jueves, 10 de enero de 2013

TOXICIDAD

Hace unos días me encontré a un exnovio de hace ¡20 años!. Óscar. Estaba igual de guapo que entonces, igual de risueño, divertido, atractivo y sonriente. Me ha encantado retomar el contacto con él. De hecho, al despedirnos, me descubrí a mi misma sonriendo durante la hora entera posterior. Todo lo que me recordaba, me parecía divertido.

También en navidad, me reencontré con un viejo conocido que nunca me hizo especial gracia. Se trata de un músico triste, que durante toda la conversación no paró de quejarse, hablar mal de los conocidos en común que tenemos y echarme en cara la "buena suerte" que tengo yo. No veía el momento de despedirme, me empecé a sentir fatal, cansada incluso, y cuando al fin me marché de ahí, me quedó un regusto extraño en el cuerpo.



Siempre echo un ojo a los libros de psicología y sobre todo autoayuda cuando visito librerías o el vips. Soy tan simple que leyendo las contraportadas me animo un montón. He observado que hay un superventas (argentino) que se llama "Gente tóxica", de un tal Stamateas que habla precisamente de eso, de gente tóxica.

Aunque creo que sí que hay personas negativas que chupan la energía, me parece errado referirse a gente tóxica, primero, porque se trata ante todo de situaciones tóxicas, y segundo, resulta discriminatorio pensar que alguien es así por principio, cuando todos emanamos toxicidad en algún momento determinado o interaccionando con cierta gente.

Sin embargo, resulta muy interesante plantear un libro para ayudar, "hablando mal" de los demás (de los tóxicos), gente que precisamente, se dedica a hablar mal y quitar méritos al prójimo. Stamateas, se dedica a dar pautas para detectar a la gente tóxica; explicar las tipologías que existen y cómo protegerse de ellos.

A estas alturas seguro que usted está pensando en alguien en concreto, una persona de esas chungas que no apetece tener cerca, que da mal rollo, que culpa a los demás de su mediocridad, que disimula su frustración rebajando los méritos ajenos, que mina la autoestima de los de su alrededor... Yo, como el autor del libro, aconsejo alejarse de quienes producen esta sensación... pero hay dos casos que me parecen especialmente difíciles.

Cuando la persona tóxica es nuestro jefe (y desgraciadamente hay muchos así) o cuando es nuestra pareja. En el primer caso resulta imposible librarse, máxime en la situación en la que estamos, que renunciar o marcharse de un trabajo es algo así como un suicidio económico. Un jefe tóxico hace la vida imposible a sus empleados, será descalificador, ruin, fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Se aprovechará del trabajo de los demás, utilizando a la gente para conseguir sus propósitos.

En este caso lo más sano es desoír sus mensajes negativos en la medida en que se pueda, crear un clima propicio de trabajo con el resto de compañeros (sin hablar mal del jefe ni de nadie), buscando alianzas desde la honestidad y la comunicación sincera. Un jefe tóxico puede llegar a tomar el control de su vida, minar su autoestima y destruirle... Aléjese todo lo que pueda sin comprometer su trabajo, pactando y negociando sin entrar en el juego sucio en el que se mueve él. Y si éste es su caso, le deseo mucha suerte.

Tampoco es fácil alejarse cuando la persona tóxica es la propia pareja. Sobre todo, si usted aun no la percibe como tal, porque el amor ciega su capacidad de percepción.

Si intuye que no termina de ser feliz con esa persona, si le dice cosas como "me sacas de quicio" o "tú me haces ser así", si manipula y sesga las emociones, si no se alegra por sus logros ni es capaz de detectar el sufrimiento ajeno, tal vez se está despertando cada mañana y acostando cada noche con una persona tóxica (que dicho así hasta suena sugerente; algo parecido a follar con un pesticida o un bote de lejía).

Hace poco hablaba con una amiga que se había embarcado en una relación así. Afortunadamente detectó la toxicidad, y aun está en proceso de "atacarla". Como me encanta la psicología, sé que en estos casos se puede intentar elaborar estrategias para adaptarse a esa persona, entender qué hace negativizar su discurso a su pareja. Y también es recomendable trabajar la propia autoestima: fomentar la amistad, rodearse de estímulos positivos, entornos agradables... y tratar de vincular a la persona amada a sus códigos, invitándola a que abandone el victimismo y los mensajes negativos de su interior que no tienen salida.

Pero tanto si es su jefe, su amante o su cuñado la persona tóxica, no le aconsejo embarcarse en un proceso de ayuda si usted cree que es permeable, débil o puede emanar toxicidad también. Alejarse siempre es una solución útil y directa; y la gente tóxica está "acostumbrada" a que nadie quiera estar con ellos.

Pensando porqué el libro en cuestión lleva tantas ediciones vendidas -y habiendo tantos libros de autoayuda tan positivos, eficaces y necesarios en esta época- he llegado a la conclusión de que es un problema común a nuestra sociedad (postindustral, tecnológica, fría, capitalista, individualista... donde tiene cabida Raquel Bollo o se promociona a Rodrigo Rato).

Premiamos todas las conductas chungas, estamos gobernados por egoístas cutres y recibimos poco amor. ¿Qué se puede esperar?
Sorprendentemente, en lugar de fomentar actitudes de cariño, honradez y alegría, siempre hay alguien dispuesto a sacar tajada, y se convierte en la manzana podrida que pudre a las demás. La toxicidad es contagiosa, así que, cuidadito amigos. Y estén alerta de los "happy happy flower" también. Esos son los peores, otro día escribo sobre esa gente que parece encantadora... hasta que nos despistamos.

El músico que me encontré el otro día estaba solo, con cara de asco mientras vomitaba quejas y negaciones. Oscar sonreía rodeado de amigos (¡los mismos que hace 20 años!) recordando la música que escuchábamos y la ropa que llevábamos, contando lo feliz que era y lo bien que me veía... Qué guay.

Me voy a tomar unos Doritos. Hasta más ver.

Lo dice Diana Aller

6 comentarios :

Ses dijo...

Más que de gente tóxica, en este caso, diría que era un chupa energías. Hay gente que me deja super cansada, es como si me gastaran las pilas o me absorbieran la fuerza vital. Ahí sí que salgo corriendo.
Lo bueno, es que con la edad cada vez tengo menos filtro, así que suelto lo que pienso y me largo. Con lo que me cuesta mantener la energía...

C. Maltesse dijo...

Igual me ocurre a mí después de leerte; que permanezco con sonrisa risueña y en estado de alegre ensoñación pseudoerótica-literaria.

C. Maltesse dijo...

Igual me ocurre a mí después de leerte; que permanezco con sonrisa risueña y en estado de alegre ensoñación pseudoerótica-literaria.

xx dijo...

También conocidos como vampiros psíquicos (LaVey, 1966).

xx dijo...

También conocidos como vampiros psíquicos (LaVey, 1966).

Marietta S. dijo...

Hola, Diana, no sé si has leído el libro de Bernando Stamateas. A mí personalmente es un psicólogo que me encanta, me parece que hace bien hablando de gente tóxica y emociones tóxicas, ya estamos cansados de tanto libro de autoayuda positiva e insulsa.
Bernardo tiene razón, esta gente existe y para evitarla hay que desarrollar un radar que nos permita protegernos.
Un apunte, en realidad no habla de gente tóxica por principios, habla de comportamientos tóxicos, y también defiende que la toxicidad puede desaprenderse si la persona está dispuesta a cambiarla. Es importante esta diferenciación porque lo único que la psicología puede realmente analizar es la conducta.
A veces me río a carcajada limpia con tu blog. "Enhorabuena por el pograma".