A Sánchez Dragó le cogí cierta manía sin saber muy bien el porqué; incluso cuando veía la pila de libros suyos en la librería solía colocar otro libro invendible encima (tipo Crítica de la razón pura) para contribuir a perjudicarle en la, por otra parte improbable, venta de algún ejemplar de su nuevo libro. Ni que añadir tiene que jamás he leído un libro suyo, tampoco del otro melenudo.
6 comentarios:
Malcom Gladwell?
¿Preferir en qué sentido?
En cualquier caso Sanchez Dragó me da bastante asquete.
A Sánchez Dragó le cogí cierta manía sin saber muy bien el porqué; incluso cuando veía la pila de libros suyos en la librería solía colocar otro libro invendible encima (tipo Crítica de la razón pura) para contribuir a perjudicarle en la, por otra parte improbable, venta de algún ejemplar de su nuevo libro. Ni que añadir tiene que jamás he leído un libro suyo, tampoco del otro melenudo.
Por preferir prefiero a la blogger, tenga la nariz como la tenga
Ostia Diana!!! ya decía que me sonaba!!! el melenudo es el que anuncia los yogures esos que te los tomas y te vas de bareta!!!
Dragó debía de ser más follable en su época.
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