jueves, 20 de septiembre de 2012

LA VOZ


Estoy viendo Telecinco, en la noche de este estresante miércoles, y aun sin saber las audiencias de La Voz, le auguro un despuntante dato. No me gusta especialmente hacer crítica televisiva, entre otras cosas, porque, aunque lo estoy dejando, hoy por hoy mi profesión más evidente es la de guionista de entretenimiento. Sin embargo, hay ocasiones como ésta, en las que me siento impulsada a hablar de programación televisiva.

En esta noche asfixiante y solitaria de un Madrid enloquecido y cada vez más raruno política y sentimentalmente, La Voz me ha inspirado. Sí, escogidos lectores, lo bueno de tener prejuicios, es que resulta fácil sorprenderse y acatar admiración por lo que a priori causaba repulsa.
Me disponía a ver La Voz (¡qué contrasentido ver una voz, qué figuras literarias produce el consumo de la cultura basura, pardiez!) por dos motivos principales: Uno: Mi gran amiga Nerea Cobos, trabaja ahí, me consta que ofreciendo paciencia, horas, y experiencia por un sueldo seguro que lacónico para lo que ella regala. Y Dos: Participar de la risión y escarnio que producen este tipo de talents en redes sociales.
 
Y sí, me está gustando. Apuntaba acertadamente en facebook el periodista Guillermo Alonso, “Dios, si eres bueno harás que La Voz esté bien. Llevo demasiados meses perdidos sin un Gran Hermano, un Supervivientes, un OT. Demasiados meses sin cancelar una cita para quedarme a ver a quién expulsan.” (A las 0:48 lleva 359 comentarios).
 
Por supuesto que es un show previsible (¿qué esperamos de una adaptación?); por supuesto que la selección musical es nefasta; y también por supuesto, sobra minutaje y se estira cada situación para adaptarlo al ritmo de las abuelas (hoy público objetivo de este medio trasnochado).
 
Peeeero… Está muy bien hecho. El acabado es firme, el cásting de sobresaliente (con todos los estereotipos televisivos representados), Jesús Vázquez contenido y ejerciendo de presentador, reportero y azafato acreditado, plató sin estridencias, bien iluminado… En definitiva, se nota que Nerea tiene compañeros a la altura de su solvencia laboral.
 
Voy primero con los participantes: En líneas generales, se sigue premiando el griterío y el andalucismo, pero han sido más variopintos que en otros programas de parecida ralea argumental.

-Maravilloso golpe de efecto comenzar con una voz masculina, de una lesbiana catalana de esas que tienen pinta de montar una casa rural con su novia y sus teckels marrones.
-Ha aparecido una joven de 22 años que toca el ukelele, que siempre se ha sentido marginada en su Mieres natal, y en lugar de achacarlo a su pertenencia al Opus, sólo ha dado a entender que se refugiaba en la música.
-El pivón oficial creo que ha sido captada por Melendi, lo único "follable" en términos extratelevisivos. Una chica muy completita y con un melenón “pa perderse en él”.
-Los coaches han marginado a una negra, sin saber que lo era.
-Una chica a la que no ha elegido nadie (normal) ha dicho algo así como que tenía el demonio dentro.
-Han sorprendido a una señora mayor en la peluquería con los rulos: costumbrismo 100% español. Precioso.
-Ha aparecido una persona que seguro que tenía menos edad de la que aparentaba, llamada Rebeca Moscardó que gritaba mucho y que cantaba en las fiestas de su pueblo. Si esto va a ser un reality de esos de echar a gente, esta va la primera. El caso es que los cuatro cantantes se han peleado por ella.
-Un homosexual menor de edad ha cantado con templanza y estilo, sin alaridos, sin grandilocuencia… Le han ignorado, y se ha ido sonriendo con su guitarriqui bajo el brazo.

