martes, 30 de abril de 2013

LA VERDAD DE LAS MENTIRAS DE LA TELEVISIÓN

Los trabajadores de televisión no tenemos buena fama. Los de informativos y ficción sí. Esos se consideran interesantes, cultos, o con un poso social inherente a sus preocupaciones.
Pero los que hacemos concursos, realitys, Sálvame (que no sé qué género es), galas, magazines o corazón estamos defenestrados éticamente y marginados intelectualmente. Desconozco qué mágica conexión neuronal establece en el cerebro de una abrumadora mayoría, el concepto ENTRETENIMIENTO anexionado a la idea de AMORALIDAD.

Sorprende por ejemplo, la cantidad de gente que da por hecho que los concursos se amañan. No niego que se favorezca mostrar unas cosas en lugar de otras: Desde el momento en el que se edita un plano después de otro, se está manipulando la realidad, y eso, me temo, es inevitable. Pero jamás he visto que se toquen o alteren pruebas o resultados. Hace unos días, un compañero de TV3 me confesó que en Cataluña sí ocurría así. Como soy confiada por naturaleza, prefiero creer que allí se trabaja con la misma solvencia que en Madrid.

Otra cosa, es la ética empresarial de las productoras que nos contratan, explotan e intercambian como si los trabajadores fuéramos peoncitos de un descarnado juego de mesa. Ahí hay mucha telita que cortar, mucha promoción sexual, mobbing y zafio peloteo... pero como les digo, es otro cantar.
En cuanto al contenido del entretenimiento televisivo, se tiene especial cuidado en jugar limpio, aunque existirán excepciones. Recuerdo varios casos de denuncias televisivas muy sonadas y flagrantes, muchos de ellos provenientes del valenciano Canal 9.

El que fuera jefe de personal durante los dosmiles del peculiar canal, Vicente Sanz (casado con una diputada del PP) se enfrentó a la justicia por acosar a tres trabajadoras en diferentes y reiteradas ocasiones mientras su empresa acumulaba una deuda de hasta 1.200 millones de euros. Si a esto le sumamos el silencio, la connivencia y evidente complicidad para con el jaleíllo Gürtel, se pueden hacer una idea de las dimensiones del asunto. Tengo entendido que las periodistas denunciantes se valieron de cámaras ocultas para grabar a Vicente haciendo guarrerías levantinas sin ropa.


Mariola Cubells, una periodista incapaz de hacer crítica a nada de izquierdas, pero avezada y experta en lides televisivas, en su día -en aquellos días previos a la crisis- se atrevió a hacer públicos los desmanes éticos del citado canal valenciano y los falsos testimonios de dos menores en el caso Arny. Sus andanzas en primera persona quedaron inmortalizadas en el muy recomendable libro "Mírame tonto", cuyo subtítulo es "Las mentiras impunes de la tele" (con prólogo de mi vecina Carmen Alborch además). El libro con doliente realidad narra los oscuros intereses de Jose Luis Moreno, Emilio Aragón y gentes de parecida calaña en los comienzos de las privadas en España. También la obsesión por racanear, plagiar y obtener dividendos por parte de gerifaltes sin escrúpulos. Aquellos tiempos de negocios cerrados con cocaína y prostitución de estilo mediterráneo, derivaron en la actual desconfianza televisiva.


Aunque la lectura del libro debería ser obligatoria para becarixs, trabajadores principiantes, maricas lánguidos sin escrúpulos y subordinados trepas e insolidarios, se nota que está escrito desde el despecho. No es que falte a la verdad, ni que se invente las cosas, sino que está impregnado de rabia y hay que saber leerlo. Reitero que es el A, B, C y pilar de la televisión, pero no todo el entretenimiento es como lo pinta Cubells, y sobre todo, debemos exigir moralidad y educación a los informativos y a la ficción, tanto como al entretenimiento, que no es "todo vale" pero sí "evasión".

Otro caso de denuncia enrabietada (esta vez más oportuna que fundamentada) fue la de un extrabajador de su programa, hacia la medium Anne Germain. Para mí, la afirmación de que la susodicha no tiene poderes paranormales, es como cuando Mika el año pasado anunció que era gay. ¿La noticia no hubiera sido la contraria?
He de decir que conozco a la asistente-traductora de Germain en España, que la acompañaba a sesiones privadas y se sorprendía de las capacidades -prácticamente extrasensoriales- de la buena mujer, y también de los copazos previos a cada contacto con el supuesto más allá.

