lunes, 5 de noviembre de 2012

JUDÍAS, JUDÍOS Y DIYEIS


Según la creencia judía, en sabbat (o shabat) no se pueden curtir pieles, ni tocar un instrumento musical, ni matar un animal, ni atar dos lazos (me pregunto si uno sí), ni amasar nada... Pero tampoco se puede manipular dinero ni nada tecnológico. Teniendo en cuenta que comprende desde el atardecer del viernes, hasta que aparecen las tres primeras estrellas en el firmamento el sábado...



...no se me ocurre una actividad más dificultosa siendo judía que la de discjockey.Y como siempre  existen personas que desafían las comodidades, que les pone el chunguerío o que se vienen arriba ante la dificultad, existen discjockeys judíos. Y practicantes. Y ortodoxos.Uno de ellos es dj. Perseus, al que tuve ocasión de conocer hace unos días. Desde entonces, estoy casi obsesionada con el judaismo extremo y su difícil combinación con la profesión de dj.


Investigando, he descubierto cosas tan curiosas de los practicantes de judaísmo como estas:








 - Se suelen rapar toda la cabeza menos los rizos de las orejas. Las explicaciones del crecimiento del cabello son de no dar crédito. Por favor, no lo den.

- Las mujeres deben raparse todo el pelo cuando se casan, y lo normal es llevar peluca.

- Siempre tienen que vestir de negro.

-Buscando curiosidades, tales como el significado de una uña larga (asqueroso patrimonio no exclusivo de esta religión), he encontrado que en principio es cosa de los "moalim" (los que realizan las circuncisiones), porque se valen de ella para retirar una delgada membrana que queda cuando se corta el prepucio del circuncidado.. Por lo visto también se dejan una uña larga los "shojatim" (matarifes según la ley judía). El motivo es, porque deben revisar constantemente el cuchillo para que esté bien afilado y no tenga ninguna mella, y este procedimiento se realiza pasando suavemente el filo del cuchillo sobre alguna de las uñas del dedo.

- Sólo ayuntan para procrear; el varón coloca su sombrero a los pies de la cama para dar a conocer sus intenciones a la mujer y ella corre a por una sábana que guarda para tales ocasiones, con un agujerito, porque su religión le prohíbe tocar a su marido.

- Las mujeres no pueden estudiar ni trabajar, sólo dedicarse al hogar e hijos.

-Con la comida son muy suyos. Ya habrán oído hablar de la cocina Kosher. Los practicantes no permiten consumir ni que entre en su casa ningún alimento de supermercado no comprado en una tienda Kosher y convenientemente bendecido, ni pueden comer alimentos fuera de un listado de comidas prohibidas que consideran impuras.


- Los emparejan de pequeños y sus bodas son pactadas. (Total, para consumar con un agujero en la sábana...)

-Lavarse las manos  no es como lo que hacemos la mayoría antes de comer. Para los judiítos ortodoxos es todo un ritual (Netilat Iadaim) de purificación de manos. Se arroja agua con un recipiente sobre cada una de las dos manos, y las mismas quedan purificadas, para orar, para comer pan, y otras ocasiones que desconozco que requieren purificación de manos.

-Cito textualmente algo que he leído y me resulta raro: "Un adulto debe circuncidarse igual que un bebé de ocho días. La incisión es únicamente para aquel caso de un individuo que ya se circuncidó, pero la circuncisión fue mal hecha, en ese caso, se le extrae un poquito de sangre solamente y se lo considera circuncidado según la ley". Por un lado, no quiero imaginar cómo es una circuncisión mal hecha. Por otro, he leído que quien la practica extrae con la boca (si con la boca) un poco de sangre del pene del bebé. Necesito conciliar el sueño y que alguien me verifique que esto es así.

-Existe una celebración que es el equivalente a la primera menstruación femenina: la ceremonia del Bar Mitzvá donde los varones asumen la obligación del cumplimiento de los preceptos, y se hace a los 13 años. 



-El judío no se hace, nace. Es condición necesaria salir del vientre de una mujer judía.


Imaginen con todas estas normas y unas cuantas más, lo duro que debe ser moverse en una sociedad no judía, y desempeñar una labor tan alejada de las enseñanzas de la Torá (su libro sagrado) como la de discjockjey. Muy duro, sí. El caso que conocí recientemente, Perseus, me dejó especialmente preocupada. Originario de Dallas (¡y no conocía la serie homónima! ¿Cómo es posible?) no puede viajar en Sabath, es decir, que si tiene un bolo el sábado, tiene que llegar el jueves o el viernes por la mañana. Teniendo en cuenta que el grueso del trabajo de un dj se da los fines de semana, imaginen qué forma de perder oportunidades. El animalico lleva pocos meses pinchando, porque es muy joven, pero lo hace meridianamente bien (que me guste, ya es otra cosa).