Voy ahora con los coaches, en palabras de Bisbal, “coches”: Los cuatro maridan bien, se complementan y se nota que no hay química ninguna, y eso, siempre mola:
 
David Bisbal: Aunque se supone que es la estrella número uno, aquí está deslucido, porque su papel de chico humilde con portentosa voz queda tan lejos como el de comunicador sin escenario. No es su sitio, pero encaja bien. Él siempre encaja bien. Es fácil y aquí lo demuestra.
Malú: Una de las musas lésbicas por excelencia, mujerón y chorretón de voz todo junto… Ha demostrado ser desconfiada en su selección, rácana a la hora de valorar voces ajenas y justamente poco elegida por los participantes. Me ha sonado obsceno cuando ha dicho “Tía, vente conmigo, porfi. Podemos hacer muchísimas cosas juntas”.
Melendi: Pese a su imposible planchado japonés y su deteriorada relevancia pública, se ha mostrado como el hallazgo de la temporada. Es vivaz, tiene el extraño carisma necesario para este tipo de shows, resulta cercano y natural, se expresa bien y la cámara le quiere. Se come a sus tres compañeros con patatas; y seguro que es de los que se fuma un porrito con ellos antes de grabar.
Rosario Flores: No puedo con el estilo (la palabra estilo no es la más adecuada, lo sé) gitanorro funky; con los aros en las orejas sin ironía, con el impostado acento andaluz; ni con el encaje negro como para vender flores en la puerta del cementerio; ni con la forma de mover las manos, abriendo mucho los dedos como si fuera negra… No puedo con Rosario Flores. Me ha dado grima, pereza y rabia cuando le ha dicho a un Pitingo de la vida: “Eres un gitanito negro, me gusta porque yo soy –atención- muy yipsi-panki”. Entiendo, que como a mí, le ocurrirá a mucha gente; y sé que odiar por televisión fideliza espectadores, además de aliviar tensiones de los mismos. Así que, perfecta también ella.
 
Para terminar. Lo mejor de la Voz me ha parecido el silencio lleno de tensión y duda, previo a cada actuación. Y lo peor de la Voz me ha parecido el soniquete recurrente y manido de “los nervios traicionan” “es muy difícil estar ahí” “me arrepiento de no haberte elegido”… Un poco más de sangre hubiera venido bien.
 
Tengo el cerebro embriagado y apelmazado... Tiendo la lavadora que he puesto y me voy a dormir.

Lo dice Diana Aller



5 comentarios :

Fonoll Marí dijo...

te sigo desde que leí algo sobre los Malditos en la Rolling. Me fascinó. A mis amigas también. A veces me olvido pero al final siempre vuelvo a teclear lodice.. en la barra de google. GENIAL.

C. Maltesse dijo...


¿Tender la lavadora templa los nervios y permite acceder a sueños con olor a suavizante y repletos de pinzas de colores?

¿Me estaré convirtiendo en Isabel Coixet?

¡Diana, Diana, esta vez voy a intentar enviarte este mensaje solo una vez y no cuatro!

Ana dijo...

Fantástica crítica, sí señora! :)
A mi me pasó lo mismo. No lo ví el día del estreno porque no estaba en casa, pero no me resistí a ver la reposición del sábado por la mañana y he decir que me esperaba una mierda como un piano y al final me enganché como una perra.

Y lo peor de todo... ODIO a Melendi con todas mis fuerzas, pero me cayó bien...
Maldita tele!

Borja dijo...

Te acabo de descubrir. Fantástica, mi querida Diana. Tiene mucho de analítica tu crítica y coincido en la mayoría de aspectos contigo.

Creo que somos muchos los que nos estamos volviendo a enganchar a algo que empiece por reality. Y mira qué se han hecho...

Para la próxima te invito a que escribas una entrada sobre los jueces que hay por The Voice en el mundo y los que hay en España.

Alucinarás en Technicolor...

Un saludo desde Alemania.

Borja dijo...

Te acabo de descubrir. Fantástica, mi querida Diana. Tiene mucho de analítica tu crítica y coincido en la mayoría de aspectos contigo.

Creo que somos muchos los que nos estamos volviendo a enganchar a algo que empiece por reality. Y mira qué se han hecho...

Para la próxima te invito a que escribas una entrada sobre los jueces que hay por The Voice en el mundo y los que hay en España.

Alucinarás en Technicolor...

Un saludo desde Alemania.