la posible relación de Isabel Pantoja con el doctor que se ocupaba de sus cuerdas vocales, pero, por alguna extraña razón el tema se silencia una y otra vez.
De hecho en internet era relativamente fácil encontrar datos al respecto. Hoy, los buscadores sitúan muy atrás las webs que informan de estos chismes entre Antonio Muñoz Cariñanos y su paciente Isabel Pantoja, insinuando que el doctor era el verdadero padre de Kiko Rivera, Paquirrín. Es indudable que alguien ordenó una "limpieza" de imagen en este sentido.
Yo no creo ni dejo de creer, porque si les digo la verdad, me interesan más los detalles que el resultado, los matices que el chismorreo.
Cierto que Paquirrín en nada se parece a Paquirri, ni a sus hermanos, pero algo más -o muchísimo más, dependiendo de la foto- al doctor asesinado.
Conclusión, el doctor Pablo Muñoz Cariñanos del que he comenzado hablando, podría ser el hermano del discjockey Kiko Rivera.

Lo dice Diana Aller








8 comentarios :

Sandriguay dijo...

Fascinante! Enhorabuena, Diana!

Larisa dijo...

Gracias, Diana. Mi padre lleva años preguntándose quién sería el verdadero padre de Paquirrín. En cuanto llegue a casa y le lea tu artículo, llorará de emoción. Él no quería irse de este mundo sin saberlo. Tweet serio.

GRACIAS.

Anónimo dijo...

yo lo tengo claro de siempre!!!

maria victoria fourcade dijo...

Sin dudas es idéntico al médico. Si se hiciera un ADN con los otros hijos de Paquirri, seguro da negativo.

Daniela Martinez dijo...

Por fin salí de dudas... Clavadito al difunto Doctor.....

cafemolina.blogspot.com dijo...

es idéntico a la abuela Ana Pantoja

cafemolina.blogspot.com dijo...

Paquirrín es idéntico a la madre de Isabel Panntoja, Doña Ana!

Gayle dijo...

increible...ni siquiera el hijo del doctor se parece tanto a su papa como kiko...yo desde la foto de bebe vi la diferencia...waooo debio ser terrible para isabel que su hijo salieran tan evidentemente parecido al doctor y que la diferencia entre los otros que se parecen muchisimo al papa sea tan avasallante.ahhhpor si acaso busque fotos de la abuela...no mis hijos ese igualito al doctor.