Un tanto parecido sucede con la acusación de fraude de "El último superviviente". ¿Cómo creen que se graban las cosas? Con tecnología y humanos. Por ejemplo, los documentales de animales, amigos míos, están doblados ¿O acaso creen que se puede grabar y captar el sonido de una fiera carnívora a poca distancia?

Entiendo que arrastremos mala fama, pero los trabajadores, los de abajo, los currantes, los entusiastas... suelen (solemos) ser muy honestos. Conozco demasiada gente profesional, arriesgada, íntegra... que no ha soportado un trabajo por la corrupción y mezquindad de sus jefes. Yo misma, sin tener un espíritu demasiado combativo, he abandonado o rechazado dignísimos sueldos por no tener que soportar superiores ineptos y despreciables. Pero jamás he vivido, al menos hasta hoy, alteración interesada de contenidos alguna. Por suerte, está peor visto que drogarse a la vista de todos.

Lo que por desgracia, he de callarme, son los pormenores trúculis de la tv, que los hay muy jugosos. Donde hay dinero e ignorancia, hay mafia. Y así, lectores míos funciona la tv: Un mundo cutre, despiadado donde lo único que se respeta es la audiencia y el miedo a las denuncias. Y esas dos variables a ratos antagónicas dan subproductos indefinibles por los que lxs trabajadores del medio somos vilipendiadxs y denostadxs.

Existen pequeños oasis de ética apaciguante y horizontal, como Zeppelin, donde las tropelías morales son acometidas en momentos puntuales y están lejos de ser la norma, pero como industria, la televisiva en España es de una zafiedad y crudeza dolorosa.

Hay mucha -muchísima- gente talentosa que dificilmente medrará o asumirá mayores responsabilidades, precisamente por hacer bien su trabajo. Tal es el caso de Noelia García, autora y locutora de este vídeo de Paquirrín, o el ya mítico de Eva Zaldívar y la puerta. (No puedo ser más fan).
Ninguno de los dos procura aleccionar, ni desprende enseñanzas, ni posicionamiento político, ni sentimientos... su única pretensión, es la más noble de todas: hacernos un poco felices. En mi caso lo consigue, y me parece, así con mayúsculas ARTE.

Pido un aplauso bien sonoro para todos mis compañeros de profesión, porque acostumbrados a vivir sin horarios, muchas veces sin pareja ni poder formar una familia, con inestabilidad obligada y necesidad de agachar la cabeza a diario para sobrevivir... se siguen dejando la piel para que podamos evadirnos sin hacer daño a nadie, sin autorías ni futuro, con constante merma de derechos y sueldos y crecientes obligaciones e injusticias... y todo, para que podamos sentir algo parecido a ser felices.
Gracias amigos.

Lo dice Diana Aller

5 comentarios :

Ses dijo...

No tenía ni idea de todas estas cosas, aunque lo cierto es que no suelo mirar la televisión, así que me deja algo out. Ni siquiera sé quién es la persona a la que pilla la puerta (inculta o analfabeta televisiva).

Eva María Bernal dijo...

Dianita, me alegra que Zeppelin no te parezca muy mal, o sólo puntualmente je, je, estuve muchos años allí y de vez en cuandp colaboro...
Se te lee muy cabreada...

DDAA dijo...

"Los de informativos y ficción sí. Esos se consideran interesantes, cultos, o con un poso social inherente a sus preocupaciones"

No sé quién tendrá como interesante o culta a la puta chusma de los informativos, pero son mucho peores que cualquiera que trabaje en TV

pazuki dijo...

Una vez conocí a una chica que trabajaba en una productora y a su marido, al rato me contaron cómo terminaron de pagar su hipoteca y se quedaron tan panchos. ¿Te acuerdas del concurso de las cajas que presentaba Jesús Vázquez? Pues tenías la opción de llamar desde casa, y si tu llamada resultaba elegida ganabas el mismo premio que el concursante de plató, sin más. Pues ella, que trabajaba esa productora llamó, una mano "inocente" seleccionó la llamada y se llevaron el mismo premio"pastizal" que la concursante. ¿ Que no hay tongo?

pazuki dijo...

Una vez conocí a una chica que trabajaba en una productora y a su marido, al rato me contaron cómo terminaron de pagar su hipoteca y se quedaron tan panchos. ¿Te acuerdas del concurso de las cajas que presentaba Jesús Vázquez? Pues tenías la opción de llamar desde casa, y si tu llamada resultaba elegida ganabas el mismo premio que el concursante de plató, sin más. Pues ella, que trabajaba esa productora llamó, una mano "inocente" seleccionó la llamada y se llevaron el mismo premio"pastizal" que la concursante. ¿ Que no hay tongo?