martes, 2 de octubre de 2012

ESCUELA SECRETA DEL TRAUMA FEMENINO


Una vez mi epistolar amiga (No sé cómo se dice esto en la era 3.0, ¿cibercamarada?) Irene, Plácida, me preguntó algo así como en qué momento se me despertó la conciencia feminista. Creo que le contesté que desde siempre había tenido latente cierta convicción de género… Pero desde entonces –y de esto hace ya años- he pensado bastante sobre el tema.
Como casi todos los impulsos fuertes, el mío imagino que viene de la frustración, del desencanto de un mundo que me excluye y por el que tengo que demostrar una inalcanzable perfección. Digamos que verbalizar deseos sexuales y ser tildada de puta en plena adolescencia, marca. Que mostrar interés por comportamientos opuestos a los de las niñas bien, tal como debía hacer, libera con dolor. Que escuchar “así no te van a querer nunca” hace apetecible la revolución…
No es fácil militar, hay un trauma previo, un socavón por el que las demás saltan felices, de la mano de una sociedad patriarcal que las manipula, pero algunas nos caemos, y salimos solas de ahí. Sucias, llorosas, tocadas… emprendemos un camino por el que nos vamos encontrando, asociando, o simplemente saludándonos. Eso es el feminismo, amigas. Pongan el acento en su corriente favorita, pero todas las que somos conscientes de haber caído, pertenecemos a esta gran hermandad, da igual qué nombre le pongamos.

En El parto es nuestro, asociación de la que cada día me enorgullezco más de pertenecer, a menudo hablamos de las que “no están en Mátrix”, para referirnos al común de las mujeres, encantada de entregar su cuerpo y la patria potestad de su bebé a un señor de bata blanca que la mutila genitalmente y le recomienda “no estresarse durante el embarazo leyendo e informándose”.
Muchas de nosotras hemos “despertado” al mundo real: ¿Porqué me dejo hacer esto? ¿No soy capaz de pensar y decidir por mi misma? Es durísimo asumir el trauma. Muchas nos hemos dejado hacer, hemos permitido que nos machaquen, nos utilicen, nos cosifiquen, nos compren y nos vendan. Lo que duele no es todo esto. Lo que duele es darse cuenta, amigas. Es más cómodo seguir la corriente, se lo aseguro.
Pero, -y esto lo hemos aprendido de la historia contada por y para los varones- desafiar lo establecido, cuestionar lo evidente, es el primer paso para crear el camino.
Siempre me interesó la prensa alegal, los fanzines, la hoja parroquial… cualquier cosa escrita y maquetada de forma no profesional… cualquier información que no pudiera encontrar en ningún otro sitio, cualquier manofactura casera y underground.

Sin embargo, nunca dejé de consumir prensa establecida: Superpop, Ragazza, El País, Fotogramas, Vogue, ¡Hola!...
Lo que me ocurría siempre es que tras la lectura de estas cosas, me entraba un vacío extraño; una insatisfacción que no sabía cómo cubrir, porque ni siquiera podría haber definido. El Vogue, por ejemplo, me hacía soñar, me fascinaban esos looks imposibles en una campiña inglesa; o unos cardados de 50 centímetros de altura… qué bonito, qué gozo estético.
Cuando compraba, coleccionaba y leía fanzines, sentía cosas parecidas… pero eran reales, eran gente “de verdad” que se ponían unas pintas rarísimas, que hablaban de grupos chulísimos y que lo hacían en sus casas… para mí. Me sentía dentro: Ese era mi mundo, algo que yo podría hacer (y de hecho acabé haciendo un fanzine). Como los primeros fanzines de chicas que llegaron a mis manos, eran en inglés, me recreaba en la maquetación, en las fotos, en las pintas que llevaban…

Y cuando por fin di con el Miau!, lo entendí todo. Aquél, era un fanzine hecho por unas simpáticas murcianas, que traducían cosas de otros panfletos guiris, que me dieron a conocer cosas como el Manifesto SCUM, y que incitaban a la rebelión, con ánimo, con alegría, hablando de K Records, de comics, y de cosas de chicas.
Establecí con ellas relación epistolar (esta sí que no admite otra definición, porque aun no era habitual el email) y la lectura de sus cartas, me daba la misma fuerza que la de Miau!. Me sentía hercúlea, serena, capaz, plena…
No he parado de leer sobre feminismo, de la misma forma que consumo prensa femenina, Cuores y demás. Y ambas cosas se complementan, porque me aportan la visión global de dónde estoy y qué puedo hacer. Es fantástico conocer las normas para romperlas; me maravilla ser consciente de carencias y excesos culturales y sociales; soy feliz alimentándome de realidad y fantasía femenina… en definitiva, soy poderosa.
En la Escuela secreta del trauma femenino nos enseñan a elegir nuestro camino: En primero de feminismo, se aprende la gran división (que tampoco es tan grande, pero esto no lo digo delante de mis profes): el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia. Como antaño se hacía con ciencias y letras, aquí se puede elegir uno y otro, “puro” o “mixto”.
Yo siempre he sido muy de la diferencia, y también de letras, así que, continúo mis estudios dentro de una especialidad denominada feminismo ambientalista, o ecofeminismo. En nuestra materia hay cienes y cienes de corrientes, y también muchas compañeras, estudiosas y herederas de la brujería más sabia que debaten sin parar, para ofrecernos diferentes caminos. Carolyn Merchant, una de ellas, ha dispuesto cuatro perspectivas de ecofeminismo muy interesantes, que algún día desarrollaré y discutiré aquí. Yo me he adherido sin pensarlo (porque todo esto es intuición, razón y corazón) a aquella que da entidad al “Principio Femenino”, un concepto del que sospechaba su existencia desde que comencé a sentirme excluida del mundo descabellado e irracional en el que habita la mayoría de la gente.



Amigas todas, les invito con gusto a que se reúnan con sus iguales, se confiesen tonterías, se rían, preparen unos cócteles y una meriendita rica y cuestionen cada cosa que hacen a lo largo del día ¿Es para su propia satisfacción? ¿O están haciendo lo que se espera de ustedes? Rebélense, con eso, ya consiguen la matrícula de esta sugestiva Escuela de señoritas.  

Hoy me he emocionado al leer esto de la gran Amelia Valcárcel. Qué bonito, joder.
Lo dice Diana Aller

4 comentarios :

anamaria dijo...

Te superas dia a dia...me encanta!

Unknown dijo...

Joder, el discurso es exactamente el mismo que se escucha a los abducidos por sectas... todos están contra nosotros, somos los poseedores de la verdad absoluta, vosotros os equivocáis.

Saridge dijo...

Ay, "rebélese" es con be ;-). Por lo demás, me encantan tus posts, ¡sigue así, por favor! Un abrazo.

tipismos dijo...

Habría pensado que serías Karmele Marchante si no escribieras tan bien.