Cuando llega a un hotel, tiene que explicar su situación... Y no puede abrir ni cerrar la puerta (ya saben ustedes, que en los hoteles, las puertas se sirven de tecnología para poder abrirse) hasta determinada hora del sábado. Durante ese tiempo, tampoco puede hablar por teléfono (tecnología) ni tocar el dinero. La (o el) recepcionista, convenientemente avisada, es la encargada de abrirle puertas, pedirle taxis, pagarlos, organizar comidas (kosher, por supuesto) y gestionar el dinero que previamente le ha dado el buen judío para su administración.





Eso sí, una vez terminado el sabbat, Perseus o cualquier judío discjockey, ya se puede poner a los platos, beber, consumir tanta variedad de sustancias como el mercado le ofrezca e incluso curtir pieles si le apeteciera.




En Israel hay unas fiestas de flipar, y por lo visto muy buenos discjockeys. Me encantaría ver cómo esperan a que acabe el sabbat y lo dan todo el sábado al salir las 3 primeras estrellas. Desde luego conocer gente tan diferente, alimenta la curiosidad. Yo ahora no puedo parar de leer sobre el judaísmo extremo.


Lo dice Diana Aller

8 comentarios:

oligoqueto dijo...

El caso de la comida lo has dejado en algo "light"; cuando convives con un judío hasta cierto punto ortodoxo (en ocasiones les he oído citarse a sí mismos como ortodoxos en un determinado porcentaje), puede ser necesario incluso disponer de dos vajillas diferentes, para asegurarse de que la comida kosher y la que comemos los demás no se mezclen jamás... Puede ser complicado.

Y para mí gusto, una cosa muy interesante del judaismo es que los individuos responden directamente ante Dios, de forma muy personal. Los rabinos son consejeros, y los hay sabios a los que se puede "seguir" en sus enseñanzas, pero no hay una iglesia como a la que estamos acostumbrados imponiendo dogmas...

Interesante...

Silvia Nanclares dijo...

gracias/gracias/gracias, diana!! estoy escribiendo un post sobre hipsterismo radical hasidico y esto es ORO.

Laura Sevi dijo...

Cuando viajé a Nueva York hace un par de años visité el ghetto judío durante el Sabat y debo decir que nos dio un poco de miedo verles a todos tan "de negro" con sus gorros de oso, sus niños tan ortodoxitos con esos tirabuzones...
El guía nos explicó el ritual de la sábana a la hora de cubrir a la esposa y nos dejó marcados: pasamos el resto del viaje hablando de cómo estaría esa sábana, si podrían lavarla o adquirir una nueva pasado el tiempo, o quien sabe, si pasaría de generación en generación

Laura Sevi dijo...

Cuando viajé a Nueva York hace un par de años visité el ghetto judío durante el Sabat y debo decir que nos dio un poco de miedo verles a todos tan "de negro" con sus gorros de oso, sus niños tan ortodoxitos con esos tirabuzones...
El guía nos explicó el ritual de la sábana a la hora de cubrir a la esposa y nos dejó marcados: pasamos el resto del viaje hablando de cómo estaría esa sábana, si podrían lavarla o adquirir una nueva pasado el tiempo, o quien sabe, si pasaría de generación en generación...

marcgonzalez dijo...

Diana supongo que ya lo conocerás, pero por si no... Te recomiendo un libro que se llama "Lamentaciones de un prepucio" de Shalom Auslander. Trata del tema con muchísimo humor. Justo estos días lo estoy leyendo.
Creo que te puede gustar.

Un beso,

Marc (culebrilla)

P.D. Gracias por el blog, es una maravilla.

whata gwaan dijo...

Suficiente, no necesaria. La torah explica un poco el pacto de Noé (que tiene 7 preceptos), que es anterior al pacto de Israel (que tiene 613 preceptos), un no-judío que acepta el pacto de Noé sería un converso-residente (guer toshav) y sigue siendo no-judío, y un no-judío que acepta el pacto de Israel es un converso-justo (guer tzedek) que tienen la puerta 13 del Gran Templo espiritual. Lo difisil es convertirse viniendo de una familia no judía, tu familia deja de ser tu familia y a tus amigos los dejás atrás, te entrena un maestro y luego te prensentás ante un jurado. En el pentateuco por ejemplo en números 10:29 el suegro de Moisés (Itró también llamado Jovav) que era un converso-justo deja el campamento y vuelve a su tierra a convertir mas gente al judaísmo. Digo esto porque ya espantaba la idea de una religión cerrada.

sara dijo...

no todo lo que dices es correcto como lo de la famosa sabana, que es mentira ya que esa ropa es realmente un tsitsit una camiseta que el hombre usa por debajo de la ropa segun lo marca la biblia, ademas hay costumbre diferentes en las distintas corrientes judias, esto es un poco como los cristianos algunos son protestantes otros catolicos y otros sacerdotes o monjas o pastores pero al final son cristianos todos hay que estudiar mas

Hans dijo...

Lamentaciones de un prepucio es ESPECTACULAR.Si no la has leido, hazlo, bitte.


Diana Aller por Belén Cerviño